One piece : Soy Trafalgar D. Water law - Capítulo 96
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96: 95 96: 95 95 [De aquí comienza la inflexión en el mundo de one piece con mi mundo de fanfiction, he estado conciderandi mucho el futuro que quiero darle a esta historia y es muy posible que encaje perfectamente una segunda fruta del diablo, pero dentro de esa posibilidad existen muchas frutas las cuales no puedo decidirme, por lo que si están a favor de ese desenlace favor de comentarlo, y en caso e estar en contra también para saber que opinan sobre la historia.][Gracias y feliz año nuevo a todos.] Los días pasaron, después de su cruce por el cielo del Grand Line y el clima dejó en evidencia cuán distinto era aquel mar del que conocían, desde las alturas, fueron testigos de olas gigantescas y tormentas que agitaban el océano de formas inimaginables para cualquier marinero, olas capaces de hundir cualquier barco que no esté preparado para navegar en sus aguas.
El cielo cambiaba sin aviso, el viento rugía con violencia, y el mar demostraba frente a sus ojos lo traicionero que podía ser en el Nuevo Mundo, durante las tormentas más intensas, Shiki ordenó bajar la altitud de las islas a una distancia considerable, aquello las dejó a la vista de algunas embarcaciones que navegaban más abajo, y no pasó mucho tiempo antes de que la noticia comenzara a correr.
Los rumores se extendieron con rapidez Shiki el León Dorado, junto a su nueva tripulación, había entrado al Nuevo Mundo.
Mientras tanto, la vida en las islas flotantes continuaba, Hana, la enorme mink osa parda, había comenzado a integrarse poco a poco con la tripulación, se unía constantemente a los entrenamientos, apoyando a Bepo, Sachi, Penguin y Rosetta, llevándolos más allá de sus límites físicos, los combates de práctica eran intensos, y más de una vez el suelo tembló bajo el peso de los impactos.
Por su parte, Jonny Masterson y Luigi dedicaban sus días a mejorar su puntería y capacidad de disparo, en una de las siete islas que dominaba Shiki, habían organizado campos de tiro improvisados, donde el eco de los disparos resonaba entre nubes y estructuras de piedra flotante en aquel lugar no era solo una base en ese cielo se había desarrollado un pequeño reino: ex prisioneros, ex esclavos, ex mineros y sus familias convivían ahí, lejos del yugo del mundo en el suelo, además también estaban los animales que habían evolucionado gracias al SIQ, el medicamento desarrollado por el doctor Indigo, con el que Shiki había creado un pequeño ejército.
Aunque su uso se había detenido, eso no significaba que Shiki hubiese abandonado la idea, pero gracias a petición de Law, la búsqueda de una fórmula mejor continuaba, pero mientras todo eso sucedía, Law permanecía recostado en su habitación, observando el cielo a través de la ventana.
Las nubes pasaban lentamente, y su mente no dejaba de moverse.—¿Qué tanto cambiará el mundo por mi transmigración?
—pensó observando el techo de su habitación.
La historia ya no era la misma, Incluso Shiki, el León Dorado, había cambiado y su destino ahora estaba entrelazado con el suyo, he incluso si abandonara a Shiki en este momento, para continuar con mi camino este no podría soportar la presión que la Marina ejercerían tarde o temprano, debía fortalecerse aún más y fortalecer a los suyos, tampoco pensaba terminar como cierta tripulación en el Archipiélago Sabaody.
Pero mientras estaba perdido en mis pensamientos pero aún así me dio por acercarse a observar por la ventana, desde allí pude ver a la tripulación entrenando, fortaleciéndose más de lo que alguna vez lo hicieron en el canon, ahora hay rostros y miembros que nunca deberían haber estado ahí, personas que jamás habían aparecido en la historia original.
Comenzó a decirse a sí mismo—“Pero ese mundo ya no existe, ahora este es el mundo real y de mi yo pasado sólo queda el recuerdo, ahora solo existe Trafalgar D.
Water Law…y la rabia, esa rabia que lo carcomía por dentro, su odio heredado hacia Doflamingo seguía intacto, y algún día tendré que quitarme esa carga… en este mundo, en mi realidad, esa deuda por mi será saldada.— Y como si el universo reconociera su determinación el viento golpeó suavemente la ventana, y Law apoyó una mano en el marco, sintiendo el frío de la piedra flotante bajo sus dedos.
Afuera, las voces del entrenamiento llegaban amortiguadas gritos breves, impactos secos, el retumbar ocasional del suelo cuando algún cuerpo caía con demasiada fuerza.
Bepo rugió algo ininteligible, Hana respondió con un golpe que hizo vibrar el aire, pero Law quien los observó no sonrió, en cambio murmuró —Aún es insuficiente… insuficiente para el nuevo mundo, es muy temprano para estar aquí…—murmuró guardando silencio antes de recostarse cerrando los ojos diciéndose a si mismo.
—Solo puedo rezar para que el Viejo Shiki no quiera hacer una locura para la que no estemos listos.— dijo un instante antes de que volviera a intentar dormir, pero las imágenes, que hacía poco no dejaban de atormentarlo no tardaron en aparecer, tan pronto como el logró conciliar el sueño.
Law de pronto estaba en la plaza central de Flevance, y por un instante todo parecía extrañamente ordenado y tranquilo a excepción por los Soldados de la Marina que descendían de los barcos anclados en la costa, formando filas limpias, con banderas blancas visibles.
Sus voces no eran gritos; eran firmes, casi tranquilizadoras.
—Mantengan la calma.— —Venimos a ayudar.— —Los niños serán evacuados primero.— La gente dudó… y luego obedeció.
Law vio cómo separaban a los más pequeños.
Manos temblorosas soltando otras más pequeñas.
Madres inclinándose para ajustar abrigos que ya no servían de nada.
Promesas dichas demasiado rápido.
—Volveremos pronto.— —Es solo por seguridad.— —Confíen en nosotros.— Law quiso avanzar, pero su cuerpo no respondió.
Estaba ahí, presente, viendo cada gesto, cada mirada, sin poder intervenir, Los niños fueron llevados hacia el puerto, Law los siguió con la vista.
Reconoció caras, reconoció risas nerviosas, llantos contenidos, miradas que buscaban a alguien entre la multitud.
El barco los esperaba, grande, blanco, limpio.
Subieron uno por uno, las rampas se levantaron, y el barco se alejó lentamente del muelle, durante unos segundos, no pasó nada, pero después desde la línea de barcos de guerra, un cañón giró, el disparo partió el aire, y Law vio el impacto contra el costado del barco, la explosión levantó agua, madera, gritos, el casco se abrió como si fuera frágil, el barco se inclinó, algunos niños cayeron al mar, Otros desaparecieron con la cubierta al romperse, No hubo segundo disparo inmediato, El primero fue suficiente.
El barco se hundió lentamente, como si el mar quisiera asegurarse de que todos lo vieran, y fue entonces cuando comenzó la destrucción, Los cañones apuntaron a la isla, y los marines presentes en ella fusilaron a la gente, el primer bombardeo sacudió Flevance desde sus cimientos, los edificios colapsaron, la plaza se llenó de polvo y fragmentos de edificios, la gente gritó, corrió, cayó.
El orden desapareció en un instante.
El fuego llegó después, casas incendiadas, calles cerradas por escombros, el humo subiendo, espeso, negro, cubriendo el cielo, la Marina avanzó una última vez, no para ayudar, sino para limpiar de raíz a todos sin.
Importar quienes tenían manchas blancas y quienes no.
Los disparos resonaron entre las ruinas.
Law lo vio todo, vio cómo los soldados se retiraban poco a poco, regresando a sus barcos, vio cómo el bombardeo continuaba un tiempo más, sin objetivo, solo para asegurarse, y luego sólo le siguió el silencio.
La Marina se fue, flevance quedó atrás, envuelta en fuego y humo, abandonada a su destino, pero Law cayó de rodillas.
Frente a él, en medio de la calle destruida, había un charco.
El agua estaba quieta, reflejando un cielo ennegrecido.
Se inclinó sin saber por qué, como si algo lo llamara desde ahí.
Su reflejo lo miró, No era el de ahora, Era un niño, Delgado, con los ojos grandes, cansados y La piel cubierta de manchas blancas que se extendían por el rostro y el cuello en su rostro las lágrimas estaban marcadas y así alrededor el fuego el fuego seguía ardiendo, pero Law ya no veía la isla.
Solo al niño enfermo que lo observaba desde el charco, atrapado para siempre en ese momento, mientras todo volvía a suceder otra vez frente a sus ojos escucho una delicada voz decirle —“ Despierta”.— De pronto Law abrió los ojos gritando, pero a su alrededor todo había vuelto a la normalidad, sorprendido y agitado toco su pecho y limpió el sudor de su frente cuando de pronto notó que jonny masterson le observaba recargado en su puerta.
Jonny al notar que Law le veía sonrió y preguntó.
—¿Un mal sueño capitán?— a lo que Law respondió.
—Solo recuerdos de un triste pasado…— La respuesta incomodó un poco a Jonny masterson quien no supo que responder abriendo la boca un par de veces pero sin palabras que salieran de ella a lo que Law intervino diciendo.
—No te preocupes, estoy bien, ¿por qué me haz buscado?— —Hemos llegado al territorio de Barba Blanca.— dijo Jonny masterson en un tono serio a lo que Law asintió diciendo, Me arreglaré y saldré en 2 minutos solo déjame un momento a solas.
Law se sentó al borde de la cama y apoyó los codos sobre las rodillas.
Su respiración ya se había estabilizado, pero el peso en el pecho seguía ahí, denso, como si la pesadilla no se hubiera disipado del todo.
Pasó una mano por su rostro y luego por su sombrero, asegurándose de que estuviera en su sitio.
—Territorio de Barba Blanca… —murmuró.
Se puso de pie y caminó hacia la ventana una última vez.
Afuera, la isla flotante avanzaba lentamente, atravesando un cielo más calmado que el de días anteriores.
A lo lejos, el mar del Nuevo Mundo se extendía oscuro y profundo, ocultando lo que aguardaba más allá.
Desde otra de las plataformas, alcanzó a ver movimientos de los miembros de su tripulación preparándose, revisando equipo, ajustando arma, nadie hablaba más de lo necesario, la atmósfera había cambiado he incluso estaban un poco tensos por estar sin saber los detalles, todos sentían que estaban entrando en una zona donde cada paso sería observado.
Law se ajustó el abrigo y dio media vuelta dando una sonrisa tranquilizadora, al salir Shiki ya les esperaba en la proa de la isla navío con una sonrisa y una mirada extremadamente sonriente mientras señalaba con su dedo y decía.
—Miren chicos, ese es el Moby Dick la embarcación de Barba Blanca, el Hombre más fuerte del mundo….— Ante ellos, emergiendo del horizonte como una presencia que no necesitaba anunciarse, estaba el barco, No era solo grande, Era dominante.
La proa tenía la forma inconfundible de una ballena, tallada en madera blanca reforzada, lisa y pulida por el mar y el tiempo.
Su rostro no era feroz, pero sí solemne, con líneas marcadas que le daban una expresión casi ancestral, como si aquella cabeza hubiese visto pasar generaciones enteras de piratas y guerras sin inmutarse.
No era un mascarón decorativo: era un símbolo.
El casco se extendía hacia atrás con una anchura impresionante, capas de madera gruesa ensambladas para resistir impactos que harían pedazos a cualquier otro navío.
Cada tabla parecía colocada con la certeza de que sería puesta a prueba una y otra vez en el Nuevo Mundo… y que sobreviviría.
Sobre él se alzaban mástiles enormes, varios niveles de velas blancas desplegadas como alas.
No estaban desgarradas ni remendadas de forma descuidada; estaban curtidas, marcadas por el viento y la sal, pero firmes, tensas, listas para atrapar cada corriente.
Las velas no flameaban con desesperación: avanzaban con peso, con control, como si el barco no necesitara correr.
Banderas negras ondeaban en lo alto, simples, sin exceso de adornos, pero cargadas de autoridad.
No hacía falta un emblema exagerado.
Ese barco no necesitaba presentarse.
A lo largo de la borda, filas de cañones asomaban desde portezuelas abiertas, alineados con una precisión casi intimidante.
No apuntaban a nada en concreto… y aun así dejaban claro que podían apuntar a todo.
El mar alrededor del navío parecía distinto.
Las olas no chocaban contra el casco con violencia; se abrían, se apartaban, como si entendieran que no era algo que pudiera ser detenido.
Incluso desde la distancia, el barco imponía una calma pesada, una sensación de respeto forzado.
Law lo observó en silencio con una sonrisa pero el corazón apretado.
El Moby Dick avanzaba con la tranquilidad de algo que sabía que nadie en esas aguas se atrevería a interponerse en su camino.
Shiki soltó una carcajada baja, satisfecho mientras los demás tragan saliva sorprendidos.
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