Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 65

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. One Piece: El Hada de la Justicia
  4. Capítulo 65 - 65 La Reunión de los Siete
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

65: La Reunión de los Siete 65: La Reunión de los Siete La Reunión de los Siete Kara se quedó sentada, molesta, mientras observaba a los marines traer a los piratas que habían capturado.

“Así que aquí estabas.

Trajimos a Eustass Kid y a su tripulación “dijo Pale, el hombre-búho, acercándose con su habitual mirada cansada.

“¡Pajarraco!

¡Cuánto tiempo sin vernos!

“saludó Kara levantando la mano con fingida alegría.

“Tengo un nombre, ¿sabes?

Pero da igual…

Solo avisa a la Marina para que nos den las recompensas por todos los que atrapamos y ya “resopló Pale, claramente molesto.

Sin embargo, tras unos segundos de duda, se inclinó un poco y murmuró algo solo para Kara: “El Gobierno podría estar tramando algo contra la Marina durante la guerra.

Ten cuidado.

Luego se alejó con sus hombres, como si nada hubiera pasado.

“Sigh…

Por cierto, ¿dónde está Kizaru?

Se supone que él tenía que estar vigilando todo esto “preguntó Kara, olvidando que ella misma había dicho que no hacía falta su presencia.

“Vicealmirante…

El almirante Kizaru se marchó.

Dijo que usted tenía todo bajo control “respondió un marine, haciendo un saludo rápido y formal.

“¡Ese bastardo!

“gruñó Kara, frunciendo el ceño.

“¿Y tú qué haces aquí?

“preguntó una voz a sus espaldas.

Kara se giró de inmediato.

“¡Ah, el gordinflón!

¿Haciendo el trabajo de Kizaru?

¿Y tú qué?

¿No deberías estar rebotando por los laboratorios de Vegapunk como pelota de goma?

“Simplemente estás celosa porque Vegapunk te echó después de que destruyeras todo a tu paso, como la idiota destructiva que eres “contestó Sentoumaru con tono serio.

“¿¡Aah!?

¿Crees que le tengo miedo a ese viejo loco?

Puedo atravesar su barrera cuando me dé la gana “dijo Kara, poniéndose de pie con orgullo.

“¿Entonces por qué no lo has hecho desde que te echaron hace un año?

“preguntó Sentoumaru con una ceja levantada.

“…Porque son muy caras y no quiero pagar los daños “respondió Kara, volviendo a sentarse mientras silbaba disimuladamente.

De pronto lo miró con una sonrisa traviesa, claramente tramando algo.

“Bien, gordinflón.

Veo que trajiste a los falsos Kumases, así que seguro viniste por puntos para una promoción.

Perfecto, te encargarás de todo esto.

“No te preocupes, no le diré a Sengoku que eres solo un pervertido vestido raro que, milagrosamente, hace su trabajo.” “¡¿Qué dij”?!

“¡Bueno, adiós!

“lo interrumpió Kara, saliendo corriendo a toda velocidad antes de que Sentoumaru pudiera rechazar la “asignación”.

……………… Kara volvió a Marineford con una gran sonrisa en el rostro, caminando como si acabara de regresar de vacaciones y no de huir de sus responsabilidades.

Acababa de pasar un par de horas “inspeccionando” el Archipiélago Sabaody… lo cual, en su caso, consistía en jugar, comer y dejarle toda la carga de trabajo a Sentoumaru.

Ahora se dirigía con calma “demasiada calma” hacia la sala de reuniones de los Shichibukai, tras recibir la orden directa de Sengoku.

Bueno, siempre que los Shichibukai eran convocados, Kara también lo era.

No solo por su rango de vicealmirante, sino porque muchos de ellos ya la conocían…

y, para disgusto de varios altos mandos, le tenían más respeto a ella que a cualquier otro marine.

Mientras caminaba tranquilamente por los pasillos de la base, una punzada leve cruzó su estómago.

O más bien, el sello de Fairy Tail que llevaba allí.

“¿Eh?

“murmuró, mirando hacia abajo con el ceño fruncido.

La molestia desapareció en un instante, así que se encogió de hombros y siguió como si nada hubiera pasado.

¡CRASH!

“¡Kara ha llegado!

“gritó con entusiasmo mientras atravesaba la gran puerta de la sala…

haciéndola trizas en cubos, como de costumbre.

Los marines que custodiaban a cada lado apenas habían intentado abrirla.

Sengoku, sentado al frente, se cubrió el rostro con la mano mientras soltaba un largo suspiro.

“Sengoku, ya capturé a los Supernovas.

Aunque…

dejé escapar a algunos que me caían bien “informó con naturalidad, como si hablase de un picnic.

“No necesitabas decir la última parte si ya los dejaste escapar…

“resopló Tsuru, negando con la cabeza.

“Aah, cierto, Sengoku es un gruñón.

Entonces no dejé escapar a nadie.

¡Desaparecieron por arte de magia!

“respondió Kara, cruzándose de brazos con una sonrisa inocente.

“Solo siéntate “gruñó Sengoku, con el ceño fruncido y un tic nervioso en la frente”.

Los Shichibukai están por llegar.

Kara se dejó caer junto a Tsuru con energía, sonriendo como una niña que no sabía lo que era la disciplina militar.

Pero antes de que pudiera acomodarse, se escucharon pasos “y gritos” acercándose por el pasillo.

“¡No me importa lo que diga Kara!

Si vuelves a llamarme “perra de la Marina”, te corto a la mitad aquí mismo “rugió una voz femenina llena de furia.

Era imposible no reconocerla: Momousagi.

“¡Ja!

¿Y me vas a decir que no te comportaste como una cuando…?

La otra voz “altiva, segura, seductora” se detuvo en seco al ver la puerta destrozada.

Boa Hancock esbozó una sonrisa encantada.

“¡Kara!

“exclamó felizmente al entrar, ignorando por completo la tensión anterior.

Se lanzó a los brazos de la vicealmirante como si el resto de los presentes no existieran.

Kara la recibió con una sonrisa despreocupada, disfrutando del abrazo mientras Momousagi apretaba los dientes.

“Oh, ustedes dos son tan…

“cariñosas” como siempre.

Y pensar que antes no podían verse sin lanzarse un Haoshoku “comentó una voz masculina, justo cuando una corriente eléctrica entró por la ventana, materializándose en uno de los asientos.

Era Ace, con su sonrisa relajada y su actitud amigable, saludando con la mano.

Antes de convertirse en Shichibukai, ya había tenido tratos con la Marina debido a su vínculo con Garp, lo que le daba cierta cercanía con Sengoku y Tsuru.

“Es bueno verte de nuevo, Ace “dijo Tsuru con una sonrisa cálida.

“Gracias.

Y debo decir que la abuela Tsuru sigue siendo tan hermosa como siempre “respondió él, haciendo una pequeña reverencia con galantería.

“Jajajaja, aún no cambias esa lengua tuya.

No me extraña que tantas chicas anden detrás de ti…

aunque no tantas como las que persiguen a tu hermanita “agregó Tsuru, lanzando una mirada cómplice a Kara, quien seguía siendo abrazada “y casi estrangulada” por Hancock y amenazada por la mirada afilada de Momousagi.

“Bueno, aprendí de la mejor “dijo Ace con una risa, mientras se acomodaba en su asiento.

“¿Kara volvió a romper la puerta?

“preguntó una voz profunda desde el marco destruido”.

Deberían dejarla abierta cuando ella está cerca.

Jimbei entró con calma, saludando con una inclinación respetuosa y tomando asiento junto a Ace.

“Jefe Jimbei, cuánto tiempo “saludó Ace con una sonrisa.

“Es bueno verte de nuevo, Ace “respondió el hombre-pez con su típica serenidad.

Antes de que pudieran continuar conversando, una risa fuerte y siniestra resonó por toda la sala.

“¡Zehahahaha!

Vaya, vaya… Parece que todos aquí se conocen bien.

¿No se supone que la Marina y los piratas no deberían llevarse tan bien?

Barbanegra entró con una sonrisa de tiburón, su capa ondeando a sus espaldas.

Tras él, Kuma caminaba en silencio, ignorando a todos mientras buscaba su asiento.

“¿Y este hombre horrible quién se supone que es?

“preguntó Hancock, fulminando a Teach con la mirada.

“¡Es DonaNegra!

“soltó Kara, burlona, señalando con descaro la enorme cicatriz en el abdomen del pirata.

Todos los ojos se clavaron en él, reconociendo de inmediato la forma de la herida.

Teach frunció el ceño por un instante, pero luego volvió a reír.

“Soy Barbanegra “corrigió, sentándose lo más lejos posible de Kara.

“Es el nuevo Shichibukai.

Ocupa el puesto que dejó Crocodile “explicó Sengoku, su tono severo, su mirada lanzando advertencias silenciosas a Kara para que no convirtiera la reunión en un circo…

más de lo que ya era.

Pero Kara ni lo escuchaba.

Ya estaba distraída con Hancock y Momousagi.

“¡¡SUÉLTENME, MALDITOS!!

¡O JURÓ QUE ROBARÉ SUS SOMBRAS Y LAS ENTERRARÉ EN ZOMBIS DE BESTIAS PUTREFÁCTAS!

“bramó una voz cavernosa y estridente, resonando por los pasillos de Marineford.

A través de la imponente entrada, apareció Gecko Moria, completamente encadenado desde el cuello hasta los tobillos.

Lo escoltaban una docena de marines tensos, sudando bajo el peso de su aura ominosa.

“¡Basta!

Suéltenlo.

No creo que se atreva a causar problemas… no en este lugar “ordenó Sengoku con voz firme, aunque su ceño fruncido dejaba claro que no tenía paciencia para tonterías.

Los marines obedecieron con rapidez.

Moria se sacudió las cadenas, gruñendo como una bestia herida.

Alzó la vista y su expresión se congeló al ver las miradas que lo perforaban desde todos los rincones de la sala.

Kara, Hancock, Momousagi, Ace… incluso Jimbei estaba allí.

Todos, menos uno.

“Tsk… “chasqueó la lengua con desdén y fue a ocupar su asiento junto a Kuma, quien lo ignoró por completo.

“Parece que solo falta Ojo de Halcón “comentó Ace, cruzado de brazos, su cuerpo chispeando con pequeños relámpagos.

“No hace falta esperar “murmuró una voz cortante y profunda.

A través del agujero en la puerta, apareció Dracule Mihawk, su mirada afilada como su espada.

Caminó con lentitud, sin prestar atención al caos a su alrededor, y se sentó en silencio.

“Terminemos esto de una vez.

“Estoy de acuerdo.

Digan lo que sea que quieran decir, tengo asuntos pendientes… una venganza que cumplir “gruñó Moria con rabia reprimida.

“¿Venganza?

“Ace giró su mirada, sus ojos brillando con electricidad contenida”.

¿No será contra mi hermanito, verdad?

Porque si es así, mejor entiérrate tú mismo antes de que ella te termine de romper los huesos.” dijo mientras apuntaba a kara.

Kara, sentada entre Hancock y Momousagi, no dijo una palabra.

Solo observaba a Moria, su rostro inexpresivo… lo que hacía su mirada aún más perturbadora.

Moria tragó saliva, sus hombros tensándose ligeramente.

“¡Basta!

“tronó Sengoku, golpeando la mesa con el puño.

El estruendo silenció la sala”.

Pueden matarse después si lo desean, pero ahora escuchen.

Se puso de pie con solemnidad mientras Tsuru se levantaba a su lado.

“En unos días, se ejecutará públicamente a Vista, uno de los hijos del Yonko Barbablanca.

La Marina ha convocado esta reunión para prepararse para el inevitable asalto de Barbablanca y su flota.

Las palabras colgaron en el aire como un presagio oscuro.

Incluso los más arrogantes sintieron el peso de lo que se avecinaba.

“Se han movilizado tropas desde los Cuatro Mares.

Marineford será el campo de batalla… y ustedes, los Shichibukai, son una pieza clave en esta guerra.” Ace apretó los puños, las chispas creciendo en intensidad.

“Una guerra contra Barbablanca… Por fin podré vengarlo.” Pero la expresión más intensa no era la de Ace… sino la de Jinbei.

Su mirada ardía con una mezcla de decisión y esperanza.

que el vencer a barbablanca sea la liberación de su patria.

“Zehahahaha… “la risa retumbó con arrogancia desde la esquina más oscura de la sala”.

Entonces deberían agradecerme.

Después de todo, yo entregué a Vista…” Barbanegra cruzó los brazos con satisfacción.

Pero su sonrisa vaciló un instante cuando Sengoku lo miró directamente.

“Tu cooperación ha sido… registrada.

Pero por la seguridad de todos, a partir de hoy se les restringirá el acceso a Impel Down “anunció con voz grave”.

La entrada ha sido sellada.

Kizaru y Akainu se encargaron de eso.

Y magellan convirtio el primer nivel en un mar de veneno.

Nadie, ni siquiera la Marina, puede entrar durante al menos 2 semanas” agregó sengoku.

Los ojos de Teach brillaron un instante con furia contenida.

Había perdido algo importante… y lo sabía.

“Zehaha… ¿Qué es esto?

¿No confían en nosotros?

¿Temen que haya un traidor entre los Siete?

“intentó sembrar la duda, su mirada buscando aliados.

“No me interesa Impel Down “interrumpió Mihawk, alzando su copa de vino”.

A menos que haya espadachines interesantes encerrados ahí, no me importa si se hunde en el mar.” “Por mí está bien “gruñó Jinbei”.

Lo único que me importa es proteger a los inocentes.” “Como si un traidor pudiera pasar desapercibido “dijo Ace, mirando fijamente a Teach.

Kuma, como siempre, permanecía en silencio.

Hancock ni siquiera prestaba atención.

Estaba en plena guerra personal con Momousagi, ambas luchando para ver quién lograba alimentar primero a Kara, que solo sonreía mientras aceptaba comida de ambas con total tranquilidad.

Teach frunció el ceño.

Sus intentos de manipular la situación fracasaban uno tras otro.

Pero no era el tipo que se rendía fácilmente.

Ya estaba imaginando un nuevo plan.

“Asignaremos sus posiciones y responsabilidades “continuó Sengoku con firmeza”.

Luego podrán esperar en el Archipiélago Sabaody hasta que llegue el día de la ejecución.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES YoDarki Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.

Si disfrutan de mi novela y desean seguir leyendo, los invito a apoyar mi trabajo a través de Patreon y Ko-fi.

Su contribución me permitirá continuar creando y compartiendo más capítulos emocionantes.

¡Espero contar con su apoyo y seguir brindándoles historias inolvidables!

patreon.com/c/YoDarki

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo