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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 68

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  4. Capítulo 68 - 68 La calma antes de la tormenta Una reunión de piratas y almirantes
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68: “La calma antes de la tormenta: Una reunión de piratas y almirantes” 68: “La calma antes de la tormenta: Una reunión de piratas y almirantes” “La calma antes de la tormenta: Una reunión de piratas y almirantes” Kara estaba parada junto a los demás vicealmirantes, mientras más de 100,000 soldados formaban filas en la parte más baja, esperando con nerviosismo.

Los siete señores de la guerra estaban del lado opuesto a los vicealmirantes.

Ace, Puño de Trueno, tenía una mirada expectante.

Jinbe, el Primer Hijo del Mar, mantenía los puños apretados, esperando que, en esta guerra, Barba Blanca fuera derrotado.

Boa Hancock, con una expresión llena de molestia, deseaba estar junto a Kara, especialmente al ver que Momousagi sí podía hacerlo, mientras sonreía burlonamente.

Kuma, el Tirano, sostenía su biblia con un rostro completamente carente de emociones.

Gecko Moria sonreía de forma malvada, observando el poder de la Marina en su plenitud.

Ojo de Alcón tenía una mirada de aburrimiento, y el último, Barbanegra, tenía el rostro torcido por la molestia y el enojo.

Y no era de extrañar.

Cuando enviaron a los Shichibukai con ellos, dejaron varios soldados como vigilancia.

No es que les impidieran hacer algo, solo que estarían notificando cada movimiento de ellos.

Al principio, estos se quejaron de tener marines cerca, pero al día siguiente, Kara apareció con una sonrisa llena de interés, diciendo que, si no querían ser vigilados, ella tendría que quedarse cerca.

Todos aceptaron gustosamente ser vigilados.

Por supuesto, Hancock se quedó con Kara, por lo que no tuvo que votar.

Incluso Ace sabía que, si Kara pasaba mucho tiempo cerca, sería algo bastante doloroso para todos.

Kara tuvo que regresar a Marineford para encargarse de las tareas que le había asignado Sengoku.

Mientras tanto, Barbanegra estaba cada vez más molesto por esta constante vigilancia, y dudaba en matar a los marines y escapar.

El problema que no esperaba era que cada vigilancia tenía que dar su posición cada 30 minutos, y si dejaba de enviar su mensaje, su estatus como Shichibukai sería revocado, lo que provocaría la intervención de los vicealmirantes en Marineford, quienes no estaban tan lejos.

Barbanegra sentía que esto era algo en su contra, como si supieran que planeaba algo.

Y si moría, mejor se habría dado cuenta de que así era, ya que los demás Shichibukai no tenían tanta vigilancia.

Incluso conversaban tranquilamente con los marines, o en el caso de Ojo de Alcón, lo trataban como recadero.

“Sabes, si te llevaras mejor con las mujeres que persiguen a Kara, tu vida sería más relajada “dijo Ace, mirando a Hancock con una sonrisa burlona.

“Cállate, aunque seas mi cuñado, un hombre nunca me dirá qué hacer “respondió Hancock rápidamente, con molestia.

“Vaya, qué mal genio.

Y yo que pensaba compartir fotos de Kara cuando era niña “dijo Ace, con tono burlón.

Hancock, como si hubiera caído en cuenta, miró a Ace en shock.

“¿Fotos de Kara cuando era niña?

“preguntó rápidamente.

“Ejem.

Entonces esta reina te permitirá hablar como si fuéramos aliados “dijo rápidamente, recomponiéndose.

“Oh, a mí me interesa ver cómo era de pequeña “comentó Jinbe, uniéndose a la conversación.

“¡Aaah!

¿Tú también quieres ser mi competencia, Jinbe?

“dijo Hancock rápidamente, con enojo creciente.

“Claro que no.

Solo es interés “respondió Jinbe, rápidamente defendiendo su postura.

Mientras tanto, Gecko Moria mostró su desprecio, pero permaneció disciplinado, ya que no quería que la mujer loca lo atacara antes de que comenzara la guerra.

Ace sacó un álbum de fotos mientras se lo mostraba a Jinbe y Hancock, contándoles entre risas las historias detrás de las fotos.

“En realidad, descubrí estas fotos cuando buscaba una debilidad para vencer a Kara cuando éramos niños.

Y se sorprenderán de lo útiles que son “comentó Ace rápidamente.

“Esa es la razón por la que las llevo conmigo como protección anti-Kara “agregó.

Luego mostró una foto de Kara, alrededor de los 7 años, siendo sostenida por Garp mientras tenía varios chichones en la cabeza.

“El jefe de la aldea me dijo que esta es de la primera vez que Kara escapó de la isla montando un ave gigante “explicó Ace rápidamente.

“¡Qué bonita!

“exclamó Hancock rápidamente, con los ojos llenos de estrellas.

“¿Si tuviéramos una hija, sería igual a ella?

“imaginó, con el rostro lleno de emoción.

“No sé cómo funcionan los humanos, pero los hombres pez necesitamos un…

“Antes de que Jinbe terminara, fue detenido por Ace.

“Es mejor que no termines eso si no quieres ser asesinado por ella “dijo Ace rápidamente, con algo de miedo, mientras los demás miraban a Hancock fantaseando.

“¿Oigan, qué están viendo?

“sonó una voz familiar detrás de ellos.

Era Kara, quien se acercó mientras comía una brocheta, seguida por Zoro, Chopper y Uta.

Kara los había sacado a pasear, aunque los demás vicealmirantes querían impedirlo.

Obviamente, la mayoría prefirió que ella se alejara de ellos, ya que sabían que solo necesitaba una chispa para descontrolarse.

Luego se acercó a Zoro y lo llevó sin que éste pudiera rechazarlo.

Después fue a la sección de apoyo, donde estaban Chopper y Uta, los cuales se veían bastante nerviosos.

“¡Aah, maldito bastardo!

Te dije que no mostraras eso por todos lados!

“gritó Kara, mientras se lanzaba sobre Ace, y ambos comenzaron a pelear como en los viejos tiempos.

Mientras tanto, Uta, fascinada, había tomado el álbum y lo hojeaba con gran interés, mientras Chopper se acercaba para ver junto a ella.

A Zoro no le interesaba mucho, pero había algo en el ambiente que lo mantenía alerta.

Se acercó a Ojo de Alcón, asintiendo en señal de respeto.

Ahora que había dominado el Haki de Observación, pudo notar la presencia imponente del veterano, y aunque todavía se sentía débil en comparación, su deseo de superar a los grandes guerreros nunca había sido más firme.

“Ahora puedo ver algo de tu abismo de poder.

Pero eso no significa que me rendiré.

Un día te derrotaré”, dijo Zoro con una mirada feroz y determinada, sus ojos ardiendo con el espíritu de lucha.

Ojo de Alcón lo observó con una ligera sonrisa de interés, sintiendo el crecimiento de Zoro desde su último encuentro.

“Eso veremos, joven.

No subestimes el poder de la experiencia”, respondió con calma, manteniendo su mirada fija al frente, sin apartarse ni un segundo de su concentración.

Uta, con la curiosidad desbordante de una niña, señaló una foto y preguntó: “¿Por qué el abuelo Garp está tirado en el suelo en esta foto?” La pregunta fue respondida por una voz llena de orgullo, haciendo que todos se giraran rápidamente.

Garp apareció apresurado, con una sonrisa ancha.

“¡Jajaja!

Esa fue la primera vez que Kara intentó cocinarle a su abuelo”, dijo alegremente, con la misma actitud despreocupada que siempre lo caracterizaba.

“¡Abuelo Garp!” exclamó Uta emocionada, corriendo hacia él y dándole un abrazo sincero.

“Jajaja, parece que se están divirtiendo, pero Sengoku me envió a callarlos.

Los están molestando a todos”, comentó Garp, con una sonrisa burlona mientras levantaba la mano en señal de saludo.

Mientras tanto, Kara y Ace seguían peleando, creando una lluvia de chispas y destrucción alrededor de ellos.

Era una batalla que parecía no tener fin, y la energía de ambos combatientes llenaba el aire, desbordando cualquier noción de control.

“¡No escucharon, idiotas!

¡Están molestando a los demás!” gritó Garp, interrumpiendo la pelea con su fuerte voz.

Sin perder tiempo, se lanzó al centro de la disputa y se metió en medio de Kara y Ace, separándolos con un simple empujón.

“Maldito viejo metiche”, gruñó Kara con una expresión llena de frustración, intentando golpear a Garp, pero viéndose obligada a formar una alianza temporal con Ace para lidiar con el abuelo.

Mientras tanto, Sengoku, que se encontraba a punto de subir al escenario, se cubrió la cara con las manos, claramente cansado y molesto por el comportamiento de los implicados.

Los vicealmirantes que estaban cerca suspiraron, mirando el caos que Kara había creado.

Aunque no querían admitirlo, sabían que las travesuras de Kara y su familia eran una manera de hacer que los soldados se relajaran, mostrando que los más altos poderes de la marina no tomaban la guerra demasiado en serio.

“DETENGANSE, USTEDES TRES, Y VUELVAN A SUS LUGARES JUNTO A LOS DEMÁS”, ordenó Sengoku con firmeza, mientras se dirigía al escenario, su tono grave y autoritario.

Garp tomó a Kara por los hombros y la arrastró con él mientras Zoro, Uta y Chopper volvían a sus posiciones, con la mirada fija en el horizonte.

“Aquí estamos, una familia llena de problemáticos”, comentó Aokiji, caminando hacia su asiento junto a Kizaru y Akainu.

“Hmph, un montón de idiotas despreocupados”, murmuró Akainu, con su cara endurecida por la molestia.

“Oooh, parece que se divierten incluso en momentos de crisis”, dijo Kizaru, con su característica indiferencia, sin perder la calma en medio del caos.

Mientras tanto, los marines observaban a los tres almirantes tomar sus asientos, llenos de emoción y nerviosismo.

El ambiente estaba cargado de tensión, y todos sabían que la guerra estaba por comenzar.

Sengoku hizo un gesto para iniciar la transmisión, señalando que el prisionero estaba listo para ser presentado.

“Todos sabemos por qué estamos aquí hoy.

Es para la ejecución de uno de los comandantes del temido pirata Barba Blanca, el cual ha sido conocido por hacer todo lo necesario para rescatar a sus hombres y tratarlos como hijos”, dijo Sengoku por un megáfono, su voz retumbando en toda la isla.

“Hoy demostraremos que la marina no teme a los llamados Emperadores del Mar, y que ningún pirata criminal será perdonado”, continuó, con la mirada de todos los marines fija en él, llenos de inspiración por sus palabras.

“Y si Barba Blanca viene a rescatar a su hombre, le mostraremos al supuesto hombre más fuerte del mundo el verdadero poder de la marina”, concluyó Sengoku, mientras los marines gritaban en apoyo, saludando a la bandera de la marina con fuerza.

Mientras Sengoku hablaba, Kara, aburrida, comenzó a molestar a un vicealmirante con su peinado, pero de repente se detuvo y miró hacia la Puerta de la Justicia.

“Parece que los soldaditos ya están aquí”, dijo con una sonrisa burlona, provocando que los demás vicealmirantes se alertaran rápidamente.

Sabían que Kara había sentido la presencia de los piratas que se acercaban.

“Por cierto, ¿te recordaste de avisar sobre mí a Sengoku?” preguntó Kara con una expresión traviesa.

“No te preocupes, me encargué de eso”, respondió Strawberry con tranquilidad, su rostro serio.

En ese momento, un marine se acercó a Sengoku con preocupación, entregando un mensaje urgente.

“Señor, la Puerta de la Justicia ha sido abierta y hemos perdido comunicación con el encargado”, informó rápidamente.

La mirada de Sengoku se volvió afilada, y su expresión se endureció.

“Así que ya están aquí”, murmuró, mientras hacía una señal a un hombre detrás de él, quien rápidamente salió corriendo hacia algún lugar.

Los barcos piratas avanzaban a toda velocidad, mientras los buques de guerra de la marina se posicionaban, listos para recibirlos con sus cañones apuntando.

El agua en el centro de Marineford comenzó a burbujear de manera extraña, sorprendiendo a todos.

Los cañones apuntaron hacia esa dirección y comenzaron a disparar, lanzando ataques devastadores.

Un poderoso ataque emergió desde el fondo del mar, destruyendo las balas de cañón en su camino, y ascendió hacia el cielo, distorsionando las nubes a su paso.

Tres enormes barcos piratas aparecieron, aunque uno de ellos parecía a punto de ser destruido.

La guerra estaba a punto de comenzar.

“Parece que no funcionó”, dijo Kara, sonriendo con una mezcla de diversión y sarcasmo.

De repente, el suelo tembló con cada paso.

Todos levantaron la vista, y allí estaba él: Barbablanca.

Cada paso suyo resonaba como un trueno, la atmósfera misma pareciendo vibrar con la fuerza de su presencia.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES YoDarki Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.

Si disfrutan de mi novela y desean seguir leyendo, los invito a apoyar mi trabajo a través de Patreon y Ko-fi.

Su contribución me permitirá continuar creando y compartiendo más capítulos emocionantes.

¡Espero contar con su apoyo y seguir brindándoles historias inolvidables!

patreon.com/c/YoDarki

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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