One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 26
- Inicio
- Todas las novelas
- One Piece: El Hada de la Justicia
- Capítulo 26 - 26 26- Historia del pasado parte final
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: 26- “Historia del pasado parte final” 26: 26- “Historia del pasado parte final” —¿Estás lista?
—preguntó Erza, de pie en la playa, con su armadura y una espada, apuntando a Kara, quien la miraba con seriedad.
—Estoy lista —respondió Kara.
—¡Hyaaa!
—gritó Erza mientras se lanzaba al ataque con su espada.
Kara levantó la mano y activó Crash Magic, destruyendo la espada de Erza con facilidad.
La pelirroja miró sorprendida, pero rápidamente invocó otra espada y volvió a atacar.
Kara esquivó el golpe moviéndose a la derecha y, aprovechando la apertura, le lanzó un puñetazo al pecho.
La armadura de Erza se rompió en pedazos, y ella cayó al suelo, observando con asombro lo fácil que su defensa había sido destruida.
—Rayos… Lo siento, no quise destruir toda la armadura —dijo Kara, acercándose rápidamente.
—No, está bien.
Significa que era una armadura débil —respondió Erza mientras se levantaba, aún sorprendida.
Fue entonces cuando Kara notó que, debajo de la armadura, Erza llevaba un lindo vestido azul y blanco, algo que nunca mostraba ya que siempre iba cubierta con su equipo de batalla.
—Vaya… Eres muy bonita sin esa armadura —comentó Kara, acercándose hasta quedar frente a frente con Erza.
—¿Q-qué?
—preguntó Erza, completamente avergonzada por la cercanía repentina.
—Mmm… Eres muy bonita ahora que te veo de cerca —continuó Kara con su expresión seria, sin apartar la mirada de la ruborizada Erza—.
Tal vez me gusten las mujeres —agregó de repente, observando lo tierna que se veía.
—¡Y-yo te veo luego!
¡Tengo que reparar mi armadura!
—dijo Erza apresuradamente, saliendo corriendo con nerviosismo.
—Claro, nos vemos después —respondió Kara con una sonrisa que Erza no alcanzó a ver.
Sonrisa que, normalmente, solo mostraba en su casa.
—Eso fue muy parecido a tu padre… qué preocupación —comentó Cornelia mientras se acercaba a su hija.
Había venido a buscarla y presenció toda la interacción con Erza.
—Hola, madre.
¿Qué sucede?
—preguntó Kara, sonriendo al verla.
—Solo quería ver cómo estabas.
Pero estoy feliz de ver que hiciste una amiga —dijo Cornelia con una sonrisa—.
Está bien que te preocupes por tu familia, pero necesitas relajarte un poco más.
—Ya veo… El maestro dijo lo mismo —respondió Kara, pensativa.
Después de todo, cuando renació en este mundo, sentía que todo era irreal.
Al final, provenía de un cómic o un anime.
Pero con el tiempo, conviviendo con Cana y Cornelia, sintiéndose parte de su familia, empezó a verlo todo como un mundo real.
Obviamente, aún le costaba ver a los demás del gremio de la misma manera, ya que eran exactamente como en el anime, lo que le provocaba una extraña sensación de irrealidad.
Pero tal vez… simplemente debía dejarse llevar.
—Entonces, haré mi mayor esfuerzo —dijo Kara con una sonrisa.
Mientras Kara caminaba cerca del gremio, pensando en cómo volverse amiga de los demás, escuchó algo que llamó su atención.
—¡Pero así llamaré más la atención!
—gritó una rubia, vestida con un traje de conejita.
—Espera… ¿un gato?
—preguntó, viendo a una pelirroja con un traje igualmente provocativo, pero con orejas y cola de felino.
—Así es, miau —respondió la pelirroja, moviendo las manos como si fueran patas de gato.
—¿No hay ropa más común?
—se quejó la rubia, sintiéndose avergonzada—.
Esto es bastante vergonzoso… —Lo siento, mi magia solo me deja tener dos prendas… ¿Prefieres el de gato?
—preguntó la pelirroja.
—No.
Prefiero mi ropa normal —dijo rápidamente la rubia.
—Lo siento… la tiré —respondió la pelirroja con naturalidad.
—¡¿Qué?!
—No importa.
De esta manera, la gente no te reconocerá y no cambiaremos el tiempo —dijo la pelirroja apresuradamente.
—Sí, pero yo todavía no me he unido a Fairy Tail en este tiempo —protestó la rubia.
—Lo harás en el futuro.
Será malo si alguien te recuerda —insistió la pelirroja.
—Así no es como funciona el tiempo.
Si cambias el pasado, solo crearás otra línea temporal, mientras que su línea original ya está escrita.
Volverán a su línea sin ningún cambio.
No es como esa película de los 90… —interrumpió una voz joven que apareció detrás de ambas.
Las dos giraron rápidamente para ver quién era.
—¡Rayos, es Kara!
—exclamó la pelirroja, sorprendida.
Sin dudarlo, tomó a la rubia y salió corriendo a toda velocidad.
—Interesante… —dijo Kara con una sonrisa malvada.
—¿Por qué huimos?
Parecía que la Kara pequeña sabía algo sobre el tiempo —preguntó rápidamente Lucy—.
No creo que le moleste ayudarnos si es así —añadió, mirando a Erza.
—No.
La Kara de este tiempo no era muy amigable, aparte de con los miembros de su familia —respondió Erza con seriedad—.
Ahora que lo pienso, es más o menos en esta época cuando comenzó a volverse más despreocupada… —murmuró, recordando algo, pero sacudió la cabeza y lo dejó pasar.
Luego miró fijamente a Lucy, su expresión se tornó sombría.
—Escucha, Lucy, tienes que entrar al gremio y asegurarte de que nadie te reconozca.
Y, sobre todo… aléjate de Kara.
—¡S-sí!
—respondió Lucy rápidamente antes de salir corriendo en busca de Natsu y Gray.
Mientras tanto, Erza se escondía en una carpa en una posición bastante… sugerente, mientras estudiaba el libro que las había traído al pasado.
—Mmm… efectivamente me gustan las mujeres.
Tal vez el maestro tenía razón, debería relajarme más.
De todas formas, ahora mi vida es aquí… —murmuró una voz detrás de ella, dejándola completamente congelada.
Erza giró la cabeza de manera robótica y se encontró con Kara, de pie en la entrada de la carpa, mirándola con una sonrisa llena de interés.
—Si es así, debería divertirme… después de todo, este es mi mundo ahora —dijo Kara, avanzando lentamente.
—Y-yo no sé de qué hablas… solo estoy de paso —respondió Erza, intentando fingir que era una desconocida.
—¿Mmm?
¿Es así?
—Kara se acercó hasta quedar cara a cara con ella.
Pero justo en ese momento, alguien interrumpió.
—Disculpen… —Una joven pelirroja ingresó a la carpa y se quedó sorprendida al ver a Kara.
Era Erza de niña.
—Lo siento, no quería interrumpir, pero… ¿no viste a Gray y Natsu?
—preguntó apresurada, un poco avergonzada de estar frente a Kara después de lo que había pasado más temprano.
—Claro, te llevaré con ellos —respondió Kara tranquilamente, acercándose.
—¿Estás segura?
No estabas hablando con la señorita… —preguntó Erza joven, algo confundida.
—Creo que estará bien… después de todo, tengo que invertir para el futuro —dijo Kara con una sonrisa.
Esa sonrisa dejó a la Erza joven completamente congelada.
Era la primera vez que veía a Kara sonreír de esa manera.
—En el futuro tengo que recordar cobrar el crédito de mi inversión —añadió, lanzando una mirada maliciosa a la Erza adulta, quien se quedó completamente inmóvil.
Sin decir más, Kara tomó la mano de la Erza joven con naturalidad y se la llevó.
Erza, aún en la carpa, observó la escena en silencio.
—Entonces… ¿fui yo quien ayudó en el cambio de Kara?
No sé si sentirme feliz o preocupada… —susurró.
Pero al final, sonrió levemente.
Quizás… incluso estaba un poco feliz.
Después de la confrontación con Kara, Erza descubrió la función del libro.
Así que, cuando se reunió con Lucy, quien acababa de salvar un carruaje con caballos descontrolados, ambas corrieron rápidamente en busca de Gray y Natsu, llegando justo a tiempo para regresar al presente.
—Ugh… por poco no lo logramos… —murmuró Lucy mientras se levantaba.
Natsu, en cambio, estaba aplastado debajo de todos.
—Parece que tuvieron un viaje interesante —comentó Kara, quien estaba sentada cerca, sosteniendo un libro que acababa de terminar de leer.
Lo dejó sobre la mesa y los miró con interés.
—¡Kara!
¿Desde cuándo estás ahí?
—preguntó rápidamente Erza.
—Desde el principio.
Solo estaba esperando… —respondió con una sonrisa mientras se ponía de pie.
—¿Esperando?
¿Por nosotros?
—preguntó Happy, ladeando la cabeza.
—No ustedes —dijo Kara con una expresión de desagrado—.
Vine por los intereses de mi inversión.
Acto seguido, se acercó a Erza y la cargó sobre su hombro como si no pesara nada.
—¡E-espera, Kara!
—gritó Erza, completamente avergonzada.
Pero Kara no se detuvo.
Miró de reojo a Lucy, quien todavía llevaba puesto su traje de conejita.
—Bueno, tú también —añadió, levantándola con el otro brazo como si fuera un saco de papas.
—¡¿Espera, por qué yo?!
—exclamó Lucy, pataleando sin éxito.
Sin prestarles atención, Kara salió de la biblioteca con ambas mujeres en brazos, sonriendo con satisfacción.
Natsu, Gray y Happy se quedaron en silencio, observando la escena con confusión.
—¿Qué… acaba de suceder?
—preguntó Natsu, con la boca abierta.
—Imposible saber… —respondió Gray, frunciendo el ceño.
—Bueno… es Kara —dijo Happy encogiéndose de hombros.
Mientras tanto, fuera de la biblioteca, Cornelia observaba cómo su hija se llevaba a dos mujeres vestidas de manera… bastante peculiar.
Suspiró y se cubrió el rostro con una mano.
—Parece que tenía razón… Mis hijas fueron corrompidas por su padre… —murmuró con frustración.
Desde el comedor, Cana bebía alegremente con los demás, completamente ajena a la escena.
——————————- Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.
Si disfrutan de mi novela y desean seguir leyendo, los invito a apoyar mi trabajo a través de Patreon y Ko-fi.
Su contribución me permitirá continuar creando y compartiendo más capítulos emocionantes.
¡Espero contar con su apoyo y seguir brindándoles historias inolvidables!
patreon.com/c/YoDarki ko-fi.com/yodarki
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com