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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 90

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  4. Capítulo 90 - 90 Zoro la Siesta Infernal y la Ira de Kara
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90: Zoro, la Siesta Infernal y la Ira de Kara 90: Zoro, la Siesta Infernal y la Ira de Kara ¡Hola a todos!

Perdón si últimamente he dejado un poco de lado esta historia.

Para ser sincero, no se me ocurren muchas cosas para seguirla.

Las ideas que tengo suelen volverse demasiado serias para una serie que, en teoría, debería ser cómica.

Por suerte, haciendo tonterías se me ocurrieron varios capítulos, así que aquí les dejo uno.

Desde ya les aviso que esta novela no tendrá la misma velocidad de salida que las demás, principalmente porque es la que menos apoyo recibe en cualquier plataforma.

Y lo entiendo, al fin y al cabo, es más bien una colección de situaciones bizarras y de Kara siendo un completo idiota.

Sin más que decir, aquí les dejo el capítulo, con un pequeño salto temporal de un par de días.

¡Espero que lo disfruten!

………….

Zoro, la Siesta Infernal y la Ira de Kara Zoro había aceptado una misión de parte de Kara, lo cual significaba una sola cosa: meterse en problemas en el Nuevo Mundo.

Ahora mismo, estaba de pie sobre una isla completamente envuelta en llamas.

“¿Por qué todos desaparecen cada vez que cierro los ojos?

“gruñó Zoro, mirando a su alrededor como si eso fuera a invocar a su tripulación.

Había despertado de una siesta gloriosa, en la orilla de una isla ardiente, y una sospecha comenzaba a tomar forma en su cabeza: esos idiotas le habían jugado otra maldita broma.

Otra vez.

Y como siempre, iba a partirles la cara a todos en cuanto los encontrara.

Buru buru buru.

¡Clic!

“¡Idiotas!

¡Su broma no tiene gracia!

¡Vengan a buscarme ahora mismo!

“bramó Zoro al den den mushi, con un tono que no sabía si era más de enojo o de siesta interrumpida.

“¿Zoro?

¿Dónde estás?

“la voz de Uta sonó del otro lado, con urgencia contenida y respiración agitada.

“¿Cómo que dónde?

¡Donde me dejaron, obviamente!

“contestó Zoro con total lógica.

“¿Tienes la cámara mágica que te dio Kara?

¡Por favor, toma una foto y envíala ya!

Zoro resopló como si le pidieran que leyera un libro.

Sacó de su bolsillo un artefacto cuadrado y extraño, con una lágrima redonda en el centro.

Era una de las cámaras mágicas creadas por el anciano Makarov “gracias a las maravillas legales del “Multiverso sin Copyright”, podía construir lo que quisiera sin que nadie lo demandara.

Zoro apuntó sin ganas, sacó varias fotos a lo loco y presionó un botón.

Las imágenes se proyectaron en la lágrima flotante como si fueran diapositivas de vacaciones… en el infierno.

“¿Tú… tú cómo llegaste ahí?

“dijo Uta, al borde del colapso nervioso”.

¡Espera, voy a llamar a la hermana Kara!

Zoro cruzó los brazos, resignado.

El den den mushi quedó en silencio un rato, hasta que de pronto…

“¡Oye, idiota!

¿¡Cómo demonios terminaste en una isla desierta!?

¡Ni siquiera está cerca del lugar donde deberías buscar al estúpido de Caesar Clown!

“gritó Kara con furia, como una madre harta de su hijo rebelde.

“Yo solo… dormí una siesta en el buque… y desperté aquí “respondió Zoro con la tranquilidad de quien no entiende el caos que causa, mientras se rascaba la oreja como si nada.

“¡¿UNA SIESTA?!

¡¿Cuánto puede durar una maldita siesta?!

¡Uta y Chopper te están buscando desde hace UNA SEMANA!

“gritó Kara, al borde del colapso”.

¡Eres un dolor en el trasero!

¡Se supone que YO soy el dolor en el trasero!

¿¡Qué haces robándome el puesto!?

¡Ahora tendré que desquitarme con alguien!

¡Clic!

Kara cortó la llamada de un solo golpe, dejando a Zoro con el den den mushi colgando.

“No me dijo que volviera… así que seguro estoy en el lugar correcto “dijo con una lógica impecable.

Y sin apuro alguno, empezó a caminar entre las llamas como si fuera domingo.

……….

Mientras tanto… Kara estaba de pie, temblando de frustración, con una vena en la frente palpitando como si fuera a invocar un terremoto.

Se volteó hacia Chopper y Uta, que la miraban con una mezcla de respeto y miedo.

“Vayan a buscar a ese imbécil.

Está en la isla donde me agarré a puñetazos con Akainu hace años.

Llévense a Tashigi.

Y díganle a Smoker que si se queja, me lo fumo yo misma.

“¡Sí, señora!

“dijeron los dos al unísono, saliendo disparados como proyectiles mágicos.

Kara los observó alejarse… y suspiró.

“Estoy trabajando demasiado.

…………..

“Señor, tenemos una emergencia “dijo una soldado entrando con apuro a la oficina de Kuzan, que estaba enterrado entre papeles.

A unos metros, Garp y Sengoku tomaban té con toda la calma del mundo.

“¿Qué pasó?

“preguntó Kuzan, frunciendo el ceño con resignación.

“La almirante fue devorada por un Rey Marino “anunció la soldado con preocupación.

Kuzan se llevó dos dedos al entrecejo, como si pudiera evitar el dolor de cabeza que acababa de activarse.

“¿Qué estaba haciendo?

“preguntó sin muchas esperanzas.

“Eh…

según testigos, flotaba en el agua…

con varios kilos de carne atados al cuerpo “dijo la soldado, intentando no sonar ridícula.

“Esa idiota…

“murmuró Kuzan.

“¡Puajajaja!

“Garp soltó una carcajada mientras casi escupía el té”.

¡Siempre tan creativa para morir!

“Ahora te toca a ti sufrir “añadió Sengoku con una sonrisa satisfecha.

“¿No se supone que ustedes dos están retirados?

¿Por qué siguen merodeando en mi oficina?

“dijo Kuzan, visiblemente fastidiado.

“Queremos ver cómo te las arreglas con esta nueva generación de lunáticos “respondió Sengoku con toda tranquilidad”.

Recuerda que tú eras uno de ellos.

Otro marine irrumpió en la oficina, jadeando.

“¡Señor!

¡Tengo un nuevo informe urgente!

“¿Y ahora qué?

“suspiró Kuzan, sintiendo cómo el dolor de cabeza escalaba de nivel.

“Los tipos de Fairy Tail destruyeron una de nuestras bases en el South Blue “soltó el marine.

“¿Por qué?

“preguntó Kuzan, ya esperando lo peor.

“Al parecer…

el capitán de la base estaba secuestrando niños y vendiéndolos.

El gremio lo descubrió y… bueno, ya sabe cómo son.

Kuzan cerró los ojos y asintió con resignación.

“Está bien.

Solo envía la factura al presidente del gremio.

“S-sí señor “dijo el soldado antes de salir corriendo.

Kuzan giró la cabeza hacia Garp, que seguía comiendo galletas como si estuviera viendo una obra de teatro.

“Sensei, necesito un favor.

“Paso “respondió Garp de inmediato, sin dejar de masticar.

“Yo llevé a Kara a comprar sus galletas de arroz hace años…

y sé dónde está la tienda…

“¡Acepto!

“gritó Garp antes de que pudiera terminar, adelantándose por si Sengoku intentaba ganarle la misión.

………….

Mientras tanto, en el otro extremo de la misma isla que Zoro estaba explorando, un barco con la cabeza de un león en la proa se acercaba lentamente, navegando con cautela.

“¿Eso… es una isla?

“preguntó Usopp, entrecerrando los ojos.

Frente a ellos no había exactamente una isla, sino una especie de rompecabezas natural: bloques de tierra flotantes, separados por abismos ardientes, y fuego saliendo de cada rincón como si alguien hubiese decidido cocinar el lugar.

“¡Se ve interesante!

¡Vamos!

“exclamó Luffy con emoción, apoyado en la barandilla, con los ojos brillando como niño frente a un nuevo juguete.

“¡¿Estás loco?!

¡¿Para qué quieres ir a una isla que literalmente está en llamas?!

“gritó Nami con el ceño fruncido, cruzada de brazos.

“Porque se ve divertido “respondió Luffy con total seriedad… como si eso lo explicara todo.

Nami puso los ojos en blanco.

La verdad es que Luffy empezaba a aburrirse.

La Isla Gyojin había sido demasiado tranquila.

Nada explotó.

Nadie quiso pelear.

¡Ni siquiera un grito dramático!

Apenas llegaron, los trataron como celebridades al saber que era hermano de Kara y Ace.

Conocieron a la reina, a la princesa, y Jimbei les dio un tour turístico.

Ni una sola pelea.

¡Un escándalo!

Jimbei incluso aceptó a medias unirse a la tripulación, pero todavía debía resolver unos asuntos como líder del gremio en la Isla Gyojin.

Cosas aburridas… como la burocracia.

Al final, hicieron lo de siempre: lanzaron una moneda al aire (literalmente) para decidir quién acompañaría a Luffy.

Los elegidos fueron Robin, Usopp y Gin.

Nami, resoplando resignada, creó un camino de nubes sobre el fuego para que el pequeño barco que llevaban pudiera avanzar sin morir quemado en el intento.

……………..

Mientras tanto, en otro barco acercándose a toda velocidad “uno claramente distinto, impulsado por magia y el caos de sus ocupantes”, un grupo de personas de dudoso autocontrol discutía animadamente… o al menos lo intentaban.

“Ugh… tengo ganas de vomitar… “se quejó un joven de cabello rosa, tambaleándose por la cubierta.

“¡Eso te pasa por no aceptar lo que Kara te ofreció!

“le gritó una rubia de brazos cruzados.

“¿Lo que hizo ese tipo… cómo se llamaba?

“preguntó, frunciendo el ceño.

“Vegapunk “respondió tranquilamente una niña de cabello azul, hojeando un libro.

“¡Eso!

¿Por qué no fuiste con Vegapunk como Gajeel y Laxus?

“repitió la rubia, indignada.

“¡Porque tenía que viajar en un buque!

“respondió Natsu, como si eso fuera una gran excusa… mientras navegaban en un barco.

“Eres un completo idiota “gruñó Gray, quien ya se había quitado la camisa sin razón aparente.

“¡YA CÁLLENSE TODOS!

“gritó Erza con tono militar mientras ajustaba su armadura”.

Nos estamos acercando al punto que marca el papel.

“Se llama Vivre Card “corrigió Happy, el pequeño gato azul, mientras flotaba junto a ella con su habitual sonrisa.

“¡Eso dije!

“rugió Erza… aunque claramente no lo había dicho.

Y así, dos grupos de lunáticos, cada uno con su propio estilo de destrucción, se acercaban a una isla que probablemente no sobreviviría al día.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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