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PAKNEY - Capítulo 21

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  4. Capítulo 21 - 21 Plan bajo la cúpula
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21: Plan bajo la cúpula 21: Plan bajo la cúpula Tras salir de la cueva, el grupo se detuvo bajo la sombra de un árbol retorcido.

El aire era espeso, cargado de humedad y tensión.

Born adelante de todos hablo con confianza.

—¡Bien!

Tenemos el apoyo de MytBronco —anunció con orgullo.

Onpur lo miró de reojo, escéptico.

—Me sorprende que todo te salga como quieres… —Estás celoso de mi papá —respondió Urm, hundiéndose de nuevo en la tierra.

—¿Celoso?

Más bien preocupado de que nos dejen más de un agujero en el cuerpo… Elizabeth, aún procesando lo que había descubierto en la cueva, alzó una mano.

—Esperen un momento… quiero probar algo.

Los gusanos se detuvieron.

Carli, acostada sobre la yerba, la observó con atención.

Elizabeth cerró los ojos y se concentró en la sensación que había experimentado al tocar la sangre de Born.

Imaginó cómo aquella energía se extendía por su cuerpo, como un río de fuego.

La sensación recorrió su cuerpo como un pulso, desde el pecho hasta la cola, emitiendo una luz tenue.

Su piel comenzó a reconfigurarse, los huesos crujieron con un murmullo leve, y su cuerpo se acortó y curvó, adoptando la forma de un gusano de Tambora.

—¡Wow, esto es magia!

—Exclamó Urm, acercándose con ojos brillantes.

—(¡Increíble!

Se siente muy diferente estar en este cuerpo…) —pensó Elizabeth, moviéndose con agilidad.

Carli se levantó y la olfateó con curiosidad.

—¿¡Eres capaz de hacer eso!?

Primero el fuego parlante y ahora esto… es mucho que procesar —Dijo, antes de acostarse de nuevo, abrumada.

—Esto podría servirnos para infiltrarnos en las Corazas —Comentó Born, pensativo.

Bormi se acercó, frunciendo el ceño.

—Por cómo hueles, debes de ser macho.

¿No que eras mujer?

—Debe ser por la sangre de Born.

Tal vez sea diferente con tu sangre, Bormi.

—Si gustas… pero que sea un pinchazo rápido.

—¿Y ahora cómo vuelves a tu estado normal?

—preguntó Onpur.

—Ya no me siento una enana, jaja.

Y pues… no sé.

¿Podría ser de la misma manera?

Elizabeth se concentró en su forma anterior.

Su cuerpo se estiró, las extremidades reaparecieron, y sus escamas volvieron.

—Pues sí… (Qué bueno volver a tener extremidades.) —dijo, moviéndolas con alivio.

Born asintió.

—Si puedes transformarte con la sangre que toques, entonces nos será más fácil entrar a las Corazas.

—Podría convertirme en una criatura pequeña y entrar.

La cuestión es que necesito una abertura.

—Cada seis días vienen naves a las Corazas.

Tal vez ahí puedas encontrar una —dijo Bormi.

Onpur la miró sorprendido.

—¿Y tú cómo sabes eso?

—Cada seis días me toca ir a reabastecerme de agua.

A veces paso cerca y las veo.

Born frunció el ceño.

—¿El anciano no sabe que vas sola?

—No siempre voy sola.

Me acompaña un grupo… a veces… —Si se entera, te va a asignar un vigía.

—Y si eso pasa, tú puedes postularte, ¿no?

Born —dijo Bormi con una sonrisa torcida.

—… Ya veo cómo piensas.

Está bien.

—(A estos dos les va a salir cuernos y cola…) —pensó Elizabeth.

—Todavía sigo yo aquí… —interrumpió Onpur.

—Oh, sí, es verdad.

Disculpa, Onpur —respondió Bormi con una sonrisa irónica.

—Le diré al anciano lo que traman tú y Born.

—¡Soplón!

¡Tío es un soplón!

—gritó Urm, saltando desde la tierra.

—¡Hey!

No me digas así.

Qué falta de respeto para tu tío… —¡Soplón!

¡Soplón!

¡Soplón!

Born se giró hacia Elizabeth.

—Dile al Rosfresh que se levante.

Iremos al otro lado de la selva.

Elizabeth le avisó, y la criatura los siguió.

Cruzaron la selva, y en la lejanía, una cúpula metálica se alzaba como una burbuja entre los árboles.

—Allí es donde se llevaron a mi hermana —dijo Carli, con voz temblorosa.

—Bien, podremos rescatarla más rápido —respondió Born —Entonces, Bormi, ¿hoy debería entrar la nave?

—Sí… aunque los horarios cambian.

No sé en qué posición estará el sol para cuando llegue —cerró los ojos, calculando.

—¿Y en qué criatura me convertiré?

Una criatura pequeña se asomó en el lomo de Carli.

Olfateando dónde antes estaban sus heridas.

—¡Es esa!

¡Agárrala!

—gritó Born.

—¿¡Dónde!?

—¡En el lomo del Rosfresh!

Carli los miró con inocencia.

Elizabeth le indicó que permaneciera quieta.

Con precisión, atrapó a la criatura alada y la pinchó suavemente.

Al liberarla, esta voló hasta un árbol y se lamió la herida, que se cerró al instante.

—Ya tenemos a la criatura.

Ahora solo falta planear qué haremos cuando logremos entrar.

—¿Qué dicen?

—preguntó Carli, queriendo participar.

—Vamos a planear cómo entrar a la Coraza gigante.

—Yo quiero ir, pero los rayos son muy peligrosos… —Podría desactivar los rayos desde adentro.

Pero es mejor que no entres tú en acción, Carli.

Es peligroso si descubren que estás involucrada.

—¿Por qué?

—¿Te gustaría que te roben la comida que cazaste?

—No.

Me lo comería también.

—(Jaja… como lo dice.

Quién sabe qué haría si no pudiéramos dialogar.) —Pasa igual con el dueño de la Coraza.

No le gustará que entremos y nos querrá comer.

—Ah, entonces vas a entrar sin que se dé cuenta.

—Sí, ese es el plan.

(Menos mal me entendió.) —Mi hermana… si la dejas salir, matará a los que están en ella.

Hazle este sonido.

Carli gruñó, y al mismo tiempo emitió un canto de pájaro.

—(Es increíble cómo puede hacer dos sonidos mezclados a la vez.

¿Será que podría cambiar mi voz sin transformarme del todo?) Elizabeth se concentró en su garganta transformando solo sus cuerdas vocales a las de un RosFresh.

Para su sorpresa, funcionó.

—¿Qué tal lo hice?

—No te escuchaste del todo bien.

Fue horrible, pero funcionará.

—(Mis sentimientos…) Está bien.

¿Y qué es ese sonido?

—Una melodía que cantábamos de pequeñas.

Si la cantas, ella te creerá lo que digas.

—Comprendo.

Elizabeth se reunió con los gusanos de Tambora y trazaron el plan.

—Bien.

Pensaba que Born, Onpur y Bormi entren por debajo cuando haga el sonido respectivo.

Si hago el otro sonido, nos retiramos.

Nota: Los gusanos de Tambora pueden detectar vibraciones del sonido bajo tierra y entenderlas con precisión.

—Entiendo.

—Como digas.

—¿Y si no funciona?

—preguntó Onpur.

—Tocará entrar a la fuerza.

(Espero no recurrir a ese plan.) Urm emergió de la arena, mirando al cielo.

—Papá, ¿esa no es una nave?

Born alzó la mirada hacia donde veía.

—¡Sí, es una!

—(¡Ah!

¡Mi plan todavía tiene muchos huecos!) —¡Vamos!

—dijo Bormi, adentrándose en la arena.

—¡A la acción!

—gritó Urm, pero Born la detuvo.

—Tú te quedas aquí, lejos del Rosfresh.

—Oh… está bien… Elizabeth miró a Urm por última vez, con una mezcla de ternura y preocupación.

—¡Oigan!

¡Ah!

(Que salga todo bien…) —Y se lanzó tras los demás.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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