One piece : Soy Trafalgar D. Water law - Capítulo 86
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86: 85 86: 85 [¡Hola!
Espero que se encuentren bien mis lectores, su amigo KAPIT4N BLACKE les desea lo mejor, sólo quería pedirles de favor que se den una vuelta por mis otras historias, ahora me encuentro actualizando por lo menos una vez a la semana….] Dentro de la mina los temblores cada vez se sentían más intensos, las paredes crujían y algunas grietas se formaban, el polvo caía en finas cascadas desde el techo, cubriendo a los mineros como una neblina gris que picaba en los ojos y la garganta.
Todos aquellos que hasta hace unos minutos seguían golpeando la roca habían abandonado sus herramientas, ahora se encontraban reunidos en grupos dispersos, mirándose unos a otros con el mismo temor reflejado en sus rostros, el sonido lejano de los combates, los rugidos metálicos y los estallidos de energía hacían que cada corazón latiera más rápido.
En medio de ese caos, un joven se puso de pie sobre una de las piedras caídas, su figura se recortaba contra la tenue luz de las antorchas que aún resistían, Su nombre era Kai, un muchacho de unos diecinueve años, delgado pero de hombros firmes, con el cabello castaño oscuro que le caía hasta los hombros en mechones desordenados.
Sus ojos, de un verde intenso, brillaban con una determinación que contrastaba con el miedo generalizado.
Vestía una camisa gris raída y pantalones manchados de barro y polvo, pero su postura transmitía una fuerza que no dependía de músculos, sino de convicción, Kai alzó la voz, haciendo eco entre las paredes de la cueva.
—¡Escúchenme todos!
—gritó, logrando que el murmullo nervioso se apagara—Yo estuve en la entrada hace unos minutos… vi lo que está pasando allá afuera, no son simples temblores, es una batalla, ese tipo Tyron está peleando utilizando su fruta del diablo, si nos quedamos aquí, esta mina va a colapsar ¡Tenemos que salir ahora, antes de que sea demasiado tarde!.— Los mineros, exhaustos y asustados, lo miraron con mezcla de duda y esperanza.
Kai apretó los puños, su mirada ardía con la fuerza de alguien que ya había tomado una decisión.
—No importa quién gane allá afuera, si nos quedamos vamos a terminar enterrados, pero juntos podemos salir ¡Podemos abrir camino y ayudar a los que están peleando!
Ellos también están arriesgando sus vidas para protegernos.— Un murmullo de aprobación comenzó a crecer.
Algunos hombres de mayor edad asintieron lentamente, mientras otros se incorporaban con renovada energía, la chispa que Kai encendió en sus corazones se convirtió en una llama colectiva, pronto, los mineros tomaron picos, palas y linternas, se organizaron en grupos, dispuestos a despejar los pasadizos y reforzar los túneles que conducían a la superficie mientras iban abandonando el interior de la mina.
Mientras tanto, en una de las galerías principales, la batalla entre Jabra y Bellamy alcanzaba un punto crítico el sonido de los golpes era ensordecedor, estallidos secos de hueso y roca, chispas de energía y el rugido metálico del cuerpo reforzado por Rokushiki de Jabra, con el rostro contraído en una mueca salvaje, había dejado de contenerse.
Utilizaba cada una de sus técnicas con intención letal, el Soru para moverse como un espectro, el Tekkai para endurecer su cuerpo al impacto, el Rankyaku para lanzar cuchillas de aire que cortaban el suelo.
Bellamy, cubierto de sangre y polvo, apenas podía respirar con normalidad, pero sus rodillas no cedían, su rostro estaba golpeado por cortes y moretones, un hilo carmesí descendía desde su ceja hasta la comisura de los labios.
Aun así, cada vez que caía, se levantaba con una sonrisa torcida, el brillo de su ambición intacto.
—¿Eso es todo lo que tienes, perro del Gobierno?
—escupió, mientras flexionaba las piernas y su cuerpo se tensaba, listo para impulsarse con otro Spring shot.
Jabra chasqueó los dientes, su silueta se desdibujó con el movimiento del Soru, apareciendo frente a Bellamy en un abrir y cerrar de ojos.
—¡No me subestimes!
—rugió, lanzando una combinación de golpes reforzados con Tekkai.
Cada impacto resonaba como un cañonazo, arrancando fragmentos de piedra de las paredes.
El túnel entero parecía vibrar con su combate, cada choque de fuerza arrancaba ecos que se propagaban como ondas de choque, la roca crujía, el techo dejaba caer pedazos de mineral incandescente, una pelea que no solo ponía en riesgo sus vidas, sino la estabilidad de toda la mina.
En los pasadizos más profundos, los mineros dirigidos por Kai avanzaban hacia la salida, algunos corriendo para reforzar los caminos que conducían hacia el grupo de Jonny Masterson, dispuestos a unir fuerzas y abrir paso entre el caos, mina entera era una bomba a punto de estallar, y cada segundo contaba.
Jonny Masterson esquivaba y creaba distancia entre el y Tyron para poder realizar disparos, pero aún así Tyron cerraba la guardia de Jonny masterson llevándolo al combate cuerpo a cuerpo, pero a pesar de la ventaja que tenía Tyron Jonny masterson se mantuvo perseverante esquivando todos los ataques, después de todo el podía verlos… El Haki de observación de Jonny Masterson Trabajaba en su máxima capacidad anticipando los ataques de Tyron que poco podía considerar su entorno, Tyron hacía ataques dominantes y opresivos que restringían sus movimientos pero aún así Jonny Masterson esquivaba y creaba distancia entre él y Tyron para poder realizar disparos, pero el enemigo cerraba cada apertura con una velocidad feroz, forzándolo a un combate cada vez más cerrado.
Cada vez que Jonny retrocedía buscando espacio, Tyron avanzaba como una bestia enjaulada, lanzando golpes cargados de poder bruto.
A pesar de la ventaja física de su rival, Jonny se mantenía sereno, sus sentidos agudizados por el Haki de observación.
Cada movimiento de Tyron, cada giro de su hombro, cada tensión en sus músculos era anticipado un instante antes de que ocurriera.
Jonny se desplazaba como una sombra, esquivando los ataques dominantes que buscaban aplastarlo, respondiendo con rápidos disparos cuando lograba encontrar una apertura.
En más de una ocasión golpeó con las cachas de sus pistolas, rompiendo el ritmo de Tyron y obligándolo a retroceder unos pasos.
Las detonaciones resonaban en los túneles como truenos lejanos, y el eco de los disparos se mezclaba con el rugido de la mina que crujía a su alrededor Tyron, en su forma híbrida, parecía inquebrantable.
La gruesa capa de pelaje que cubría su piel amortiguaba los disparos, y aunque varias balas le habían abierto heridas en los brazos, el pecho y piernas, seguía avanzando con una sonrisa salvaje.
Sus ojos brillaban con un destello animal, una mezcla de furia y diversión.
—¿Eso es todo lo que puedes hacer?
—gruñó, lanzándose hacia adelante con un barrido de garras.
Jonny apenas logró esquivar, rodando sobre el suelo mientras disparaba hacia el costado expuesto de Tyron.
Las balas impactaron, arrancando chispas y sangre, pero el monstruo ni siquiera disminuyó la velocidad.
Con un rugido, Tyron flexionó los músculos y agitó los brazos en un corte amplio, liberando varias cuchillas de viento que desgarraron el aire.
El suelo y las paredes explotaron en una lluvia de fragmentos de roca Jonny se deslizó hacia un costado, girando en el último momento para evitar que una de las cuchillas le partiera en dos, el aire cortante pasó tan cerca que sintió cómo le rasgaba la chaqueta y le dejaba un ardor en la piel.
Respirando con dificultad, Jonny intentó mantener la calma, apretó los dientes, se impulsó hacia adelante y descargó una lluvia de disparos directos al rostro de Tyron, combinándolos con golpes rápidos de las cachas de sus pistolas.
Las balas impactaron en los puntos ya heridos, arrancando rugidos de dolor.
Tyron retrocedió un paso, tambaleándose, pero resistiendo.
—¡Caete de una vez!
—exclamó Jonny, descargando el último tiro de su cargador.
Tyron rugió, su cuerpo entero vibró y de pronto volvió a lanzarse.
Jonny intentó anticipar el movimiento, pero su respiración era pesada, su cuerpo comenzaba a fallar.
Las piernas le temblaban por el esfuerzo continuo de esquivar, y el aire de la mina, cargado de polvo y escombros, le quemaba los pulmones.
En un parpadeo, Tyron apareció frente a él.
Jonny apenas cruzó los brazos para bloquear el primer golpe, pero el segundo llegó como un martillazo.
El impacto lo lanzó contra la pared, arrancándole un gemido de dolor.
Las rocas crujieron detrás de su espalda mientras su cuerpo se deslizaba hasta quedar de rodillas, jadeante.
Tyron no le dio respiro.
Avanzó con pasos pesados, la sombra de su figura híbrida creciendo con cada zancada.
De un solo movimiento lo derribó por completo, plantando una rodilla en su pecho para inmovilizarlo.
—Eres rápido… demasiado rápido —murmuró Tyron, su voz grave resonando en la caverna —Pero aquí es donde termina..—
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