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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 Chatper 10 El retorno de un amor del pasado
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10: Chatper 10 El retorno de un amor del pasado 10: Chatper 10 El retorno de un amor del pasado La llegada de Isabella —no, no la hermana de Alejandro, sino su exnovia, una diseñadora de renombre que había vivido en Nueva York durante tres años— fue tan sorpresiva como inoportuna.

Sofía estaba revisando los bocetos de la colaboración mexicana en el estudio cuando la puerta se abrió con brío, y una mujer de cabello rubio y vestido de lino blanco entró como si fuera la dueña del lugar.

“Alejandro, querido, ¿no me vas a presentar a tu nueva compañera?”, dijo con una sonrisa helada, acercándose a Sofía como si se tratara de una criada.

Sofía se incorporó, desconcertada.

Había escuchado hablar de Isabella en passing, pero no esperaba que la primera reunión fuera tan directa y hostil.

“Sofía Rodríguez, directora de diseño”, dijo, tendiendo la mano.

Isabella la miró desde arriba, sin apretar la suya.

“Ah, la famosa diseñadora que ha revolucionado el Grupo de la Torre.

Debería agradecerte por entretener a Alejandro mientras yo estaba fuera.

Pero ya estoy aquí, así que puedes devolverlo”.

Antes de que Sofía pudiera responder, Alejandro entró en el estudio.

Su rostro se 乌云 cuando vio a Isabella.

“¿Qué haces aquí?

No esperaba verte hasta la reunión oficial”.

“¿No puedo saludar a un viejo amigo?”, dijo Isabella, acercándose a él y besándolo en las mejillas.

“Además, he venido a trabajar.

La Casa de Moda Herrera me ha contratado como directora artística”.

Sofía sintió un nudo en el estómago.

La Casa de Moda Herrera era la competidora más dura del Grupo de la Torre, y ahora la exnovia de Alejandro iba a trabajar para ellos.

Era obvio que Isabella estaba listo para jugar su parte en el juego de poder.

En las siguientes semanas, Isabella no perdió oportunidad de molestar a Sofía.

En una reunión con la marca mexicana, interrumpió a Sofía para decir: “Los diseños son demasiado rústicos, querida.

Alejandro siempre ha preferido la elegancia clásica, ¿verdad?

Recuerdo cuando le regalé un traje de terciopelo azul…”.

En el taller, cuando los artesanos mexicanos estaban trabajando en los bordados, Isabella los interrumpió: “¿No crees que este motivo es demasiado similar al de mi colección de primavera del 2023?

Pero bueno, a veces los principiantes necesitan inspirarse en lo que ya existe”.

Sofía trató de mantener la calma, pero los comentarios de Isabella la afectaban más de lo que quería admitir.

Una noche, mientras preparaba un presentación, descubrió que los materiales que había pedido habían desaparecido.

Sabía que era culpa de Isabella, pero no tenía pruebas.

Alejandro, por otro lado, notaba la tensión.

Un día, vio a Isabella riéndose con 一些 empleados del Grupo de la Torre y susurrando algo al oído de uno de ellos.

“¿Qué está pasando aquí?”, preguntó, acercándose.

“Nada, querido”, dijo Isabella, sonriendo inocentemente.

“Solo charlando sobre viejos tiempos”.

Pero Alejandro no se dejó engañar.

Consultado los registros de seguridad y vio que Isabella había entrado en el estudio de Sofía cuando estaba sola.

decidió hablar con ella en privado.

“Isabella, no sé qué esperas con esto”, dijo, frunciendo el ceño.

“Sofía es importante para el grupo y para mí.

No voy a permitir que la maltrates”.

Isabella se rió.

“¿Importante para ti?

Por favor, Alejandro.

Somos nosotros los que entendemos la importancia de la tradición y el éxito.

Esa chica solo te está distrayendo”.

“Ya no somos nada, Isabella.

Y si sigues molestando a Sofía, te aseguraré de que la Casa de Moda Herrera se entere de tus tactics sucias”, dijo Alejandro, con determinación en la voz.

Desde ese día, Isabella disminuyó sus ataques, pero su presencia seguía siendo una amenaza.

Sofía, por su parte, decidió no darle importancia.

Sabía que tenía el respaldo de Alejandro y del equipo, y que su trabajo hablaba por sí solo.

Un día, mientras revisaban los últimos diseños de la colaboración mexicana, Alejandro se acercó a Sofía y le susurró al oído: “No te preocupes por Isabella.

Ella solo está celosa porque sabe que has cambiado mi vida”.

Sofía sonrió, sintiendo cómo el peso de las tensiones se desvaneció.

“Lo único que importa es que juntos seguimos avanzando”, dijo, mostrándole un vestido con bordados de jade que acababa de terminar.

Alejandro la miró con admiración.

“Eres increíble, Sofía.

No hay nadie como tú”.

En ese momento, Sofía supo que los juegos de Isabella no podrían derribarlos.

Habían superado crisis más graves, y su relación estaba basada en algo más fuerte que las celos o las rivalidades.

Y aunque el camino seguía siendo duro, sabían que juntos podrían afrontar cualquier retorno del pasado.

La trampa oculta Aunque Isabella parecía haber dado un respiro, Sofía y Alejandro no bajaron la guardia.

El proyecto de colaboración con la marca mexicana estaba a punto de culminar, y ambos sabían que la Casa de Moda Herrera no se resignaría a una derrota.

Un día, mientras revisaban los últimos detalles para el desfile final, Isabella apareció de nuevo en el estudio, esta vez con una sonrisa demasiado inocente en los labios.

“Queridos, me gustaría invitarles a una pequeña cena en mi apartamento.

Sería maravilloso celebrar el final de vuestro proyecto”, dijo, extendiendo una invitación escrita a mano.

Sofía la miró con sospecha.

“Gracias, pero estamos muy ocupados con el desfile”.

“Alejandro, ¿no quieres recordar los viejos tiempos?”, insistió Isabella, acercándose a él.

“Recuerdo cuando hacíamos cenas como estas en París…”.

Alejandro se apartó ligeramente.

“Lo siento, Isabella.

Sofía y yo tenemos 太多 trabajo”.

Pero Isabella no se dio por vencida.

“Muy bien, entonces solo espero que disfrutéis de la sorpresa que os tengo preparada”.

Con esas palabras, se marchó, dejando una atmósfera cargada de tensión.

Esa misma noche, Sofía recibió una llamada desafiante de una periodista.

“¿Es cierto que el Grupo de la Torre ha robado los diseños de la Casa de Moda Herrera para la colaboración mexicana?”, preguntó la periodista.

“Tenemos una fuente muy fiable que asegura que Isabella ha presentado pruebas”.

Sofía se quedó sin habla.

Sabía que era una mentira, pero el daño ya estaba hecho.

En cuest minutos, las redes sociales estallaron con rumores y acusaciones.

El hashtag #RoboModa se convirtió en tendencia en España y México, y las ventas del Grupo de la Torre comenzaron a caer drásticamente.

Alejandro estaba furioso.

Consultado los registros bancarios de Isabella y descubrió transferencias sospechosas desde la Casa de Moda Herrera.

Pero no tenían pruebas concretas de que ella fuera la autora del sabotaje.

“Tenemos que encontrar la evidencia, Sofía.

No podemos dejar que nos arruinen de esta manera”, dijo, con rabia en la voz.

Sofía se negó a rendirse.

Comenzó a revisar los registros de los servidores del grupo, buscando cualquier rastro electrónico que pudiera relacionarse con el robo ficticio de diseños.

En un archivo oculto, encontró una serie de correos electrónicos entre Isabella y el director de la Casa de Moda Herrera.

En ellos, se mostraba cómo planeaban el ataque a la reputación del Grupo de la Torre.

“¡Lo tenemos!”, le gritó a Alejandro, mostrándole los correos.

Pero en ese momento, el sistema de seguridad del grupo entró en alerta.

Algo estaba mal en el almacén donde se guardaban los vestidos del desfile.

Corrieron hacia el almacén y encontraron la puerta abierta.

Los vestidos que habían sido preparados con tanto cuidado estaban destrozados, los bordados rasgados y los materiales arrojados al suelo.

Isabella estaba allí, rodeada de empleados de la Casa de Moda Herrera, sonriéndoles con satisfacción.

“¿Te gustan mis trabajos?”, dijo Isabella.

“Creo que han quedado mucho mejor así.

No queremos que vuestro desfile sea un éxito, ¿verdad?”.

Alejandro estaba a punto de saltar sobre ella, pero Sofía lo detuvo.

“No, Alejandro.

Es lo que ella quiere.

Lo mejor es llamar a la policía y demostrarle al mundo lo que realmente ha pasado”.

Mientras esperaban a la policía, Isabella se acercó a Sofía.

“Pensaste que podrías vencerme, ¿verdad?

Pero yo siempre gano.

Alejandro y yo estamos destinados a estar juntos.

Eres solo una interrupción en nuestro destino”.

Sofía la miró a los ojos con determinación.

“Tienes muy equivocada la idea de destino.

Alejandro y yo somos más fuertes juntos, y no importa lo que hagas, no podrás detenernos”.

Al final, Isabella y los empleados de la Casa de Moda Herrera fueron arrestados.

Las evidencias electrónicas y los testigos de los artesanos mexicanos demostraron que el Grupo de la Torre era inocente.

Pero el daño a la reputación era evidente, y ahora Sofía y Alejandro tenían un nuevo reto por delante: recuperar la confianza de los clientes y demostrar que su colaboración con la marca mexicana era un verdadero logro.

En medio de la crisis, Alejandro se acercó a Sofía y la abrazó fuerte.

“No importa lo que pase, siempre estaré a tu lado.

Juntos, podemos superar cualquier cosa”.

Sofía lo miró y sonrió, sintiendo cómo la fuerza de su amor y la confianza en sí misma la daban fuerzas para afrontar el futuro.

Aunque el camino estaba lleno de obstáculos, sabía que con Alejandro a su lado, nada era imposible.

# Nuevos horizontes Con la reconciliación entre Sofía y la señora de la Torre, el Grupo de la Torre entró en una nueva era.

La colaboración con la marca mexicana se convirtió en un ícono de éxito, abriendo puertas para futuras alianzas internacionales.

Pero Alejandro y Sofía no se conformaban con lo alcanzado; tenían planes audaces para llevar el grupo a un nuevo nivel.

Un día, mientras revisaban las tendencias del mercado global, Sofía se detuvo en una sección sobre el crecimiento del sector de la moda en Asia.

“Alejandro, mira esto”, dijo, mostrándole un informe.

“El mercado de China y Japón está en auge, y los consumidores de allí buscan marcas con historia y calidad.

Creo que el Grupo de la Torre podría tener un gran éxito allá”.

Alejandro frunció el ceño, reflexionando.

“Es un gran reto, Sofía.

La cultura y las preferencias de estilo son muy diferentes.

Tendríamos que adaptar nuestros diseños sin perder nuestra esencia”.

“Exacto”, respondió Sofía, emocionada.

“Y para eso, necesitamos una nueva estrategia.

¿Qué te parece la idea de organizar un concurso internacional de diseño, en el que diseñadores de Asia y España trabajen juntos para crear una colección que combine nuestras dos culturas?”.

Alejandro sonrió, impresionado con la creatividad de Sofía.

“Es una idea genial.

Y podríamos utilizar este concurso como plataforma para presentar nuestro ingreso oficial al mercado asiático”.

Así fue como se puso en marcha el proyecto “Puentes Culturales”.

Se lanzó una convocatoria en todo el mundo, invitando a jóvenes diseñadores de Asia y España a participar.

La respuesta fue abrumadora: miles de candidatos presentaron sus trabajos, mostrando una gran variedad de estilos y perspectivas.

En el proceso de selección, Sofía y Alejandro se dieron cuenta de los desafíos que les esperaban.

Los diseños de los diseñadores asiáticos se caracterizaban por la sutileza, la armonía y la inspiración en la naturaleza y la historia local, mientras que los españoles destacaban por la pasión, la expresividad y la fusión de la tradición y la modernidad.

“Tenemos que encontrar un punto de encuentro”, dijo Sofía a un equipo de trabajo.

“Imaginen un vestido que combine el bordado chino con la forma del traje de flamenco, o un accesorio que mezcle el jade japonés con el terciopelo español”.

Mientras los diseñadores trabajaban en sus propuestas, Isabella, que estaba en libertad condicional después de su arresto, se enteró del proyecto.

Aunque estaba prohibida de trabajar en la industria de la moda temporalmente, no podía evitar sentir envidia por el éxito de Sofía y Alejandro.

Decidió buscar una manera de interrumpir el concurso.

Contactó con algunos de los diseñadores participantes que habían sido descalificados, y les convenció de que se rebelaran.

“Están siendo engañados”, les dijo.

“El Grupo de la Torre solo quiere lucrarse con vuestras ideas sin daros el reconocimiento que merecéis”.

Poco a poco, un grupo de disidentes comenzó a causar problemas.

Protestaron en las instalaciones del grupo, exigieron que se les diera una segunda oportunidad y amenazaron con llevar el caso a los medios.

Sofía y Alejandro estaban exasperados.

“No podemos permitir que Isabella arruine todo lo que hemos construido”, dijo Alejandro.

Sofía asintió, pensativa.

“Pero también tenemos que entender los sentimientos de estos diseñadores.

Quizás podemos encontrar una solución que satisfaga a todos”.

Con ese objetivo en mente, convocaron una reunión con los disidentes.

“Entendemos que estáis frustrados”, les dijo Sofía.

“Y queremos ofreceros una oportunidad.

Aunque no podéis participar en el concurso final, podéis ser parte del equipo de diseño de la colección.

Tendréis crédito por vuestras contribuciones y una retribución adecuada”.

Los diseñadores se mostraron sorprendidos y encantados con la propuesta.

Comprendieron que habían sido manipulados por Isabella y se disculparon por sus acciones.

Con el problema resuelto, el concurso continuó su curso.

Los diseñadores seleccionados trabajaron en colaboración intensiva, superando los obstáculos culturales y creativos.

Y cuando llegó el día del desfile final, el palacio del Grupo de la Torre estaba repleto de invitados internacionales, periodistas y clientes potenciales.

Los modelos caminaron por el pasillo luciendo colecciones que iban desde vestidos que combinaban la elegancia de kimonos japoneses con los colores vibrantes de la Alhambra, hasta trajes que mezclaban la simetría geométrica china con la sensualidad del flamenco.

El público aplaudió暴风雨般, y las reseñas en los medios de comunicación fueron unánimes en elogiar el éxito del proyecto.

En el momento de la celebración, Alejandro se acercó a Sofía y la abrazó.

“Gracias a ti, todo esto fue posible”, le susurró al oído.

Sofía lo miró y sonrió.

“Y es solo el principio, Alejandro.

Juntos, podemos alcanzar cualquier meta que nos propongamos”.

Mientras disfrutaban de la fiesta, Isabella observaba desde lejos.

Vio cómo Sofía y Alejandro se felicitaban con el equipo y la familia, y sintió un vacío en su interior.

Comprendió que había sido derrotada no por la fuerza, sino por la inteligencia y la bondad de Sofía.

Y en ese momento, decidió dejar atrás la venganza y buscar un camino nuevo para sí misma.

Mientras el Grupo de la Torre se adentraba en nuevos horizontes, Sofía y Alejandro sabían que los retos seguirían llegando.

Pero estaban seguros de que, con su amor, su creatividad y la fuerza de un equipo unido, podrían afrontar cualquier cosa que el futuro les deparara.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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