One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 76
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76: 76 76: 76 Mientras tanto, en un barco suspendido en el aire gracias a la habilidad gravitatoria de Issho…
“¿Ustedes no van a pelear?
“preguntó Sanji a algunos miembros de Fairy Tail que se habían quedado a bordo para vigilar, por si acaso.
“Nah, con Laxus allí, el asunto está resuelto “respondió Bickslow con una sonrisa confiada.
“¡Resuelto, resuelto!
“repitieron las pequeñas muñecas flotantes que lo rodeaban.
“¿Qué está haciendo?
“preguntó Nami al ver a Freed correr por la cubierta con una cámara mágica en mano, tomando fotos en dirección a donde Laxus luchaba contra King.
“Solo es un idiota con cámara, ignóralo “dijo Evergreen con los brazos cruzados mientras ajustaba sus gafas antes de lanzar una mirada a Luffy, que estaba encadenado al mástil del barco.
“Por cierto…
¿por qué su capitán está así?
“preguntó con genuino interés.
“Solo es un cabeza hueca que ama pelear.
Ignóralo “dijo Nami agitando la mano con fastidio.
“¡Vamos, Nami!
¡Quiero pelear junto a Ace y Kara, ellos son como mis hermanos mayores!
“gritaba Luffy, forcejeando con las cadenas.
“No.
Prometimos a Ace y a Issho-san que solo observarías.
“Nami le dio un golpe en la cabeza.
“¿Hermano de Kara?
Hmm… conociendo a Gildarts, no sería raro que tuviera hijos en otros mundos “rió Bickslow burlonamente, sacando la lengua con el símbolo de Fairy Tail tatuado en ella.
“¿Quién es Gildarts?
“preguntó Luffy con los ojos brillando de curiosidad.
“El padre de Kara… y el sujeto que acaba de destruir una puerta gigantesca “dijo Evergreen, quedándose en shock mientras señalaba hacia la Puerta de la Justicia…
o lo que quedaba de ella.
La parte superior de la colosal estructura se deshacía en cubos luminosos, cayendo al mar en pedazos.
Todo Marineford, tanto aliados como enemigos, se quedó paralizado por un momento.
Incluso Barbablanca, cuyo poder podía romper continentes, no podría haber hecho eso con tanta facilidad.
“… “Sengoku se quedó helado, contemplando la destrucción de la puerta.
“¡Jajajajaja!
“Kara estalló en carcajadas, sujetándose el estómago”.
¡Ni yo pude romperla cuando lo intenté!
Mi abuelo casi me mata por ese intento.
“Increíble… “susurró Koki, aprovechando la distracción para alejarse de Hancock, quien también había detenido su ofensiva al ver el espectáculo.
“… “Los marines permanecieron en completo silencio.
Cana se llevó una mano a la frente, avergonzada por la hazaña de su padre.
Makarov, a su lado, temblaba con el mismo pensamiento.
“Eso debe haber costado… muchísimo… “No se preocupe, maestro.
Cuando regrese, solo digamos que no lo conocemos “dijo Kara con una sonrisa serena.
“¿No acabas de decir que es tu padre?
“preguntó Garp riendo con burla.
“¿De qué hablas, viejo?
Tú eres mi abuelo, así que mi padre obviamente debería ser tu hijo “respondió Kara, negando su relación con Gildarts con total descaro.
A kilómetros de distancia, Gildarts y Kaido luchaban sobre un mar congelado por Aokiji, quien lo había hecho para alejarlos lo suficiente de Marineford.
Ahora, sin embargo, se lamentaba.
Si hubiera sabido que Gildarts era igual o más destructivo que Kara, lo habría enviado al Polo Sur.
Aokiji se giró hacia Barbablanca.
Tenía que seguir el plan de Kara para ganarse el título de Almirante General.
Con Akainu fuera de combate, solo Kizaru era su competencia… y conociendo a Borsalino, probablemente escaparía antes que aceptar ese ascenso.
Aun así, Aokiji sabía que debía detener a Barbablanca, terminar la guerra, y expulsar a Kaido de una vez.
Porque la pelea entre Gildarts y Kaido… todavía no se ponía seria.
Y si lo hacía, la isla entera desaparecería del mapa.
…… “¡Es hora de que el ángel del amor… Koki, haga su entrada con extrema violencia!
“gritó Koki con entusiasmo, cruzando los brazos con una pose dramática.
Su vestido rosa se desintegró en partículas de luz, dando lugar a una armadura plateada con detalles dorados.
De su espalda surgieron dos alas blancas resplandecientes, y un halo brillante flotó sobre su cabeza.
Sus ojos se tornaron dorados, con una cruz luminosa en el centro.
En sus manos, aparecieron una espada celestial y un escudo tan brillante como el sol.
Ya no parecía un ángel del amor.
Era un ángel de la guerra.
Elevándose en el cielo como una figura mitológica, su presencia iluminó el campo de batalla.
“Ejecutar sentencia “declaró, alzando su espada al cielo.
Encima de las cabezas de todos los presentes apareció una espada flotante, de color blanco que en algunos se tornaba gris… y en otros, negra como el abismo.
“¿Qué es esto?
“preguntó Wendy, mirando la espada pura sobre su cabeza.
“Es su técnica especial “explicó Kara”.
Cuanto más oscuro el alma, más oscura la espada.
No juzga intenciones, solo actos.
Wendy miró alrededor.
La mayoría de los piratas tenían espadas negras.
Algunos marines también… sobre todo los seguidores de Akainu.
Incluso Kara tenía una espada gris.
No había nadie con espada blanca… excepto Wendy.
“Muerte, esclavitud, masacres… todo queda marcado “añadió Kara con solemnidad.
“¡Juicio!
“gritó Koki.
Las espadas negras comenzaron a vibrar.
Un enorme círculo dorado se formó en el cielo, y de él cayeron rayos de luz que impactaron sobre los marcados.
Muchos cerraron los ojos esperando la muerte… pero al abrirlos, seguían con vida.
Hasta que notaron algo extraño… Los más oscuros caían de rodillas.
Su fuerza les abandonaba como si el peso de sus pecados los aplastara.
La técnica de Koki no causaba daño directo.
Debilitaba.
Los verdaderos culpables eran entregados, indefensos, al filo de su espada dorada.
Los que tenían espadas grises no sentían efecto.
Pero Wendy, con su espada blanca, sintió un calor reconfortante y una oleada de energía recorrer su cuerpo.
“¡Puedo volver a usar magia curativa!
“exclamó, antes de lanzar un hechizo hacia Kara.
Kara le sonrió con ternura y agradeció en silencio.
El campo de batalla había cambiado.
Los piratas ahora estaban en desventaja.
La Marina y Fairy Tail retomaban el control, y los cazarrecompensas empezaban a capturar a los que intentaban huir.
Koki descendió hasta Kara, extendiendo la cabeza como si pidiera una caricia.
Kara no tardó en dársela.
Hancock se acercó con una mezcla de ira y frustración.
Sobre su cabeza brillaba una espada negra.
Ahora entendía por qué jamás había podido vencer a Koki… quien también tenía una espada blanca como Wendy.
Obviamente había más de uno con una espada blanca flotando sobre la cabeza.
Por ejemplo, un cierto venado que corría en pánico por todo el campo de batalla con una cantante pegada a la espalda, ambas con la misma espada luminosa.
Un pirata atado a un mástil, gritando sobre la carne mientras ondeaba como bandera.
Un gato azul que volaba en círculos chillando “¡Aye!” mientras perseguía a otro idiota que había confundido una bomba con una fruta del diablo y la lanzo lejos.
Pero aun así… en todo ese campo de caos lleno de cientos de combatientes, solo ellos portaban esas espadas.
……….
Mientras tanto… En medio del bullicio de gritos, explosiones y ataques mágicos, Mirajane caminaba con una tranquilidad casi insultante… directamente hacia Queen.
Sobre su cabeza brillaba una espada blanca, moteada con suaves toques de gris.
Aun así, podía sentirse el impulso de poder que irradiaba.
“Qué curioso… recibir la aprobación de un ángel “susurró Mirajane, con una sonrisa dulce que podía derretir el corazón más frío… antes de convertirse en pesadilla.
“Take Over: Satan Soul “anunció con voz melódica.
Un círculo mágico apareció bajo sus pies, primero brillante y celestial… luego oscuro y ominoso.
Su cuerpo cambió al instante: alas negras de murciélago, garras afiladas, una cola demoníaca y un rostro que aún sonreía… pero ahora con una mirada que decía: “Te voy a desarmar emocionalmente antes de golpearte.” “¿¡Qué demonios!?
“gritó King con una reacción exagerada digna de teatro kabuki”.
¿Primero un ángel y ahora un demonio?
¿¡Hay descuento en transformación mística o qué!?
……..
Un poco más allá… Erza caminaba con mirada fija, seria, imparable.
Cada pirata mutante o bestia extraña que se le lanzaba encima era arrojado como si fueran bolsas de papas mal cargadas.
“Así que tú eres mi enemigo “dijo Jack, sacando dos espadas curvas con forma de colmillos de mamut, igualitos a los que colgaban de su cuello.
Sin perder tiempo, lanzó el primer ataque.
“Re-equipar: Armadura de Adamantine “proclamó Erza.
Su armadura cambió de inmediato a una defensiva blanca y azul, con dos escudos gigantes que se unieron como portones del cielo… bloqueando el ataque como si fuera una caricia.
Aunque el golpe fue tan brutal que fracturó el suelo bajo ella, Erza ni parpadeó.
Molesta, más por estar perdiendo tiempo que por el golpe, murmuró: “Tengo cosas más importantes que hacer.
Como darle una paliza a Kara.
“Re-equipar: Armadura de Alas Negras.
Sus alas oscuras se desplegaron, dos espadas se materializaron, y con velocidad que hacía parecer a Jack un dibujo estático, lo atacó sin piedad.
Jack apenas tuvo tiempo de alzar sus espadas para defenderse.
………..
En otro rincón del campo…
Laxus y King chocaban una y otra vez.
Trueno contra fuego.
Poder bruto contra resistencia lunarian.
El fuego de King era molesto, incluso para Laxus.
Y eso ya era decir mucho.
Pero entonces, Laxus giró la cabeza.
Vio a Natsu riendo como idiota mientras competía con Gray a ver quién lanzaba más piratas por los aires.
Con un movimiento más rápido que la dignidad de Happy cayendo por una broma, Laxus apareció junto a Natsu, lo tomó del cuello y se lo llevó sin decir palabra.
“¿¡Eh!?
¿¡Qué pasa!?
“gritó Natsu.
King vio su oportunidad y lanzó su mayor ataque de fuego directo a Laxus.
“Defensa del Dragón de Fuego “dijo Laxus… mientras ponía a Natsu como escudo.
“¡¡¡¿QUÉ?!!!
“chilló Natsu.
El fuego impactó de lleno… o eso parecía.
Los miembros de Fairy Tail que vieron la escena simplemente apartaron la mirada como si fuera algo cotidiano.
“¡Oye!
¡Esa es mi técnica con el esclavo número 3!
“gritó Kara desde el fondo.
Makarov solo se tapó la cara.
Vergüenza ajena nivel gremio de fairy tail.
El fuego devoró la escena… hasta que comenzó a remolinarse, absorberse.
Y allí estaba Natsu, aún en manos de Laxus, comiéndose el fuego como si fuera una aspiradora humana.
“¡Oye, eso sabía genial!
“dijo Natsu, mascando llamas.
“Bien, ya no me sirves.
“Laxus lo lanzó al aire como si fuera inutil.
Laxus se giró hacia King, que ahora se movía más rápido.
El fuego en su espalda había disminuido.
“Así que más veloz pero menos resistente… interesante “musitó Laxus, sonriendo como quien ve un buen oponente.
En un instante, apareció frente a King con una alabarda hecha de puro trueno, lanzándola a quemarropa.
King logró esquivarla por poco, pero el filo le rozó la cara, causando su primera herida visible.
La sonrisa de Laxus se amplió.
……… “¡Oye, Ace!
“gritó Kara mientras observaba la pelea desde lejos.
“¿Qué quieres?
¡Estoy peleando con un maldito fénix!
“gritó Ace, bloqueando un ataque de Marco.
“¡Déjaselo a Kizaru!
Ese tipo se está haciendo el idiota “dijo, señalando a Kizaru, que estaba lanzando rayitos como si jugara.
“Oye, te escuché…
“dijo Kizaru, con su tono típico de aburrido dolido.
“Lo sé.
Lo dije para que me oyeras.
Ahora muévete o quemaré todos tus cortaúñas.” Kizaru, ofendido, desapareció al instante.
Apareció junto a Marco y le dio una patada en el pecho que lo mandó a volar como si fuera una cometa.
Ace, en forma de rayos azules, apareció junto a Kara.
“¿Y ahora qué?
“Lanza tu mejor ataque de rayos contra esos dos “dijo Kara, apuntando al cielo donde Laxus y King intercambiaban golpes a velocidad absurda.
“¿Pero no es tu aliado?
“Hazlo.
No le hará daño.
Confía.
“Bueno… es tu idea.
Ace comenzó a acumular rayos en la mano hasta formar un dragón eléctrico azul que rugía con energía.
“¡Dragón del Trueno!
“gritó Ace, lanzándolo directo al cielo.
Laxus vio el ataque.
Luego miró a Kara, que solo alzó una ceja.
Claramente, era un experimento.
Cuando el dragón de rayos llegó a él, Laxus abrió la boca y lo devoró de un solo trago.
“Parece que funciona… Bueno, ya no me sirves “dijo Kara, girando sobre sus talones.
“¡¡¡OYE!!!
“gritó Ace.
……..
Los marines estaban al borde de la locura.
“Uno devora fuego, otro devora rayos… ¿¡Qué clase de gremio es este!?
“gritó Tokikake.
Se giró… y vio a Gajeel.
Que estaba… comiéndose las espadas de los piratas caídos.
“También está la pequeña que devora el aire “comentó Gajeel, como si el fuera el mas normal entre los demas.
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