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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 92

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  4. Capítulo 92 - 92 choque
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92: choque 92: choque choque Isla Desconocida – Nuevo Mundo Una isla tranquila, aparentemente deshabitada, se extendía en el vasto mar, rodeada por aguas cristalinas y decorada con altas palmeras que bailaban suavemente con la brisa marina.

En la costa, anclado y oscilando con pereza, se encontraba un barco pirata.

Su bandera ondeaba orgullosa… Una calavera con cicatrices, una copa levantada y tres cicatrices cruzadas sobre un fondo rojo: el Jolly Roger del mismísimo Shanks el Pelirrojo, uno de los tres Yonkos que reinaban en el Nuevo Mundo.

Sin embargo, algo perturbaba aquella paz…

Del otro lado de la isla, el océano estaba teñido de rojo.

Flotando, un colosal Rey Marino yacía destrozado, su cuerpo apenas reconocible.

La sangre se extendía como un llamado salvaje, atrayendo a otros monstruos marinos desde las profundidades.

Emergiendo de ese baño de caos, un hombre con una gabardina oscura caminaba lentamente por la arena, dejando huellas profundas a cada paso.

Su aura era tan densa, que la tierra misma crujía bajo sus pies.

……….

En el centro de la isla, el ambiente era completamente distinto.

Los Piratas del Pelirrojo celebraban con risas y licor, botellas estallando en brindis, mientras la música improvisada llenaba el aire.

Pero entre todos ellos, uno no reía.

Sentado sobre un tronco, con la copa apenas levantada, Shanks miraba con gravedad hacia los árboles.

Sus hombres lo notaron enseguida.

El ambiente cambió.

Uno a uno, dejaron sus vasos y miraron en la misma dirección.

De entre los árboles, el viento trajo consigo una presencia aplastante.

Un segundo pelirrojo emergió…

con una mirada de acero y pasos que hacían retumbar la isla entera.

Los árboles que bloqueaban su camino no eran cortados ni esquivados: eran reducidos a cubos que flotaban en el aire como si la realidad misma se rompiera a su paso.

“Por fin te encontré…

“dijo con una voz grave, resonante”.

Eres escurridizo, Shanks.

Ese hombre no necesitaba presentación, pero sus hazañas hablaban por él: Gildarts Clive.

El hombre que enfrentó a Kaido y sobrevivió.

El que hizo desaparecer islas enteras con su poder.

El que convirtió el nombre Fairy Tail en un susurro temido por todo el Nuevo Mundo.

Un caza piratas…

que bien podría ocupar el lugar del Cuarto Yonkou desaparecido.

Shanks sonrió, aunque con cautela.

“Siempre me intrigó tu poder…

Por un tiempo creí que era de una Fruta del Diablo.

Pero si eso fuera cierto, la Almirante Kara debería estar muerta…

¿cierto?

“Ella es mi hija “respondió Gildarts, orgulloso”.

Me alegra que haya heredado algo mío…

Aunque no se parece en nada.

El ambiente se volvió más denso.

Shanks dejó su copa, su mano descansando con naturalidad sobre la empuñadura de su espada.

“¿Qué te trae a mí, Gildarts?

“Llamémoslo…

la venganza de un padre furioso “dijo mientras una ola de magia pura comenzó a emanar de su cuerpo, doblando el espacio a su alrededor.

Al instante, Shanks desató su Haki del Rey con una intensidad descomunal, creando un campo de presión que hizo temblar a los árboles y desplomó a varios novatos.

El aire entre ambos vibraba.

El suelo se resquebrajaba.

“Eso no es Haki del Rey “dijo Shanks, entrecerrando los ojos.

“No…

No lo es “respondió Gildarts, sonriendo con confianza.

El silencio se volvió mortal.

Nadie se atrevía a moverse…

Hasta que lo hizo Yasopp.

Con la precisión de una leyenda, levantó su rifle y disparó una bala imbuida en Haki directamente a la frente de Gildarts.

Pero este apenas inclinó la cabeza.

La bala pasó de largo y explotó a kilómetros, creando un cráter en la montaña trasera.

Gildarts se lanzó como un relámpago, convirtiendo su magia en propulsores de fuego bajo sus pies, una técnica que aprendió observando a su hija.

Shanks desenfundó su espada en el último segundo y la puso frente a Yasopp, bloqueando el puñetazo con una lluvia de chispas y grietas en el aire mismo.

El choque fue tan brutal que el cielo se partió en dos.

Las nubes se deshicieron en cubos.

La tierra se alzó como olas de piedra.

Y la espada legendaria de Shanks chilló de dolor.

Shanks giró su arma, liberando la mano de Gildarts y atacando hacia su cuello.

Pero el puño de Gildarts, aún con el impulso perdido, iba directo a Yasopp.

El pelirrojo no tuvo opción.

Giró su corte hacia abajo para cortar el brazo de Gildarts y evitar la muerte de su comandante.

La espada atravesó la carne.

Y aún así, el puño impactó.

Yasopp voló hacia atrás, su hombro hecho una masa informe de sangre y hueso.

Gildarts retrocedió dando un salto, recogiendo su propio brazo del suelo con tranquilidad…

Y luego se lo volvió a colocar, revelando que siempre fue una prótesis mágica.

La reconectó con un chasquido metálico.

Shanks lo miraba, furioso, con el puño temblando por la rabia.

“Bueno…

Esa fue mi presentación “dijo Gildarts con una sonrisa torcida, flexionando su brazo reconectado”.

¿Qué tal si nos ponemos serios desde el principio?

Ambos se tensaron.

El aire ardía.

El suelo temblaba.

El choque entre titanes estaba por comenzar.

Pero justo cuando estaban por lanzarse uno contra el otro… Desde las profundidades del mar, un submarino emergía, desplazando enormes cantidades de agua.

Sobre su casco, ondeaba un Jolly Roger modificado, con una insignia parecida a la Marina, pero diferente… Uno que solo aquellos que conocen los secretos del Gobierno Mundial podrían reconocer.

En su interior, el capitán observaba el punto de encuentro en la isla con una expresión férrea.

Su cuerpo comenzaba a brillar con un rojo incandescente, expulsando vapor y calor como un horno infernal.

“Prepárense…

“dijo”.

El equilibrio del mundo podría romperse hoy.

……………..

Volviendo con los miembros de Fairy Tail…

Para Natsu, todo esto no era una misión peligrosa.

No.

Era una fiesta.

En su jardín personal.

Corría felizmente entre arbustos incendiados, flores carbonizadas y árboles que aún chispeaban, como si estuviera en un buffet libre de fuego.

“¡¡Woooo!!

¡¡Fuego picante a la izquierda!!

“gritó, lanzándose de cabeza como una aspiradora humana hacia una llama solitaria.

“¡Idiota, no vinimos a divertirnos!

“espetó Gray, quitándose la camiseta por costumbre”.

¡Estamos en medio de una misión!

Se giró para empezar una pelea con Natsu, pero…

¡CLACK!

Una mirada de Erza cayó sobre ambos como un juicio divino.

Ni un dios del fuego ni uno del hielo se atrevía a enfrentarse a eso.

“Perdón, señora “dijeron los dos al unísono, rectos como estatuas.

De repente, entre las llamas que Natsu había dejado atrás…

Una sombra colosal emergió.

El cielo tembló, las llamas rugieron…

Un dragón rojo surgió, rugiendo con furia y escupiendo fuego como si estuviera en un festival de fuegos artificiales con esteroides.

“¡GENIAL!

“gritó Natsu con los ojos brillando como faros”.

¡En este mundo también hay dragones!

¡Tal vez conozca a Igneel!

“¿Qué clase de lógica es esa?

“gruñó Gray”.

Eso es como preguntarle a un civil de Aquile si conoce al panadero de Magnolia…

“¡Pero podemos preguntar!

¡No cuesta nada!

“insistió Natsu, ya acercándose al monstruoso dragón con total confianza”.

¡Oye, conoces a Igne…!

¡CHOMP!

El dragón intentó comérselo de un bocado.

Fue su error.

Natsu frunció el ceño.

Su puño se prendió en llamas.

Y con un grito de enojo, le dio un derechazo directo al hocico que estampó al dragón en el suelo con un cráter incluido.

“¡TE ESTOY PREGUNTANDO ALGO!

“gruñó Natsu.

El dragón, inmóvil, con los ojos en espiral.

“Tal vez…

solo era un lagarto gigante con alas que escupe fuego “dijo Happy, flotando sobre la escena con su clásica expresión de “esto es normal”.

“¡Tsk!

¡Entonces eso era!

¡Y yo ilusionado!

“gruñó Natsu con decepción.

“¡No, no, no!

¡¡Eso definitivamente es un dragón!!

“intervino Lucy, con un grito de ansiedad mientras tomaba notas apresuradas en su cuaderno”.

¡Tienen escamas, alas, y fuego!

¡Marca todas las casillas!

Erza ya había seguido caminando.

“No es relevante.

Sigamos adelante.

“¿Vamos a dejar al dragón ahí?

“preguntó Wendy, con la conciencia un poco removida.

“No parecía amigable “respondió Natsu, sacudiéndose el polvo”.

Que agradezca que no lo hicimos carne asada.

Y así, el equipo de Fairy Tail continuó su camino… Ignorando por completo que, a lo lejos, otro dragón los observaba en silencio, con una descomunal gota de sudor deslizándose por su frente.

Mientras tanto, al otro lado de la isla, los Piratas del Sombrero de Paja charlaban tranquilamente, cuando de pronto notaron que Luffy y los demás se acercaban con una enorme sonrisa en el rostro.

“¡Ooooi!

¡Los encontramos!

“gritó Luffy con entusiasmo.

Al acercarse, su mirada se posó directamente en Zoro, y en un instante ya estaba frente a él.

“¡Tú eres el espadachín!

¿¡Por fin aceptaste unirte a mi tripulación!?

“preguntó Luffy, rebosando emoción.

“No.

“respondió Zoro, seco y directo.

“El idiota cabeza de alga solo se perdió y está esperando que lo vengan a buscar “intervino Sanji con tono burlón.

“¡Cállate, ceja de remolino!

¡No me perdí!

“gruñó Zoro, visiblemente molesto.

“¿Ah, sí?

Entonces… ¿quieres unirte a mi tripulación?

“insistió Luffy sin perder el tiempo.

“Ya te dije que no “replicó Zoro, cruzado de brazos.

“Vamos, no seas así.

¡Es divertido!

“insistió Luffy con una sonrisa más grande aún.

“Paso “dijo Zoro, con tono neutral.

“Tsk… ¡Tacaño!

“murmuró Luffy, resignado… por ahora.

Pero enseguida notó a los niños que los rodeaban, y sus ojos brillaron con curiosidad.

“¿Y estos niños?

“preguntó rápidamente.

“Los rescatamos de aquí dentro “explicó Rab.

“Bueno… en realidad, Nami los rescató “añadió.

“¿Ah, sí?

Qué bueno “respondió Luffy con su habitual simpleza.

“Shuoororororo… “una carcajada retorcida rompió el momento.

Desde lo alto, una figura apareció entre la bruma, con una sonrisa burlona en el rostro.

“Parece que tienen algo que me pertenece “dijo Caesar Clown, flotando sobre ellos.

“¿Por qué no me devuelven a mis niños… al lugar al que realmente pertenecen?

“añadió con siniestra tranquilidad.

En un instante, todos levantaron la mirada hacia él.

Y sus ojos… ya no reían.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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