One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 71
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- Capítulo 71 - 71 Un Conflicto Imparable La Guerra de Marineford
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71: “Un Conflicto Imparable: La Guerra de Marineford” 71: “Un Conflicto Imparable: La Guerra de Marineford” “Un Conflicto Imparable: La Guerra de Marineford” “Acabo de darme cuenta de que tal vez aceleré demasiado el ritmo en el capítulo anterior y me salté varias ideas que tenía en mente.
No lo voy a rehacer, pero sí haré algunos ajustes de ahora en adelante para que todo conecte mejor.
No se preocupen, estoy en ello.
Y si sienten que algo quedó en el aire, ¡háganmelo saber!” …………… Barbablanca, furioso al ver cómo sus “hijos” estaban siendo heridos y asesinados, alzó la voz con un rugido tan profundo que se escuchó desde las entrañas de Marineford hasta los alrededores… incluso entre los piratas de Kaido que luchaban contra el gremio fuera de la isla.
“¡Pidieron guerra!
¡Entonces tendrán una guerra a muerte!
“bramó.
El Haki del Rey del emperador estalló como una ola destructiva, extendiéndose por todo el campo de batalla, desmayando a decenas de marines mientras Barbablanca avanzaba hacia la bahía.
Sengoku frunció el ceño.
Su aura se elevó de golpe mientras liberaba también su propio Haki del Conquistador, chocando con el de Barbablanca en un estallido invisible de poder que hizo vibrar el aire.
Todos los presentes se quedaron paralizados ante la intensidad del choque, entre sorpresa… y miedo.
“Se ve divertido.
Yo no tengo ese haki, pero puedo unirme “dijo Kara con una sonrisa.
A su alrededor comenzó a sentirse un leve temblor.
Al principio sutil… pero en cuestión de segundos, la presión aumentó.
Los piratas cercanos cayeron de rodillas, sintiendo un peso físico real aplastándolos, distinto del Haki de los emperadores.
El temblor se extendió, cubriendo toda la isla.
Barbablanca lo notó, pero no se detuvo.
Levantó ambos puños hacia adelante, apuntando directo a la bahía protegida por los grandes muros.
“¡Oye, papá!
¡Si haces ese ataque, nosotros estaremos en problemas!
“advirtió Marco, preocupado.
Pero al ver la mirada desquiciada e imparable de su padre, giró hacia sus compañeros con urgencia: “¡Protéjanse!
“La isla será destruida… “murmuró Izo, contemplando la postura del emperador.
Entonces Barbablanca golpeó con todas sus fuerzas.
El aire se desgarró.
Grietas titánicas nacieron de sus puños, extendiéndose como fracturas en el cielo mismo.
Kara, detrás de los muros, sintió la amenaza de la destrucción absoluta.
Miró a Sengoku.
“¡Kara, destrúyelo!
¡Usa todo tu poder, lo que sea necesario!
“ordenó el almirante con voz alarmada.
Barbablanca estaba a punto de reducir todo a escombros… sin importar si sus propios hijos estaban en medio.
“No me pagan lo suficiente para esto… “murmuró Kara, quitándose los guantes con fastidio.
Reunió todo su Haki y su magia Crash, entrelazando las manos como si preparara un hechizo ancestral.
Una serie de rejillas mágicas comenzó a emerger de sus palmas, una tras otra, a toda velocidad.
Algunas incluso destruyeron parte del muro que la rodeaba.
“¡Full Destrucción!
“gritó.
Las rejillas chocaron de frente contra el espacio distorsionado de Barbablanca.
El mundo tembló.
Incluso Kaido y Garp detuvieron su batalla al sentir la sacudida desde la distancia.
Y entonces… el espacio frente a Barbablanca se quebró en cubos flotantes, como si el mismísimo cielo fuera de cristal rompiéndose en miles de fragmentos, antes de que todo regresara a la normalidad.
Barbablanca observó el área donde Kara estaba parada.
El muro había desaparecido… sonrió con satisfacción.
“Maldito demente… “murmuró Kara, comprendiendo su jugada.
Había obligado a Kara a destruir su propio muro defensivo… dejando un hueco perfecto para que la tripulación de Barbablanca pudiera entrar.
“¡Avancen!
“ordenó el emperador, saltando desde su barco y corriendo directo hacia la bahía abierta.
La Marina reaccionó al instante, reagrupándose para proteger la sección vulnerable.
Marco fue el primero en avanzar con los comandantes, abriendo paso para su padre… Pero Ace se interpuso.
Frente a frente, dos hermanos.
(en otro mundo) ahora como enemigos “Si hubieras aceptado ser nuestro hermano… ahora mismo estarías luchando a nuestro lado “dijo Marco, con cierta tristeza y burla en su voz.
“Perdieron ese derecho el día que mataron a mi mejor amigo “respondió Ace, con furia contenida brillando en sus ojos.
“Y nosotros perdimos a un hermano… por culpa de esa mujer “añadió Marco, lanzando una mirada cargada de resentimiento hacia Kara, quien aún protegía la línea de defensa, observando a Barbablanca con ganas de saltar sobre él.
Pero Sengoku no se lo permitía.
“Bueno… esa mujer es mi hermana mayor “dijo Ace, con orgullo.
La electricidad recorrió todo su cuerpo mientras su Haki se expandía como una tormenta.
“¿Y si dejamos de contenernos?
Al fin y al cabo, esto es una batalla a muerte… Marco se puso serio.
Ambos sabían que en este tipo de enfrentamientos, siempre había un límite.
La misión era rescatar a Vista y huir.
Si Ace liberaba todo su poder desde el inicio… escapar sería casi imposible.
Pero ya era tarde.
En un parpadeo, Ace desapareció.
Su velocidad era comparable a la de Kizaru.
Marco lo percibió con su Haki de Observación, pero apenas logró cruzar los brazos a tiempo antes de recibir una patada devastadora que lo hizo volar hacia atrás.
Su cuerpo impactó contra el Moby Dick, parcialmente destruido por los cañones marinos.
“Te devuelvo tu patada “dijo Ace, sonriente.
Sacó una moneda de cobre de su bolsillo, con la palabra “ACE” tallada.
La sostuvo entre sus dedos, mientras la electricidad crepitaba a su alrededor.
“Ahora que lo pienso, la mayoría de mis ataques fueron ideas de Kara… Acumuló millones de voltios en la moneda hasta que empezó a derretirse.
Su brazo temblaba por la tensión.
“Railgun.
La moneda salió disparada como un cañón de antimateria, más rápido que cualquier láser de Kizaru.
El propio almirante observó con interés, ignorando los piratas que lo atacaban inútilmente.
El proyectil destruyó por completo los restos del Moby Dick, y continuó hasta el horizonte, partiendo el hielo y abriendo el mar en dos como si un dios lo hubiera cortado.
Marco cayó al costado del cráter de agua.
Su cuerpo sangraba, un enorme agujero le atravesaba el costado izquierdo.
Escupió sangre.
Pero entonces su cuerpo ardió en llamas azules, sanando a una velocidad impresionante.
“Eres… peligroso para mis compañeros “gruñó, recuperándose.
“Por supuesto “dijo Ace con una sonrisa orgullosa, acomodándose el sombrero.
“Tienes al segundo lugar del Rango S del Gremio de Cazarrecompensas frente a ti.
………………………..
“¡Slave Arrow!
“exclamó Hancock con elegancia mientras levantaba tranquilamente su mano, lanzando una ráfaga de flechas en forma de corazones que explotaban con fuerza a su alrededor.
Se aseguró de no golpear a los marines, aunque en su rostro se reflejaba una clara molestia.
Acababa de oír lo que Ace había dicho sobre ser el número dos y no pudo evitar burlarse con desdén.
“Los hombres siempre tan obsesionados con su rango o nivel “comentó con tono indiferente mientras giraba sobre sí misma, disparando otra andanada hacia un costado con gracia mortal.
“Oh, pero pensé que tú también querías subir el tuyo compitiendo contra Koki “bromeó Jimbei, que había escuchado desde cerca, con una sonrisa cómplice.
“A esta reina no le interesa el rango.
Solo me molesta que esa mocosa esté por encima del mío “bufó Hancock con furia contenida.
El simple nombre de cierta persona la irritaba más incluso que Momousagi, y lo pagó con un grupo de infelices que se acercaron a atacarla, convirtiéndolos en piedra sin piedad.
“Oye, el número cinco no está tan mal.
Mira a mí, soy el número siete, justo debajo de Pale… ¡y él es el encargado de información!
“dijo Jimbei mientras lanzaba un poderoso puñetazo de agua que barrió a varios enemigos de un solo golpe.
“No me interesa “replicó Hancock, alejándose de Jimbei con desdén.
Él solo pudo responder con una sonrisa forzada.
De repente, Hancock abrió los ojos al sentir un chorro de agua a alta presión que apuntaba directo a su cabeza.
Inclinó el rostro con rapidez y lo esquivó por centímetros.
El ataque no se detuvo: atravesó un edificio detrás de ella y lo cortó en dos con violencia.
“Namur… “murmuró Jimbei al ver al nuevo atacante.
Namur avanzaba con una mirada cargada de odio, sus dientes aún goteaban sangre de los marines que se habían interpuesto en su camino.
……………………..
Zoro tenía algunos cortes, pero ninguno demasiado profundo.
Chopper lo atendía con rapidez, cubriéndolo de vendas en medio del caos.
Mientras tanto, Uta entonaba una melodía suave y envolvente.
Cada pirata que entraba en un radio de cinco metros caía dormido al instante… solo para levantarse segundos después, convertidos en marionetas que atacaban a sus propios compañeros.
“¡Apúrate, necesito volver!
“gruñó Zoro, con los ojos encendidos por la emoción de la batalla.
“¡Un momento!
“respondió Chopper, molesto, mientras trabajaba con manos rápidas”.
Ya está.
Puedes irte.
¡Pero no te vuelvas a lastimar tanto!
Zoro no respondió.
Simplemente sonrió de lado y salió corriendo como un torbellino hacia el frente.
“Vamos a la siguiente zona, Doctor Chopper “dijo Uta, tomándolo de la mano antes de empezar a correr hacia el próximo grupo de heridos, protegidos por un escuadrón de piratas sonámbulos que bloqueaban los ataques con movimientos torpes pero efectivos.
…………..
“Parece que todos se están divirtiendo… “comentó Kara con calma, observando cómo sus compañeros se movían por todo el campo de batalla.
Ella se encargaba de mantener a raya a los comandantes de Barbablanca.
“Aunque ese Kizaru sigue haciendo el vago… “añadió con fastidio al ver al almirante de luz en una esquina, disparando rayos láser desde los dedos sin moverse apenas.
Kizaru notó la mirada de Kara y le devolvió un saludo con una sonrisa.
Eso la irritó aún más.
Estaba a punto de ir a quejarse cuando una bala silbó hacia su cabeza.
Sin perder la calma, levantó la mano y la atrapó entre dos dedos cubiertos de Haki.
“Wow… balas cubiertas de Haki.
Me dolieron los dedos.
Buen ataque “se burló Kara, girando la cabeza hacia Izou”.
Tu vestimenta me confunde… y me gustan las mujeres “añadió con una sonrisa provocadora.
“No me interesan tus gustos.
Solo quiero verte morir “espetó Izou con furia, apuntando con ambas pistolas”.
Mataste a uno de nuestros hermanos… es hora de la venganza.
Izou desató una tormenta de disparos, todos dirigidos con precisión letal a la cabeza de Kara.
Ella esquivó con movimientos fluidos, pero cada bala iba cargada de intención asesina, y comenzó a irritarse.
De pronto, Kara desapareció.
Izou cruzó sus pistolas formando una X para defenderse justo a tiempo, pero Kara apareció frente a él como un rayo, lanzando un puñetazo que lo hizo volar varios metros.
Izou se levantó rápidamente y alzó sus pistolas… solo para ver cómo se desmoronaban en pedazos frente a sus ojos.
Ese instante de sorpresa fue suficiente.
Kara apareció de nuevo y le asestó una patada directa al rostro que lo lanzó volando como una bala hacia Barbablanca.
“Un proyectil humano “comentó Kara con burla, mientras Barbablanca fruncía el ceño.
El emperador alzó una mano y atrapó a Izou en el aire con fuerza y cuidado, bajándolo al suelo sin permitir que se lastimara más.
El comandante se quejaba, con sangre en el rostro y los dientes apretados por el dolor.
Kara, sin detenerse, dirigió una mirada directa a Sengoku, como si le pidiera permiso sin palabras.
“Hazlo “dijo Sengoku con cansancio, sabiendo perfectamente lo que Kara tenía en mente.
Quería enfrentarse a Barbablanca.
Con el muro de contención destruido, sería aún más complicado contener la marea.
Barbablanca, salvo por una leve herida causada por Kara antes, seguía completamente ileso.
El plan de traición había fracasado.
Kaido se acercaba más y más, luchando violentamente contra Garp, y el tiempo se agotaba.
“Genial “respondió Kara con una sonrisa salvaje, y sin perder un segundo, se lanzó como un rayo nuevamente hacia Barbablanca.
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