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One piece : Soy Trafalgar D. Water law - Capítulo 80

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80: 79 80: 79 Reunido con su tripulación de nuevo law comenzó a idear un plan, después de todo ya se han involucrado lo suficiente para ser enmarcados como enemigos, y la situación de los aldeanos también fue bastante crítica y difícil de observar para Law, después de todo le recordaban a la gente de la isla donde alguna vez creció… —El gobierno mundial al final solamente es un opresor más de sus gobernados, y no es algo que podamos resistir, por eso algunos tienen sus medios para lograr exprimir todo lo que puedan de los demás, Kairon el Rey de esta isla solo es un obstáculo más en este lugar maldito para ustedes y bendito para los que adquieren su riqueza, por lo que aún que se vaya el dictador otro volverá.— —¿Estás queriendo decir que siempre sufriremos opresión por parte de algún gobernante sin importar quien sea?— preguntó el anciano a law con un tono pesado y una mirada de incredulidad.

—Está isla produce millones de Berryes, la riqueza que se obtiene de las esmeraldas y la joyería que se trabaja con ella es increíble, me sorprendería si alguien más no la ambicionara, a demás el gobierno mundial permite que vivan en un estado deplorable y crítico solo por el cobro de impuestos altos.— El anciano se quedó reflexionando y suspiró.

— puede que mi hija y mi yerno tuvieran razón, pero que más nos queda si el único lugar que conocemos es aquí.— Law observando el cielo sonrió pensando en algo y dijo.

– Podrían escapar de aquí, desaparecer con la isla…— ——- El viento soplaba entre las torres del castillo de Kairon, un coloso de piedra negra con torres afiladas que se alzaban como garras contra el cielo gris.

La fortaleza, construida sobre una montaña escarpada, dominaba la vista de toda la isla, su silueta recortada contra la tormenta que se gestaba en el horizonte.

Grandes ventanales góticos, reforzados con filigranas de oro y plata, daban al castillo un aire de opulencia, pero en sus entrañas se respiraba el hedor del miedo y la corrupción.

Los pasillos eran amplios y oscuros, iluminados solo por antorchas que proyectaban sombras danzantes en los muros decorados con tapices de antiguas batallas y retratos de reyes anteriores, todos con miradas severas y llenas de juicio.

El mármol negro del suelo reflejaba las llamas con un brillo casi espectral.

Dos hombres, cubiertos con pesadas armaduras de tonos oscuros, caminaban con paso firme por el pasillo central, sus botas resonando con eco entre los muros.

Al llegar a la gran sala del trono, las inmensas puertas de madera de ébano se abrieron con un quejido.

Dentro, un trono de oro y ónix se elevaba sobre una plataforma de escalones, adornado con incrustaciones de rubíes y zafiros.

A sus pies, una alfombra carmesí marcaba el camino desde la entrada hasta el monarca.

El rey Kairon se encontraba reclinado en su trono con aire pensativo.

Su armadura, aunque ostentosa, tenía un diseño práctico, hecha de un metal oscuro con reflejos dorados, y sobre sus hombros descansaba una capa de piel de bestia blanca.

Su cabello rubio caía en ondas sobre su frente, y su mirada, afilada como una cuchilla, se posó en los dos hombres que se inclinaban ante él.

—Hablen.

—Ordenó con voz grave.

Uno de los soldados, tras una breve pausa, se atrevió a levantar la vista.

—Su Majestad, los recaudadores de impuestos fueron atacados.

—Su tono era firme, pero se percibía un leve temblor en su voz.

—¿Robados?

—preguntó Kairon con frialdad.

—No, mi señor.

Solo golpeados.

Sin embargo… —el soldado tragó saliva— no se sabe nada de Magnus.

Desapareció sin dejar rastro, posiblemente ocurrió alguna situación.— mencionó  El rey chasqueó la lengua con disgusto y se incorporó en su trono, apoyando un codo en el descansabrazos.

—Magnus no es un hombre que desaparezca fácilmente.

—Murmuró, entrecerrando los ojos.

Luego, su tono se endureció—.

Búsquenlo.

Ahora.

No quiero excusas.

Investiguen todo.

Si alguien lo oculta, quiero sus cabezas.

—Sí, su Majestad.

—Ambos soldados se inclinaron y se dispusieron a retirarse, pero fueron interrumpidos por un sonido peculiar.

*Kacha-kacha-kacha…*  El Den Den Mushi del rey, ubicado en un pedestal de madera tallada junto a su trono, comenzó a emitir su característico sonido antes de abrir sus ojos redondos y su boca moviéndose lentamente, imitando la expresión de quien estaba al otro lado de la línea.

Kairon extendió la mano con calma, tomando el receptor.

—Habla Kairon.— Del otro lado, una voz grave y autoritaria retumbó con el peso de la experiencia.

—Vaya, hacía tiempo que no hablábamos, Kairon.

—Era Kong, el antiguo Mariscal de la Marina, su voz aún imponente a pesar de los años.

El rey frunció el ceño ligeramente y su voz se volvió sumida y sin arrogancia.

—Kong… ¿a qué debo el honor?— —Los Dragones Celestiales han enviado una petición.

—La voz de Kong no dejaba espacio a negociaciones—.

Quieren más joyas y esmeraldas.

Kairon se reclinó en su trono, pasando la lengua por sus dientes en un gesto pensativo.

—Ya les hemos enviado tributo suficiente este mes.— —No es una solicitud, Kairon.

Es una orden, o acaso quieres que el mundo se entere que tienes esclavos y se te encarcele, no se te olvide que tienes privilegios por qué eres útil, pero si quieres rebelarte siempre podremos reemplazarte.— dijo Kong tranquilamente mientras que el monarca apretó la mandíbula.

Sabía que desafiar a los Dragones Celestiales era una insensatez, pero la creciente hostilidad en su reino y los recientes ataques complicaban la entrega de más tributos.

—Necesito tiempo.— —mmm bueno si no no lo tienes te daré 3 días.

—La voz de Kong fue tajante.

—Tienes tres días, No falles.—La línea se cortó.

Kairon apretó el receptor con fuerza antes de colocarlo lentamente en su lugar.

Su mente ya comenzaba a trazar estrategias.

—Tres días… —susurró.

Luego, su mirada se endureció y gritó.

—3 días, ya escucharon muchachos, forcemos la máquina y envíen a los soldados a mandar a todo el mundo a las minas, mujeres, enfermos, niños, ancianos, quién sea que pueda moverse y recolectar esmeraldas.— Sin esperar un segundo más los conserjes del Rey de inmediato se levantaron y comenzaron a hacer llamadas con su den den, después de todo en esta isla con un sistema feudal, los pequeños nobles mantenían un ejercicio de levas de alrededor de 150 personas.

————— Por su parte en medio de la ciudad se erguía poderoso Law con el cabello recortado con un mole fade y un poco largo de arriba, vistiendo un conjunto cargo negro y botas en una plataforma.

A su alrededor todos los pobladores observaban con ansia y expectativa lo que estaba sucediendo, después de todo no hace muchas horas habían observado al Oso polar golpear a uno de sus opresores con tal superioridad que ahora estaban llenos de confianza, ya no tienen nada que perder, quieren ser libres.

Law observando a su alrededor no pudo evitar sonreír, con el tiempo había formado una tripulación muy formidable, ahora pertenecían a la misma personajes nuevos como jonny masterson, Luigui, rosseta y Bellamy, además que sus compañeros originales como bepo, sachi y Penguin eran más fuertes que en el canon, ahora el mismo estaba en los principios del desarrollo de Haki, el futuro sin duda lo volverá más fuerte, por lo que ahora solo estaba ansioso por probar su fuerza contra todos los fuertes, y se sentía confiado de poder liberar a la isla.

— Hola a todos, tal vez soy un extraño para ti, quizá otros pocos me conozcan, por eso me gustaría presentarme..

mi nombre es Trafalgar D.

Water law, y soy el capitán de los piratas Heart, no creas que busco hacerte daño, al contrario eh venido a liberarte.— al hacer una pequeña pausa Law pudo escuchar los sonidos de sorpresa y una sonrisa se dibujó en Su rostro.

—Buscó que me apoyes en solicitar que los demás pueblos se reúnan aquí, esto con el propósito de obligar a el rey Kairon y a sus secuaces a atacar justo en esta ciudad, se que eso puede asustarlos, pero eso será una trampa, y ellos serán nuestra presa.—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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