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One piece : Soy Trafalgar D. Water law - Capítulo 99

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99: 98 99: 98 [Hola que tal a todos, estamos de vuelta el trabajo no me ha permitido actualizar el trabajo] El ambiente y el alcohol habían roto la tensión que flotaba entre ambas tripulaciones, las risas comenzaron a mezclarse con el sonido del mar.

El choque de jarras sustituyó el silencio incómodo.

Los hombres de Barba Blanca, acostumbrados a convivir con monstruos, comenzaron a tratar a los Heart Pirates no como intrusos… sino como invitados.

Marco sonreía mientras se acercaba a Law junto con Vista, cada uno sosteniendo una botella.—No puedes quedarte tan serio en un banquete como este, ¿sabes?

—dijo Marco con tono relajado, extendiéndole una jarra—.

Aquí incluso los enemigos beben antes de pelear.

Vista ladeó la cabeza, estudiándolo con curiosidad elegante.—Aunque en este caso… parece que no hemos venido a pelear.— Law aceptó el trago sin dudar, pero no bebió de inmediato.—No vine a pelear.— respondió pensando en sus adentros “aún que tampoco conozco los planes del viejo al visitar al hombre más fuerte del mundo” Marco alzó una ceja.

—Pero sí estás listo para hacerlo.— Law dio un pequeño sorbo antes de responder entendiendo que esa no era una pregunta.

—Siempre estoy listo.— Vista sonrió con aprobación.

—Buena respuesta.— Detrás de ellos, la integración comenzaba a fluir con naturalidad.

Jozu había retado a Bepo a un pulso sobre una mesa improvisada.

La diferencia de tamaño hacía parecer injusta la competencia, pero Bepo apretaba los dientes con determinación mientras varios piratas vitoreaban.

—¡Vamos, oso!

—gritó Rakuyo entre risas.

—¡No le rompas el brazo, Jozu!

—añadió Blamenco.

Shachi y Penguin ya estaban sentados junto a Fossa y Speed Jiru, discutiendo sobre rutas marítimas y corrientes del Nuevo Mundo.

El tono pasó rápidamente de técnico a competitivo, con mapas improvisados dibujados sobre la arena húmeda.

Rosseta conversaba con Izo, quien la observaba con una calma analítica.

—Tu postura al caminar… no es de alguien sin entrenamiento —comentó Izo.

—No soy la más fuerte —respondió ella—.

Pero no pienso quedarme atrás.

Izo asintió levemente.

—Eso es suficiente para sobrevivir aquí.

Luigui escuchaba atento a Kingdew y Curiel hablar sobre asedios y guerras navales, absorbiendo cada palabra como si fueran lecciones irrepetibles.

Jonny Masterson, en cambio, se encontraba frente a Atmos, intercambiando miradas firmes.

—Tienes mirada de francotirador —comentó Atmos.

—Y tú de comandante que ha sobrevivido demasiadas guerras —respondió Jonny.

Atmos soltó una carcajada grave.

—Tal vez nos llevemos bien.— Cerca de las parrillas, Thatch, comandante de la cuarta división y responsable del festín, observaba con satisfacción cómo los platos desaparecían.

—¡Eh, ustedes!

—dijo señalando a Penguin y Shachi—.

Si van a discutir sobre corrientes marinas, al menos háganlo con comida en la boca.

Nadie piensa bien con hambre.— Bepo inclinó la cabeza con gratitud cuando Thatch le sirvió otra porción de carne.

—Gracias…— —Come, oso.

Aquí nadie se queda con hambre —respondió Thatch con una sonrisa amplia.

Más allá de la mesa donde se daba el banquete hacia tiempo que Shiki y Barba Blanca habían desaparecido sin que los chicos se diesen cuenta, Barba Blanca sonrió observando a los chicos diciendo.

—Haz conseguido una buena tripulación Shiki, sobre todo ese chico “D” hay algo en el que me recuerda a nuestro capitán, aún no sabe el potencial que lleva dentro…— —Pero se que no has venido hasta aquí solo para presentarme a tu tripulación, ¿Qué vienes a proponerme Shiki?— —Shihahaha, siempre eres tan cruel Barba Blanca, Creí que aún éramos amigos, pero tienes razón hay un favor que vengo a pedirte…— respondió Shiki soltando una carcajada haciendo que Barba Blanca suspirara mientras bebía un poco de sake.

—He de decir que sin esa cosa en la cabeza haz vuelto a ser el tipo loco que conocí algún día en la tripulación de Rocks… ahora dime ¿que quieres?— respondió barba blanca.

Shiki guardó silencio unos segundos.

El sonido del banquete quedó atrás mientras caminaban más allá de las antorchas, hacia la parte más oscura de la costa.

El mar golpeaba con fuerza las rocas.

—Shihahaha… —rió bajo, pero sin la arrogancia habitual —Quiero infiltrarme en Wano.— Barba Blanca no respondió de inmediato.

—¿Infiltrarte?

—repitió lentamente.

—No voy a invadirlo, No puedo conquistarlo…No todavía.— Los ojos de Shiki se entrecerraron diciendo —.

Dejé algo pendiente allí.— Newgate entrecerró los ojos.

—Wano no es un territorio vacío, es bien sabido que Kaido lo gobierna con puño de hierro, Si te mueves allí… lo sabrá.— Shiki asintió con la cabeza en alto diciendo.

— Es por esa razón que vine a verte, que vine a buscar “al hombre más fuerte del mundo.”— Barba Blanca comprendió antes de que lo dijera y comienzo a reír.

—¡Gurararara, Quieres que lo entretenga!.— —Solo el tiempo suficiente —respondió Shiki—.

No necesito tu flota.

No necesito que declares guerra.

Solo que, cuando me mueva, Kaido esté mirando en otra dirección.— El viento sopló más fuerte.

Barba Blanca clavó la naginata en la arena.

—Eso no suena como un simple ajuste de cuentas, dime que es lo que verdaderamente buscas en wano y veré si podré ayudarte o no.— Shiki guardó silencio.

Por primera vez desde que habían comenzado a hablar… no sonreía.

—Tengo un hijo, y busco traerlo a mi lado.— El mar pareció detenerse un segundo.

Barba Blanca lo miró con una expresión que rara vez mostraba: sorpresa genuina.

—¿Qué dijiste?

—Un hijo —repitió Shiki —Sangre de mi sangre.— El Yonko permaneció inmóvil.

Shiki tomó la botella de sake y le dio un buen trago antes de hablar…—deje una mujer embarazada en Wano hace años —continuó Shiki—.

En tiempos donde no podía quedarme, quería conquistar al mundo y no era seguro que fuera conocído, menos siendo el hijo de alguien “peligroso” como yo… y tal vez fue una buena elección viendo lo sucedido con Roger…— Barba Blanca lo observaba con una mirada distinta a Shiki mientras le escuchaba atentamente.

—Ahora Kaido está allí y el país se ha convertido en una prisión —dijo Shiki con voz más baja.

—No sé si vive, y de no ser así Kaido lo pagará, No sé si está encadenado.

No sé si siquiera si sabe mi nombre, pero…..— El silencio se volvió pesado.

— quieres recuperarlo —dijo Barba Blanca terminando las palabras de Shiki.

—Y si vive… sacarlo de allí.— respondió Shiki  Edward Newgate soltó el aire lentamente observando a Shiki —Eso no suena como el Shiki que conocí.— Shiki levantó la mirada.

—Tal vez ese Shiki murió en Impel Down.— Barba Blanca dio un paso hacia él.

—Tú eras el hombre que quería conquistar el mundo.

El que reía mientras los reinos ardían.

¿Qué te pasó?— Shiki no respondió de inmediato.

—Perdí demasiado, mi flota, Mis piernas.

Mi orgullo.

—Su mirada se endureció—.

Pero recuperaré mi flota, así como recupere mis piernas y perdí el maldito pedazo de timón de la cabeza, no perderé a mi sangre.— Las palabras no eran grandilocuentes.

Eran simples.

Y eso las hacía más pesadas.

Barba Blanca lo observó largo rato.

—Así que por eso no quieres guerra abierta, solo buscas una distracción.— —Si Kaido sospecha, convertirá Wano en un campo de batalla.

Y mi hijo morirá antes de que pueda alcanzarlo.— Newgate cruzó los brazos.

—Y si lo entretengo… ¿qué harás?— —Entraré como sombra —respondió Shiki—.

No como el León Dorado.

No como leyenda.

Solo como un padre.— El viejo Yonko soltó una carcajada profunda… pero esta vez no era burla.

—Gurararara… jamás pensé oír esas palabras de ti.— Shiki sonrió apenas.

—Ni yo.— El viento agitó sus abrigos.

A lo lejos, las risas de la nueva generación seguían resonando.

—¿Y el chico?

—preguntó Barba Blanca—.

Trafalgar Law.— —No sabe nada —respondió Shiki—.

Y no lo involucraré en esto.— —¿Por qué?— —Porque no es su carga, pero quiero que esté contigo al igual que la tripulación, con su fuerza apenas sobrevivirían si les va bien, además con mi fruta del diablo puedo ir y venir en cualquier momento.— Barba Blanca asintió lentamente.

—Muy bien.— Shiki levantó la vista.

—Si decides moverte hacia Wano… mantendré ocupado a Kaido el tiempo suficiente —dijo Newgate—.

Pero escucha bien, Shiki.— Sus ojos se endurecieron.

—Si esto pone en peligro a mi familia… me interpondré entre tú y cualquiera.

Shiki soltó una risa baja.

—Eso esperaba oír de ti, Newgate.— Se quedaron en silencio unos segundos.

—Rocks se estaría burlando de nosotros —murmuró Shiki.

—Rocks habría tomado Wano por la fuerza —respondió Barba Blanca—.

Nosotros aprendimos a elegir nuestras batallas.— Ambos comenzaron a caminar de regreso hacia el banquete.

La nueva generación reía sin saber que el futuro acababa de inclinarse hacia una tormenta.

Antes de cruzar la luz de las antorchas, Barba Blanca habló una última vez.

—No mueras intentando salvarlo.— Shiki sonrió.

—Shihahaha… esta vez no peleo por el mundo.— Pausó un segundo.

—Peleo por mi sangre.— Y juntos regresaron hacia la luz de las antorchas donde estaban ambas tripulaciones.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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