Paraíso de Pecados: Sistema de Dominación - Capítulo 28
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28: [Capítulo extra] Capítulo 28 – Castigo 28: [Capítulo extra] Capítulo 28 – Castigo Último capítulo extra de la semana.
La próxima semana cambiaré el objetivo a 200 Power stones (Alcanzamos la meta demasiado rápido y no tengo tiempo para preparar un capítulo extra.
Triste ossan).
***
Fui al dormitorio más grande del segundo piso.
Estaba decorado con muebles de lujo y lámparas mágicas colocadas en una araña transparente que colgaba del techo.
Había una mesita al lado de la cama.
Al mirar el gran espejo que había frente a ella, pensé que tal vez una chica había usado esta habitación antes.
Seguro que usaba ese espejo para mirarse mientras la criada la ayudaba a prepararse para lo que fuera.
Luego estaba la cama.
Era lo más importante.
Su tamaño era un poco más grande que una cama extragrande, con un dosel rojo.
Genial.
Con eso, podría dormir con cualquiera sin que las monjas se enteraran.
Asintiendo con satisfacción, fui al armario de la esquina de la habitación y saqué algo de ropa informal de mi inventario.
Como el espacio de mi inventario era casi ilimitado, ya que lo había mejorado mucho para usarlo de almacén, tenía preparados casi todos mis artículos de uso diario.
Las monjas quizá quisieran ayudarme a vestirme por la mañana, así que necesitaba tener algo de ropa preparada.
La ropa que saqué consistía en sudaderas sencillas y unos pantalones.
También saqué un traje que usaba para eventos formales.
Ya que estaba, me puse una camiseta blanca sin mangas y unos pantalones cortos negros.
Eran cómodos y los usaba mucho en mi mansión.
Hacían lucir bien mi cuerpo tonificado.
Tras ordenar la ropa, me senté en la cama y volví a mirar el estado de esa Elfa Oscura.
El estado de alguien sobre quien había usado ‘Valoración de Requisitos’ permanecía en un menú determinado.
Podía usar mi normal para ver su estado en cualquier momento.
—
Nombre: Sandra
Raza: Elfa Oscura
Nv: 32
Pecados: 50
Virtudes: 0
Estado:
PS: 100/100 (MÁX 100)
PM: 30/30 (MÁX 100)
FUE: 25 (MÁX 100)
VIT: 23 (MÁX 100)
AGI: 35 (MÁX 100)
DES: 30 (MÁX 100)
INT: 24 (MÁX 100)
SUE: 25 (MÁX 100)
—
Habilidades:
[Nv 2 de Asesinato] [Nv 3 de Recopilación de Información] [Nv 1 de Inmunidad al Veneno]
—
Títulos:
[Asesina del Reino del Pecado]
—
Cuando lo miré de nuevo, eran unas estadísticas realmente buenas para la gente de este mundo.
Pero entonces, usé para ver el estado de García.
—
Nombre: García Pallas
Raza: Media Demonio, Media Humana
Nv: 41
Pecados: 0
Virtudes: 230
Estado:
PS: 100/100 (MÁX 100)
PM: 55/55 (MÁX 100)
FUE: 29 (MÁX 100)
VIT: 33 (MÁX 100)
AGI: 34 (MÁX 100)
DES: 42 (MÁX 100)
INT: 50 (MÁX 100)
SUE: 70 (MÁX 100)
—
Habilidades:
[Nv 4 de Magia de Ilusión] [Nv 4 de Magia Oscura] [Nv 3 de Magia Sagrada]
—
Títulos:
[Monja Pervertida] [Monja de la Iglesia Castitas]
—
Era totalmente diferente.
¿Cómo podía una monja ser más fuerte que una asesina?
Y ese título… Realmente era una monja pervertida.
Su Virtud disminuyó en 11 porque obtuvo Pecados por espiar el ritual de Paladín que hice con Sana.
Y no había recibido ningún castigo por ello.
«Es hora de que la castigue.
Quería mi polla, ¿no?
Le daré exactamente eso».
Y estaba un poco frustrado porque no logré avanzar con Rania antes.
Así que esto era perfecto.
¡Toc, toc!
—Eh, Paladín.
Soy García.
¿O-oí que me llamaba?
«Ha llegado en el momento perfecto».
Sonreí.
—Sí.
Entra.
Respondí, y la puerta se abrió con un chirrido.
García entró y caminó lentamente.
Por algún motivo, su ropa estaba aún más abierta que antes, y su falda era tan corta que se le veían las bragas.
El liguero que sujetaba sus calcetines hasta la rodilla se clavaba en sus suaves muslos.
Pero supongo que solo yo podía verlo, ya que ella usaba para ocultar su verdadera ropa.
Y García también sabía que yo, el Paladín, era capaz de ver a través de su ilusión.
Por eso se sonrojó mientras se sujetaba la falda y se cubría los pechos con las manos.
—E-Eh… ¡P-Perdóneme, por favor, Paladín!
Y-Yo… Llevo ropa diferente a la de las demás por mi situación.
¡Así que, por favor, permítame usar esta ropa mientras le sirvo!
Inclinó la cabeza profundamente.
La tela sobre su pecho se hizo a un lado, dejando al descubierto sus bonitos pezones rosados.
Pero al momento, su cabello plateado también cayó, ocultándolos de mi vista.
¿Podría ser…?
«¿Habrá entendido algo mal?»
Actuaba con normalidad cuando me la encontré cerca de la entrada, a pesar de que sabía que podía ver a través de su ilusión.
Quizá no le daba vergüenza y no le importaba que la mirara con ese atuendo.
Y ahora, esta era su reacción.
Yo no me enfadaría por algo así.
Al contrario, me gustaba más porque realmente era una monja pervertida.
Me encantaba que una chica pervertida se abriera de piernas solo para mí.
Y su ropa me excitaba de verdad, por eso la había llamado.
Pero parecía que había entendido mal y creía que estaba enfadado porque su atuendo era diferente.
«Puedo aprovecharme de esto.
En lugar de castigarla por espiar, lo haré de esta manera».
Además, ella también me deseaba.
Me di cuenta de que tenía la entrepierna mojada, aunque intentaba ocultarla con las manos.
Estaba esperando algo, ¿eh?
Su cuerpo también temblaba como el de un pequeño animal excitado en celo.
«Como esperaba, me gusta».
—Levanta la cabeza —ordené con una voz que irradiaba autoridad.
—¡S-Sí!
—García levantó la cabeza, y sus grandes pechos rebotaron.
Me miró mientras se frotaba los muslos; los jugos que goteaban de su entrepierna se extendieron y humedecieron su piel, haciéndola relucir.
—¿Te has dado cuenta de que puedo ver a través de tu ilusión?
—pregunté con una sonrisa de suficiencia, provocándola.
Asintió débilmente.
La imagen alegre que tenía de ella se había desvanecido, reemplazada únicamente por nerviosismo y lujuria.
Esa combinación de emociones era realmente fantástica.
La hacía parecer muy sexi, con un encanto inocente.
—Sí me gusta que la gente que trabaja para mí lleve uniforme.
—Cuando dije eso, noté que su cuerpo se estremeció.
Eso solo hizo que mi sonrisa se ensanchara.
Resultó ser más inocente de lo que pensaba.
Una chica inocente con una mente pervertida.
La respiración de García se volvió bastante agitada.
Me miró, específicamente a mi cuerpo tonificado y a mi entrepierna.
Debo admitir que mis pantalones no podían ocultar el bulto de mi entrepierna.
Y ni siquiera estaba erecto aún.
Era mi tamaño normal.
—¿Qué miras?
—pregunté en tono burlón, haciendo que García diera un respingo.
—N-No.
S-Solo estaba admirando su cuerpo.
S-Se ve bastante apuesto, Paladín.
—¿Ah, sí?
Asintió repetidamente ante mi pregunta.
—¿Quieres probarlo?
—dije mientras señalaba mi entrepierna.
García se detuvo en seco.
Un fuerte trago de saliva resonó en la habitación.
Fue audible porque no había ningún otro ruido.
Y entonces, bajó las manos con nerviosismo, dejando de intentar ocultar sus bragas mojadas y a la vista.
—S-Si usted me lo permite… C-Con mucho gusto le serviré, Paladín.
Si lo decía así, sonaría como una recompensa.
Así que me acaricié la barbilla, pensativo.
¿Cómo podía hacer que pareciera que le permitía llevar su ropa a modo de castigo?
Una idea acudió a mi mente justo después.
—Mmm, he decidido —dije mirando a García—.
Te permitiré llevar esa ropa, ya que parece que se debe a tus circunstancias.
Su rostro se iluminó al instante.
Una sonrisa radiante, la misma que le vi en la iglesia, apareció en su cara mientras juntaba las manos, empujando sus pechos hacia arriba.
—¡Pero!
—dije mientras señalaba el suelo—.
Arrástrate hasta mí y limpia mi polla.
Te permitiré lamerla.
Este es tu castigo.
Pensé que se mostraría reacia o asqueada, pero no.
Al contrario, se arrodilló obedientemente en el suelo y me miró alzando la vista.
Era una [Monja Pervertida] de pies a cabeza.
Quizá fue solo mi imaginación, pero las pupilas de sus iris azules parecieron adoptar forma de corazón.
Entonces, sacando la lengua, respondió:
—¡Con mucho gusto!
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