One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 89
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89: 89 89: 89 “No puedo creer que todavía sigas perdiéndote…
¿Qué hubiera pasado si no llegaba a tiempo?
Tal vez habrías terminado en el barco de algún pirata “dijo Uta con una mezcla de burla e incredulidad, cruzándose de brazos mientras miraba a Zoro, que fruncía el ceño con visible molestia.
“Cállate.
Estaba cerca de llegar “respondió él rápidamente, desviando la mirada, irritado.
“¡Deja de mentir!
Estabas a punto de presentarte en el Gremio de Cazadores de Recompensas…
literalmente en el extremo opuesto de donde se suponía que debías ir “espetó Uta, aún vestida con su llamativo atuendo de recital.
Había terminado su gira con Brock hace apenas unas horas.
Dos años viajando como una banda: ella era la voz principal, Brock la segunda voz y músico, y por algún motivo absurdo, Koki se había convertido en baterista.
Aunque Uta estaba convencida de que Kara la había enviado para protegerla, no para hacer percusiones.
“Bah…
de todas formas, ya estamos cerca, ¿no?
“gruñó Zoro, intentando cerrar el tema.
“¿¡Por qué tuve que ir a buscarte yo!?
¡Mirajane dijo que te vio pasar cinco veces frente a la misma puerta!
“exclamó Uta, llevándose una mano a la frente.
Apenas había regresado y ya se replanteaba volver a la Marina…
si la obligaban a seguir cerca de este desastre con espadas.
“¿Dónde está Chopper?
“preguntó entonces, recordando que el médico había sido desplegado junto con Zoro.
“Seguramente se perdió “dijo Zoro con total naturalidad.
“¡No todos son idiotas de la carretera como tú!
“replicó Uta, revoleando los ojos.
“Eres ruidosa…
“¡Le voy a decir a la hermana Kara!
“amenazó Uta, con voz infantil y una sonrisa maliciosa.
Pero Zoro frunció el ceño de inmediato y la empujó bruscamente a un costado.
“¿Qué estás”?!
“comenzó a decir Uta, pero se detuvo al ver una sombra negra caer justo donde ella estaba segundos antes.
Esa sombra golpeó a un civil cercano, que se detuvo de golpe, girando lentamente hacia ellos.
“Señorita Uta…
Mi jefe requiere su presencia “dijo el hombre, su voz monótona, claramente controlado.
“¿Ah, sí?
¿Y quién se supone que es tu jefe?
“preguntó Zoro, ya con la mano sobre la empuñadura de su katana.
“Eso no te incumbe, marine “respondió el hombre con una arrogancia palpable, clavando la mirada en Uta con desprecio.
“No, gracias “respondió ella, frunciendo el ceño.
“No pedí tu opinión “gruñó el sujeto antes de lanzarse hacia Uta.
“¡Laa…!
“cantó Uta apenas con un murmullo, y el atacante se desplomó al instante.
De su cuerpo salió una sombra negra, que comenzó a tomar forma humana.
“¿Tsk…
eres usuaria?
Dormir a alguien con solo una nota…
eso es” Antes de que pudiera terminar, Zoro desenvainó con una rapidez abrumadora, lanzando un corte que desgarró el aire.
La figura esquivó por poco, rodando a un lado, y al tocar levemente a algunos transeúntes, estos giraron de inmediato, sus ojos vacíos y hostiles.
“Si no vienes…
todos estos inocentes morirán.
Y será tu culpa “advirtió la figura, ahora completamente formada: una silueta vestida de negro, con una máscara que cubría su rostro por completo.
“No tengo miedo a tus amenazas “dijo Uta, elevando la voz para cantar.
Pero en cuanto lo hizo, el enmascarado obligó a varios ciudadanos a taparse los oídos, mientras otros comenzaban a correr hacia las paredes con intenciones suicidas.
Zoro, con el ceño fruncido, lanzó otro tajo aéreo más rápido y preciso.
Aunque el enemigo logró esquivarlo, esta vez un corte lo alcanzó en el hombro, haciendo brotar un hilo de sangre.
Uta entonces aumentó la potencia de su canto, y justo antes de que las personas chocaran contra las paredes, montones de almohadas etéreas surgieron de la nada, deteniendo los impactos.
Tras dos años de entrenamiento, su habilidad había evolucionado: ahora podía manifestar parcialmente los elementos del mundo de los sueños.
“Maldita sea…
“masculló el encapuchado, observando con frustración a ambos marines.
Sabía que Zoro no estaba usando todo su poder “probablemente para no dañar la ciudad” pero aun así, su sola presencia era intimidante.
“¡OOOII, ZORO!
¡UTAAA!
“gritó una voz conocida a lo lejos.
Era Luffy, corriendo hacia ellos con los demás, sonriendo con emoción.
“Tsk…
Esto se volvió molesto.
¿Por qué no me envían directamente a matarlos como siempre…?
“bufó el hombre enmascarado antes de mirar directamente a Uta y Zoro”.
Soy solo un mensajero.
Pero si tienen que venir ellos…
esta isla entera sufrirá.
Y con eso, se deslizó entre la multitud, usando a los ciudadanos como escudos.
Zoro no se movió.
Sabía que no era el único enemigo en la zona.
Había ojos ocultos en todas direcciones, fijos en Uta.
Era una cacería, y ella era la presa.
“¿Contra quién estaban peleando?
¡Podemos unirnos!
“dijo Luffy, animado, llegando con una gran sonrisa.
“Ya se fue “respondió Zoro, guardando su espada.
Las presencias que los vigilaban desaparecieron en cuanto Luffy y los demás llegaron.
“¿¡Aaah!?
¿Llegamos tarde?
¡Qué fastidio!
Quería pelear con alguien “exclamó Luffy, decepcionado.
“Oye, cabeza de alga…
eres el peor marine de la historia.
¿Ni siquiera puedes atrapar a un simple atacante?
“se burló Sanji, acercándose con una sonrisa sardónica.
Todavía le guardaba rencor a Zoro, y cada encuentro era una excusa para provocarlo.
“Cállate.
Estaban tras ella.
Si me alejaba para pelear, los otros que estaban ocultos podrían haberla capturado “gruñó Zoro, claramente molesto.
“¿A Uta…?
¿Quién era ese tipo?
“preguntó Luffy, poniéndose serio de inmediato.
“No lo sabemos.
Pero quiere llevársela con su jefe por alguna razón “dijo Zoro con calma.
Y luego, con visible incomodidad, agregó”: Tal vez deberíamos avisarle a…
ella.
Ni siquiera mencionó el nombre.
Pero todos sabían a quién se refería.
Kara.
…………………..
Mientras tanto… Kara tenía un dolor de cabeza.
Y no era por resaca.
Era por culpa de la misión más estresante que Kuzan pudo haberle lanzado encima: capturar a Caesar Clown.
“Un científico idiota, loco, y con el peinado de un balde invertido… “murmuró Kara, masajeandose las sienes.
Caesar había trabajado con el anciano Vegapunk, pero ahora se había convertido en una rata fugitiva, escurridiza como un moco y casi igual de desagradable.
El problema: nadie sabía dónde demonios estaba.
Y para colmo, parecía estar metido hasta las orejas en experimentos ilegales de los que incluso un dragón se alejaría con precaución.
Bombas de gas venenoso, SMILEs para Kaido, y hasta gigantes modificados para Big Mom.
“¿¡Cómo demonios logró recrear los SMILEs si Vegapunk los destruyó todos!?
A menos que… “Kara frunció el ceño.
La sospecha era clara: el Gobierno Mundial podría estar detrás.
“No me sorprendería… esos malditos hacen tratos bajo la mesa con Kaido por kairoseki y después se lavan las manos como si fueran monjas… Y para asegurarse de que nada saliera a la luz, ahí estaban los CP, haciendo desaparecer las pruebas y a cualquiera que preguntara demasiado.
Como si eso no fuera suficiente, había otro asunto que le carcomía el alma: Shanks, el Pelirrojo.
Desde que Gildarts empezó a moverse por el Nuevo Mundo solo para intentar pelear con él (porque claramente no tenía otra cosa mejor que hacer), Shanks se había mantenido tan esquivo como un gato ninja.
Cada vez que aparecía, era como si estuviera maquinando algo.
“Mariposas…
¡alas de mariposa!
¡Tan bonitas y molestas como un dolor en el trasero!
“se quejó Kara dramáticamente, dejándose caer sobre su silla como si el mundo le debiera una explicación.
Buru buru… El Den Den Mushi comenzó a sonar, y Kara lo contestó al instante, deseando algo de distracción antes de que su cerebro explotara.
“¿Zoro?
¿Qué tienes para mí?
La voz del espadachín llegó con tono grave: “”Sombra”.
Controla personas.
¿Tu jefe?
Kara parpadeó.
Lo conocía.
Lo había visto durante la muerte de aquel Tenryuubito.
Pensó que trabajaba para Barbablanca, pero ahora… “Esto no tiene sentido.
Cada vez es más enredado.
¡¿Por qué acepté ser almirante?!
¡Debí retirarme después de la guerra!
¡¡Vivir en la playa rodeada de mojitos y Chicas guapas.
no me interesan los hombres!!
Empezó a hacer una pataleta digna de un niño de cinco años con haki.
“…Hermana Kara… aún no cortaste… “dijo Uta del otro lado con un poco de verguenza ajena.
Kara se quedó congelada.
Luego resopló.
“¡Tsk!
¡Lo que sea!
Zoro, vete al Nuevo Mundo.
Es hora de movernos.
Y de paso, busca a alguien para mí.
“Al Nuevo Mundo, entendido.
“Zoro sonrió.
Había estado esperando esto desde hace dos años.
Su katana casi temblaba de emoción.
“Uta, únete a Zoro y Chopper.
“Claro.
“respondió Uta, como si le hubieran invitado a una merienda.
Y entonces Kara soltó la bomba.
“Luffy, apenas entres al Nuevo Mundo, empieza una pelea contra Kaido o Big Mom.
Silencio.
El mundo pareció detenerse.
“¡Claro!
“gritó Luffy con una sonrisa tan radiante como suicida.
“¿¡QUÉ!?
“Usopp explotó.
“¿¡Contra un Younko!?
¿¡Estás loca!?
¡Recién terminamos el entrenamiento!
“gritaba mientras Nami asentía como una muñeca de resorte.
“GACHA.
“¡No me cortes!
“gritó Usopp… pero ya era tarde.
El Den Den Mushi dormía plácidamente.
Nami cayó al suelo, con lágrimas falsas corriendo por sus mejillas.
“No quiero ser espía de la Marina…
“Te lo dije.
Deja de repetirlo, no sirve de nada.
“Gin suspiró, cruzado de brazos.
Eran los peores espías del mundo.
Pero, de alguna forma, los más útiles.
…………………
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