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Paragon Supremo Renacido: El Ascenso de la Humanidad a la Supremacía Galáctica - Capítulo 103

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  3. Capítulo 103 - 103 Un triunfo solitario
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103: Un triunfo solitario 103: Un triunfo solitario Como resultado del duelo de Michael con el General, las paredes de la cueva continuaron desmoronándose.

Con cuidado de esquivar los mortíferos proyectiles, se adentró más en la oscuridad abismal, mientras el alienígena lo seguía con avidez.

Todo se oscureció tanto que, de no ser por Visión Perfecta, no habría podido ver por dónde iba.

—¡Muérete de una vez, cucaracha molesta!

—rugió el General; el hecho de estar pasándolo mal contra un mero Experto lo fastidiaba hasta el extremo.

«¡Ni mil años de tortura serán suficientes para saciar mi ira!», pensó el ser, con el juicio nublado por la furia.

Poco a poco, las heridas empezaron a acumularse en el cuerpo de Michael, ralentizándolo, y, aun así, no mostró reacción alguna al dolor.

En cierto momento, cuando su visión empezó a volverse borrosa, un panel apareció ante sus ojos.

La sensación de fatiga y dolor se dispersó al instante, reemplazada por un poder que ningún Experto debería haber sido capaz de manejar jamás.

[Técnica: Brujo]
[Rango: Épico]
[Nivel: 1]
[Descripción: Yendo más allá de un simple Berserker, ahora cada herida que acumules sumirá tu mente aún más en la locura, lo que alimentará de poder a tu cuerpo.]
Sin dudarlo, utilizó la técnica al máximo.

[Brujo activado]
Sus ojos carmesí empezaron a brillar con más intensidad, y sus atributos se vieron enormemente potenciados.

En ese momento, no sería exagerado decir que se sentía como el Experto más fuerte que jamás había existido.

—¡MUERE!

—exclamó el alienígena, lanzando el golpe de gracia.

Sin embargo, para su desconcierto, el golpe que debería haber matado a Michael no impactó.

Moviéndose más rápido que antes, esquivó el peligro por los pelos.

—Vaya, qué técnica tan útil —musitó Michael, mientras una sonrisa se extendía por su rostro.

Ahora, cada herida que lo había ralentizado, en vez de eso, le daba más fuerzas.

—¡Se acabó el recreo!

—.

Apretando los dientes, el General levantó la mano izquierda, provocando que hasta el último de los escombros a su alrededor saliera disparado hacia Michael como si fueran balas.

«Incluso usando Carrera y Parpadeo, es imposible salir ileso», analizó al instante, y tomó una decisión.

¡Fush!

Docenas de heridas apareeron en su cuerpo; arañazos superficiales y profundos de los que manaba sangre.

Satisfecho con el resultado, el alienígena permitió que los proyectiles se detuvieran.

No era ni mucho menos un experto en biología humana, pero sabía que el humano que tenía delante había perdido demasiada sangre.

—No creas que te dejaré morir tan fácilmente.

Vas a decirme cómo te enteraste de nuestro nombre —dijo el General con total naturalidad.

Al ver que el alienígena lo subestimaba, Michael no pudo evitar burlarse.

—Da igual la especie, todos vosotros, los alienígenas, sois unas criaturas necias.

Ya va siendo hora de que aprendáis las consecuencias de enfrentaros a la humanidad.

—Palabras vacías de un hombre destrozado —el alienígena negó con la cabeza, seguro de que Michael iba de farol.

Sin embargo, una duda surgió en su interior, impidiéndole avanzar.

El humano había sufrido muchas heridas y estaba en clara desventaja, entonces ¿por qué seguía en pie, impasible?

Tras respirar hondo, Michael esperó unos segundos más a que terminara el tiempo de reutilización de Carrera.

—Sé testigo de nuestro poderío.

[Carrera activada]
Alcanzando velocidades que el General no se esperaba, Michael se abalanzó sobre él con intención asesina.

¡BOOM!

Tomado por sorpresa por el aumento de fuerza, el alienígena salió despedido hacia un lado y se estrelló contra la pared de la cueva.

—¡¿Por qué es más rápido?!

—.

Reacio a perder contra un humano, el monstruo ordenó a los escombros cercanos que cortaran a Michael sin piedad.

Sin embargo, con cada herida que sufría, él se hacía más fuerte.

¡Ras!

De un tajo vertical, le cercenó la mano izquierda al General.

—¿Cómo?

¿¡CÓMO!?

¡¿CÓMO?!

—.

Confundido y furioso, intensificó sus ataques al límite.

El plan de torturar a Michael se había esfumado; ¡ahora el alienígena luchaba por su vida!

—¡No sirve de nada!

—proclamó Michael, mientras atacaba al ser con toda su fuerza.

Para entonces, las tornas de la batalla habían cambiado.

A pesar de los esfuerzos del alienígena, las heridas no ralentizaban a Michael, sino que le daban más fuerza.

—Aunque de alguna manera te hagas más fuerte al ser herido, ¡tienes que sentir dolor!

—razonó el alienígena—.

¡¿Cómo es que sigues en pie?!

Mirando desde arriba al bicho que tenía bajo su bota, el pecho de Michael se agitó ligeramente mientras soltaba una risita.

—¿No te lo he dicho ya?

Con la humanidad no se juega.

Simplemente estás cosechando lo que siembras.

—…

El ser se quedó sin palabras, incapaz de replicar.

¡Crac!

Sin dudarlo, Michael le aplastó la cabeza de un pisotón, acabando con él de una vez por todas.

Ahora que la amenaza había desaparecido, tenía que evaluar su estado.

—No siento el brazo izquierdo, el derecho está roto, apenas puedo sostener la Lengua del Diablo, tengo el hombro dislocado, mis costillas están hechas puré…

Suspiró con desaliento.

Todavía tenía que reunirse con los suyos, y seguro que había más Generales de los que ocuparse.

Quizá había sobrevivido a una batalla, pero la siguiente sería una sentencia de muerte.

—Qué…

fastidio —se quejó débilmente, echando un vistazo a su arma espiritual.

—¿Por qué estás tan callada?

Hace un momento estabas bastante segura de que iba a morir.

La Lengua del Diablo permaneció en silencio.

—Da igual —.

Negando con la cabeza, Michael empezó a cojear lentamente hacia la salida.

Tenía que darse prisa; había tenido suerte de seguir con vida, pero no se podía decir lo mismo de la tripulación.

—¿M-Michael?

Antes de poder dar más de un par de pasos, oyó que lo llamaban por su nombre.

Al levantar la cabeza, miró hacia la luz que iluminaba la salida.

Allí distinguió varias siluetas familiares que lo observaban desde arriba.

Mientras ellos estaban bañados por la luz, él se encontraba envuelto en la oscuridad abismal que ocultaba la mayoría de sus rasgos heridos.

Ava, la que lo había llamado, se quedó helada al ver su estado.

No había ni una parte de su cuerpo que no estuviera cubierta de sangre.

Aún más sorprendente era el cadáver que yacía a pocos metros detrás de él.

No había lugar a dudas…

El cadáver de un General.

Como era de esperar, los demás a su alrededor dudaron de lo que veían sus ojos.

—¿Estáis todos bien?

—al final, fue Michael quien rompió el silencio.

—S-sí —respondió Ava con timidez.

Dirigiendo débilmente su mirada a Alicia, Michael preguntó: —¿Y los Generales?

—…Muertos —respondió ella lentamente.

—Bien —Michael cerró los ojos, exhalando un suspiro de alivio.

Plaf.

En ese momento, los últimos vestigios de adrenalina abandonaron su cuerpo, haciendo que se desplomara en el acto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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