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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 104

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  4. Capítulo 104 - 104 Capítulo 107 Perú el Turismo que Respecha
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104: Capítulo 107 Perú, el Turismo que Respecha 104: Capítulo 107 Perú, el Turismo que Respecha En las alturas de los Andes peruanos, donde las cumbres nevadas se mezclan con los llanos verdes, la aldea de Chinchero recibía cada día a turistas curiosos por conocer la tradición andina.

Allí, Nilda, una tejedora indígena de 50 años, había convertido su casa en un eco-lodge llamado “Tika Wasi”, que significaba “Casa de la Luz” en quechua.

“Los turistas no solo buscan descanso”, decía mientras mostraba una tela tejida con lana de alpaca, “buscan conexión.

Conexión con la tierra, con nuestra cultura y con un modo de vida sostenible”.

En el patio del lodge, unas alpacas pacíficas pastaban mientras un grupo de turistas aprendía a shear (tala) sus lanas de manera respetuosa.

“Las alpacas son nuestras hermanas”, explicaba Nilda a una familia estadounidense.

“Les cortamos la lana una vez al año, como una muda natural, y así ellas se mantienen frías en verano y calientes en invierno”.

Después de la tala, los turistas podían participar en talleres de tejido, creando bufandas o mantas que luego podrían escanear con su código QR para ver el recorrido completo: desde la cria de la alpaca hasta el tejido artesanal.

Alejandro, en meanwhile, estaba en Lima negociando con Airbnb.

“Los viajeros actuales buscan experiencias que no solo sean únicas, sino que también contribuyan a la comunidad”, le decía al gerente regional.

“Los eco-lodges como el de Nilda son el futuro del turismo”.

El acuerdo consistía en una sección especial en la plataforma llamada “Turismo que Respecha”, donde solo aparecerían lodges certificados con el código EcoTransparencia, mostrando sus prácticas ambientales y sociales.

Lia, en Cusco, organizaba un intercambio cultural entre tejedoras andinas y diseñadores europeos.

“Queremos que los diseños tradicionales sean reconocidos en el mundo”, dijo mientras acompañaba a un diseñador francés a la aldea de Nilda.

El diseñador, inspirado por los motives geométricos de las mantas, anunció una colaboración para crear una línea de ropa de lujo que combinara la lana de alpaca con telas recicladas.

“Estas telas no solo son bellas”, dijo, “sino que también cuentan la historia de un pueblo que vive en harmonia con la naturaleza”.

El evento clave llegó con el lanzamiento de la ruta “Camino del Alpaca”, una serie de lodges y talleres en el Cusco y Puno que mostraban el proceso completo de la lana de alpaca.

En la inauguración, en la Plaza de Armas de Cusco, Nilda lucía un poncho tejido por ella misma, con un código QR en el hombro.

“Este camino no es solo para turistas”, dijo en su discurso, “es para todos quienes quieren saber que el turismo puede ser un aliado de la conservación”.

Los asistentes del lanzamiento pudieron experimentar una mini-version del camino: shear una alpaca, aprender a tejer un pequeño cuadrado y escanear el código de un bufando para ver su historia.

Un turista alemán, al escanear, vio un video de Nilda enseñando a su hija a tejer, con el texto: “Cada fibra de esta lana protege 5m² de pastizal andino”.

“Es increíble”, dijo, “ahora entiendo el valor detrás de cada prenda”.

Alejandro anunció el acuerdo con Airbnb, mostrando un mapa interactivo de las rutas certificadas.

“Ahora, al reservar un lodge en la ruta Camino del Alpaca”, dijo, “los viajeros sabrán que su dinero va a apoyar a la conservación de la alpaca y a la preservación de la tradición tejedora”.

Lia, durante el evento, presentó un extracto de su documental sobre Nilda y las tejedoras.

En el video, se veía a Nilda entrenando a jóvenes jóvenes en técnicas de tejido sostenible, combinando métodos tradicionales con materiales reciclados.

“La cultura no se mantiene encerrada”, decía en el documental, “se mantiene compartiendo, adaptando y creciendo”.

La respuesta de los turistas fue inmediata.

Las reservas en los lodges de la ruta aumentaron un 150% en la primera semana, y las tiendas de artesanías de Cusco comenzaron a etiquetar sus productos con códigos QR, inspiradas por el éxito de Nilda.

“Antes, los turistas compra por el diseño”, dijo una artesana vecina de Nilda, “ahora, compran por la historia que carry cada prenda”.

Nilda, ahora entrenando a más de 30 mujeres en su taller, se sentía orgullosa de cómo su proyecto había crecido.

“No solo estamos protegiendo la tradición del tejido”, decía a una de sus alumnas, “sino que también estamos dando trabajo a nuestras familias y cuidando a las alpacas, que son la vida de nuestra comunidad”.

Alejandro, satisfecho con el lanzamiento, anunció que la Alianza estaba en conversaciones con países como Bolivia y Ecuador para replicar la ruta Camino del Alpaca en la región andina.

“El turismo sostenible es una fuerza transformadora”, dijo.

“Y Perú nos demuestra que cada viaje puede ser un acto de respeto hacia la tierra y las culturas”.

En el lodge de Nilda, los turistas se acercaban a las alpacas con cuidado, aprendiendo sus nombre y su historia.

Una niña de 10 años, al escanear el código de un mantel tejido por su madre, vio un video de Nilda sonriente: “Este mantel nació en las llanuras de Chinchero, con la ayuda de María, tu madre, y de nuestra alpaca Blanca.

Gracias por llevar con nosotros”.

Y así, Perú demostró que el turismo podía ser un medio para preservar tradiciones y proteger el medio ambiente.

La ruta Camino del Alpaca no solo ofrecía experiencias inolvidables, sino que también conectaba a consumidores y productores, mostrando que cada elección turística podía ser un voto por un mundo más justo.

Mientras el sol se ponía sobre los Andes, Nilda se sentó a tejer una nueva tela, rodeada de turistas que observaban con atención.

“Cada reknot en esta tela es un hilo de esperanza”, pensó.

“Esperanza de que la cultura andina siga viva, de que las alpacas sean respetadas, y de que el turismo pueda ser un aliado en lugar de un enemigo”.

En la pintoresca ciudad de Prato, Italia, famosa por su industria textil desde el siglo XIV, una revolución silenciosa estaba sucediendo.

La fábrica “EcoModa”, dirigida por Marco, un empresario de mediana edad con gafas redondas, había convertido el desperdicio de lana y seda en nuevos tejidos.

“En Italia, la moda es arte”, decía mientras mostraba un vestido hecho con trozos de tela reciclada, “pero ahora, ese arte debe ser sostenible”.

Luna, de la Alianza, había colaborado con Marco en el desarrollo de una técnica para deshilachar textiles viejos y recombinarlos en fibras nuevas.

“No hay desperdicio en la naturaleza”, explicaba en una entrevista, “y en la moda tampoco debe haberlo”.

En la fábrica, las máquinas recorrían miles de prendas donadas, clasificando los materiales por color y textura para luego transformarlos en telas unificadas.

Alejandro, en Bruselas, se reunió con funcionarios de la UE para promocionar el texto circular.

“Italia puede ser el motor de una moda sin desperdicio en Europa”, le decía al comisario europeo de Medio Ambiente.

“Con el código EcoTransparencia, los consumidores sabrán que cada prenda tiene una historia de regeneración”.

La UE anunció un fondo de 100 millones de euros para fábricas como la de Marco, incentivando el reciclaje y la trazabilidad.

Zoe, en Milán, lanzó una campaña llamada ” ModaSinFin”, que unía a grandes firmas italianas como Gucci y Prada en la promoción de colecciones recicladas.

“La moda italiana no solo debe lucir bien”, decía en el desfile inaugural, “sino que debe hacer bien”.

Los modelos lucían trajes hechos con lana reciclada de Prato y seda recuperada de restos industriales, cada prenda con un código QR en el interior que mostraba su proceso de regeneración.

El evento clave llegó con el lanzamiento de la “Ruta Europea de la Moda Circular” en Milán, un itinerario que incluía fábricas, museos y tiendas que promovían el texto reciclado.

Marco, invitado como experto, mostró a los asistentes cómo una camisa usada se convertía en un suéter de lujo en solo cinco días.

“Esto no es magia”, decía, “es trabajo duro y tecnología inteligente”.

Lia, que filmaba el proceso, entrevistó a una joven diseñadora que usaba telas de EcoModa en sus colecciones.

“Antes, temía que el reciclaje limitara mi creatividad”, dijo, “pero ahora veo que las limitaciones son la fuente de la innovación”.

Su último vestido, hecho con trozos de vintage de seda, ganó un premio en el Salón Textil de París.

Alejandro anunció un acuerdo con la Organización de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) para Promoción el modelo italiano en Asia y África.

“Prato demuestra que la moda circular es económicamente viable”, dijo.

“Ahora, queremos que países en vías de desarrollo puedan adaptar estas tecnologías”.

Las ventas de ropa reciclada en Italia aumentaron un 40% en un año, y las tiendas de segunda mano como “Rag & Bone” comenzaron a integrar códigos QR en sus prendas, mostrando el proceso de limpieza y reciclaje.

Un consumidor en Roma, al escanear el código de un abrigo vintage, vio un video de Marco en su fábrica: “Este abrigo tenía 7 vidas antes de llegar a ti.

Ahora, es tu turno de escribir su próxima historia”.

Marco, Satisfechocon el éxito, abrió un taller formativo en Prato para jóvenes interesados en la moda circular.

“La joven generación entiende que el futuro no es linear”, decía a un grupo de alumnos.

“Quieren vestirse con prendas que tengan un propósito, y nosotros les damos las herramientas para crear eso”.

Y así, Italia se convirtió en un referente en moda circular en Europa.

La fábrica de Marco, ahora expandida, procesaba 100 toneladas de textiles desperdiciados al mes, evitando que miles de kilogramos de plástico y colorantes llegaran a los océanos.

En las calles de Milán, los fashionistas lucían prendas con códigos QR, orgullosos de mostrar que la elegancia podía coexistir con la responsabilidad.

Mientras el sol se ponía sobre las fábricas de Prato, Marco revisaba una nueva tela hecha con fibras de plástico de botellas recicladas.

“Antes, el desperdicio era un problema”, dijo a Luna, “ahora, es la materia prima de nuestro éxito”.

Y en el corazón de Europa, la moda circular seguía creciendo, una fibra reciclada a la vez, demostrando que la belleza y la sostenibilidad no solo pueden coexistir, sino que pueden alimentarse mutuamente, como dos hilos en el mismo telar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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