One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - 66 “Antes de la Tormenta Después del Eco”
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66: “Antes de la Tormenta, Después del Eco” 66: “Antes de la Tormenta, Después del Eco” “Antes de la Tormenta, Después del Eco” Luego de la reunión, Kara salió del edificio central acompañada de Ace, mientras Hancock la seguía de cerca.
Entre ella y Momousagi, que caminaba unos pasos detrás, se libraba una silenciosa pero intensa batalla de miradas.
Si las miradas mataran, probablemente Marineford estaría en ruinas.
“¿Dónde dejaste a los problemáticos?
“preguntó Kara, lanzando una mirada de reojo a Ace mientras jugaba con una pequeña piedra que luego lanzó como si fuera una bala, impactando justo al costado de gecko moria el cual solo la miro con una mirada llena de Ira y se alejo rápidamente.
“Los hice esperar junto a la Red Line.
Supuse que no querías que llegaran al Archipiélago por alguna razón “respondió Ace con una sonrisa despreocupada.
“¡Y acertaste!
¡Premio para ti!
“exclamó Kara mientras le daba un caramelo sabor fresa”.
Alguien controló a uno de los novatos.
Si Luffy hubiese estado ahí, habríamos tenido caos y…
más caos “dijo frunciendo el ceño, recordando la sombra extraña que había desaparecido entre la multitud.
“Bueno, ahora quieren ver la batalla.
Así que probablemente se acercarán a Marineford.
Con suerte no traen pancartas “comentó Ace, encogiéndose de hombros.
mientras pelaba el caramelo que le dio su hermana.
“Bah, mientras no crucen al Nuevo Mundo…
que miren.
Esto se va a poner feo.
Y Luffy…
tiene un imán para el desastre.
Como su padre.
¡O peor, como yo!
“bufó Kara, aunque una sonrisa divertida se asomaba en sus labios.
“Yo me voy antes de que el viejo me vea “dijo Ace mientras se preparaba para partir”.
No es que no lo quiera ver, es que…
no quiero que me de un golpe por aparecer sin saludarlo “añadió, soltando una carcajada justo antes de convertirse en electricidad y desaparecer.
Su voz quedó resonando a lo lejos: “¡No te preocupes por Luffy, lo vigilaré esta semana!
En ese momento, Jinbei pasó cerca y saludó a Kara con un gesto respetuoso.
“Iré a preparar algunas cosas y a informar al Rey Neptuno “anunció rápidamente.
“¡Dile a Shirahoshi que pronto iré de visita!
“respondió Kara con una sonrisa amplia, moviendo la mano mientras lo saludaba alegremente.
Jinbei se detuvo un segundo antes de asentir con una media sonrisa y se alejó con paso firme.
mientras pensaba que habia dos cosas que informar al rey neptuno.
Hancock, que claramente no quería acercarse al Archipiélago [aunque todo el mundo sabía que su verdadera razón era otra] terminó quedándose en su casa.
Lo curioso fue que Momousagi, que tenía su propio hogar, también insistió en quedarse.
Según sus palabras, era para “vigilar a cierta pirata y asegurarse de que no hiciera nada vergonzoso en Marineford”.
Kara ya estaba acostumbrada al tenso tira y afloja entre ellas, así que solo rodó los ojos.
Ni siquiera le molestaba.
A veces eran su entretenimiento gratis.
y algo mas… La semana arrancó con una tensión tan densa que podría cortarse con una espada.
Los barcos de guerra llegaban uno tras otro al puerto de Marineford.
Desde la cima de la fortaleza, Kara observaba cómo los soldados desembarcaban en formación perfecta.
Saludaban con respeto, se alineaban como fichas, y cada escuadrón traía más y más refuerzos.
El corazón de la Marina latía con fuerza, preparándose para el rugido que significaba Barbablanca.
Los entrenamientos se intensificaron.
Vicealmirantes gritaban órdenes, reclutas corrían como pollos sin cabeza, y hasta los más veteranos se veían tensos.
No había bromas, ni risas, solo el ruido de espadas chocando, voces de mando y el mar azotando con fuerza los muros.
Kara caminaba por los pasillos con una pila de papeles en los brazos, murmurando algo como: “¿Acaso Sengoku cree que soy una Maquina de movimiento perpetuo.?
estoy tan cansada”.
Su trabajo ahora era revisar las defensas, cañones, formaciones de emergencia…
incluso rutas de evacuación para civiles.
Y por más que intentó delegarlo discretamente, no se le permitió lanzarlo a nadie y salir corriendo.
Qué decepción.
“El Escuadrón G-5 ya llegó.
Y los refuerzos de la Base 14 están a punto de entrar “informó Uta, actuando como su secretaria temporal.
Mucho mejor ella que esos dos idiotas: uno que no dejaba de entrenar como si se le acabara el tiempo y el otro que se pasaba comiendo lo que le cocinaban las marines recién llegadas.
Kara tomó la carpeta sin detener el paso, hojeando al vuelo.
“Diles que se ubiquen en el segundo nivel defensivo.
Y que no estorben a los escuadrones principales “ordenó, y luego, sin perder el ritmo, añadió rápidamente”: Ah, y que me traigan algo dulce.
¡Creo que mi azúcar esta por los suelo!, pedire una largas vacaciones luego de esto” agregó.
Uta puso los ojos en blanco, pero no dijo nada.
Ya conocía ese patrón.
Kara se agitaba mucho cuando había demasiada gente.
Demasiados egos.
Demasiadas “poses de héroe”.
Y ella lo detestaba, normalmente se descontrolaba un poco pero ahora no podia y eso permitió que su estrés aumente un poco.
incluso quería empezar una batalla campal estilo fairy tail pero obviamente Sengoku la tenía vigilada.
“cuando termines puedes descansar Uta.
por favor vigila a esclavo numero uno y numero dos.
para que se preparen.” dijo kara mientras caminaba hacia su oficina como un zombie.
Cuando por fin volvió a su oficina, encontró a Hancock y Momousagi peleando otra vez.
“Tú ni siquiera formas parte de la Marina.
Deberías estar en tu barco, no aquí como una sombra molesta “decía Momousagi, cruzada de brazos y con una ceja que parecía tener vida propia.
“Y tú deberías dejar de actuar como una monstruosidad frente a mi y desaparecer.
o tal vez empezar a preocuparte por los enemigos, no por mí “respondió Hancock con su aire de reina.
Kara suspiró dramáticamente, cerrando la puerta con un golpecito mientras las interrumpía.
“¿Sengoku no te dio trabajo también?” pregunto kara al ver a momo usagi dando vueltas por su oficina.
“¿deberia de quejarme en recursos humanos por esclavitud?
“preguntó quejándose mientras se dejaba caer boca abajo en el sofá como un trapo viejo.
Ambas la miraron un segundo, luego se acercaron y, como si ya fuera rutina, le ofrecieron dulces.
Kara los aceptó como si fueran la cura divina, animándose en segundos como una niña hiperactiva.
“Yo siempre termino mi trabajo lo más rápido que puedo.” agrego momousagi rápidamente.
“solo para venir a molestar” dijo hancock con desprecio.
mientras que kara ahora con energia recuperada rapidamente se sento mientras miraba hacia la ventana.
“Solo un día más… “murmuró, tirándose caramelos a la boca con una expresión que mezclaba preocupación, cansancio y gula.
Y entonces, lo sintió otra vez.
Ese leve pinchazo en su sello mágico.
El emblema de Fairy Tail.
Frunció el ceño.
No era la primera vez en la semana.
De vez en cuando, como una punzada invisible, algo vibraba justo ahí.
En el logo de su gremio.
Algo que captaba su atención como un susurro lejano.
No tenía tiempo para distraerse ahora, no con la guerra tan cerca.
por lo que uso toda sus capacidad cerebral para ignorarlo temporalmente.
después de todo tener algo que conecte a su gremio podría hacer que en cualquier momento deje todo y se escape para encontrar respuestas.
pero no podía dejar a sus amigos tirados sobre todo no en una guerra.
Y, pese a todo el caos, el miedo y la responsabilidad…
esa parte suya “la que siempre buscaba aventura” no podía evitar emocionarse.
Alzó la vista.
A través de la ventana, el mar se extendía sin fin.
Y en el horizonte…
más sombras de barcos se acercaban.
………………………..
Hace unos días, en el mar… o más precisamente en una zona del Calm Belt, una isla que no debería estar allí apareció de la nada, como si hubiera surgido por arte de magia.
Estaba protegida por una especie de cúpula dorada, y encima de ella brillaba el logo enorme de un gremio uno que kara reconocería a simple vista.
La cúpula comenzó a desaparecer lentamente, como si el hechizo que la mantenía activa ya no tuviera energía.
Los Reyes Marinos, al notar la presencia de algo tan extraño, comenzaron a acercarse.
Sacaban sus enormes cabezas del mar, observando la isla con una mezcla de curiosidad y agresividad.
Algunos ya tenían la mirada de alguien a punto de atacar.
Justo cuando uno de ellos se lanzó hacia la isla, el árbol gigante en el centro brilló con un fuerte resplandor blanco.
En un instante, una oleada mágica se liberó desde lo alto del árbol y golpeó a todos los Reyes Marinos cercanos.
No los mató, pero sí los hirió y asustó lo suficiente como para que se hundieran y escaparan rápidamente.
Encima del árbol, una pequeña niña rubia observaba todo con los ojos bien abiertos, temblando un poco mientras veía cómo esas criaturas gigantes se alejaban.
“¿¡Dónde estamos!?
“dijo nerviosa, mirando hacia todos lados.
Entonces notó algo en el suelo: una especie de grieta en el espacio, una rajadura extraña por la que se podía ver el otro lado… el lugar donde la isla debería estar.
Esa grieta no fue causada por el azar.
Se formó por el choque entre cierto dragón y la magia acumulada de todos los miembros del gremio.
O más bien, por el error en los cálculos de la niña…
un pequeño detalle que lo arruinó todo.
Nadie pensó que habría dos usuarios de magia destructiva en el momento del hechizo.
Esa sobrecarga causó un tipo de corto mágico que rasgó el espacio.
Y lo peor…
uno de los miembros cayó en esa grieta antes que los demás, por pura coincidencia.
Aunque lograron volver gracias a los sellos mágicos que compartían todos los miembros de Fairy Tail, la niña pudo sentir que aquel que se perdió está vivo.
Y no solo eso… ahora que la isla cayó en este mundo, la conexión con ese miembro se volvió más fuerte.
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