Paragon Supremo Renacido: El Ascenso de la Humanidad a la Supremacía Galáctica - Capítulo 75
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- Capítulo 75 - 75 Efecto dominó
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75: Efecto dominó 75: Efecto dominó Aunque Michael había alcanzado un poder sin parangón en su vida pasada, nunca había conseguido un cibernético Mítico como este.
Lo que significaba que no estaba seguro de qué esperar al activarlo en el centro de mando.
Al instante, un torrente de información le llegó a la cabeza.
El Infiltrador no solo había conseguido infiltrarse en la red de la nave, sino que incluso había logrado traducir los enigmas de los alienígenas de forma comprensible.
«¿Pero qué demonios?
¿Impedir la conquista de Tritón ha cambiado tanto los planes de los alienígenas?».
Se llevó una desagradable sorpresa.
Originalmente, se suponía que la batalla por Neptuno se prolongaría durante años.
Los humanos allí destacados habrían sufrido enormemente la falta de recursos procedentes de Tritón, lo que los habría llevado a su ruina definitiva.
Sin embargo, por lo que Michael estaba viendo, planeaban intensificar sus esfuerzos para tomar el control del planeta.
«Pensándolo bien, tiene sentido.
Si Tritón no está bajo su control, no podrán prolongar la batalla como antes.
A sus ojos, tienen que conquistar Neptuno por completo y lo más rápido posible».
Los demás miraron por la sala, intentando descifrar cómo funcionaba el módulo, pero fracasaron estrepitosamente.
—¿Estás bien?
—Por casualidad, el primero en notar la pálida expresión de Michael fue Roy.
La falta de color en su rostro se debía a que se había forzado al usar la técnica dos veces seguidas.
Si alguien oyera que un Experto Inicial había usado una técnica Mítica dos veces seguidas, lo tacharía de simples rumores, pues semejante acto debería haberle costado la vida.
—Sí, solo un poco cansado —respondió.
Aunque confiaba en su equipo, no podía decir lo mismo de Roy.
Varias horas después, el equipo se dio por vencido y decidió regresar.
—¿Michael?
Victoria aminoró el paso para igualar el de él.
El cambio en su actitud después de tocar el centro de mando no le pasó desapercibido.
—¿Descubriste algo?
—preguntó ella.
Al verlo asentir, sus ojos se agrandaron poco a poco mientras ataba cabos.
«¡Ahora entiendo por qué pudo advertirme de los portales ocultos y de la inminente invasión alienígena!
¡Es porque puede acceder a su red!».
La revelación la golpeó como un rayo.
A pesar de no tener tanta experiencia como la mayoría de los Grandes Maestros, sabía a la perfección lo valioso que era un poder así.
—¿Puedes decirme qué has visto?
De todos los presentes, Victoria era la única que sabía que él había enviado la advertencia.
Teniendo en cuenta la lealtad de ella, concluyó que era seguro contárselo.
—Creo que Neptuno sufrirá una gran oleada de ataques en las próximas semanas y meses… Unos que no podrán detener.
En realidad, la situación era tan desesperada que incluso había recibido una misión.
[Misión: Liberar Neptuno]
[Dificultad: Imposible]
[Tarea: Una gran amenaza se cierne sobre la superficie de Neptuno.
Es solo cuestión de tiempo antes de que aniquile toda vida humana.
Impide que los alienígenas tomen el control total del planeta.]
[Recompensa: Cibernético Mítico, 2000 Puntos de Habilidad]
A diferencia de la misión Proteger Tritón, Liberar Neptuno había sido marcada con la dificultad Imposible desde el principio.
Por no mencionar que la recompensa también era mayor.
—Esto no es bueno.
Por lo que dices, la situación allí será peor que en Tritón.
Por no mencionar que no tengo ningún poder allí.
—La mente de Victoria empezó a trabajar a toda velocidad; incluso con la fama de su facción, nadie escucharía a una general de otro planeta.
«Peor aún, ahora no soy general…».
Suspiró con desagrado.
—Estaremos bien —la tranquilizó Michael.
—Evelyn es una Maestra Máxima y lo ha sido durante mucho tiempo, ¿no?
Es solo cuestión de tiempo que se convierta en Gran Maestra.
Si la gente a su cargo mejora, podremos convertirnos en una fuerza formidable que ayude a Neptuno en el futuro.
Ella negó con la cabeza.
—Eso sería cierto si tuviéramos tiempo suficiente…, pero no es así.
A mi modo de ver, ayudarlos es imposible.
Michael soltó una risita antes de señalarse a sí mismo.
—¿Acaso no fuiste testigo de lo rápido que me convertí en un Experto Inicial?
A estas alturas ya deberías saber que nada es imposible.
—…
Al no tener una réplica, Victoria guardó silencio.
«Tiene razón.
¿Cómo he podido pensar que estamos condenados antes de agotar todas nuestras opciones?».
Su mirada se agudizó como la de una leona temible.
—Oye, ¿de qué estáis hablando?
—se acercó Ava, que se sentía excluida.
—Te lo contaré cuando estemos a solas —dijo él, dándole una palmadita en la cabeza.
De camino de vuelta, se toparon con los otros equipos que habían venido en busca de cualquier información que pudieran obtener.
La mayoría ya se había rendido, al darse cuenta de lo difícil que era penetrar hasta la más simple de las redes alienígenas.
Una vez de vuelta en la base, Roy se separó del grupo sin molestarse en hablar con Evelyn, ya que no tenía nada que comunicarle.
—Hay algo que quiero contaros.
Ahora que no había nadie más, puso al corriente a los miembros de su facción.
Bryce y Claire estaban allí, pues habían demostrado ser de confianza.
—Es una afirmación interesante… Dime, ¿cómo puede un Experto penetrar la red alienígena con tanta facilidad?
Especialmente uno que no tiene historial de pilotar un meca.
—Claire no rebatió la afirmación, a pesar de lo ridícula que sonaba.
—Es un secreto —dijo, guiñando un ojo.
Ella enarcó una ceja ante el gesto, pero guardó silencio.
Todo el mundo tenía sus secretos.
—Podemos confiar en él —razonó Bryce.
Tenía plena fe en las habilidades de Michael.
—Si tú lo dices —se encogió de hombros.
Pocos les creerían, ya que su facción aún no se había hecho un nombre, pero ella confiaba en su abuelo.
Ansiosos por trazar un plan de acción, fueron a ver a Evelyn para informarle de sus hallazgos y decidir los siguientes pasos.
Mientras tanto, cierto dúo había terminado por fin de editar su metraje, siguiendo las órdenes de Victoria.
—¡Es perfecto!
—exclamó Skylar, saltando de alegría.
Ya sentía que la fama se acercaba.
—Podrías haber ayudado un poco más… —se quejó Luis, con unas ojeras visibles.
—¡Yo era el apoyo emocional!
—proclamó.
Luis no se molestó en discutir.
Con un suspiro, subió la grabación editada a internet.
—¡A ver cómo reacciona el mundo al ascenso de la Alianza Indomable!
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