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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 33

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  4. Capítulo 33 - 33 33- “Venganza”
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33: 33- “Venganza” 33: 33- “Venganza” A los lectores perdon si el capitulo queda un poco forzado.

tengo una infeccion en el oido no pude dormir en toda la noche y hace un rato volvi de que me dieran una inyección.

en todo caso las futuras peleas le pondre mas ganas sin mas que agregar el capitulo.

——————– “Venganza” Una isla llamada Kroa no era muy conocida, ya que solo vivían algunos indígenas a quienes no les gustaba el contacto con forasteros.

Esa pequeña pero hermosa isla estaba ahora mismo ardiendo en llamas, mientras que el posiblemente último indígena tenía su cuello sostenido por un gran hombre gordo de cara tonta que lo miraba con interés.

—Ya, hijito, mátalo.

Nos llevaremos todo el oro de esta isla de una vez —dijo una pequeña anciana con emoción mientras abrazaba una estatua de oro puro que los indígenas habían desenterrado y usaban para sus rituales.

—E-eso es un…

regalo de los dioses.

N-no puedes… Crack.

El hombre no pudo terminar de hablar cuando el enorme gordo le quebró el cuello como si fuera una simple rama.

—Mami, ya terminé —dijo con una sonrisa tonta mientras esperaba la felicitación de su madre.

—Bien hecho, hijito mío.

Esos tontos ni siquiera saben lo que vale esta mena y solo la usaban para que las embarazadas la tocaran.

¡Qué tontería!

—dijo la mujer con desprecio—.

Vámonos de aquí, apesta a sangre —agregó mientras caminaba en dirección a donde habían dejado su barco.

Cuando llegaron, vieron con sorpresa que su barco había sido destruido y sus partes flotaban en el mar.

—¿Quién rayos se atrevió a hacer esto?

—gritó la anciana con enojo al ver su precioso barco, el cual había robado a la Marina.

Mientras tanto, en el centro de la isla, donde acababa de ocurrir una masacre en la que ni siquiera niños y ancianos fueron perdonados, los cuerpos estaban desparramados por todos lados.

Kara observaba el lugar sin expresión alguna.

Su mirada vacía y sin sentimientos recorría los cadáveres de lo que antes fue un pueblo.

Si la Marina viera a Kara en este momento, estarían aterrados.

Después de todo, esta era la versión furiosa de Kara, una versión en la que la ira completaba todo el ciclo y solo dejaba en ella un vacío emocional.

Kara simplemente sacó el Golden Den Den Mushi, el cual, desde un principio, solo había pedido para molestar a los demás.

Sin pensarlo dos veces, presionó el botón y luego comenzó a caminar en dirección a donde se encontraban Stussy y Edward Weevil, los supuestos esposa e hijo de Barbablanca.

… —¡Señor, se ha activado el Silver Den Den Mushi!

Significa que alguien activó la Buster Call —informó un marinero al entrar rápidamente a la oficina de Sengoku.

—Parece que lo activó… Avisen a los vicealmirantes y a Aokiji —ordenó rápidamente Sengoku.

Sin perder tiempo, varios buques de guerra bien armados partieron en dirección a donde se recibió la señal.

Como eran buques de última generación, solo tardarían unos minutos en llegar, como mucho una hora, ya que usaban los pasajes de la Marina para moverse más rápido.

—Mmm… Es raro en ella activar la Buster Call —comentó Aokiji mientras se recostaba en una reposera tranquilamente, esperando a que el buque avanzara.

… —¿Quién fue el desgraciado?

¡Lo pagará!

Edward, busca a alguien más en la isla y tráelo aquí —ordenó Stussy con furia.

—Sí, mami —respondió Weevil de inmediato.

Entonces, ambos escucharon pasos acercándose, por lo que se voltearon y vieron a Kara mirándolos sin expresión alguna.

—Entonces, fuiste tú, ¿verdad?

Lo pagarás.

Luego de que mi hijo te atrape, te despedazaré miembro por miembro —dijo Stussy con odio.

Al ver la hermosa apariencia de Kara, su furia aumentó aún más—.

Edward, atrápala.

Te dejaré jugar con ella también —agregó con una sonrisa arrogante.

—¡Genial, mami!

¡Gracias!

—exclamó Weevil mientras levantaba su bisento, igual al que Barbablanca usaba.

Con una mirada llena de codicia, se paró frente a su madre, listo para pelear contra Kara.

—Espero que dures más que los otros juguetes, que mueren demasiado rápido —dijo Weevil.

Kara no dijo ni una palabra.

Simplemente se movió con rapidez, apareciendo justo enfrente de Weevil y sorprendiéndolo enormemente con su velocidad.

Entonces, Kara apuntó su puñetazo directamente al estómago de Weevil, activando su habilidad con haki para destruir todo a su paso.

Weevil no tuvo tiempo de defenderse, solo de usar haki de armadura para resistir.

Al recibir el golpe, salió volando varios metros hacia atrás mientras una rejilla de sangre se formaba en su estómago.

Sin embargo, no era una herida muy profunda.

—Eso duele… —dijo Weevil furioso antes de lanzarse contra Kara, agitando su arma.

Kara simplemente se agachó para esquivar el ataque, y todo lo que estaba detrás de ella fue cortado solo por el aire que produjo el golpe de Weevil.

Kara, sabiendo que Weevil podía usar haki para defenderse de su poder, cambió de estrategia y apuntó a su pierna, aumentando el poder mágico en su ataque hasta el punto de destruir el suelo bajo ellos.

—¡Aaaah!

¡Mami, duele!

—gritó Weevil mientras se sujetaba la pierna ensangrentada, con lágrimas en los ojos.

—No te preocupes, querido, mami está aquí —dijo Stussy, lanzando una especie de caja de la cual salieron hilos y agujas que cosieron la herida de Weevil rápidamente.

Kara no hizo nada, solo observó con interés qué tenía planeado la vieja bruja.

—¿Cómo te atreves a lastimar al hijo de Barbablanca?

—gritó Stussy, apuntando a Kara.

—Parece que no era tan fuerte como Barbablanca de joven… Llamar a los demás fue una exageración, pero si no lo hacía, después me molestarían —murmuró Kara antes de lanzarse nuevamente contra Weevil a toda velocidad.

Cuando apareció frente a él, quien ahora tenía su pierna nuevamente en su lugar pero llena de costuras, Kara levantó la suya y atacó con toda su fuerza su estómago, enviándolo lejos.

—¡Hijito!

—gritó Stussy furiosa—.

¿Tú quién eres?

¿Por qué no tienes a Barbablanca?

¡Él es mi esposo!

—dijo rápidamente.

Kara, quien aún no había recuperado su capa de vicealmirante, ignoró a la anciana sin esfuerzo y caminó hacia donde Weevil intentaba levantarse.

—Parece que tendré que usar esto —dijo Stussy mientras sacaba un control de su bolso y presionaba un botón.

Kara observó cómo los músculos de Weevil comenzaban a endurecerse, mientras su rostro, antes casi tonto, cambiaba a una expresión llena de rabia.

—¡Tonta!

Me hiciste usar la medicina especial… Ahora no quedará nada de tu cuerpo para corromper —se burló Stussy con una risa maniaca.

—¡Muere!

—gritó Weevil, apareciendo de repente frente a Kara, quien se sorprendió al notar que ahora era mucho más rápido.

Rápidamente, esquivó el corte lanzándose a un costado, mientras el golpe de Weevil destruía por completo el suelo donde antes estaba parada.

A pesar de que Kara se había mantenido inexpresiva durante la batalla, se dio cuenta de que Weevil no era más que un experimento de su madre.

Pero eso no significaba que le tendría compasión.

Nuevamente, usó su velocidad, combinando su poder mágico al igual que Gildarts para potenciar sus puñetazos.

Sin embargo, ella lo mezclaba con el Soru y el Sky Walk, volviéndola una de las más rápidas de la Marina, solo superada por Kizaru.

Kara comenzó a girar alrededor de Weevil a toda velocidad, buscando un punto débil.

Ahora que sus músculos estaban fortalecidos, podía sentir que su haki de armadura lo protegía de forma pasiva.

Si quería dañarlo, debía usar el mismo nivel de haki o encontrar una debilidad.

Como le costaba aumentar su haki de armadura, optó por la segunda opción.

Weevil intentó varias veces golpearla, pero solo logró destrozar el suelo detrás de ella.

Kara aprovechó uno de los puntos débiles que Weevil dejó al atacar y rápidamente le asestó un puñetazo con toda su fuerza.

—Crash —susurró Kara, activando su poder al máximo.

El hombro de Weevil se convirtió en carne picada y su brazo cayó al suelo.

—Tsk.

Supongo que esto es suficiente de mi parte —dijo Kara, un poco cansada por haber usado todo su poder mágico solo para cortar un brazo de Weevil.

En realidad, podía seguir luchando tranquilamente, pero vio algo en el horizonte que se acercaba a gran velocidad.

—Ya están aquí… Son rápidos —murmuró, recuperando su expresión sin emociones y esbozando una leve sonrisa.

—¿E-eso es la Buster Call?

—gritó Stussy asustada.

Sin pensarlo dos veces, empezó a correr, pero un muro de hielo apareció en su camino.

—T-tu… eres el almirante Aokiji… No puedes atraparme, soy la esposa de Barbablanca.

Si lo haces, crearás una guerra por salvarnos —mintió mientras temblaba al ver a Aokiji, quien simplemente bostezó.

Los buques de guerra, que normalmente eran solo ocho con cinco vicealmirantes, ahora sumaban diez, con la mayoría de los vicealmirantes estacionados en Marineford.

—Exagerados… —dijo Kara, saltando tranquilamente a uno de los buques y convirtiéndose en espectadora mientras los vicealmirantes atacaban a Weevil.

Solo tardaron unos minutos en acabar con él, actuando de manera coordinada.

Mientras unos defendían, otros atacaban, turnándose para lanzar su golpe más poderoso, ya fuera una habilidad de fruta del diablo o un ataque reforzado con haki.

Cuando Kara se dio cuenta, Weevil yacía en el suelo, cubierto de sangre y sin respirar.

Stussy, en cambio, era ahora un bloque de hielo, siendo transportada a la prisión del buque.

—Para quejarte de que el sensei es un abusivo, todavía lo tienes en tu corazón —dijo Tokikake con una mirada burlona.

Varios vicealmirantes que se llevaban más o menos bien con Kara también la miraban con la misma expresión.

—No sé de qué hablas… Ahora tengo una excusa para que no me obligue a practicar haki de armadura —respondió Kara, sentándose relajada en una silla.

——————————- Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.

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¡Espero contar con su apoyo y seguir brindándoles historias inolvidables!

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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