Paraíso de Pecados: Sistema de Dominación - Capítulo 5
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5: Capítulo 5 – Ilusión y prueba de paladín 5: Capítulo 5 – Ilusión y prueba de paladín Mientras caminábamos por un lujoso pasillo con una alfombra roja, vi pasar a unas cuantas monjas.
Fue entonces cuando me di cuenta de algo extraño.
En efecto, los hábitos de todas las monjas eran muy lascivos.
Pero ninguna tenía el pecho al descubierto, y solo enseñaban el escote y los muslos a través de la abertura de su minifalda.
Además, ninguna llevaba ropa transparente ni usaba cortinillas en el pecho.
Entonces volví a mirar a la monja que tenía delante.
Cada uno de sus movimientos hacía temblar su culo respingón.
Sus caderas se balanceaban de izquierda a derecha, como si me invitara a agarrarlas y a meterle mi vara de carne en su rendija.
Sin embargo, en ese momento había algo que me producía curiosidad.
Así que, mientras caminábamos, llamé a la monja que iba delante de mí.
—Hermana, ¿puedo preguntar algo?
—pregunté, lo que hizo que la monja fuera más despacio y mirara por encima del hombro.
—Sí, ¿qué es?
—¿Por qué su atuendo es diferente al de las demás?
Esa pregunta dejó helada a la monja y se detuvo en seco.
Parecía sorprendida, con los ojos muy abiertos, y giró lentamente su cuerpo hacia mí.
«Mierda, ¿he preguntado algo que no debía?».
Mis recuerdos del Paraíso de Pecados eran un poco confusos, ya que pasé cinco años dentro de Horizon Online.
Como mucho, solo recordaba a las heroínas principales y el hecho de que los hábitos de las monjas eran bastante eróticos.
Tampoco recordaba a la chica que tenía delante, lo que significaba que no era una de las heroínas principales.
Los detalles del juego ya eran borrosos.
Tenía buena memoria, pero era prácticamente imposible recordarlo todo sobre un Eroge al que no había jugado en cinco años.
Por eso, al principio, pensé que su atuendo era el normal de una monja, porque era la primera que había visto.
Pero, tras ver a las otras monjas, me di cuenta de que la extraña era ella.
—P-por qué preguntas eso?
¿N-no es obvio que mi ropa es igual que la de las demás?
—preguntó a su vez la monja, tartamudeando.
Sus mejillas se enrojecieron un poco.
¿En qué demonios se parecía al de las demás?
¿Por qué decía eso?
Su atuendo era mucho más de zorra y enseñaba más piel que el de las otras monjas.
Podría ir desnuda y, aun así, su ropa actual la haría parecer más sexi y lasciva.
«¿Podría ser?».
Por su reacción, pude adivinar que su atuendo no era el verdadero hábito de monja diseñado por la Diosa.
Por muy lujuriosa que fuera la Diosa, era imposible que hubiera diseñado este atuendo para una monja del Reino de la Virtud.
Por suerte, mi habilidad me ayudó a pensar con claridad.
Quedaba una posibilidad.
Y traté de confirmarlo con mi habilidad adicional.
Una ventana azul apareció con la información sobre la monja que tenía delante.
—
Nombre: Garcia Pallas
Raza: Medio Demonio Medio Humano
Descripción:
Una antigua monja de la Iglesia Luxuria que ahora sirve en la Iglesia Castitas tras saldar todos sus Pecados hace cinco años.
Sin embargo, como estaba acostumbrada a llevar el hábito de la Iglesia Luxuria, desarrolló exhibicionismo y eligió llevar el hábito de la Iglesia Luxuria en lugar del de la Iglesia Castitas.
El Arzobispo se lo permitió con la condición de que usara Magia de Ilusión y mantuviera oculta su verdadera apariencia.
Estado:
Pecados: 1
Virtudes: 241
Pecados necesarios para dominarla: 250
Requisitos:
1.
¡Ver a través de su Magia de Ilusión!
(Hecho)
2.
Convertirse en Paladín de la Iglesia Teri
3.
Donar 5000 de Oro a la Iglesia Castitas
4.
Visitar un orfanato en el Reino del Pecado con ella
5.
Visitar el barrio rojo en el Reino del Pecado con ella
6.
Ponerle un collar y una correa en el cuello
7.
Pasearla desnuda por la noche como si fuera un perro.
—
«Qué locura.
¡Los requisitos que necesito para dominarla son demenciales!
P-pero, ¿qué pasa con esta chica?».
Los requisitos ya estaban simplificados, pero aun así era demasiado.
No solo la cantidad de Pecados para dominarla era muy superior a la que tenía actualmente, sino que tampoco podía ir todavía al Reino del Pecado.
Además, era una media-demonio.
Aunque no parecían diferentes de los humanos normales por ser solo medio demonios, eran más hábiles con la Magia en comparación con los humanos y tenían una esperanza de vida más larga.
«Es imposible dominarla ahora mismo, pero lo haré algún día.
Es demasiado hermosa como para dejarla pasar.
Por ahora, sin embargo…».
—Ah, lo siento.
Solo pensé que su atuendo era mejor que el de las demás porque está muy guapa con él —dije, sonriéndole a la monja, García, lo que hizo que soltara un suspiro de alivio.
—Me ha sorprendido, ¿sabe?
Porque llevar ropa diferente a la de las otras monjas me daría un Punto de Pecado, así que, por favor, no bromee de esa manera… Mmm…
«Y, de hecho, has conseguido un Punto de Pecado porque lo he señalado.
Culpa mía, señorita monja erótica», repliqué cínicamente en mi mente.
Pude ver a través de su magia de ilusión por la diferencia de nuestra fuerza.
Para ser sincero, su Magia de Ilusión no estaba nada mal… Para la gente normal, y quizá para los que estuvieran por debajo del Nv 65, eso sí.
—Me llamo Arthur, señorita.
—Sí, Arthur.
Solo le advertiré esta vez, pero, por favor, no vuelva a hacerlo.
—Se puso las manos delante de la entrepierna y se dio la vuelta de nuevo—.
Sígame, por favor.
Estamos a punto de llegar a la zona de la prueba.
Además, me llamo García.
Por favor, llámeme así.
—Sí, señorita García.
«Estuvo cerca.
Probablemente no podría volver a verla si le dijera la verdad.
Bueno, tomémoslo con calma y empecemos con esa chica.
Luego, terminaré mi misión cuando llegue la noche».
***
El lugar de la prueba de Paladín se encontraba, inesperadamente, en un recinto cerrado.
Nunca se especificaba en el juego y se saltaba directamente a la parte en la que el protagonista lograba convertirse en Paladín tras un minijuego que consistía en introducir PM en una esfera, mostrando una ilustración de una esfera brillante, y luego procedía al ritual de cualificación.
Así que era la primera vez que veía el lugar real de la prueba.
La sala estaba a oscuras, con la esfera azul del minijuego flotando en el centro.
Entré con García, sin que nos acompañara ninguna otra monja.
—La prueba para convertirse en Paladín es sencilla, Arthur.
Solo tienes que hacer que la esfera brille introduciendo tu PM a través de la palma de la mano.
Si eres apto, la esfera emitirá un brillo dorado.
García se giró hacia mí con un movimiento exagerado, lo que hizo que sus grandes pechos se agitaran y se movieran peligrosamente.
Curiosamente, las cortinillas de sus pechos seguían el movimiento de estos, así que no pude echar un vistazo por debajo.
Aun así, ¿cómo podía llamarse a sí misma monja de la Iglesia Castitas si se movía de forma erótica, al igual que una monja de la Iglesia Luxuria?
¿No quedaría su identidad al descubierto tarde o temprano?
En fin, ese no era mi problema.
Si estuviera a punto de ser descubierta, iría a por ella y me la follaría en ese momento.
Así de simple.
Bueno, eso me hace sonar como un cabrón, pero… así es como funcionaban las cosas en este mundo.
—De acuerdo.
—Asentí y me acerqué a la esfera, seguro de que sería capaz de hacerla brillar.
Hacían falta algunos requisitos para que una persona hiciera que la esfera desprendiera un brillo dorado.
Tres, para ser exactos.
Mientras caminaba lentamente hacia la esfera, intenté recordar los requisitos para hacerla brillar.
«Primero, uno necesita tener al menos 55 de FUE y AGI.
También se necesitan al menos 50 de PM e INT».
Incluso el primer requisito era difícil para la gente de este mundo.
Necesitaban ser al menos de Nivel 60 para alcanzar ese tipo de estadísticas, lo cual era difícil a pesar de que la gente de este mundo podía revivir en la iglesia.
Aunque, si yo muriera en este mundo, regresaría a mi hogar, ya que esto no es más que mi fase de bonificación.
Así que no podía morir ni una sola vez en este mundo.
«En segundo lugar, necesitan tener la habilidad a Nv 8».
Teniendo en cuenta que el Nv 10 era el Nivel máximo, el Nv 8 significaba que debían ser, como mínimo, de clase maestra.
Subir de nivel la habilidad en el Paraíso de Pecados fue arduo, algo que no querría volver a experimentar jamás.
«Y, por último…».
Me detuve frente a la esfera y extendí la mano.
Un aura azul pálida apareció en mi palma y se extendió como un hilo hacia la esfera.
«Uno necesita tener, como mínimo, a Nv 7».
En cuanto el hilo azul tocó la esfera, esta brilló con intensidad, llenando la sala con una luz dorada.
—¡¿E-esto es?!
—gritó García desde atrás, sorprendida—.
¡Ha pasado la prueba!
¡Ha nacido un nuevo Paladín!
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