One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 96
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
96: Capítulo Final 96: Capítulo Final Capítulo Final Los Cinco Ancianos, junto a Fingerland, estaban arrodillados, sus frentes casi tocando el suelo.
Una sombra oscura los envolvía, densa y opresiva.
Dos ojos brillaban en medio de aquella oscuridad, observándolos como los de un halcón listo para cazar a su presa.
“Imu-sama…
fue nuestra culpa.
Nos confiamos demasiado,” murmuró Saturn con un temblor en la voz.
El miedo lo calaba hasta los huesos.
La trampa en la que habían caído estaba tan bien planeada que no se dieron cuenta hasta que fue demasiado tarde.
Incluso al regresar a Mariejoa, seguían sin comprender la magnitud del desastre.
Y lo peor…
fue que Imu-sama también cayó en la trampa.
El ataque lanzado contra Baltigo había sido un espectáculo de poder absoluto.
Pero la isla estaba vacía.
No había nadie allí.
Solo silencio.
Silencio burlón.
Ahora, las naciones aliadas del Gobierno Mundial exigían respuestas.
Querían saber por qué el Gobierno tenía en su posesión un arma capaz de borrar del mapa una isla entera.
Nadie creía la historia de que era para “protegerlos”.
Ese teatro de poder solo había sembrado más desconfianza.
Lo que Imu-sama esperaba —infundir miedo— no ocurrió.
Al contrario, miles de cartas, peticiones y mensajes llegaban a diario desde todos los rincones del mundo.
Preguntas imposibles de ignorar: ¿Quién está sentado en el Trono Vacío?
¿Por qué se oculta su existencia?
Y como si fuera poco, la Marina se había separado oficialmente del Gobierno Mundial.
Un golpe devastador.
La Marina estaba destinada a proteger a los ciudadanos, no a servir como brazo ejecutor de una oligarquía oscura.
Y apenas se desligaron, se aliaron con los Cazadores de Recompensas…
y con el Ejército Revolucionario.
Era el peor escenario posible.
El que siempre habían temido.
Y todo por intentar borrar las huellas de un mercado de esclavitud.
“¿Quién fue?” preguntó la voz andrógina de Imu, gélida, distante…
letal.
“La culpable fue…
Monkey D.
Kara,” respondió Saturn al instante.
“¿Y quién fue el incompetente que permitió que se estableciera una base donde pudieran encontrarla y exponerla?” volvió a preguntar Imu, sin levantar la voz…
pero haciendo que el aire se tornara más denso.
Saturn comenzó a temblar.
“Imu-sama…
yo…” No pudo terminar.
Su cuerpo se arqueó en un espasmo de dolor indescriptible.
Gritó.
Un alarido de agonía llenó la sala mientras su cuerpo se retorcía y comenzaba a encogerse, como si la misma esencia de su ser estuviera siendo desgarrada.
“¡Imu-sama, por favor, no!” Pero nadie respondió.
Solo sus gritos resonaron, rompiendo el silencio con ecos de muerte.
La mirada de Imu se desvió entonces hacia Fingerland.
“¿Shamrock lo encontró?” “Recibí una llamada…
dijeron que lo habían localizado en el Calm Belt.
Pero no se ha vuelto a comunicar, Imu-sama,” dijo Fingerland, con la frente empapada en sudor.
“Bien.
Si esa isla es lo que sospecho…
entonces no importa si las naciones se enfadan.
Nos desharemos de todo lo que se oponga,” sentenció Imu, antes de darse la vuelta y desaparecer entre las sombras, como una pesadilla que se diluye al amanecer…
pero que deja su amenaza suspendida en el aire.
… “Era más duro de lo que pensaba,” murmuró Gildarts con una sonrisa fatigada mientras navegaba tranquilamente sobre el mar en un bote propulsado por magia.
Se aplicaba vendas en algunas heridas mientras observaba el horizonte.
Había dejado a Akainu llevarse a Shanks.
No por debilidad, sino por desinterés.
Ese pirata había intentado hacer daño a su esposa…
y a su hija.
Y si bien no logró su objetivo, Gildarts no tenía tiempo para enfrentamientos vacíos.
Pero al menos logró sacar algo valioso.
Introdujo la mano en el interior de su abrigo y extrajo un Eternal Pose.
Grabado en su base había un símbolo antiguo, poderoso, entrañable.
El sello de Fairy Tail.
“Parece que podremos volver a casa,” dijo con una sonrisa nostálgica, mientras aceleraba la marcha mágica del bote rumbo al gremio.
… “Ustedes son patéticos,” dijo Kara con una sonrisa burlona, aunque en su cuerpo había señales claras de la batalla: raspones, cortes menores y polvo.
A pesar de la victoria, mantenía su arrogancia intacta.
“Cállate.
¿Qué hacemos con los mocosos?” gruñó Zoro, algo fastidiado.
“Un barco está en camino, no te preocupes,” respondió Kara con calma, mientras observaba a los niños heridos siendo atendidos por Wendy.
Su magia curativa brillaba con un tono cálido mientras trataba a los más afectados.
Algunos de ellos, especialmente los más grandes, habían enloquecido durante la batalla.
Rab, el hermano de Chopper, sufría síntomas de abstinencia: lo que fuera que usaban para aumentar sus cuerpos artificialmente estaba afectando su mente y alma.
Afortunadamente, con Wendy cerca podían mantenerlos bajo control…
al menos por ahora.
Sus cuerpos habían sido completamente alterados.
La recuperación requeriría tiempo, atención y magia especializada.
Entonces, un buque de la Marina apareció en el horizonte.
Desde la cubierta, Uta y Chopper saludaban con entusiasmo.
“Parece que llegaron,” comentó Kara con una media sonrisa.
“Era hora…” gruñó Zoro, cruzándose de brazos.
Aunque todos sabían que él mismo había sido el que se perdió y terminó llegando tarde.
“¡Eh, Kara!
¿¡Qué haces aquí!?” preguntó Chopper sorprendido al ver a su hermana.
Luego, al reconocer a los demás, su cara se iluminó.
“¡Chicos!
Es bueno verlos después de tanto tiempo,” exclamó, corriendo hacia ellos y especialmente hacia Rab, a quien abrazó con fuerza.
Justo en ese momento, el caracol de comunicación de Kara comenzó a sonar.
Ella lo atendió sin apuro, mirando de reojo cómo los demás se reunían, se reían y se reconectaban.
Pero antes de que pudiera siquiera responder, tanto ella como todos los miembros de Fairy Tail, no solo los presentes en la isla sino todos dispersos a lo largo del Grand Line, sintieron lo mismo al unísono.
Un pulso mágico atravesó el mundo.
Como un rugido silencioso.
Como un corazón gigante latiendo en otra dimensión.
Lo sintieron en los huesos, en el alma.
Magia antigua, ancestral…
suya.
Del caracol, surgió la voz inconfundible de Gildarts: “Parece que fue en vano encontrar el Eternal Pose…
Y yo que quería lucirme frente a mi hija…” … Mientras tanto, en una isla perdida en el Calm Belt, el escudo mágico que durante años la había protegido del ataque de los Reyes Marinos comenzaba a desvanecerse, fragmento a fragmento, como si el tiempo mismo se lo llevara.
Los colosales Reyes Marinos que habitaban las profundidades sintieron de inmediato el cambio.
Uno tras otro, emergieron con hambre y furia, impulsados por el instinto depredador de destruir todo lo que la isla pudiera esconder.
Pero cuando estuvieron a escasos metros… Una sombra negra emergió de la isla.
No tenía forma definida.
Solo una presencia densa, oscura, antigua.
Al sentirla, los Reyes Marinos —hasta los más gigantescos— se congelaron en seco, sus ojos abiertos por el miedo.
Luego huyeron a lo más profundo del océano, como si hubieran visto al mismo abismo abrirse ante ellos.
Y quizás, lo habían hecho.
Aquel ser caminaba sobre el agua como si la superficie del mundo le perteneciera.
Y por primera vez en siglos, los Reyes Marinos juraron no volver jamás a aquella región.
… En Earth Land, una isla comenzó a manifestarse como un espejismo en mitad del océano.
Varios barcos que patrullaban la zona la vieron surgir, casi como si emergiera de otra dimensión.
El más notable era un barco volador, con la insignia de un pegaso azul desplegada en sus velas.
Sin dudarlo, Blue Pegasus y Fairy Tail se lanzaron hacia la isla.
Al desembarcar, comenzaron a buscar sobrevivientes, esperando encontrar alguna señal, alguna pista… Pero lo que hallaron los dejó sin aliento.
La isla estaba dividida.
Una mitad bañada por el cielo de Earth Land… la otra, bajo un firmamento extraño, ajeno, con constelaciones que no pertenecían a su mundo.
Un velo de energía mágica separaba ambas realidades.
Entre los magos, un espía del Consejo Mágico observaba en silencio.
Aprovechando que todos estaban distraídos, envió un mensaje privado.
Uno que cambiaría el curso del destino.
… Muy lejos de allí, en la oscuridad del trono oculto, Imu abrió los ojos.
No necesitaba ver para saber.
Lo había sentido.
Como una habilidad demoníaca o una magia prohibida, la presencia lo atravesó como un puñal de hielo.
Y entendió: el equilibrio entre los mundos comenzaba a romperse.
Sin perder tiempo, convocó a los Ancianos.
… En el futuro, aquel día sería recordado por generaciones con un solo nombre: El Día del Cambio.
Fue el inicio de una guerra.
No una simple batalla por tierras o poder.
Sino una lucha por el derecho a existir.
El Gobierno Mundial se enfrentó a un enemigo que no pudo comprender… y menos aún, vencer.
Fairy Tail fue la punta de lanza.
Pero no estuvieron solos.
Otros gremios igual de poderosos comenzaron a aparecer.
No venían como conquistadores.
Venían a expandir su mundo.
A traer sus sueños, su magia… su voluntad.
El Consejo Mágico mantenía el orden entre los gremios.
Y cuando se confirmó una posible invasión interdimensional, todo el ejército mágico fue movilizado.
El Reino de Fiore envió a todos sus caballeros sagrados, y los gremios se unieron con una eficacia asombrosa.
Magos Santos, Dragones Celestiales, Maestros Legendarios… todos respondieron.
El Gobierno Mundial, debilitado tras separarse de la Marina, no pudo contener la marea.
Y mientras tanto, la Marina, ahora aliada de Fairy Tail, fue aceptada por los pueblos como una nueva fuerza protectora.
Los gremios no competían con ellos.
Compartían los mismos valores.
Para muchos países —sobre todo aquellos aliados o amigos de Kara—, la llegada de los gremios fue celebrada.
Abrieron sus puertas.
Les ofrecieron tierras.
Y más importante: confianza.
Kara, Gildarts, Makarov, Laxus… Fairy Tail no era solo un gremio.
Era un símbolo.
Y con esa fuerza, crearon una asociación de mundos.
Una alianza mágica sin precedentes.
Cuando el Gobierno intentó una segunda ofensiva enviando al Cipher Pol, fueron aplastados.
No por un ejército.
Sino por los Santos Magos que habían sido enviados a proteger la isla de Fairy Tail desde el inicio.
Y algunos idiotas del Consejo querían tomar esa isla para sí, ignorando que uno de los Cuatro Reyes Celestiales de Ishgar era miembro fundador de Fairy Tail.
Warrod Sequen, el Sabio del Bosque, decidió quedarse a vivir allí.
Nadie se atrevió a contradecirlo.
… Un día, un dragón negro fue visto sobrevolando el Red Line.
Después de eso, Mariejoa ardió en llamas.
Sangre y fuego cubrieron los cimientos de la ciudad sagrada.
Y cuando el humo se disipó… el dragón aún estaba allí.
No como invasor.
Sino como nuevo soberano.
Mariejoa se convirtió en su palacio.
Con la unión de los gremios mágicos, el Nuevo Mundo, dominado durante siglos por piratas, comenzó a caer.
Era solo cuestión de tiempo.
Y Kara, la hija de dos mundos, caminaba entre ambos con un solo propósito: Limpiar este mundo…
para poder descansar en el suyo.
Fiore.
Fairy Tail.
La historia aún no termina.
Quedan enemigos, misterios, mundos sin explorar.
Pero una cosa es segura: El Gobierno Mundial ya no está en la cima.
… Ha sido un gran viaje, pero creo que es momento de darle un cierre a esta historia.
No le estoy dedicando el tiempo que merece, y la verdad es que ya no se me ocurren muchas ideas para seguir adelante.
En un principio, la historia solo iba a llegar hasta la guerra de Marineford, pero terminé extendiéndola un poco más con ideas que fueron surgiendo sobre la marcha.
Cada capítulo fue una improvisación, y disfruté mucho el proceso.
Así que, ¡vamos a darle un cierre interesante y digno de todo lo que hemos construido!
Sobre todo, muchísimas gracias por seguir esta novela.
Al principio, solo era una forma de despejar mi mente mientras trabajaba en otros proyectos, una historia llena de tonterías y ocurrencias.
Pero, con el tiempo, me encontré disfrutando la idea de hacer algo más profundo, más interesante, no solo comedia.
En algún momento pensé en reiniciarlo, hacerlo más completo, pero al ver cómo quedó, me di cuenta de que la comedia era su esencia, y eso me encantó.
Sí, tuvo sus fallos, pero fue un viaje increíble.
Así que, en lugar de dejarlo morir en el olvido, prefiero darle un cierre digno.
Y quién sabe, quizás sea el comienzo de una nueva historia por escribir.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com