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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 70

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  4. Capítulo 70 - 70 La Batalla en Marineford
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70: “La Batalla en Marineford” 70: “La Batalla en Marineford”  “La Batalla por Marineford” Mientras la guerra en Marineford alcanzaba su clímax, en la cúspide del mundo, el cielo ardía con tonos carmesí sobre la Sagrada Tierra de Mary Geoise.

En una cámara silenciosa y sombría, iluminada apenas por los reflejos de una enorme pantalla den den mushi, los Cinco Ancianos observaban el conflicto con sonrisas torcidas y ojos brillando de anticipación.

“¿Están listos los hombres?

“preguntó con voz gélida Saint Ethanbaron V.

Nusjuro, mientras desenvainaba lentamente su espada y la volvía a enfundar, como un tic nervioso cada vez que se emocionaba.

Desde las sombras, un agente del CP0, vestido con su distintiva máscara blanca, dio un paso adelante y se arrodilló.

“Sí, señor.

En cuanto la Marina esté al borde del colapso, intervendrán.

Aparecerán como salvadores…

ganarán el favor del público, y cuando la estructura de poder se sacuda, nadie se atreverá a cuestionar los cambios.

Saint Shepherd Ju Peter soltó una risa breve y desagradable, como un cuervo devorando carne.

“Perfecto.

Asegúrate de mantener con vida a Akainu…

y a los nombres de la lista que te enviamos.

Todavía son herramientas útiles.

Los demás…

déjalos morir.

Una guerra sin bajas no es creíble.

“¿Y si alguno sobrevive por su cuenta?

“preguntó el agente, manteniendo la cabeza baja.

Saint Topman Warcury bebió lentamente de una copa de vino negro como la tinta antes de responder con una tranquilidad escalofriante: “Mándalos a misiones sin retorno.

O que los nuevos almirantes los “reemplacen” con alguna excusa política.

Será como barrer polvo bajo la alfombra.

Saint Marcus Mars entrecerró los ojos, su mirada se clavó en una figura proyectada en la pantalla: una mujer de cabello oscuro bañada en sangre, peleando como una fiera.

La Vicealmirante Kara.

“Excepto a ella…

“murmuró con una intensidad enfermiza”.

Esa mujer debe ser capturada con vida.

Su poder no es normal.

Debemos entenderlo…

replicarlo…

o destruirlo, si es necesario.

“Como ordene, señor “dijo el agente antes de desvanecerse entre las sombras.

Saint Jaygarcia Saturn sonrió con una mezcla de satisfacción y crueldad.

“Esa mocosa ya no escapará.

Ha sido una molestia demasiado tiempo.

Finalmente, descubriremos la verdad detrás de ese poder suyo…

y de paso, sabremos si es útil o solo otra aberración digna de ser disecada.

El silencio volvió a reinar en la cámara, roto solo por las explosiones lejanas del campo de batalla y las risas contenidas de aquellos que movían el mundo desde las sombras…

como dioses sobre un tablero de carne y sangre.

………………………..

Mientras la guerra en Marineford alcanzaba un punto crítico, una oleada de tensión recorrió el campo de batalla.

Marines y piratas por igual comenzaron a distraerse, sus rostros se torcieron en confusión y terror al notar que una gigantesca sombra se proyectaba en el horizonte.

“¿Qué demonios es eso…?

“murmuró un teniente mientras alzaba la vista.

Una flota descomunal emergía entre la neblina.

No solo eran barcos: un colosal dragón azul, con escamas como acero y ojos como antorchas encendidas, avanzaba imponente por el cielo, rugiendo con una furia tan intensa que las nubes se rasgaban a su paso.

“¡Vienen más enemigos!

“gritó un marine, señalando con horror cómo otra flota se hacía visible desde el este.

Kara frunció el ceño, pero tras un segundo de tensión, sus ojos brillaron al reconocer una bandera ondeando entre las velas.

“Tsk…

esos idiotas llegaron justo a tiempo “dijo con una sonrisa tranquila mientras se incorporaba.

“¡Son ellos!

¡El Gremio de Cazarrecompensas!

“exclamó un capitán de la marina, visiblemente aliviado.

Sengoku, de pie sobre la plataforma de mando, sintió cómo la presión abrumadora del campo de batalla se redoblaba cuando vio a Kaido surcando los cielos con una intención asesina.

Pero al ver al Gremio aproximarse, una ínfima porción de su carga se alivió.

Aunque sabía que ni siquiera ellos serían suficientes para detener a una bestia como Kaido.

“Garp…

“dijo su nombre apenas en un susurro, como si pronunciara el de un viejo dios condenado.

Sabía lo que implicaba enviar al héroe de la marina al frente.

Garp ya no era el joven monstruo de antaño.

Y si caía… no solo perderían un pilar, sino también la moral del ejército entero.

Garp, que entendió perfectamente el mensaje de su viejo amigo, soltó una breve risa.

“A veces ser leyenda tiene sus ventajas…

y sus responsabilidades “respondió con una serenidad pasmosa.

Entonces, flexionó sus piernas y se lanzó al cielo como una bala de cañón viva, directo hacia la monstruosidad que era Kaido.

Pero su trayectoria fue interceptada.

Barbablanca lo vio.

Supo exactamente lo que intentaba.

Aunque no le gustaba la intromision de Kaido.

siempre que pudiera salvar a su hijo no le importaba la destrucción de la marina.

Con un salto aterrador para alguien de su tamaño, el Emperador se cruzó en su camino.

“¡Tendrás que pasar sobre mi cadáver, Garp!

¡¡GURARARARA!!

“bramó mientras su puño envuelto en la energía devastadora del Gura Gura no Mi quebraba el mismísimo aire frente a él.

Garp no parpadeó.

Sonrió con aquella tranquilidad propia de quienes ya han hecho las paces con la muerte.

“Así como tú tienes hijos…

yo tengo nietos.

Pero justo antes de que el ataque de Barbablanca lo alcanzara, una figura se interpuso.

Kara.

Su rostro estaba completamente serio.

El viento ondeaba su cabello mientras levantaba su puño envuelto en energía mágica destructiva.

Sin dudarlo, golpeó la onda sísmica.

Lo imposible sucedió.

La devastadora vibración fue descompuesta en miles de fragmentos cúbicos de energía, que salieron disparados en todas direcciones.

Algunos explotaron entre marines y piratas, causando heridas menores, pero el ataque como tal…

había sido neutralizado.

El silencio fue absoluto durante un segundo.

“¿Esa mujer…

acaba de destruir el poder de la fruta más destructiva del mundo?

“susurró un vicealmirante con los ojos abiertos como platos.

Kara no dio respiro.

Con su otro puño, ya cubierto por una rejilla mágica en forma de red cuadrada, se lanzó directo hacia Barbablanca.

Él alzó la mano recubierta en Haki para bloquearla.

El impacto retumbó como un trueno.

Donde su palma recibió el golpe, aparecieron marcas cuadradas que brillaron brevemente antes de que la sangre salpicara.

Barbablanca apretó los dientes con fuerza y contraatacó.

Dejó caer su naginata y soltó un puñetazo directo al torso de Kara, quien cruzó ambos brazos para defenderse.

El impacto fue brutal.

Kara salió volando, girando en el aire como una hoja al viento antes de caer de rodillas, clavando una mano en el suelo para frenar el deslizamiento.

Respiraba con dificultad, pero sus ojos brillaban con emoción salvaje.

Se quitó la capa de justicia de los hombros con un movimiento de brazo.

“Tendremos que acabar contigo lo más rápido posible… antes de que el viejo se mate intentando ser un héroe “dijo con una sonrisa desafiante.

Barbablanca miró la sangre en su palma con curiosidad… y una leve chispa de respeto asesino.

“Interesante…

Pero antes de que pudiera dar un paso más, Marco, el Fénix, descendió del cielo envuelto en llamas azules y se abalanzó sobre Kara.

“¡No permitiré que toques a nuestro padre!

“rugió.

“Oh, vamos…

No puedo dejar que ataquen a nuestra “cartera viviente” “intervino la voz burlona de Kizaru, apareciendo en un destello de luz mientras disparaba múltiples rayos láser con su dedo.

“¡¡Escucha, amarillo de pacotilla!!

“gruñó Kara, esquivando por poco a Marco” ¡¡Podrías matarme también!!

Entonces, una figura se elevó junto a ella.

Era Ace.

“Déjame darte una mano, Kara.

Extendió ambas manos al cielo.

Una esfera de rayos y fuego comenzó a formarse con violencia.

“¡¡Emperador del Trueno!!

“gritó, liberando una tormenta de relámpagos que cayó como juicio divino sobre Barbablanca y sus hijos.

Los rayos explotaban sobre los barcos y el suelo, haciendo vibrar todo Marineford.

Desde el mar, Namur, el gyojin comandante de la décima división de Barbablanca, se alzó con una expresión feroz, los músculos tensos y preparados.

“¡¡ES HORA DE ACABAR CON ESTOS INSECTOS!!

“gritó, cruzando los brazos antes de lanzarse con toda su fuerza hacia Ace.

“¡Kairyuu Ipponzeoi!

“gritó Namur con furia.

Una gigantesca corriente de agua brotó con violencia del hueco creado por Jozu, tomando la forma de un torrente en espiral que se alzó rugiendo hacia el cielo.

El chorro conectó directamente con la bola de truenos flotando en lo alto, y en un instante, la electricidad fue absorbida por el mar como si un rayo hubiese sido devorado por las profundidades.

La descarga recorrió la zona, liberando chispazos que sacudieron brevemente a los presentes.

Algunos cayeron de rodillas, temblando por la onda eléctrica, aunque solo fue por un instante.

Namur, con el rostro torcido por la rabia, giró su mirada hacia Jinbei y rugió: “¡¿Así es como pagas que nuestro padre protegiera la Isla Gyojin, Jinbei?!

¡Son un montón de traidores!

¡Cuando esta guerra termine, juro por mi honor que iré a encargarme personalmente de esa isla!

Jinbei bajó la mirada, con tristeza y pesar en los ojos.

“Eres una decepción, Namur…

Tú, más que nadie, deberías saber lo que los piratas de Barbablanca han hecho con nuestros hermanos.

Pero antes de que pudiera continuar, una presión abrumadora envolvió el campo de batalla.

Todos sintieron una explosión de Haki tan intensa que el aire pareció congelarse.

Las miradas se alzaron instintivamente…

y entonces lo vieron.

Garp.

Cayendo del cielo como un meteoro envuelto en Haki del Rey.

Su puño brillaba como una estrella fugaz y su voz tronó como un trueno: “¡Galaxy Impact!

El golpe se estrelló directamente contra Kaido, liberando una onda expansiva tan brutal que hizo temblar los buques cercanos.

Kaido fue lanzado como una bala hacia los barcos de sus aliados, derribando mástiles y partiendo cascos.

Las nubes fueron expulsadas del cielo, el mar se agitó con furia, alzando olas como si una tormenta acabara de nacer en ese preciso instante.

Kara, aún en pie sobre los escombros, observó el ataque con una sonrisa creciente.

Luego giró su mirada hacia Barbablanca, los ojos ardiendo de emoción.

“Como diría Natsu…

estoy encendida “murmuró antes de desaparecer, dejando atrás solo cubos del suelo flotando y expandiéndose hacia atrás como si la realidad misma se rompiera a su paso.

“Gurararara.

Por fin nos conocemos, niña…

Aún recuerdo a la que asesinó a uno de mis hijos “gruñó Barbablanca, blandiendo su naginata con una fuerza capaz de partir el cielo.

Kara apareció justo frente a la hoja, lanzando un puñetazo recubierto en Haki y poder magico.

El choque de fuerzas fue tan violento que el aire se quebró en cubos cristalinos.

Los colores del cielo titilaron.

Era como si dos mundos chocaran por decidir quién era más destructor.

El impacto los separó.

Kara fue lanzada varios metros, su cuerpo girando en el aire antes de aterrizar con firmeza.

Barbablanca solo retrocedió unos pasos, con una mueca de respeto.

Pero Kara no perdió el tiempo.

“¡Aún no he terminado contigo, viejo!

“gritó, moviéndose a velocidad sobrehumana.

Sin embargo, dos figuras se interpusieron.

Izou, comandante de la 16.ª división, desenfundó ambas pistolas y abrió fuego con precisión letal.

Blamenco, de la 6.ª división, sacó un gigantesco mazo de su cuello, cargando contra ella con un rugido.

“¡Tsk, entrometidos!

“gruñó Kara, girando sobre sí misma y extendiendo ambas manos.

Un estallido de energía en forma de rejillas se expandió desde sus palmas, desintegrando las balas en pleno aire y partiendo el mazo en pedazos.

Pero justo en ese momento, Barbablanca aprovechó la distracción.

Su puño, cubierto de vibraciones, chocó de lleno contra ella, enviándola volando con una explosión de poder sísmico.

Antes de que impactara contra la plataforma, una sombra la interceptó.

Aokiji, que había regresado silenciosamente, usó Haki de armadura en la palma para frenar su caída, sujetándola de la espalda.

“Cuidado.

Podrías romperte la espalda con un golpe así “dijo con su tono calmado habitual.

Kara gimió levemente de dolor mientras se incorporaba.

“Ouch…

Eso fue doloroso.

¿No puedes ser más suave con una dama?

“Cuando conozca a una, lo intentaré.

No te preocupes “respondió Aokiji, mirando hacia el caos con tranquilidad.

Mientras tanto, Sengoku observaba desde una colina elevada.

Los cazadores de recompensas combatían ferozmente contra los hombres de Kaido.

Garp aún luchaba contra la Bestia, sacudiendo el aire con cada golpe.

“Parece que tendremos que adelantar los planes “dijo finalmente, y alzó la mano.

Una señal.

Los marines comenzaron a retroceder con precisión militar.

Kara, al notar la retirada, corrió al frente, cubriendo su avance mientras contenía a los piratas de Barbablanca, enfrentándose sola a múltiples enemigos al mismo tiempo.

“¿Qué están planeando…?

“se preguntó Marco, viendo la retirada con sospecha, mientras bloqueaba un lazer de Kizaru y esquivaba un rayo de Ace.

Entonces lo imposible ocurrió.

Cuando los marines alcanzaron tierra firme, el suelo comenzó a temblar.

Desde sus extremos, enormes murallas emergieron, alzándose como colosos de metal y sellando completamente la zona.

“¡Akainu!

“exclamó Sengoku.

El almirante levantó la mano al cielo.

Su brazo comenzó a derretirse, transformándose en magma puro.

“Ryuusei Kazan…

“susurró con tono sombrío.

Puños de lava ardiente fueron disparados al cielo como misiles, solo para descender segundos después como una lluvia apocalíptica.

El impacto destruyó uno de los barcos principales de Barbablanca y prendió fuego a varios más.

El mar hervía.

El suelo se partía.

Los rugidos de los piratas se convertían en gritos de desesperación.

Y como si fuera poco…

Los Pacifistas aparecieron.

Caminaban implacables entre los escombros, disparando rayos láser en todas direcciones, hiriendo sin distinción a cada pirata en su camino.

El orgullo de la flota de Barbablanca…

empezó a desmoronarse.

Y lo que antes era un ejército temido…

ahora era solo caos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES YoDarki Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.

Si disfrutan de mi novela y desean seguir leyendo, los invito a apoyar mi trabajo a través de Patreon y Ko-fi.

Su contribución me permitirá continuar creando y compartiendo más capítulos emocionantes.

¡Espero contar con su apoyo y seguir brindándoles historias inolvidables!

patreon.com/c/YoDarki

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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