One piece : Soy Trafalgar D. Water law - Capítulo 97
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97: 96 97: 96 [Que tal a todos mis lectores bonito fin de semana, les sigo pidiendo de favor que si en el futuro desarrollo de este Fanfic ustedes pueden apoyar comentando y dando pose stones actualizaré más seguido.] El aire y el ambiente rápidamente se tornaron distintos, no fue el viento ni mucho menos el mar, fue la presión emitida por la presencia del hombre en lo alto de la proa del Moby Dick, una figura enorme se mantenía erguida con absoluta naturalidad, como si aquel barco hubiera sido construido únicamente para sostenerlo.
Por su parte Barba Blanca dio un paso al frente con el enorme cuerpo cubierto por su abrigo de capitán color blanco, impecable pese al viento y la sal del Nuevo Mundo, colgado sobre sus hombros con naturalidad, sin molestarse en ajustarlo, pero en sus manos, la naginata llamada Murakumogiri descansaba con una familiaridad peligrosa.
Barba Blanca no los recibió como creerían puesto que No saludó, No habló, solo alzó su Nigatana y la dejó caer con fuerza.
En un instante el cielo se estrelló Fisuras apenas visibles recorrieron el aire frente a él, como si el mundo mismo fuera de cristal, pero el sonido que llegó después los mantuvo nerviosos, un estruendo profundo, seco, que sacudió el mar desde abajo restumbo, y en pocos segundos las olas se levantaron al instante, enormes, violentas, empujadas hacia la isla-navío como murallas de agua dispuestas a aplastarlo todo.
—Gurararara… —rió Barba Blanca, una carcajada que parecía venir del pecho del océano antes de decir entre risas.
—¡Así que viniste de verdad, Shiki!— la sonrisa en el rostro de Barba Blanca era genuina y su tono arrogante mientras decía.— permíteme saludarte como en los viejos tiempos…— Al contrario de la tranquilidad de la tripulación de Barba Blanca, en la proa de la isla navío Law y los piratas Heart se sentían un poco presionados, pero aún así la tripulación contuvo el aliento.
Law sintió cómo el estómago se le tensaba.
No era miedo, era la certeza de estar presenciando a alguien tan poderoso que su sola presencia los podría desarmar.
Una sombra inmensa creada por las olas se alzó frente a la isla-navío, oscureciendo el cielo, pero entonces —Shihahaha… —la risa de Shiki resonaba en lo alto mientras El León Dorado dio un paso al frente y comenzó a caminar en el aire, Salió del barco como si el aire fuera suelo firme, sus dos espadas ya en mano, el cabello dorado agitándose como una llama viva.
Su sonrisa era arrogante, intacta, la de un hombre que jamás aceptó inclinar la cabeza ante nadie.
—¡Vamos entonces!
—rugió— ¡No creas que solo puedo volar, viejo bastardo!—Shiki trazó un arco brutal con ambas espadas.
El ataque no fue elegante, pero sí Fue despiadado.
La presión cortó el aire antes de alcanzar el agua.
La enorme ola fue partida en dos, luego destrozada, desintegrándose en fragmentos de espuma y vapor que cayeron como lluvia violenta sobre el mar, el estruendo resonó por kilómetros, y el océano retrocedió como si hubiera recibido una orden.
El silencio se manifestó solamente recibir el impacto las olas, y el Silencio de las tripulaciones le seguí para luego escuchar un par de risas que retumbaban a lo lejos —Gurararara…!— —Shihahaha…!— Las risas de ambos se alzaron al mismo tiempo, chocando como sus voluntades.
El cielo seguía fisurado, el mar aún temblaba, pero ninguno de los dos parecía interesado en continuar… todavía.
Shiki aterrizó en la proa del moby dick, mientras que la isla navío descendía a nivel del mar cerca del barco de Barba Blanca.
Shiki apoyando una espada sobre el hombro, la otra apuntando al mar dijo con una sonrisa.
—Edward Newgate Veo que no has cambiado —dijo, con una sonrisa ladeada — sigues siendo ese tipo duro que prefiere golpear antes que saludar.— Barba Blanca apoyó la naginata contra el suelo de su barco y soltó otra carcajada.
—Me gustaría decir lo mismo —respondió—, pero puedo decir algo mejor.
—Sus ojos se afilaron y dijo —Luces mejor, Shiki, además puedo ver que has recuperado parte de “tus modales”— —¡Que puedo decir viejo amigo, mis modales no son algo que se pierda fácil!.— dijo Shiki refiriéndose a su propia fuerza.
El viento pasó entre ambos navíos, cargado de sal y tensión que se difuminó rápidamente mientras las viejas leyendas platicaban, Law tragó saliva cuando de pronto escuchó.
—Estos son mis chicos, mi nueva tripulación… mi familia…— Dijo Shiki sorprendiendo a Barba Blanca quien no dudó en darle una mirada a Law y a su tripulación que le seguía detrás de él.
Barba Blanca asintió en reconocimiento y dijo —Esta es mi familia.— señalando a Marco y a su tripulación, ambos viejos monstruos asintieron en mutuo reconocimiento de dos monstruos que sabían exactamente quién estaba frente a ellos… y que el mundo entero acababa de darse cuenta también, que todo estaba por cambiar.
No muy lejos de la isla algunos hombres vestidos de trajes blancos y máscaras trataban de acercarse al punto de reunión de Barba Blanca con Shiki, uno de ellos usuario de una extraña fruta del diablo convirtió sus ojos en catalejos y comenzó a observar lo más cerca que pudo.
El ojo alterado por la fruta Zoom Zoom giró lentamente, no como un simple acto de observación, sino como si estuviera calibrando el mundo mismo.
El horizonte se comprimió hasta desaparecer y, de pronto, el Moby Dick llenó toda su visión, tan cercano que parecía flotar a escasos metros de su rostro.
Edward Newgate se mantenía erguido sobre la proa, inmenso, sólido, con la Murakumogiri apoyada contra la cubierta con un descuido absoluto, lo que significaba que no había intención de guerra.
El mar a su alrededor parecía más quieto, como si incluso las olas entendieran que no debían moverse sin permiso.
El enfoque se desplazó entonces hacia la isla flotante que descendía lentamente detrás de Shiki el León Dorado quien avanzó volando acercándose a la cubierta del Moby Dick mientras se acercaba al borde de la proa, sus espadas descansaban relajadas, lejos de cualquier postura defensiva, y su sonrisa no era un desafío ni una provocación, sino el gesto de alguien que reconocía a un igual.
—Esto es…— En la superficie, Shiki se detuvo a un paso del borde del barco y extendió la mano, lo cual Barba Blanca observó durante un segundo, luego soltó una carcajada profunda que pareció brotar desde el fondo del océano.
—Gurararara… haz cambiado Shiki.— dijo tomando la mano de Shiki.
El contacto no provocó ondas, no resquebrajó el cielo ni hizo rugir al mar, pero ese apretón de manos significaba más que cualquier muestra de poder, este par de leyendas era conocido por poder un poder y una presencia muy destructivos, entonces el agente tomó la fotografía y dijo con una expresión analítica —Retirémonos antes de ser notados, no sobreviviremos a la ira de ese par de monstruos, ahora que están unidos quién sabe qué le espera al mar…—El equipo que le acompañaba compuesto por otro par de personas asintió y comenzaron a remar para alejarse del lugar.
Mientras tanto en el barco el apretón de manos entre Shiki y Barba Blanca duró más de lo normal, pero Barba Blanca tenía una sonrisa, y no pudo evitar decir.
—Siendo sincero jamás creí volver a verte sin tu cuerno de unicornio, Gurarararara.— Shiki molesto ignoro las palabras de Barba Blanca y dijo.
— Si, yo también creí que si lo perdía moriría, pero heme aquí vivo y mejor…— Barba Blanca no pudo evitar darle un vistazo a Shiki diciendo.
—Debo admitir que incluso los rumores decían que habías perdido tantas partes del cuerpo para escapar que creí que ahora solo serías espadas.— Shiki observó a Barba Blanca y entendió su sinceridad, el tipo siempre había sido alguien que valora los lazos, así que decidió ser honesto y dijo.
— Oh y así lo sería amigo mío, si no fuera por Trafalgar D.
Water Law sería solo espadas y madera, debilitado al punto de no poder ejercer mi poder….— Un silencio rápidamente invadió el ambiente, pero Shiki lo rompió rápidamente diciendo.
— pero no estoy aquí para contarte cosas del pasado, me gustaría discutir contigo a solas…— Barba blanca lo observo y asintió diciendo.
— así será, pero no ahora, primero tengamos un banquete, más tarde habrá tiempo para dialogar, por lo pronto sigue nuestra embarcación iremos a la isla Sphinx, allá me esperan el resto de mis hijos…— Shiki asintió y dijo—También yo he traido a mi tripulación, sería bueno que tus chicos les den algunos concejos después de todo un combate amistoso nunca está demasiado ¿no crees?— —Gurararara, oíste Marco, el viejo Shiki quiere que le den una pálida a sus chicos, ya veremos que ocurre llegando a casa.— Marco aún que era más joven que en el canon ahora transcurría el año 1515 y tenia 36 años lo que lo mantenía en su mejor momento, en cambio law era un chico de apenas 17 años, lo que los ponía en situaciones de desarrollo físico muy distintas, pero este solo asintió y dijo.
—Así será padre.— con una gran sonrisa y determinación
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