One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 21- “El Escape de Kara y el Destino de Ohara”
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21: 21- “El Escape de Kara y el Destino de Ohara” 21: 21- “El Escape de Kara y el Destino de Ohara” 21- “El Escape de Kara y el Destino de Ohara” Hace 20 años.
—Hola, amigo.
Hoy es el día en que podremos escapar de este lugar para buscar a mis compañeros —dijo una pequeña Kara a un gran pájaro con el que se había hecho amiga hace un tiempo, cuando lo salvó de ser devorado por bestias del bosque después de haberse lastimado un ala.
Luego de haberse curado, a Kara se le ocurrió viajar sobre él para ver si había otros miembros de Fairy Tail que hubieran aparecido en este mundo.
—¡KRAAAAW!
¡KRAAAAW!
—respondió el gran ave, llamada Pico, mientras se agachaba para que Kara se subiera.
En su espalda ya tenía amarradas varias bolsas con provisiones.
—Vayamos al West Blue.
El East Blue ya lo investigué —dijo Kara, saltando sobre el pájaro.
—¡Vuela!
—gritó con una sonrisa mientras Pico despegaba y rápidamente tomaba altura.
—¡Jajaja, esto es divertido!
—gritó Kara con emoción, sonriendo mientras se sujetaba de las plumas de Pico para no caer.
Gracias a la velocidad de vuelo del ave gigante, fue fácil llegar hasta la Reverse Mountain, donde Kara y Pico se escabulleron en un barco comerciante que estaba a punto de entrar a la Grand Line.
Después de todo, su plan era llegar a la cima de la Reverse Mountain y, desde allí, saltar hacia el West Blue, ya que volar diez mil metros sería difícil incluso para Pico, que era un ave bastante fuerte.
Así que tomaron el camino más fácil y estratégico.
Cuando el barco mercante llegó a la cima, algunos de los tripulantes vieron con asombro cómo una niña saltaba fuera del barco, seguida por una figura gigante encapuchada que, en realidad, era un enorme pájaro.
La criatura tomó a la niña en pleno aire y se dirigió a otra entrada de la montaña.
Una vez en el West Blue, Kara comenzó a investigar las fuerzas de ese lugar comerciando con algunas mafias que vendían información.
Así fue como más o menos comprendió los poderes que dominaban el área y descubrió que las mafias tenían bastante control sobre casi todas las islas del West Blue.
Sin embargo, lo que más le interesaba era encontrar información sobre sus compañeros, por lo que comenzó a viajar con Pico, básicamente buscando a ciegas.
Su plan era bastante simple: recorrer cada isla y buscar a alguien que tuviera una habilidad mágica de Fairy Tail.
—Mmm, esto es difícil.
Ya buscamos en diez islas y no hay nada… —murmuró Kara, apoyándose en Pico con cansancio, pues habían pasado casi diez días desde su escape.
—Sobre todo, es seguro que el anciano ya fue alertado de que volví a escaparme, por lo que debe estar buscándome por todos lados… —dijo Kara con un suspiro, pensando en que Garp aparecería en cualquier momento.
Por alguna razón, él siempre lograba encontrarla con facilidad.
—Ese anciano es como un perro sabueso… —bufó con mal humor.
—Bueno, parece que encontré a una pequeña prófuga —dijo una voz de repente detrás de ella.
Kara se giró de inmediato y se puso en guardia.
—¡Mierda!
El perro faldero del anciano… —dijo al ver a la persona que había hablado.
No era otro que el vicealmirante Kuzan.
Sin pensarlo, intentó subirse a Pico y huir, pero Kuzan la tomó fácilmente por la parte trasera de su ropa y la levantó, colocándola frente a su vista.
—Lo siento, pero tu abuelo me pidió que, si te veía, te atrapara.
Él vendrá por ti —dijo Kuzan, viendo cómo Kara se sacudía tratando de liberarse.
—¡Suéltame, cabeza de hielo!
—gritó Kara, pataleando furiosa.
Después de todo, lo había visto varias veces cuando el anciano la visitaba, ya que en ese tiempo Kuzan era discípulo de Garp.
—Tengo una misión importante, así que estoy un poco apurado —dijo Kuzan, llevándose a Kara con facilidad, mientras Pico los seguía con la cabeza baja, preocupado por su amiga.
Cuando llegaron al barco de la Marina estacionado en el muelle, Kuzan bajó a Kara justo cuando su caracolófono comenzó a sonar.
Cacha —Kuzan, ¿dónde estás?
El Buster Call ha sido activado.
Reúnete con los demás rápidamente y dirígete a Ohara —dijo la voz al otro lado de la línea.
—¿Ohara?
—preguntó Kuzan, sorprendido.
Pero como eran órdenes, obedeció de inmediato.
—Partamos.
Y vigilen a la mocosa —ordenó, señalando a Kara, quien ya estaba a punto de saltar fuera del barco.
—¡Maldito cabeza congelada, me las pagarás!
—exclamó Kara, aunque después de un rato se tranquilizó y terminó sentada en una mesa de té, comiendo los bocadillos que las marines le ofrecían.
Kuzan, al verla quieta y relajada, decidió aprovechar el momento para llamar a Garp.
Después de todo, no podía llevar a Kara con él a presenciar un Buster Call.
—Hola, Garp-sensei.
Encontr— ¡Crash!
Antes de que pudiera terminar la frase, vio cómo parte de su barco era fragmentado en cubos, mientras Kara se subía a Pico y escapaba volando.
—¡Jajaja!
¡Nos vemos, idiota!
—gritó Kara con confianza mientras miraba a Kuzan desde el aire.
El vicealmirante suspiró, sosteniendo el caracolófono mientras observaba cómo la niña huía.
—Bueno… parece que volví a perder a su nieta —dijo Kuzan con calma.
Podría haberla atrapado, pero tenía órdenes que seguir y, además, debía reparar el barco para poder llegar a tiempo a Ohara.
De todas formas, Garp ya estaba en camino.
—Así que era una usuaria… —murmuró Kuzan mientras observaba los escombros de su buque, el cual había sido destruido fácilmente por una niña de ocho años.
Sin perder tiempo, usó su habilidad para congelar la parte destruida, formando un barco que ahora era mitad de hielo.
Mientras tanto, Kara, quien había escapado a toda velocidad, recordó lo que sucedería en Ohara.
Su expresión se volvió seria.
Sabía que, aunque su magia era fuerte, su cuerpo no lo soportaría si intentaba enfrentarse a los altos mandos de la Marina.
Aun así, tenía que intentarlo.
—Apresúrate, Pico.
Tenemos poco tiempo —ordenó, mirando con determinación hacia adelante.
Sin embargo, parecía que había llegado tarde.
Había demasiados soldados del CP0, quienes ya habían atrapado a los eruditos y esperaban la llegada de la Marina.
—Tsk.
Desciende en el bosque.
Tal vez podamos salvar al menos a una pequeña… —dijo rápidamente, recordando a Nico Robin.
Pico descendió en picada, volando a baja altura mientras Kara observaba los alrededores.
Fue entonces cuando la vio: Nico Robin, escoltada por Jaguar D.
Saul.
—Tienes que escapar, Robin, antes de que se den cuenta de que existes —decía Saul, intentando convencerla.
—No puedo… Todos… —Robin, con lágrimas en los ojos, no quería abandonar a sus seres queridos.
Gracias a que Kara había destruido el buque de Aokiji, este había tardado en llegar, pero los demás barcos de la Marina ya estaban bombardeando la isla.
—Tsk.
No te preocupes, yo me la llevaré —dijo Kara, apareciendo con Pico mientras volaba sobre Saul.
—¿Quién eres?
—preguntó Saul, poniéndose en guardia.
—Soy nieta de Garp.
Me la llevaré a un lugar seguro.
Tú asegúrate de que no queden rastros de que ella alguna vez vivió aquí —respondió Kara rápidamente.
Saul se sorprendió al escuchar que era nieta de Garp, pero después de unos segundos su expresión se relajó.
—Yo me encargo.
Por favor, cuida de Robin —dijo antes de darse la vuelta y correr en dirección al pueblo.
—¡Saul!
—gritó Robin, pero en ese momento Pico la sujetó con sus patas y comenzó a alejarse volando del lugar.
—¡Suéltame!
¡Saul y mis amigos están allí!
—gritó Robin, forcejeando.
Sin embargo, al elevarse en el cielo, vio cómo su ciudad era destruida por los cañones de la Marina.
Las llamas devoraban las edificaciones y los gritos de desesperación se mezclaban con el rugir del fuego.
—¡Doctor Clover… todos…!
—murmuró, mientras las lágrimas caían sin control.
Kara miró hacia el mar y vio un buque de la Marina con la mitad congelada acercándose a la isla.
—Parece que Kuzan por fin llegó… —susurró.
No podía quedarse más tiempo.
—¡Acelera, Pico!
—ordenó, y el ave aumentó su velocidad.
Tras un tiempo, llegaron a una isla cercana donde Pico aterrizó y dejó a Robin, quien aún lloraba desconsolada por su pérdida.
—Lo siento… No pude llegar a tiempo para ayudar a tus compañeros —dijo Kara con un tono triste.
Sabía exactamente lo que Robin estaba sintiendo.
Respiró hondo y luego se agachó frente a la niña, levantando su rostro con suavidad para que la mirara a los ojos.
—No tengo mucho tiempo.
Alguien vendrá a atraparme enseguida —dijo rápidamente.
—Si el grandulón logró borrar todo rastro tuyo, la Marina no te buscará, pero necesitas vivir escondida por un tiempo.
Sacó una bolsa llena de oro y se la entregó a Robin.
—Esto te alcanzará por un par de años.
Después de eso, puedes hacer lo que desees, pero no dejes que nadie se entere de que puedes leer Poneglyphs.
Robin miró la bolsa en sus manos con confusión antes de preguntar: —¿Por qué me ayudas?
Kara se quedó en silencio por un momento, luego alzó la vista hacia el cielo.
—Porque yo también perdí a mis compañeros y familia… Y rezo todas las noches para que estén bien —respondió con rapidez.
De repente, sintió algo.
—Escucha… Puedes buscar tu sueño, pero no te metas en problemas… o si no, iré a darte un golpe —dijo con una leve sonrisa antes de subirse a Pico.
—Nos vemos, Robin.
Dicho esto, Pico despegó rápidamente.
Robin se quedó allí, viendo cómo la extraña niña se alejaba.
Fue entonces cuando un gran grito resonó en la distancia.
—¡Te encontré, mocosa revoltosa!
¡Es hora de volver a casa!
Kara sintió un escalofrío recorrer su espalda.
—Mierda… Sabía perfectamente quién era.
——————————- Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.
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