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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 72

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72: 72 72: 72 Con el permiso concedido, Kara se impulsó a alta velocidad utilizando su poder mágico como refuerzo en las piernas, combinado con el Soru.

Incluso los comandantes del Yonkou apenas pudieron reaccionar cuando ya los había sobrepasado, apareciendo frente a su padre con una sonrisa amplia, cargada de emoción destructiva.

Kara no dijo nada.

Su expresión, teñida de pura intención de combate, habló por sí sola bajo la intensa mirada de Barbablanca.

Antes de que sus puños colisionaran, ambos lanzaron un golpe directo”limpio, sin trucos, sin Haki, sin habilidades”solo pura fuerza.

El impacto retumbó en todo Marineford.

“¡Estás muy verde para enfrentarte a mí, mocosa!

“rugió Barbablanca, levantando una de sus piernas para patear el estómago de Kara.

Ella respondió de inmediato.

Esta vez, ambos ataques iban imbuidos en Haki, lo que provocó que el suelo bajo ellos se quebrara por completo.

El golpe envió a Kara varios metros hacia atrás, pero se recuperó en el aire, impulsándose de nuevo hacia Barbablanca con un puñetazo envuelto en Haki, magia y su habilidad especial.

Barbablanca también lanzó su puño, esta vez con su poder de la Gura Gura no Mi y Haki del Rey.

El choque generó chispas negras por todas partes.

Sus puños, a centímetros de tocarse, parecían detenidos en el tiempo.

Todo a su alrededor temblaba y se destruía bajo la presión.

“Eso no es Haki del Rey “escupió Barbablanca con desprecio”.

Solo es una imitación.

“¡Jajaja!

No lo necesito para hacerte frente, anciano “respondió Kara con una sonrisa salvaje, golpeando el suelo con su otra mano.

Este se fracturó en bloques, haciendo que Barbablanca perdiera por un instante el equilibrio.

Kara aprovechó y apuntó un puñetazo directo al estómago del Yonkou.

Barbablanca endureció su torso con Haki, recibiendo el golpe.

La técnica Crash de Kara dejó marcas cuadriculadas en su cuerpo, pero no lo detuvo.

El Yonkou contraatacó con otro puñetazo cargado de poder.

Kara cruzó su brazo para defenderse, pero fue lanzada a volar nuevamente.

Giró en el aire, se estabilizó y utilizó Sky Walk para aterrizar con agilidad.

Aún emocionada por la batalla, miró su brazo, el cual temblaba ligeramente.

Incluso con Haki, el impacto de la Gura Gura no Mi estaba dañando sus huesos.

“La última vez que me sentí así fue cuando mi madre creyó que mi padre la engañó y me mandó a cazarlo por todo el Reino de Fiore… terminamos destruyendo tres pueblos y una ciudad “comentó, riendo mientras se lanzaba otra vez contra Barbablanca, sin importarle que fuera uno de los cuatro piratas más poderosos del mundo.

“casi le dan un ataque al abuelo” agrego con cariño.

Era algo que había aprendido de su gremio.

Aunque le costara admitirlo, amaba el desastre, las peleas y la diversión.

Mientras tanto, los comandantes que intentaban intervenir fueron interceptados rápidamente por los Shichibukai y los almirantes.

“Oho… No podemos permitir que interrumpan a nuestra destructora “dijo Kizaru, apareciendo frente a varios de ellos con una sonrisa mientras sus dedos se iluminaban con luz.

En otro frente, Ace seguía enfrentándose a Marco, quien intentaba avanzar para ayudar a sus hermanos y a su padre.

Pero frenar las monedas eléctricas que destruye todo a su paso.

Y si el no las frenaba sus hermanos sufrirían.

cada una con materiales distintos.

Lo que hacía que cada destello destructor sea mayor o menor, por eso le estaba costando más de lo esperado.

“¡Eres una molestia!

¡Apártate!

“gritó Marco, lanzando una llamarada azul hacia Ace.

Ace esquivó con velocidad eléctrica, riendo burlón.

“Oye, oye… mi hermana mayor se está divirtiendo.

Si la molestas, se las va a arreglar conmigo después “dijo, uniendo las manos mientras acumulaba rayos”.

¡Un millón de voltios!

“¡Vamos, anciano!

¡Usa toda tu fuerza!

“gritó Kara, reapareciendo frente a Barbablanca.

“¡Eres como una mosca molesta!

“gruñó el Yonkou, esta vez blandiendo su naginata con una velocidad brutal.

El filo apareció frente a Kara antes de que pudiera reaccionar.

Sus ojos se abrieron con sorpresa…

y fue partida en dos.

El corte continuó, alcanzando incluso a marines cercanos y dejándolos malheridos o muertos.

“¡Kara!

“gritó Boa Hancock con pánico.

Mientras golpeaba a los piratas que obstruian su paso.

Zoro, cubierto de sangre de enemigos y la suya propia, trató de avanzar, pero fue detenido por más piratas enemigos que lo atacaron sin descanso.

Uta y Chopper se taparon la boca con terror.

Sengoku frunció el ceño con furia.

Aokiji congeló a los piratas a su alrededor y corrió hacia Kara tal vez tendría tiempo de hacer algo.

Y entonces ocurrió lo inesperado.

Las dos mitades del cuerpo de Kara estallaron en un humo mágico… y se transformaron en cientos de pequeñas muñecas de Kara que cayeron por todo el campo de batalla.

Todos quedaron en silencio, observando.

“…Es el viejo el que nos cortó… ¡ataquen!

“gritó una de las mini-karas señalando a Barbablanca.

De inmediato, todas las minikaras saltaron hacia el Yonkou.

Justo cuando este se preparaba para repelerlas con un golpe sísmico, las muñecas brillaron y se fusionaron rápidamente, recreando a la Kara original.

Con una sonrisa burlona y emocionada, Kara atacó con un golpe al máximo de su poder magico, haki y su crash mágico.

Incluso Barbablanca apenas logró esquivar moviéndose a un lado sintiendo peligro Aun así, su hombro fue alcanzado.

Incluso el younko al fin fue herido de verdad.

Cubos de carne y sangre volaron al aire.

El brazo del Yonkou perdio la mitad del hombro el cual rapidamente sangre cubrió dicho brazo El ataque mágico de Kara continuó detrás de el, arrasando con barcos piratas y buques marinos a lo lejos.

Demostrando todo el poder que puso en ese ataque.

Por suerte, en ese sector no había nadie… o habría sido una masacre total.

Aullando de dolor y furia, Barbablanca canalizó todo su poder en el puño de su brazo restante.

Un rugido retumbó en el aire cuando lo lanzó directo al estómago de Kara, impactándola de lleno.

El golpe fue brutal.

La vicealmirante salió disparada como un proyectil a toda velocidad, atravesando edificios de Marineford que se desmoronaron como castillos de arena al contacto con su cuerpo.

De entre los escombros, Kara emergió tambaleándose.

Su cuerpo chorreaba sangre, su uniforme desgarrado y ennegrecido por el humo y la tierra.

Dio unos pasos titubeantes antes de caer de rodillas, apretando con fuerza su abdomen herido.

Y aun así… su mirada ardía de emoción.

Los presentes la miraban boquiabiertos.

Kara, una vicealmirante, no solo había sobrevivido al colosal puñetazo de Barbablanca, sino que también había logrado herirlo, uno de sus brazos quedó inutilizado.

“Vamos… levántate “murmuró para sí, con los dientes apretados.

Trató de ponerse de pie, pero su cuerpo traicionado por el dolor y la fatiga, la obligó a caer nuevamente.

“Maldición… me queda poco poder mágico, poco haki… y mi cuerpo es un desastre “gruñó, frustrada.

Chopper y Uta no tardaron en llegar corriendo a su lado.

“¡Kara, acuéstate de inmediato!

¡Tengo que revisarte!

“exclamó Chopper mientras comenzaba a palpar puntos clave en su cuerpo para hacer un diagnóstico urgente.

“Estoy bien… solo necesito recuperar algo de energía y podré volver “dijo Kara forzando una sonrisa dorada, ocultando el dolor.

“¡¿Bien?!

¡Tienes varios huesos rotos!

Y eso solo con una revisión básica “replicó Chopper con el ceño fruncido, intentando obligarla a recostarse.

“He estado peor… necesitamos vencer a ese pirata antes de que el anciano” Pero no pudo terminar.

Un cuerpo cayó a su lado, derribando otra parte del muro.

Era Garp, cubierto de sangre, tosiendo con dificultad.

“¡Abuelo!

“exclamó Kara con angustia.

“Estoy bien… solo me distraje un segundo al ver cómo te aplastaban “dijo Garp con una sonrisa forzada, escupiendo un poco de sangre.

Mientras luchaba contra Kaido, su concentración se rompió al ver a Kara ser golpeada, dándole al Yonkō la oportunidad de atacarlo por sorpresa.

Los ojos de todos se volvieron hacia el nuevo caos: Kaido y su tripulación acababan de desembarcar, con el gremio de cazarrecompensas siguiéndolos de cerca.

Parecían haber priorizado llegar a tierra que seguir con la lucha marina.

“¡Hahahahaha!

Parece que la fiesta aún no termina “dijo Kaido, con una risa estruendosa y una mirada sedienta de combate.

Sengoku apretó los dientes.

“Maldición… ahora tendremos que luchar contra dos Yonkō y sus tripulaciones “gruñó, sabiendo que incluso con el gremio de cazarrecompensas ayudándolos a rodear a los piratas era una guerra casi perdida.

Muchos de sus hombres moririan.

Los piratas de Kaido avanzaban, muchos transformados grotescamente en híbridos animales: algunos con cabezas de jirafa saliendo de su torso, otros con fauces de león en el estómago.

Todos con sonrisas feroces.

“¿Qué haces aquí, Kaido?

“preguntó Barbablanca, mientras sus comandantes se reagruparon a su lado y markovel cual pudo alejarse de Ace.

Rapidamente paraba el sangrado del brazo de este.

“¿Así tratas a un viejo amigo?

Vine a divertirme… y a ganar unos tratos por lo bajo “respondió Kaido con una sonrisa arrogante.

“No me interesa lo que hagas.

Vine a rescatar a mi hijo.

Nada más “declaró Barbablanca, firme.

“Bien.

Entonces te daré una mano… por los viejos tiempos “dijo Kaido, desatando su Haki del Rey, que envolvió toda la isla como una tormenta invisible.

Barbablanca no respondió, pero su propio Haki rugió en respuesta.

Sengoku sabía que la batalla estaba perdida.

Barbablanca era viejo… y con el daño de kara mejoro las probabilidades de ser vencible.

Pero Kaido… agregar a Kaido era otra historia.

… Mientras tanto, en un buque no muy lejos de Marineford, un grupo de hombres con uniformes parecidos a los de la Marina, pero con el símbolo del Gobierno Mundial, observaban a través de pantallas y binoculares.

“Señor, Kaido ha llegado a la isla “informó uno de ellos.

El líder, pelando tranquilamente una mandarina, sonrió.

“Avísame cuando la mitad de los marines estén muertos.

Entonces entraremos a “salvar el día”.

Con ayuda de Kaido, mataremos a Barbablanca.

Luego, negociaremos con él como estaba previsto… Aunque no imaginé que se prestaría para un espectáculo tan grotesco “dijo, comiéndose la cáscara de la mandarina y lanzando su interior al mar.

“Todo es por las fórmulas que descubrió Vegapunk.

Aunque ese idiota se negó a continuar, Kaido está dispuesto a negociar por la información incompleta “comentó otro.

“Los piratas son idiotas.

Y los marines… pronto serán historia.

Gracias a nosotros… los nuevos “Almirantes de la Justicia” “dijo una mujer colgada cabeza abajo de una vela, riendo con gracia.

“¡Señor!

¡Un Rey Marino se aproxima a gran velocidad!

“gritó un subordinado.

“Bah, solo mantenlo alejado.

No me molestes con tonterías “espetó el líder.

… “Sigh… mi padre me matará si se entera.

Solo espero sobrevivir “susurró Kara, en conflicto.

Luego se irguió, ignorando a Chopper que intentaba detenerla.

Sabía que si la guerra seguía así muchos de sus compañeros moririan.

Algo que no podía permitir.

Después de todo aunque la mayoría eran unos idiotas.

Eran los amigos que hizo en este mundo.

Se colocó con los brazos cruzados, respirando suavemente mientras el poco poder mágico que le quedaba se reunía en su interior.

“Con esto, solo podré acabar con los piratas comunes.

Los Yonkō y sus comandantes… serán asunto de ustedes “dijo Kara con firmeza.

Por lo menos podría salvar la vida de los marines comunes los cuales tenían familias esperando a que vuelvan.

Garp no entendía a qué se refería, pero un instinto le dijo que debía detenerla.

“Fairy… “susurró Kara.

En ese momento, todos sintieron la presión aplastante de un poder que superaba incluso al Haki del Rey.

Todos se giraron hacia ella, incluyendo los Yonkō y los almirantes los cuales sintieron que ella era la culpable.

Pero Kara miraba a otro lado, con el rostro bañado en sorpresa y casi una felicidad loca.

Ese poder no venía de ella.

Un estruendo sacudió la isla.

Todos voltearon a ver.

El gran muro de hielo que rodeaba Marineford se partió en miles de cubos.

Los muros interiores.

Los edificios.

Todo comenzó a colapsar abriendo paso a una persona.

Y entre la destrucción, un hombre pelirrojo con una gabardina negra caminaba con paso decidido.

Su mirada era fuego contenido.

“Disculpen por interrumpir “dijo, mientras el mundo temblaba con su presencia”.

Pero sentí que una de mis hijas estaba a punto de hacer algo muy estúpido.

Una de las pocas cosas que le prohibí.” Agrego.

Y todos lo sintieron.

Ese escalofrío en la espalda.

Ese instinto que decía: “corre o muere”.

Un aura como la de un Yonkō… pero distinta.

Más inestable.

Más devastadora.

Era la personificación de la destrucción.

La verdadera pesadilla acababa de entrar en escena.

El padre amoroso Gildarts Clive.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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