Paragon Supremo Renacido: El Ascenso de la Humanidad a la Supremacía Galáctica - Capítulo 80
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- Capítulo 80 - 80 Legado de un cerdo
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80: Legado de un cerdo 80: Legado de un cerdo —Me pregunto si esto fue suficiente para quebrar tu espíritu —murmuró Michael con frialdad.
Tenía experiencia a la hora de tratar con gente como Oliver.
Aunque el dolor servía para asustar, la humillación era algo aún más eficaz.
Había una razón por la que las facciones tenían su reputación en tan alta estima.
—¡T-tienes que haber hecho trampa!
¡Estoy seguro!
—proclamó Oliver, incapaz de aceptar que esas fueran las verdaderas habilidades de Michael.
Peor aún, se había puesto en ridículo delante de tanta gente.
No dispuesto a dejarlo pasar, apuntó de nuevo, pero Michael desapareció de su campo de visión.
«¿Qué?».
Entrecerró los ojos.
¿Cómo se había movido su oponente tan rápido?
—Te di un tiro gratis, no varios, ¿recuerdas?
—se burló Michael antes de golpearlo de lleno en la cara.
—¡Uf!
—La barrera protectora de Oliver logró resistir la fuerza.
Debido a la inercia, el hombre salió derrapando por el suelo.
Sin darle oportunidad de recuperarse, Michael comenzó su asalto y no dejó de golpear hasta asegurarse de que el escudo se rompiera.
Desde la zona de espectadores, Isaac observaba la escena con el ceño fruncido.
—Con la cantidad de recursos que invertí en Oliver, estaba seguro de que ganaría… —refunfuñó el hombre.
Se preguntaba si Oliver era simplemente así de inútil o si Michael realmente poseía tanta destreza.
«No le detecto ninguna herramienta, ni tampoco está ocultando su cultivo.
¿Cómo lo hace?».
Mientras el Gran Maestro debatía consigo mismo, el hombre bajo a su lado soltó un suspiro.
—Es una pérdida de tiempo preocuparse por el asunto de meros Expertos —le tranquilizó Austin—.
Independientemente del talento de un Experto, tardaría mucho tiempo en alcanzar el Reino Maestro, como para suponer un desafío.
—El problema es la incompetencia de Oliver —intervino Chloe—.
No entiendo a los de arriba.
¿Por qué tiene que ser él quien corteje a Victoria?
Hay muchas otras personas más adecuadas para la tarea…
—No cuestiones a los Señores —la interrumpió Isaac, liberando un poco de su aura.
—¡N-no era mi intención!
—empezó a tartamudear.
El simple horror de tener que responder ante un Señor la llenaba de pavor.
La mayoría de los duelos de los Expertos hasta ahora habían sido victorias sangrientas y reñidas.
La batalla de Michael fue una excepción; no mostró mucha dificultad contra Oliver.
—Por favor… —La súplica de Oliver cayó en oídos sordos.
Con una expresión indiferente, Michael usó la Lengua del Diablo para cercenarle la cabeza al hombre.
¡Glup!
Gracias a la arena, Oliver apareció vivo y en buen estado un segundo después.
Con gran dificultad, comenzó a respirar hondo y se desplomó de rodillas.
«Me siento un poco mejor.
Me pregunto si Victoria habrá disfrutado del espectáculo», reflexionó Michael, dejando en paz al supuesto legado.
—¡Mirad cómo se arrastra por el suelo a pesar de lo mucho que hablaba!
¡Es graciosísimo!
—¡Su legado debe de ser el de un cerdo!
Los soldados se beneficiaron inmensamente del duelo.
A pesar de que Michael abrumó a su oponente, sus golpes eran limpios y fáciles de prever.
Perfectos para que los analizaran más tarde los novatos.
—Una Cibernética Rara… —Tras inspeccionar su recompensa, Michael decidió que se le daría un mejor uso en otro lugar.
Al fin y al cabo, la destreza de su facción era importante.
—¡Has acaparado todo el protagonismo!
—elogió Ava, con los ojos brillando de emoción.
—¿Qué te ha parecido?
—Michael se giró hacia Victoria con una mirada curiosa.
De entre todos, era ella la que más rencor le guardaba a aquel hombre.
—Me ha gustado —dijo ella, bajando la mirada mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios.
Casi reacia a mostrar sus verdaderos sentimientos.
«Entonces, las cosas han salido bien», observó Michael.
—Oye, ¿qué vas a hacer con la cibernética?
—El interés de Enzo se despertó; aunque todavía no había comprendido su recompensa, su vista se estaba desviando hacia una ganancia mejor.
—Haré que todos compitáis por ella —dijo Michael, echando un vistazo a los miembros de su facción.
—Bastante generoso —rio Leo.
Pocos podían ofrecer una Cibernética Rara con tanta naturalidad.
—Estoy agradecida por la oportunidad —Amelia hizo una reverencia en señal de agradecimiento.
«Me pregunto si estarás tan agradecida al final de tu entrenamiento», pensó Michael para sus adentros.
La siguiente era Ava; con el combate de Michael todavía fresco en su mente, estaba preparada para darlo todo.
—Me duele en el corazón tener que luchar contra una monada como tú.
Pero que así sea; la recompensa bien lo vale —su oponente era un hombre rubio.
Con un gesto burlón, se echó el pelo a un lado, claramente seguro de su apariencia.
«No me gusta».
Sin embargo, para sorpresa del hombre, sus acciones hicieron que Ava comenzara a sentir desdén, aumentando sus poderes generales.
Unos minutos más tarde, Ava estaba de pie con el pecho henchido de orgullo, mientras que el hombre yacía destrozado en el suelo, incapaz de levantarse.
Con una gran sonrisa en el rostro, aceptó su recompensa.
La técnica que iba a obtener de la Cibernética Rara era justo lo que necesitaba.
Permitía aumentar o disminuir el peso de los objetos que se tocaban.
—¡Solo puedo imaginar lo que pasará si duplico el peso de mi martillo antes de golpear!
—Sus ojos brillaban como los de un niño en una tienda de golosinas.
Las posibilidades eran sencillamente infinitas.
Mientras Ava celebraba su victoria, Oliver hacía lo contrario.
—¡No puedo creer que haya perdido!
No solo me he puesto en ridículo, sino que también he perdido la oportunidad de adquirir una Cibernética Rara —se quejó el hombre.
Este era sin duda uno de los momentos más bochornosos de su vida.
—Deja de quejarte como una puta, imbécil —le golpeó Isaac en la cabeza, haciendo que se callara.
—Incluso con tu cagada, seguimos teniendo las cosas bajo control.
—¿Eh?
—preguntó Oliver, perplejo por las palabras del Gran Maestro—.
¿Cómo es posible que las cosas sigan bajo control?
Sin decir palabra, Isaac le mostró una grabación detallada de su derrota contra Michael.
—Como eres parte de la Legión Inmortal, estás bajo nuestra protección.
Cuando se corra la voz de cómo te ha humillado un don nadie… digamos que Michael va a tener a mucha gente llamando a su puerta por la noche.
—Hoo~ —Al instante, Oliver olvidó la humillación que había experimentado.
Una vez terminados los duelos de los Expertos, era hora del evento principal.
Los duelos de los Maestros.
Los soldados reunidos contuvieron colectivamente la respiración con expectación mientras veían a los dos primeros contendientes entrar en el ring.
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