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OVERLOAD - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - 38 GENERACIÓN 83
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38: GENERACIÓN 83 38: GENERACIÓN 83 Con una mesa sorprendentemente en silencio un grupo de tres personas trabajaban en un proyecto el cual modificaban constantemente en una interfaz de selección desplegable con un panel de neón.

-El menú funciona correctamente, pero falta poder apagar correctamente el equipo desde la interfaz, con eso terminaríamos el proyecto.

-Es lo único que falta y estoy segura de que Vesta sabría en dónde está fallando, pero salió momentáneamente.

-Que Vesta salga y nosotros nos quedemos en su apartamento… Dan ganas de buscar que tipos de cosas tiene en la casa.

-No vayan a hacer eso, Vesta-san confía en nosotros y no es bueno darle motivos a alguien para desconfiar.

-Ciertamente va en contra de la moral, pero eso no le quita que de curiosidad a pesar de que ya nos dio un tour por su apartamento.

¿Tú que piensas Sara?

-Concuerdo con Rena sobre el hecho de que no es moralmente correcto, pero aun asi dan ganas de averiguar qué clase de secretos tiene en su casa.

-No, ni se les ocurra.

-Si… si… no podemos hacer nada si su perro guardián está aquí.

– ¡Hey!

-Jeje… en todo caso, ¿a alguien se le ocurre que podemos hacer para que funcione bien el botón de apagar?

-Seguro que el problema está en los vínculos de neón con el microprocesador principal.

-Sería lo más lógico, pero ya busqué en esa zona y no parece haber fallas.

-Déjame ver.

Rena se acercó al proyecto y después de cortar la fuente de alimentación, abrió el prototipo y reviso los vínculos que permitían el control del panel de neón.

Verificando lo que decía Roberto, no había una falla en el prototipo, pero Rena había notado otra cosa.

-No hay una falla, pero estamos generando un suspender en lugar de un apagar.

-… No debería, la configuración del programa y de conexión es para apagar la pantalla.

-Si, la pantalla, pero esto actúa también como lo hacen las computadoras, si la pantalla se apaga el sistema sigue corriendo y hay que programar el microprocesador para que finalice todas las tareas al presionar apagar.

-Entonces es un error del programa.

– ¿Ya ves Roberto?

Debimos haberle dejado el programa a Rena o a Vesta.

-Bueno un error lo tiene cualquiera, ya que lo identificamos vamos a corregirlo.

Roberto volvió a encender el panel de neón y accedió a la configuración avanzada del sistema por medio del mismo panel lo que cambio el tipo de despliegue que había estado generando y desplegando asi una especie de panel en algo parecido a lenguaje de programación, bajo las instrucciones de Rena, Roberto cambia las instrucciones y reinicia el programa y revisando que el botón de apagar esta vez funcionara correctamente.

-Parece que hemos terminado.

-Si, Vesta-san tenía razón en cuanto nos dijo que no era algo muy difícil de realizar.

-Pues… ¿Ahora que hacemos en lo que vuelve?

-Vesta dijo que fue a comprar cosas para hacer la comida, se fue hace unos 10 minutos asi que supongo que regresara en otros 20 almenos.

-…
– ¿Y si exploramos un poco más?

– ¡Oye!

No podemos hacer eso en casa ajena
– ¿Qué más da?

No creo que se enoje, además por tanto que quieras mantener la moral, ¿No tienes curiosidad?

-Bueno… Un poco…
-Entonces vayamos a su escritorio, seguro que ahí encontramos algo interesante.

Roberto se levantó mientras Sara lo seguía, unos momentos después también lo hizo Rena, aunque algo insegura.

-A ver, ¿es este cuarto no?

-Si.

Roberto abrió la puerta del cuarto en donde se encontraba el escritorio y al hacerlo se encontró con un cuarto más ordenado que la primera vez y con una atmosfera bastante agradable, la silla permanecía frente a un escritorio limpio que no podía evitar tener papeleo encima suyo y sobre él había varias fotos de las cuales había más sobre ciertas paredes, el lugar estaba repleto de decoraciones por todas partes, pero por alguna razón no se veía abochornado.

-Veamos… Estoy seguro de que debe guardar algo indebido… ¡Oh!

Quizás cosas +18…
-V-Vamos… no creo que Vesta-san sea asi…
-Roberto, si tu guardaras cosas de esas, no estarían en tu escritorio… ¿O si?

-…

Tienes razón.

Roberto tomó uno de los cuadros sobre el escritorio y lo volteó para ver que había en él, era una foto de un Vesta más joven, aproximadamente 14-15 años y junto a él había una persona de su misma edad, de pelo naranja, ligeramente más pequeño que Vesta y con una actitud alegre mientras la de Vesta se mostraba algo seria pero feliz.

-Eh… ¿es Vesta no?

El de la izquierda…
-Si… como decirlo… parece más… ¿tierno?

¿inocente?

-Mmmm… no lo sé, pero acá su perro guardián quedo hipnotizada por la foto.

-Eh…
A un lado de Sara y Roberto se encontraba Rena quien se había quedado viendo la foto desde hace un buen rato sin decir nada.

– ¡Oh!

Por cierto, Rena, ¿El de alado de Vesta no es Aisaac?

– ¿Mmm?

Rena logra reaccionar y analiza un poco a la otra persona de la foto y confirma la sospecha de Sara.

– ¡Tienes razón!

Es Aisaac-san.

-Uhm…
-Perdón por eso Roberto-san, es uno de los amigos de Vesta-san que conocimos el día que fuimos de compras al distrito comercial.

-Ya veo…
-Pues a decir verdad ese estilo de pelo que tenía Aisaac en ese momento ¿no es muy diferente del actual no?

-Cierto, además ambos emiten un aura más alegre en esta foto ¿no?

-Si, es como si después de esto algo importante hubiera pasado y lo tienen guardado…
-Bueno de cualquier forma…
Roberto deja la foto justo donde estaba y voltea a una pared que había visto desde hace un rato, en ella había un enorme cuadro con un inscrito en una placa como pie de imagen que decía “Gen.

83”, en la imagen se encontraban una mayor cantidad de personas de aproximadamente la misma edad que la anterior foto a excepción de 4 personas las cuales se notaba que ya habían pasado los 40 años, una de esas personas era una persona alta y fornida que poseía barba y bigote de estilo militar y pelo café al igual que una tez ligeramente morena, sus ojos morados miraban fijamente a la cámara y su expresión facial denotaba seriedad y orgullo, la persona a su lado es alguien de cuerpo delgado y entrenado con ojos azules y cabello corto gris plateado, es de tez clara y se nota que su edad es muy similar a la de la persona anterior.

Mientras todos están contemplando el cuadro algo les provoca un escalofrió por detrás.

– ¿Divirtiéndose?

– ¡Eeeeeeeeeek!

Todos se espantaron al unísono al ver a Vesta detrás de ellos con una sonrisa plácida y los ojos cerrados.

-Uhm… Veras… Vesta…
-Solo tenían que decirme que querían dar una vuelta por aquí… veo que están analizando las fotos que tengo.

-Si, en esta de aquí, ¿Quiénes son?

Sara señala la foto que están viendo, Vesta al ver la foto genera una sonrisa serena y procede a identificar a las personas en la foto.

-Ah… esa foto…
-¿Tiene algo malo?

-No… solo me da nostalgia…voy a empezar por los mayores de edad, la persona con la barba y bigote militar es Mario Sánchez Castañeda, el del cabello gris  y ojos azules es Nanami Kei, la que le sigue de cabello largo rubio y sumamente claro de piel es Donovan Castillo Trejo, la del cabello pelirrojo y la enorme cicatriz en el brazo izquierdo es Yamamura Shinji.

En cuanto a las de enfrente somos la generación 83, de izquierda a derecha en la parte de atrás son Tome, Sophia, Alex, Leal, Kazumi, Armando y Eliot.

En la parte frontal somos Kenzo, Aisaac, Yo, Akira, Santiago, Emiliano y Fernando.

También de colada en la foto tenemos por aquí a Yuuki.

Diciendo esto, Vesta señala una parte de la foto en donde se puede ver a Yuuki desde un árbol cercano al sitio en donde se tomó la foto el cual era como un bosque.

-Wow, ¿Y que son los cuadros que tienen encima de esa foto?

Encima de la foto antes mencionada la cual era un cuadro bastante grande se encontraban 3 retratos, el primero de izquierda a derecha era una persona calva de tez semi morena, el del centro era una personad e cabello café con barba ligera y una cicatriz en su ojo derecho que a pesar de todo se veía que era funcional lo cual destacaba sus pupilas azules, y hasta la derecha se encontraba una persona de casquete militar negro con un bigote sumamente poblado que no le quedaba para nada a su estilo de cabello.

El rostro de Vesta cambio un poco al ver aquello colocando una expresión melancólica y continúo señalando.

-El de la izquierda es Souma Kurama, el de hasta la derecha es Pedro López Zavala y el del centro… es el maestro Toudou Gouken…
– ¿Por qué la cara larga?

-… Los tres… fallecieron para cuando se tomó la foto grande… por ello no están en ella.

-Tu cara se puso inusualmente triste al señalar a Gouken-san, ¿Era muy importante para ti Vesta-san?

-… Era la figura más cercana a un padre que tenía, el día que falleció quede devastado… y no solo yo, todos en la foto le teníamos mucho aprecio… sobre todo Aisaac y yo, Aisaac es el hijo del maestro Gouken y a mí me cuido desde que tenía 7 años, fuimos los más afectados por ello.

-Ya veo…
-Uhm… Yo… Mmm… No…
-No se preocupen por hacerme sentir mejor, vamos a la sala de regreso, compre cosas para comer.

-Si.

Vesta espero a que todos salieran para cerrar la puerta sin antes darle un último vistazo a la foto de Gouken y cerrar la misma.

-Bueno vayan a la mesa o a la sala, traeré unos bocadillos.

(Bien, no preguntaron de dónde venían o donde los conocía, sería ligeramente difícil explicar eso)
-Si.

Vesta se dirigió a la cocina de donde saco unos bocadillos y unas cuantas bebidas y se dirigió de vuelta a la sala.

-Aquí tienen.

-Gracias.

-Por lo que veo conoces a bastantes japoneses ¿no Vesta?

-Si… en esa foto fue un grupo por asi decirlo de scouts en el que se nos dio la oportunidad de ir de Japón a México varias veces, actualmente conozco aun más personas por el hecho de que mi trabajo me obliga a ello.

-Pero en realidad lo que más llama la atención es la foto de tu escritorio, en esa foto pareces risueño y alegre mientras que en la foto grande a pesar de estar sonriendo es como si el aura de la misma es de tristeza o lamento.

-… Pasaron muchas cosas, no es algo bonito de hablar.

-Está bien, si no quieres hablar de ello no te vamos a obligar, pero teníamos que intentarlo.

-La curiosidad puede con muchas cosas, incluso a veces con cosas en las que uno nunca debe meterse.

– ¿Experiencia propia?

-No, conocidos.

-En fin.

¿Qué hacemos ahora?

El proyecto está terminado.

– ¿Qué fecha es hoy?

-miércoles, 28 de octubre.

-Mmmm el sábado es primero… pues ya que estamos ¿Quieren salir hoy a dar una vuelta?

Llevamos trabajando ya casi 3 meses y solo hemos salido una vez, y fue hace bastante.

-Cierto, ¿Qué opinan ustedes Roberto-san, Sara-san?

-Por mi está bien.

-Yo también los sigo, pero tengo una pregunta, ¿Qué hay el sábado?

– ¿Hmmm?

-Vesta lo menciono antes.

-Ah eso, el sábado es primero de noviembre asi que el parque detrás de su edificio va a ser decorado para la ocasión y prometí llevar a Rena a ver el parque.

-…
-…
-… ¿Qué?

-… Y yo que pensé que Rena se negaba a ello… Parece que si hace movimientos.

– ¿De qué están hablando?

-Por favor Vesta no seas modesto, todos sabemos que está pasando aquí.

-Mmmm… no, por eso pregunto.

-Oh vamos es obvio que van a ir a una cita el sábado.

-No es una cita, Rena solo me pidió que le mostrara como se ve el parque en esa época.

Sara y Roberto clavaron su mirada vacia en Vesta quien no movió su rostro en absoluto pues era lo que creía sinceramente.

-Tiene que ser una broma… ¡VESTA!

¡¿NO PUEDES SER ASI DE DENSO O SÍ?!

Sara se levantó del sillón y se paró frente a Vesta con una mirada muy seria provocando que Vesta levantara sus manos y las colocara cerca de el en modo de defensa.

-E-Es verdad Sara-san, n-no es una cita, solo le pedí que me mostrara como es todo en esa época.

– ¡Oh vamos!

¡Uno denso como la roca y la otra negada a aceptarlo!

¡DIOOOOOOOS!

-… Sin palabras… No puedo creer que Vesta sea asi de denso… Sabíamos que era ciego…  ¿pero tanto?

-A ver, ¿por qué todos entran en histeria cuando les cuento de esto?

Tome también cuando le conté se sobresaltó mucho y empezó a acribillarme como si hubiera hecho algo terrible.

-Me imagino, pobre Tome.

-Esto me lo guardare de anécdota, va a ser graciosísimo de recordar.

-Como sea, dejen de acribillarme.

¿Nos vamos a comer o qué?

-Si, está bien.

Todos abandonaron el departamento de Vesta a la vez para salir a comer mientras dejaban a Vesta un poco atrás ya que estaba inmerso en sus pensamientos.

-Aun lo sigue pensando jajaja.

-Es que es impresionante.

-Ciertamente lo es.

-Ustedes dos dejen ya de quejarse de Vesta-san.

-Ok no, corrijo.

SON impresionantes.

-Jejeje…
– ¡Hey!

-Ya paro… ya paro…
-Entonces, ¿A dónde vamos a comer?

-Mmm… hay un restaurante de comida china a un lado del parque sin nombre.

¿Les gustaría ir?

-Si ¿Por qué no?

-Bien entonces vayamos para allá.

Dejando a las chicas adelantarse, Roberto baja un poco el paso para equivalerse al de Vesta con el que decide preguntar algo.

-Oye Vesta, en la foto grande… dijiste que los tres de los retratos habían fallecido para ese entonces, pero… algo más paso ¿cierto?

-…
-Si fuera una muerte común, uno se entristecería de recordar, pero no de esa forma.

-Fue un accidente… el cual pudimos prevenir… pero nos quedamos pasmados… era algo tan improbable que muchos no supimos cómo reaccionar y cuando lo hicimos… ya fue demasiado tarde… no pude salvar al maestro Gouken.

-… Eso tiene un poco más de sentido, te culpas por un accidente que ocurrió ya que piensas que pudiste evitarlo.

-…
-Bueno, son tus asuntos y no creo que sea cómodo hablar de ello, pero apúrate que las chicas nos están dejando atrás.

-Bien.

Vesta y Roberto aceleraron el paso para igualar al de Sara y Rena quienes ya estaban un poco adelantadas.

– ¿De que estaban hablando?

-Nada muy importante.

Sigamos.

El grupo avanzo rápidamente por todas las calles hasta llegar al restaurante de comida china, entrando en el restaurante y tomando asiento ordenan lo que van a comer casi inmediatamente.

-Bueno pues en lo que llega la comida ¿Qué hacemos?

-No lo sé, realmente no se me ocurre algo de lo que hablar.

-Creo que ya gastamos todos los temas de conversación del día de hoy jajaja.

-A veces simplemente es bueno estar tranquilo y disfrutar del silencio ¿no?

– ¿Tú crees?

-Créeme, las personas que hemos vivido atormentados por todo tipo de trabajos y situaciones sabemos apreciar el silencio.

-Ciertamente, depende del ambiente en el que creciste.

Sin más que decir, el grupo espero en silencio a que llegara la comida que habían ordenado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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