palabras sin importancia - Capítulo 29
- Inicio
- Todas las novelas
- palabras sin importancia
- Capítulo 29 - 29 El origen relato
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
29: El origen (relato) 29: El origen (relato) Después de semanas de aislamiento por mi propia voluntad, tras una crisis emocional que me golpeó sin previo aviso, decidí salir de mi departamento.
Quería contemplar el exterior, tocar el pasto, dejar que el sol recorriera mi cuerpo.
Al abrir la puerta quedé paralizado.
Hasta tal punto que de mi garganta no podía salir ni un entrecortado sonido.
Lo que recibí a cambio fue una cacofonía de gritos de dolor y desesperación.
El cielo estaba roto, como si una barrera de cristal invisible se hubiese hecho añicos.
Fragmentos flotaban en el aire, suspendidos en una escena morbosa que quedó grabada en mis pupilas.
Mientras que la luna se tornó escarlata, como si llorara sangre espesa, densa, tanto profana como divina, como si un dios estuviera desangrándose frente a nosotros.
El sol agonizaba.
Su luz menguaba, siendo consumida por una oscuridad espesa e inexorable.
Entonces los vi: varios ojos de diferentes formas y tamaños observandonos desde lo alto.
Algunos mostraban una indiferencia helada, como si solo fuéramos menos que un granos de arena en un desierto interminable.
Otros irradiaban un hambre que me calaba los huesos hasta la medula.
No me observaban solo a mí, sino a toda la existencia de este pequeño y quizás moribundo planeta.
Las estrellas cambiaban de posición o tal vez regresaban a su lugar correcto.
Las personas se retorcían en una agonía insoportable.
No sabía si estaba atrapado en una pesadilla o si mi mente se había quebrado por completo,desconocía el porque pero un rinconcito de mi mente susurraba la idea que algo en su núcleo cambiara a algo mas primario intentara salir.
pero el frío cortante que rozó mi pierna me devolvió a la realidad ya se sentía demasiado real para ser una sueño fugaz o una fantasía.
No sabía qué hacer en este momento.
Sin que lo notara mi piel se erizó mientras permanecía absorto ante aquella visión, y mi cuerpo comenzó a mutar, a cambiar, a reconstruirse como un recipiente para algo incomprensible.
Brisas marchitas de un dolor fantasma me atravesaban, un sufrimiento que, paradójicamente, no sentía en lo más mínimo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com