Paraíso Lujurioso - Capítulo 59
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59: Tengo que tomar una decisión…
59: Tengo que tomar una decisión…
Tras escuchar lo que dijo Gwen, Lucifer se dio cuenta de lo que pasaba y se alegró de que Gwen no supiera nada de sus aventuras con su madre, Jennifer, y Ashley.
Se sintió aliviado al pensar que su secreto seguía a salvo, pero también sabía que no podía contárselo a Gwen, porque si un beso en pantalla podía ponerla así de furiosa, entonces nunca lo perdonaría si supiera la verdad.
«No quiero perderla…
Pero tampoco puedo decirle la verdad…
Maldita sea, ¿qué debo hacer?
¿Qué puedo hacer?
Si le miento ahora, no habrá vuelta atrás.
Pero si le digo la verdad, entonces también podría perderla para siempre.
Nunca me perdonará por haberla engañado con mi madre, y no podré culparla por ello.
Simplemente no es justo…
¿Por qué tuve que enamorarme de mi mamá?
¿Por qué tuvo ella que enamorarse de mí?
¿Y por qué tuve que ir también a por la tía Jennifer, Ashley y Rosa?
¿Por qué tuvieron ellas que venir a por mí también?
¿Qué nos pasa?
¿Por qué pasó esto?», pensó Lucifer mientras miraba a Gwen, que seguía fulminándolo con la mirada.
«Tengo que tomar una decisión…
¿Pero cuál debería elegir?
¿Decirle la verdad sobre nuestras aventuras y arriesgarme a perderla para siempre?
¿O mentirle ahora y esperar que no se entere más tarde?», se preguntó Lucifer mientras miraba el rostro de Gwen.
Ella seguía llorando y sus ojos estaban llenos de ira.
Parecía que quería abofetearlo, pero se contuvo porque sabía que eso solo empeoraría las cosas para ella.
«Maldita sea…
Ahora solo me queda una opción.
No puedo arriesgarme a perderla».
—Tienes razón, Gwen.
Besé a otra chica para el rodaje de un anuncio.
Y sé que debes de estar furiosa conmigo por haberte hecho algo así.
Pero te lo juro, todo era parte del guion.
Además, sabes que nunca he hecho de modelo antes, ¿verdad?
Fue una decisión repentina de mi mamá convertirme en modelo y no tuve más remedio que seguir adelante con ello.
Pero te prometo que no pasó nada entre esa modelo y yo.
Solo somos buenos amigos, y eso es todo —dijo Lucifer mientras miraba a Gwen a los ojos con determinación.
Esperaba que ella entendiera lo que quería decir y aceptara su explicación.
Gwen lo miró conmocionada, con los ojos muy abiertos.
—¡¿Qué?!
¡¿Tu madre decidió eso?!
¡¿Quieres decir que tu mamá te obligó a engañarme?!
¡Eso es imposible!
¡¿Cómo pudo hacer algo así?!
—No, Gwen.
No es así.
Parece que no lo entiendes.
—Suspiró y tomó las manos de ella entre las suyas, sujetándolas con fuerza mientras la miraba a los ojos.
—Solo fue una actuación.
Nada menos, nada más.
Mi mamá lleva mucho tiempo trabajando en la industria del entretenimiento.
Sabe lo que hace falta para hacer un buen anuncio, y sabía que este beso haría que el anuncio destacara sobre los demás.
Por eso me pidió que besara a la otra chica —explicó, tratando de hacer que Gwen entendiera la situación.
—Para ella, los besos en pantalla no significan nada porque sabe que es solo para el espectáculo.
Por eso no le importó y me pidió que lo hiciera.
—Pero aun así…
¡Aunque fuera para un anuncio, besaste a esa mujer!
¡¿Y cómo sé yo que no la besaste también en privado?!
—exigió, fulminando a Lucifer con la mirada—.
¡¿Cómo puedo confiar en ti ahora que ya has traicionado mi confianza haciendo algo así?!
Lucifer se dio cuenta de que ella empezaba a enfadarse aún más, pero no sabía qué más decir.
Estaba haciendo todo lo posible por hacerle entender la situación, pero ella estaba demasiado alterada para escucharlo.
—Por favor, Gwen.
No te pongas así.
Sabes que nunca te engañaría.
Ese beso no significó nada.
Fue solo para el anuncio.
—Intentó convencerla una vez más.
No quería perderla por un error tan estúpido.
La amaba demasiado como para dejarla marchar.
—Pero…
—No, Gwen.
No hay nada más que decir.
Sabes que te quiero y que nunca te haría daño así.
Por favor, perdóname, ¿vale?
Te prometo que no volveré a hacerlo —suplicó mientras le apretaba las manos con más fuerza, estrujándolas suavemente mientras la miraba profundamente a los ojos—.
Por favor…
Por favor, perdóname…
Gwen miró a Lucifer durante varios instantes, y su expresión se suavizó un poco.
Tras unos segundos, suspiró y asintió con la cabeza.
—Está bien…
Pero solo porque te quiero mucho, Lucifer.
Si no, habría roto contigo ahora mismo.
Así que ni se te ocurra volver a hacer algo así —le advirtió, con un tono severo y serio.
—No lo haré.
Te lo prometo —respondió Lucifer con una sonrisa, contento de que lo hubiera perdonado, pero en su mente, se había hecho una promesa silenciosa.
«Lo siento, Gwen.
Sé que no debería mentirte, pero es mejor así.
Si te enteras de mis aventuras secretas con otras mujeres, nunca me perdonarás.
Así que, aunque signifique mentirte, lo haré para mantenerte a mi lado para siempre».
—Ven aquí, Lucifer —dijo Gwen mientras rodeaba el cuello de Lucifer con sus brazos y lo atraía hacia ella, presionando sus labios contra los de él.
Este acto repentino sorprendió a Lucifer, que se quedó paralizado un segundo, ya que ella nunca le había permitido besarla en los labios debido a sus creencias sobre la pureza.
Sin embargo, pronto se relajó, cerró los ojos y disfrutó del sabor de sus suaves labios.
Fue como si todas las preocupaciones e inquietudes que lo habían estado atormentando se desvanecieran en el aire.
En ese momento no le importaba nada más que besar a su amada novia.
El calor de su cuerpo contra el suyo, la dulzura de su boca y la fragancia de su cabello, combinados con los sonidos de su respiración agitada, hicieron que el corazón de Lucifer se acelerara aún más que antes.
Era como si todos sus sentidos se hubieran agudizado con su beso.
Era la mejor sensación del mundo.
Tras varios instantes, Lucifer abrió los ojos y miró los hermosos ojos negros de Gwen mientras ella le sonreía, con el rostro sonrojado.
—Te quiero tanto, Lucifer…
No me dejes nunca…
—susurró ella antes de volver a besarlo.
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