One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 83
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- Capítulo 83 - 83 Legalmente Ilegales
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83: Legalmente Ilegales 83: Legalmente Ilegales Legalmente Ilegales Kara salió de su casa decidida, dejando atrás incluso a los peligrosos miembros de Fairy Tail que se habían instalado sin permiso en su salón.
Había algo más importante que cualquier caos que pudieran causar: necesitaba encontrar a Erza.
Mientras caminaba por la isla, una brisa salada acarició su rostro.
La destrucción había sido tan grande que ahora, desde la zona donde estaban las casas de los vicealmirantes, se tenía una vista despejada del mar.
Allí, de pie y en silencio, la silueta de Erza se recortaba contra el horizonte.
Kara la reconoció de inmediato.
“Tal vez mi casa tenga más valor ahora, ¿no crees?
“dijo con una sonrisa suave, acercándose con calma por detrás.
Erza giró apenas el rostro para verla, manteniendo la mirada en el mar.
Sus ojos reflejaban una tormenta contenida.
“Estuve hablando con la espadachina “dijo de pronto, con voz firme”.
Me contó que te uniste a la Marina a los catorce.
Que desde entonces no has dejado de escalar rangos, enfrentando peligros una y otra vez, regresando con el cuerpo hecho trizas…
Entrenaste con los mejores, solo para ser más fuerte.
Kara guardó silencio, pero su sonrisa no se desvaneció.
Erza bajó la mirada, observando sus propios pies como si no supiera adónde dirigir su culpa.
“Yo no estuve ahí para apoyarte.
Como solíamos hacer en Fairy Tail… “agregó en un murmullo, con pesar.
“Está bien “respondió Kara, levantando los brazos con una sonrisa amplia y orgullosa”.
¡Ahora soy superfuerte!
Podría patearle el trasero a mi padre si quisiera.
Eso arrancó una pequeña risa a Erza, pero su expresión cambió rápidamente.
“¿Recuerdas cuando nos conocimos?
“preguntó de repente, clavando sus ojos en los de Kara.
“Claro “dijo ella sin pensarlo”.
De repente me retaste a un duelo, y yo…
me di cuenta de que me gustaban las mujeres.
Gracias a ti… y a tu futura yo “añadió con una sonrisa juguetona.
El sonrojo en las mejillas de Erza fue inmediato.
“Ejem… me refería a tu personalidad “dijo, desviando la mirada”.
Al principio eras tan seria…
parecía que un muro te separaba del gremio.
Pero con el tiempo te volviste más alegre, más luminosa.
Te uniste a todos.
“En aquel entonces…
lo único que me importaba era mi hermana y mi madre “dijo Kara con sinceridad”.
No podía ver más allá de eso.
Tardé en aceptar a los demás como familia.
Erza asintió con una leve sonrisa, pero sus ojos no tardaron en nublarse de nuevo.
“Entonces…
¿por qué tu alegría, tu sonrisa tan explosiva, se siente como en esos primeros días?
Kara bajó los brazos.
Su sonrisa se desdibujó, transformándose en una expresión más serena, más auténtica.
“Siempre leyéndome como un libro, ¿eh?
“dijo, caminando hasta colocarse a su lado, mirando también el mar.
El sonido de las olas fue lo único que se oyó por unos segundos, hasta que Kara habló con voz baja, cargada de emociones contenidas.
“La primera vez que llegué aquí…
era un bebé.
Por dentro, sentía un caos imposible de describir.
Con el tiempo, creí que nunca los volvería a ver.
Quería aferrarme a algo, a alguien, como lo hacía en Fairy Tail.
Pensé que si era más abierta, si me mostraba feliz, podría conectar con las personas más rápido… y así, tal vez, dolería menos si ustedes no venían por mí.
Erza apretó los labios, pero no interrumpió.
“Pero no funcionó “continuó Kara”.
Cada noche, antes de dormir, pensaba en ustedes…
y se me rompía el corazón.
Así que me obligaba a ser feliz, para no perderme al día siguiente.
Se volvió hacia ella con una sonrisa cálida y verdadera.
“No te preocupes, no estoy fingiendo ahora.
Quizás se me pegó un poco la personalidad del abuelo Garp…
y de mi hermano Luffy.
Ahora que están aquí… estoy bien.
Gracias por encontrarme.
Erza la abrazó con fuerza, y Kara correspondió al instante, envolviéndola como si el tiempo jamás los hubiera separado.
“Por supuesto “susurró Erza, sonriendo también.
Pero no tardó en soltar una frase inesperada: “Por cierto… parece que tus momentos felices con tus “compañeras” de este mundo fueron de gran ayuda, ¿eh?
Kara soltó una carcajada.
“¡Bueno, eso fue un plus de estar en un nuevo mundo!
“respondió con una sonrisa pícara.
Erza le dio un suave pinchazo en las costillas.
“No sé por qué te molestas “añadió Kara, sin dejar de reír”.
Si la que más se divertía cuando teníamos invitadas extras en nuestras pijamadas eras tú.
“¡Cállate!
“espetó Erza, roja como un tomate.
“Oye, todos los miembros de Fairy Tail están ocupando mi casa… pero creo que Gion no se molestará en compartir su cama.
Antes de que Erza pudiera protestar, Kara la tomó en brazos como a una princesa y la llevó riendo hacia la casa vecina.
“¡Kara!
“se oyó la voz de Gion desde dentro”.
¡Espe…!
No se escuchó nada más.
Las puertas y ventanas se cerraron de golpe, asegurándose de no dejar escapar ni un solo sonido de lo que ocurriría dentro.
………………….
Kara, aún joven, cruzó las puertas del gremio Fairy Tail con un libro grueso bajo el brazo.
Justo detrás de ella, iba Cana, aunque esa compañía duró apenas unos segundos.
“¡Nos vemos, empollona!
¡Hora de beber y divertirme!
“gritó Cana antes de salir corriendo a buscar a sus amigos y su inseparable barril aunque como todavía era joven era uno lleno de jugo.
Kara suspiró sin mucho interés mientras avanzaba con paso firme hacia la barra, donde el maestro Makarov bebía tranquilamente una jarra de cerveza tan grande como su cabeza.
“¡Ho, Kara!
“saludó Makarov al verla”.
Parece que sigues estudiando como siempre, ¿eh?
“Sí “respondió ella con calma”.
Maestro, ¿le puedo hacer una pregunta?
“Si es sobre leyes…
no soy el más indicado, pero adelante “dijo Makarov, ya algo nervioso.
“¿Nuestro gremio es ilegal?
“preguntó Kara con la naturalidad de quien está preguntando qué hay para almorzar.
El maestro se quedó petrificado, con la jarra a medio camino de su boca.
“¿P-Por qué piensas eso…?
“Bueno…
“Kara abrió su libro, que estaba lleno de etiquetas, subrayados y anotaciones con nombres de miembros del gremio”.
Natsu salió hace unos días a su primera misión y destruyó cuatro casas…
todo para atrapar una mascota.
Gray camina desnudo por la calle y roba ropa de los tendederos.
Mirajane y Erza, en una simple misión para ahuyentar bandidos, destruyeron todo un pueblo por una competencia tonta entre ellas.
Macao y Wakaba siguen acosando mujeres a donde sea que vayan…
Laxus se pelea con otros gremios solo para presumir…
Fue levantando un dedo por cada delito mencionado, como si estuviera llevando la cuenta.
“¡Ah!
Y papá destruyó media montaña cazando un wyvern solo para traerle la carne a mamá, porque ella tenía curiosidad por su sabor.
“¿¡Qué esos idiotas hicieron qué!?
“exclamó Makarov, visiblemente pálido, como si le acabaran de quitar veinte años de vida.
“Estuve leyendo el código penal de Fiore “continuó Kara, imperturbable”.
Y según lo que entiendo, muchas de esas cosas son ilegales.
Entonces…
¿nuestro gremio lo es también?
“¡Claro que no!
¡Por supuesto que no!
¡Fairy Tail es…
técnicamente legal!
“respondió el maestro, sudando frío mientras miraba las anotaciones perfectamente ordenadas de Kara.
Como si el universo decidiera rematar el momento, apareció un hombre vestido con el uniforme del Consejo Mágico, con expresión severa y una carpeta que parecía pesar más que él.
“Disculpen.
¿El maestro Makarov Dreyar?
“Eeeh…
sí, soy yo “respondió el anciano con voz temblorosa.
“Aquí están las facturas por daños colaterales causados por sus miembros, así como una citación para comparecer ante el Consejo.
Buen día.
Dejó la carpeta gigante sobre la barra y se marchó con la eficiencia de quien ya ha hecho esto muchas veces.
“Si no somos un gremio ilegal, tal vez convertirnos en uno haría que ya no nos molestaran con el papeleo “dijo Kara, hojeando los documentos sin expresión.
“¡Por supuesto que no!
¡Fairy Tail no es un gremio ilegal!
“gritó Makarov con desesperación…
aunque la duda empezaba a carcomerle el alma.
Justo entonces, Natsu y Gray hicieron su entrada habitual: una pelea explosiva y ruidosa que rápidamente arrastró al resto del gremio a una batalla sin cuartel.
Platos, mesas, barriles y magos volaban por todo el lugar.
“No somos ilegales…
¿verdad…?
“murmuró Makarov mientras veía su gremio convertirse en zona de guerra.
“¡Kara, pelea conmigo!
“gritó Natsu con una sonrisa incandescente antes de lanzarse hacia ella con el puño en llamas.
Kara se dio la vuelta con expresión de aburrimiento, lo agarró del cuello como si sujetara una bolsa de pan y lo estampó contra el suelo con tal fuerza que su cabeza quedó incrustada entre las tablas.
“¡Jajaja!
¡Qué idiota!
“se burló Gray, totalmente desnudo, como siempre.
Kara lo miró de arriba abajo con neutralidad…
hasta que su mirada se detuvo un poco más abajo.
Entonces, sonrió con malicia.
“Pequeño”.
El golpe fue más efectivo que una explosión.
Gray cayó de rodillas con una sombra existencial cubriéndole el rostro.
“Parece que sí somos ilegales “concluyó Kara mientras todos se burlaban de Gray y Makarov se sujetaba el pecho, al borde del colapso.
Justo en ese momento, entró Erza con una sonrisa y un carro lleno de maletas y recuerdos.
“¡Hola Kara!
¿Sigues estudiando?
Acabo de volver de una misión.
Kara la observó un par de segundos y luego sonrió suavemente.
“Bueno, supongo que no me importa ser parte de un gremio ilegal…
si tú estás aquí”.
Y con eso, cerró su libro…
al menos por hoy.
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