Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

OSHIKURA - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. OSHIKURA
  4. Capítulo 20 - 20 ¿Que te sucede
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: ¿Que te sucede?

20: ¿Que te sucede?

Siempre sueño con el.

Siempre recuerdo únicamente en mis sueños mis tiempos a su lado..

Es como un impulso de energía que me da verlo, aunque sea en mis sueños.

Aunque siempre terminan estos sueños con imágenes borrosas que luego olvido.

Pero un día, no fue igual a esos..

Porque vi todo a detalle.

Incluso cosas que no tenía idea.

El pasto estaba fresco, la brisa apenas tocaba la piel y el cielo parecía tan tranquilo que daba ganas de dormirse para siempre.

Yo estaba acostada, mirando hacia la distancia, sin pensar demasiado… o intentando no hacerlo.

Rikuya se había quedado dormido sentado, la cabeza apenas inclinada hacia un lado, como si incluso durmiendo tratara de verse firme.

Me incorporé despacio.

Lo vi.

Su rostro tenía algo raro, algo suave que nunca mostraba despierto.

No sé en qué momento se me llenó el pecho de una ternura ridícula que no sabía manejar.

Algo dentro de mí gritaba por morderle la mejilla como si fuera una fruta.

Una estupidez monumental.

Me di dos palmadas en la cara, bajito, para espantar esa sensación.

Tragué saliva mientras lo observaba, sabiendo perfectamente que podía hacerle tantas cosas mientras dormía, desde pintarle la cara hasta… mejor ni pensarlo.

Me volví a acostar boca arriba, completamente sonrojada.

El canto de un pájaro cortó el silencio.

Rikuya despertó.

Levantó la cabeza como si no recordara dónde demonios estaba.

Yo me senté tan rápido que casi me tropiezo conmigo misma.

—¿Q-qué tal dormiste?

Rikuya-dono —pregunté con una voz que sonó más tonta de lo que esperaba.

Se talló los ojos, se estiró como si le doliera la vida misma, y luego me respondió sin pensarlo mucho: —No muy bien… ¿Por qué no descansaste nada, Ayame?

—E-es que… me la pasé distraída.

Distraída contigo, pensé, pero no tenía ninguna intención de decirlo en voz alta.

El paisaje no tenía nada especial esa noche.

Solo nosotros, el pasto y una piedra fea.

Así que Rikuya frunció el ceño, tratando de entender qué podía distraerme.

Se tocó el rostro, como si él fuera la razón.

Y enseguida negó para sí mismo.

No tenía ni una pizca de idea de lo que provocaba.

Ni la tendría.

—¿Pensaste en qué camino elegirás?

—preguntó de golpe.

—¿Caminos?

—Sí.

Es algo que uso para decidir cómo pelear y vivir.

Yo elegí el camino libélula.

Siempre adelante sin mirar atrás.

Lo dijo con una seguridad que dolía.

—Ya veo… —¿Y tú?

Qué camino elegirás si te conviertes en guerrera, Ayame.

Yo miré al cielo.

Y luego a él.

Intenté sonreír.

—La verdad… camino libélula —respondí, pero la sonrisa se rompió en cuanto lo vi.

Porque frente a mis ojos, por un parpadeo, ya no estaba él.

Estaba su cuerpo muerto.

Su cabeza destruida por un disparo.

La máscara del hombre del arma.

Los gritos.

Los destellos.

Me levanté.

Mis manos empezaron a temblar.

—¿Qué sucede?

—pregunto sin entender.

Me agarré el cabello.

Caí de rodillas.

—Otra vez… estas visiones… Flashes.

Flashes que jamás viví.

Pero que parecían recuerdos enterrados en mis huesos.

—¡Hermana!

—escuché la voz de Hiyori.

Parpadeé.

Y la colina desapareció.

Frente a mí estaba Hiyori, con el ceño fruncido, mirándome como si acabara de ver un fantasma.

Yo respiraba tan rápido que me dolía el pecho.

—Hermana… —dijo ella, bajito.

Me negué a mirar a nadie más.

Susurré algo que ni yo entendí: —Me niego a creerlo… Es imposible que alguien sea capaz de matarlo… Hiyori ladeó la cabeza, confundida.

—¿Qué te sucede?

Abrí la boca para responder, pero el mundo se hizo negro.

OSHIKURA Episodio 21: ¿Qué te sucede?

Las bokkens chocaban una y otra vez en el dojo.

El sonido era seco, repetitivo, casi irritante.

Yo comía junto a Kagura, intentando fingir que todo estaba normal.

Nada estaba normal.

El maestro había extendido las clases a seis horas.

Todos entrenaban más duro.

Y yo… estaba rota por dentro.

Mi estómago vibraba como si estuviera enferma.

Mi cabeza era un mar de ecos.

Mi rendimiento bajó.

Y lo peor: sabía exactamente por qué.

Pero no iba a contárselo a nadie.

Porque no confiaba tanto en nadie como para decir siquiera el nombre del hombre al que amaba.

Desde la mañana estaba distraída.

Ahora también.

Kagura lo notó, como todos.

—Dime qué te pasa, Ayame-dono —me dijo con media sonrisa—.

Sabes que puedes confiar en mí.

La ignoré.

Seguí comiendo sin ganas.

Iyigae nos llamó.

A mí y al segundo titular.

Un chico que siempre perdía contra mí.

Siempre.

Excepto ese día.

Perdí.

No pude concentrarme.

Cada golpe suyo me devolvía flashes de Rikuya muerto.

La máscara.

El disparo.

El cuerpo caer.

Me sente en el tatami.

Pero, Mi respiración se fue al carajo.

Me abracé a mí misma.

Mi garganta se cerró.

La náusea llegó de golpe.

Corrí fuera del dojo.

Vomité en el posadero.

Todos me miraban.

Yo solo pensaba: ¿Qué demonios me está pasando?

¿Por qué ahora?

El prometió que me buscaría.

Lo prometió.

Si de verdad está muerto… ¿qué hago viva?

Iyigae apareció detrás, me dio unas palmadas en la espalda.

—Tranquila —murmuró.

Lo miré.

Él entendió sin palabras que yo estaba aterrada.

Me abrazó.

Y yo no hice nada.

No respondí.

No lloré.

No respiré.

Solo vi el campo de arena a lo lejos.

Rikuya… Días después El dojo estaba lleno de golpes.

Todos entrenábamos contra esos objetos colgantes, los sacos de arena con barras de madera y placas que te parten los nudillos si golpeas mal.

Yo golpeaba con velocidad, con fuerza.

Pero no era yo.

Mi mirada ya no tenía lo de antes.

Intentaba ser positiva.

Me repetía que un sueño no era real.

Que Rikuya no estaba muerto.

Que la visión era solo miedo exagerado.

Ese pensamiento me permitió funcionar.

No mejorar, pero funcionar.

Aun así entrenaba cinco veces más que antes.

Porque cada vez que dejaba de moverme… Él moría otra vez en mi cabeza.

—Iyohs, Rengetsu —escuché de lejos.

No reaccioné.

Seguí golpeando.

Iyigae me tomó del hombro.

—Te llamé a pelear, Rengetsu.

—V-vale..

Competí con el tercer titular.

Gané.

Apenas.

Concentrándome por segundos.

Todos habían mejorado viendo mi estilo.

Yo era su ejemplo.

Pero por dentro era un desastre.

En la noche Me duché.

Miré mi reflejo.

No reconocía mis ojos.

La impotencia me atravesó.

Me golpeé la mejilla con la palma abierta.

—Eres fuerte.

No puedes derrumbarte por algo que jamás pasaría —me dije—.

Rikuya-dono es fuerte.

Confía en su fuerza, Ayame.

Intenté sonreír.

La sonrisa salió torcida.

Pero salió.

Salí del baño.

Shike estaba allí.

Me observó.

Yo intenté sonreírle.

Ella me entregó un té.

Lo recibí.

Piensa en positivo.

Serás la primera mujer en entrar al área de combate.

—Shike-san… ¿cómo me veo?

Me observó durante demasiado tiempo.

Silencio.

Pesado.

—Rengetsu —dijo al fin—.

Quiero que hablemos.

Nos sentamos.

—Puedes confiar en mí.

Cuéntame qué te sucede.

—¿Qué?

No me sucede nada, Shike-san.

Ella respiró profundamente.

—Cuando tenía 15, quedé embarazada.

A los 16 di a luz.

Años después tuve a Hiyori y a Chiyo.

Pero Yito murió en el mar, durante una búsqueda de minerales.

Un rayo cayó en el barco.

Murió él y murieron cinco jóvenes más.

Sus ojos se nublaron un segundo.

—Chiyo fue la más afectada.

Hiyori tenia apenas un año.

A mí me tomó seis años volver a sonreír sinceramente.

¿Y sabes qué cara tenía durante esos seis años?

No respondí.

—La misma que tienes tú ahora.

La misma.

Me quedé helada.

—Rengetsu —continuó—.

Te amo como una hija.

No quiero que cargues esto sola.

Yo lo superé sola, y fue un infierno.

Tú no tienes por qué pasar por eso.

Por favor, dime quién eras antes de llegar aquí.

Algo en mí se rompió.

No un hueso.

Algo más profundo.

Me entró un miedo extraño.

Un dolor que llevaba dormido demasiado tiempo.

Y antes de que pudiera evitarlo… Empecé a llorar.

Shike me abrazó.

—Tranquila —susurró—.

Deja salir lo que llevas dentro.

A veces llorar es lo único que sana una herida.

Lo último que recordé fue la voz de Rikuya, cuando lo conocí, diciéndome exactamente esa frase.

Entonces solté todo.

Todo.

Le conté de qué clan venía.

Cómo era mi vida.

Mi infancia.

Mi padre.

Mi odio y amor por Kaede.

Mi desprecio hacia mi propio clan.

Mis amigas, a quienes yo misma alejé.

El matrimonio obligado.

Como odiaba a Hiroto por tener la vida que queria.

Y lo más difícil: Le confesé cuánto amaba a Rikuya.

Aunque fuera mi hermano adoptivo.

Aunque estuviera prohibido.

Aunque me destrozara admitirlo.

También le conté sobre las visiones.

Sobre el hombre de la máscara.

Sobre la muerte que veía cada noche.

Shike no dijo nada.

Solo me abrazó más fuerte.

No negare que, senti un alivio en el corazón.

Todo lo que aguante.

Lo que tragué.

Lo que pase.

Lo solte.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Nael_Dalap quiza sea mi segundo capítulo mas sentimental aunque sinceramente espero que el cambio no hubiera sido brusco, creo que no hice a entender muy bien que Ayame/Rengetsu estaba rota y su sosten era Rikuya para no quebrarse, y al tener ese sueño paso todo y entro en crisis y tal.

espero que no hayan confusiones y si quedará bien .

aunque no parezca este capítulo me tomo más que los tantos capitulos dedicadas a la arena de combate.

sera los capítulos con más accion y sentimentales de todo este volumen, cabe aclarar que Oshikura se centra en la acción, si.

Pero que la acción tenga un sentimiento para potenciarlo me gusta mucho, por ello decidí hacer a personajes con su pasado y que si toman una acción sea.

bueno, no dare spoilers y me despido, adiosito

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo