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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 103

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103: Capítulo 106 Brasil, la Revolución da Cadeia 103: Capítulo 106 Brasil, la Revolución da Cadeia En las profundidades de la Amazonía brasileira, donde el sol se filtra a través del dosel verde como luces de colores, las comunidades indígenas Tupi-Guarani habían visto cómo su tierra se veía amenazada por la deforestación.

Pero una startup llamada “AmazonTrace” estaba cambiando la historia.

En Manaus, su fundador, Eduardo, explicaba a Lia cómo su plataforma de blockchain conectaba a agricultores, artesanos y consumidores.

“Cada producto que sale de la Amazonía tiene un código QR que no solo muestra su origen”, dijo, “sino que también demuestra cuánto bosque se protege por cada compra”.

Lia, con su equipo de filmación, seguía el recorrido de una camisa tejida por la comunidad Tupi-Guarani.

Desde la siembra del algodón orgánico en tierras protegidas hasta la confección en un taller comunitario, cada etapa estaba registrada en la blockchain.

“Quiero que el mundo entienda que la ropa no es solo un artículo”, dijo mientras filmaba a una artesana tejiendo motivos simbólicos, “es un compromiso con la supervivencia de la Amazonía”.

Alejandro, en meanwhile, estaba en Bruselas negociando con el Banco Mundial.

“Las comunidades indígenas son los mejores guardianes de la selva”, le decía al director del Banco.

“Con fondos sostenibles, pueden convertir su sabiduría en un modelo de desarrollo que protege el ecosistema”.

Después de meses de conversaciones, se anunció un préstamo de 50 millones de dólares para proyectos como el de “AmazonTrace” y otras cooperativas indígenas.

Zoe, en São Paulo, estaba trabajando en una colección limitada llamada “Amazonia en Piel”.

Consultado con artistas indígenas, diseñó ropas con motivos que representaban la vida silvestre y las rutas fluviales de la Amazonía.

“Cada prenda de esta colección protege 1m² de bosque”, explicaba en un vídeo promocional.

“Y con el código QR de AmazonTrace, puedes ver exactamente cuál área está siendo protegida por tu compra”.

El evento clave llegó con el summit “Amazonia Viva” en Manaus, donde se reunieron más de 200 comunidades indígenas desde todo Brasil.

El evento comenzó con una ceremonia tradicional, donde ancianos Tupi-Guarani danzaron alrededor de un fuego, simbolizando la unión entre la tradición y la tecnología.

“Hoy, la Amazonía no solo habla con la voz de sus ríos y árboles”, dijo Alejandro en su discurso, “sino con la voz de sus pueblos, quienes ahora tienen herramientas para defender su tierra”.

Lia presentó un extracto de su documental “Hilos de Amazonia” durante el summit.

En la proyección, se veía a un joven Tupi-Guarani mostrando el código QR de una camisa: al escanearlo, aparecía un mapa interactivo de la región protegida, con fotos de los agricultores y artesanos involucrados.

“Este documental no es solo un retrato”, dijo Lia, “es una invitación a ser parte de la solución”.

Eduardo, de “AmazonTrace”, anunció la integración completa del código EcoTransparencia en su plataforma.

“Ahora, cada vez que un consumidor en Nueva York o Tokio compra un producto de la Amazonía”, dijo, “no solo compra algo hecho con respeto, sino que también recibe un certificado de la superficie de bosque protegida”.

Los asistentes del summit aplaudieron, sabiendo que esto significaba más ingresos para las comunidades y menos deforestación.

Zoe lanzó su colección “Amazonia en Piel” durante el summit, con un desfile donde modelos indígenas lucían las prendas mientras caminaban sobre un escenario diseñado como un sendero de la selva.

Cada prenda tenía un código QR en el lateral, que al escanearlo, mostraba un video corto de la comunidad que la había creado.

“Esto no es moda fast”, dijo Zoe, “es moda con propósito.

Moda que salva vidas y selvas”.

Alejandro, satisfecho con el apoyo del Banco Mundial, anunció que los fondos se destinarían a capacitar a jóvenes indígenas en tecnología blockchain y marketing, así como a instalar sistemas de vigilancia solar para detectar deforestación.

“La Amazonía es nuestro pulmón”, dijo, “y hoy, empezamos a curarla desde dentro”.

La respuesta de los consumidores fue inmediata.

La colección de Zoe se agotó en menos de 24 horas en su app, y “AmazonTrace” recibió solicitudes de empresas de EE.

UU., Europa y Asia para colaborar.

En la comunidad Tupi-Guarani, los niños empezaron a aprender a usar tablets para registrar los procesos de cultivo, combinando la sabiduría de sus mayores con la tecnología moderna.

Lia, mientras terminaba su documental, habló con una anciana Tupi-Guarani.

“Antes, temíamos que nuestra cultura se perdiera”, dijo la anciana, mostrando un telar con motivos que representaban el ciclo de la lluvia.

“Ahora, con estos códigos y estas películas, nuestra historia viaja por el mundo.

Y eso significa que seguimos existiendo”.

A medida que el summit concluía, las comunidades se prepararon para regresar a sus territorios, cargadas de esperanza y herramientas.

En el aeropuerto de Manaus, Alejandro se despedía de Eduardo y Zoe, sabiendo que el trabajo estaba apenas comenzando.

“La revolución da cadeia”, dijo, refiriéndose a la cadena supply sostenible, “es la manera en que la Amazonía se defiende.

No con muros, sino con códigos, con historias, con la unión de quienes la aman”.

Y así, Brasil demostró que la moda podía ser un motor de regeneración.

Las startups como “AmazonTrace”, las comunidades indígenas y la Alianza Global se unieron para crear un modelo donde cada compra tenía un impacto tangible.

En las selvas brasileñas, los árboles seguían creciendo, y los códigos QR en las prendas eran como sellos de paz, garantizando que la Amazonía viviera para las generaciones venideras.

Mientras el sol se ponía sobre la selva, Lia revisaba los filmes de su documental y sonrió.

Había capturado la lucha, la esperanza y la innovación de un pueblo que no solo tejía ropa, sino que tejía el futuro de la Tierra.

Y en el corazón de la Amazonía, el latir de la vida seguía fuerte, alimentado por cada código escaneado, cada prenda comprada y cada corazón que decidió creer en un mundo donde la moda y la sostenibilidad caminan juntas.

En las llanuras de Nigeria, donde el calor hace temblar el aire, las comunidades de agricultores habían sufrido por años con la desertificación.

Pero una joven bióloga llamada Amina había desarrollado una idea: cultivar algodón en combinación con árboles frutales, creando un hábitat que combatiera la sequía y generara ingresos múltiples.

“Los árboles dan sombra al algodón”, explicaba a Luna, “y su fruto puede venderse en el mercado local.

Es un sistema que beneficia a la tierra y a las personas”.

La Alianza, impressed, apoyó a Amina para scaling su método en la región de Kebbi.

Se distribuyeron semillas de algodón orgánico y árboles de plátano, y los agricultores aprendieron a usar riego solar y abonos orgánicos.

“Antes, la tierra estaba muerta”, dijo un agricultor llamado Mohammed, mostrando un campo donde los plátanos y el algodón crecían juntos.

“Ahora, es un oasis”.

Alejandro, en Abuja, se reunió con el gobierno de Nigeria para promocionar el “modelo hábitat”.

“Este método no solo produce algodón”, le decía al ministro de Agricultura, “sino que también recupera tierras áridas y reduce la migración rural”.

El gobierno anunció un programa nacional de regeneración agrícola, inspirado en el proyecto de Amina, con fondos para 10.000 familias.

Zoe, en Lagos, creó una campaña llamada ” NigeriaViva”, que unía a diseñadores africanos y agricultores.

“Queremos mostrar que la moda nigeriana no solo es colores y texturas”, dijo, “sino que también es un compromiso con la regeneración del suelo”.

Los diseñadores usaron el algodón de la región para crear ropa casual y elegante, cada prenda con un código QR que mostraba el proceso de cultivo y la vida en las comunidades.

El evento clave llegó con el desfile ” NigeriaViva” en Lagos.

Los modelos lucían trajes de algodón orgánico, combinados con accesorios de madera reciclada y cuero ético.

En el escenario, había una instalación con mini-hábitats de algodón y plátanos, mostrando cómo el sistema funcionaba.

“Cada prenda de esta colección protege un metro cuadrado de tierra de la desertificación”, anunció Amina, invitada de honor.

Lia, que había filmado el proceso en Kebbi, presentó un capítulo de su documental “Tierras Vivas” durante el desfile.

En los videos, se veían a niños jugando entre los árboles frutales y agricultores cosechando algodón y plátanos.

“Esto no es solo agricultura”, dijo Lia, “es un arte de vivir con la naturaleza”.

Alejandro firmó un acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo (ONUDI) para Promoción el modelo hábitat en África occidental.

“Nigeria demuestra que la agricultura regenerativa es posible”, dijo.

“Y con el código EcoTransparencia, los consumidores del mundo pueden apoyar este cambio”.

Las ventas de la línea ” NigeriaViva” fueron un éxito en EE.

UU.

y Europa, donde las tiendas eco-friendly las exhibieron en vitrinas con fotos de las comunidades nigerianas.

Un cliente en Londres, al escanear el código de su camisa, vio un video de Mohammed regando sus plantas y escribió en redes: “Este algodón no solo cubre mi cuerpo, sino que también da vida a la tierra”.

Amina, ahora liderando un centro de capacitación en Kebbi, enseñaba a otros agricultores el método hábitat.

“La clave es entender que la tierra es una familia”, decía.

“Si la cuidamos, nos cuida a nosotros”.

Y así, Nigeria se convirtió en un ejemplo de cómo la moda y la agricultura pueden unirse para combatir el cambio climático.

El algodón orgánico, ahora un símbolo de regeneración, no solo trajo ingresos a las comunidades sino que también dio esperanza a tierras que parecían perdidas.

En las llanuras de Kebbi, los árboles frutales ondeaban con el viento, y los códigos QR en las prendas eran una invitación a todos a ser parte de un planeta más vivo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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