One piece : Soy Trafalgar D. Water law - Capítulo 91
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91: 90 91: 90 [Quisiera agradecer a mis seguidores y donadores de piedras de poder, quienes son los que me inspiran a seguir escribiendo y continuar con esta historia hasta el final, Dragon_Forever, Aquel_que_observa, Daoistp02Aln, Jose_callau.] El golpe de energía invisible atravesó el aire y explotó dentro del pecho de Kairon, haciéndolo tambalear hacia atrás.
Un rugido monstruoso sacudió el castillo, el dolor y el grito que sintió Kairon fue tal que las grietas se abrieron en las paredes y trozos del techo comenzaron a caer.
El aire se llenó de polvo y el eco de la detonación retumbó hasta las torres más altas.
Por un momento, Law creyó que lo había conseguido, pero estaba equivocado…El coloso se detuvo, jadeante, mientras humo y sangre brotaban de una herida invisible en su torso.
Pero el alivio duró un segundo.
Kairon alzó la vista, y su mirada ardía con una furia salvaje.
Su respiración era un gruñido profundo y áspero, más animal que humano —¡INSOLENTE, NUNCA NADIE SE HA ATREVIDO A HACERME DAÑO, HA SOCAVAR MI REINO TE DESTROZARE!— rugió con un tono tan grave que pareció partir el aire.
Antes de que Law pudiera reaccionar, Kairon dio un paso al frente, y su puño grande como una roca descendió directo hacia él.
Law no tenía su katana pues había quedado enterrada en el pecho de Kairon y para bloquear, en un movimiento apenas logró desenvainar Yamaoroshi, pero el impacto fue brutal, el choque retumbó como un trueno, y el filo de Yamahoroshi se hundió en la palma del monstruo, clavándose hasta la empuñadura.
La fuerza fue tal que el brazo de Law se entumeció por completo y quedó desarmado.
—¡Tch…!— gruñó mientras trataba de retirar la espada, pero Kairon apretó el puño con una sonrisa siniestra.—Bonita hoja… déjame devolvértela.— Con un giro brusco, arrancó la espada de su propia carne, el metal desgarrando músculo y hueso.
Luego, sin un gesto de dolor, la arrojó hacia un muro.
Kikoku se incrustó en la piedra con un sonido seco, a varios metros de distancia.
La mano de Kairon goteaba sangre, pero su regeneración ya comenzaba, los músculos retorciéndose y cerrando la herida ante los ojos de Law.
—Sin tu espada… veamos si puedes seguir hablando de liberar reinos.— gruñó con una mueca que mezclaba desprecio y diversión.
Law retrocedió un paso, su mirada calculadora, el aire vibrando a su alrededor.
No necesitaba su espada para luchar.
Su Haki comenzó a emanar, una presión invisible que distorsionó el aire, como si el propio espacio se encogiera alrededor de su cuerpo.
Kairon rugió y embistió de nuevo, su cuerpo parcialmente en forma híbrida mitad humano, mitad triceratops.
Sus brazos eran gruesos como troncos, su pecho blindado, y sus piernas, pesadas y potentes.
Cada golpe suyo hacía temblar los cimientos del castillo.
Law esquivó el primer puñetazo con un giro ágil, rozando apenas la armadura ósea del rey.
El segundo golpe fue más rápido, un barrido lateral que destrozó una columna al impactar.
Law lo evitó inclinándose hacia atrás y contraatacó con una patada al abdomen reforzada con Haki, el impacto resonó como metal contra metal.
—Tch…— bufó Law, sacudiendo el pie adolorido.
—Eres como una muralla viviente.— Kairon sonrió, mostrando dientes afilados.
—Y tú, un insecto que aún no entiende su lugar.—Lanzó una ráfaga de golpes, cada uno más rápido y pesado que el anterior.
Law esquivaba con precisión, girando, desplazándose, desapareciendo un instante antes del impacto para reaparecer detrás del enemigo.
No usaba Shambles del todo, solo el flujo mínimo de su Haki de observación y una concentración brutal.
Un puño rozó su rostro, dejando una estela de aire cortante.
Otro golpe lo alcanzó en el abdomen, pero Law logró absorber el impacto endureciendo su cuerpo con Haki de armadura, aunque el golpe lo lanzó varios metros, haciéndolo chocar contra un muro.
La piedra se resquebrajó, pero Law se reincorporó sin vacilar.
—Hmph… tienes fuerza, lo admito.— dijo, limpiándose la sangre del labio.
—Pero tu estilo es predecible.— —¿Predecible?— rugió Kairon, golpeando el suelo y lanzándose con furia.
Law giró sobre sí mismo, deslizándose bajo el brazo del monstruo, y asestó un golpe reforzado con Haki directamente al costado.
El impacto resonó como un trueno.
Kairon gruñó de dolor, su cuerpo se dobló ligeramente.
Law no perdió el ritmo; una ráfaga de puños y codazos recubiertos de Haki golpearon los puntos blandos del híbrido, rompiendo costillas y dejando fisuras visibles en su piel de piedra.
El intercambio fue feroz.
Cada golpe de Law era preciso, medido, buscando el límite estructural del cuerpo de su oponente.
Kairon, furioso, respondió con golpes que levantaban ondas de choque, rompiendo lo que quedaba de los muros.
Ambos se movían tan rápido que el aire parecía arder entre ellos.
Finalmente, Kairon lo tomó por el cuello y lo levantó del suelo.
—¡No eres más que un hombre débil jugando a ser fuerte e intentando sembrar el terror en el mundo, y por eso Yo Kairon te eliminaré.— El agarre de Kairon era como el hierro los dedos del coloso apretaban el cuello de Law con tal fuerza que el aire comenzó a escapársele de los pulmones, su vista se nubló por un instante, pero sus ojos no mostraron rendición.
A través del estruendo, el polvo y los rugidos, Law centró toda su energía en sus piernas.
Inconscientemente bajo la presión su haki fluyó con intensidad, envolviendo sus músculos hasta el último nervio.
Los tendones se tensaron como acero al rojo vivo.
Con un impulso que hizo vibrar el suelo, Law dobló una rodilla y descargó una patada ascendente directa al codo de Kairon.
El impacto resonó con un estallido seco, el brazo del monstruo se dobló involuntariamente y el agarre cedió.
Law cayó al suelo, rodando con agilidad felina antes de reincorporarse, jadeante pero firme.
—Jamás me subestimes, bastardo.escupió, y su Haki se expandió otra vez, una presión fría y letal, el pecho de law latía con fuerza e intensidad y su mirada inyectada en furia expulsó su Haki del conquistador reprimiendo a Kairon, quien rugió molesto, su silueta monstruosa elevándose como una sombra colosal sobre el humo y los escombros.
—¡Eres un insecto testarudo, como te atreves a querer doblegarme..!— El rey triceratops cargó con toda su furia, el suelo quebrándose bajo sus pasos.
Law giró sobre sí mismo, esquivando por un margen diminuto, y respondió con un rodillazo al abdomen, seguido de un codazo directo al rostro.
Kairon retrocedió un paso, sorprendido por la fuerza del impacto.
Law no le dio respiro un giro bajo, una patada lateral al tobillo y otro golpe ascendente al mentón.
El aire estalló en ondas de choque con cada movimiento.
Kairon, irritado, soltó un zarpazo que atravesó el espacio.
Law lo bloqueó con ambos antebrazos cubiertos de Haki, pero el golpe lo lanzó hacia atrás varios metros.
Aun así, aterrizó de pie, dejando una marca de caucho negra sobre el suelo.
El monstruo volvió a la carga, y ambos se lanzaron a un intercambio salvaje, puño contra puño, fuerza contra técnica, el haki de observación de Law había Cada choque hacía vibrar los muros y abría grietas en las losas del castillo.
Law, con su cuerpo cubierto de un golpes, y moretones, ejecutaba golpes precisos, cada uno dirigido a una articulación, un nervio o un punto vital.
Kairon resistía, gruñendo, su cuerpo regenerándose con furia, pero cada ataque de Law dejaba huellas visibles fisuras en su armadura ósea, sangre que brotaba a borbotones, vapor saliendo de su respiración bestial.
—¡Eres rápido… pero no suficiente!— rugió Kairon, lanzando una embestida que hizo temblar el suelo, pero Law saltó por encima de su cabeza, giró en el aire, y su pierna recubierta de Haki cayó con la fuerza de un martillo sobre el cráneo del coloso.
El impacto levantó una onda expansiva, haciendo que los escombros flotaran por un instante antes de caer, Kairon se tambaleó y esto Law lo aprovechó, extendiendo la mano hacia el aire y diciendo.
—Room.— El espacio se distorsionó con un zumbido familiar.
Kikoku y Yamaoroshi vibraron al unísono, arrancándose solas del muro y del suelo, volando directamente hacia su dueño.
Law las tomó sin apartar la vista del monstruo, una en cada mano.
—Bien… ahora pongámonos serios bastardo.— murmuró.Kairon rugió con furia desatada, y ambos se lanzaron una vez más.
Las espadas de Law brillaban con Haki mientras cortaban el aire, cada movimiento preciso como una incisión.
Kairon bloqueaba con sus brazos y cuernos, pero el filo negro lo superaba.
Con una serie de cortes fluidos, Law abrió líneas profundas en su pecho y hombros.
El híbrido trató de contraatacar, pero Law desapareció de su vista con un movimiento de Shambles, reapareciendo detrás de él.
—Filo de bisturí.— susurró.
Dos trazos cruzaron el cuerpo de Kairon en diagonal, el aire chispeó con energía azul, y por un instante todo quedó en silencio.
Luego, un torrente de energía y sangre se desató.
Kairon cayó de rodillas, el suelo resquebrajándose bajo su peso.
Law permaneció quieto, las espadas cruzadas, respirando con calma entre el humo y el polvo.
El cuerpo del rey aún tembló un instante antes de desplomarse completamente, la forma híbrida desmoronándose en un retumbar final.
El castillo quedó en ruinas, el eco del combate disipándose lentamente.
Law guardó sus espadas con un suspiro pesado, mirando el cuerpo caído del tirano.
—Tu reino termina aquí… Kairon.— El silencio volvió al aire, y solo el viento, colándose entre las grietas del castillo destruido, respondió a su victoria.
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