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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 107

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107: Capítulo 110 Colombia, Paz y Sostenibilidad 107: Capítulo 110 Colombia, Paz y Sostenibilidad En las laderas verdes del Cauca, Colombia, Javier Giraldo, ex-combatiente de las FARC, hoje jefe de una cooperativa de agricultores, miró a su alrededor con orgullo.

Había pasado años en la selva, luchando por una causa que ahora veía desde una perspectiva diferente: “La paz no solo es la ausencia de balas”, decía a un grupo de turistas, “es la presencia de esperanza para las generaciones”.

Su cooperativa, “Tierra y Paz”, cultivaba algodón orgánico en tierras que antes eran campos de entrenamiento militar.

“Aquí, donde había trincheras, ahora hay semillas”, explicaba, mostrando filas de plantas verdes.

Javier, con la ayuda de la Alianza, había convertido a 30 ex-combatientes en agricultores y tejedores.

“Aprendimos a luchar”, decía, “ahora aprendemos a sembrar”.

La cooperativa producía textiles con motivos que representaban la reconciliación: palomas, manos unidas, selvas Próspero.

Cada prenda tenía un código QR que, al escanearlo, mostraba la historia de quienes la habían hecho.

En el caso de Javier, el video mostraba su decisión de dejar las armas, su capacitación en agricultura sostenible y su primer algodón cosechado.

“Queremos que el mundo sepa que la segunda oportunidad existe”, decía en el video.

Sofía, en Bogotá, se reunió con el gobierno colombiano para incluir normas de eco-certificación en los acuerdos de paz.

“Las comunidades en zonas conflictivas tienen tierra y ganas de trabajar”, le decía al presidente.

“Con el código EcoTransparencia, pueden comercializar sus productos con dignidad”.

El gobierno anunció un plan de 50 millones de pesos para apoyar cooperativas como la de Javier, ofreciendo capacitación en trazabilidad y mercadeo.

Zoe, en Medellín, lanzó la campaña ” HistoriasDeCambio”, que compartía las historias de ex-combatientes a través de videos en TikTok y Instagram.

“Cada prenda de ‘Tierra y Paz’ es un capítulo de reconciliación”, decía en un vídeo donde aparecía Javier tejendo un mantel.

“Cuando compras algodón orgánico de Colombia, no solo compras ropa, compras paz”.

Los videos, que mostraban a ex-guerrilleros jugando con niños de la comunidad y cosechando algodón, tuvieron millones de visualizaciones.

El evento clave llegó con la conferencia internacional “Sostenibilidad y Reconciliación” en Bogotá.

Javier, invitado como orador principal, subió al escenario con un algodón orgánico en la mano.

“Antes creía que la violencia era la única respuesta”, dijo ante un público que incluía políticos y activistas internacionales.

“Ahora sé que el verdadero poder está en criar, no en destruir”.

Mostró el código QR de una camisa, donde se veía a un ex-combatiente, María, tejiendo un motivo de paz mientras hablaba de su deseo de ser maestra.

La conferencia resultó en acuerdos internacionales para comprar textiles de “Tierra y Paz”.

Empresas de EE.

UU.

y España firmaron contratos, y el gobierno de Noruega ofreció fondos para ampliar la cooperativa.

“Esto no es solo un negocio”, dijo un ejecutivo de una empresa textil, “es un gesto de confianza en un futuro mejor”.

Javier, después de la conferencia, visitó una escuela en el Cauca donde enseñaba a niños a tejer.

“La tela es como la paz”, les decía, mostrando hilos de algodón.

“Tiene que ser tejida con paciencia, uno a uno”.

Los niños, entusiasmados, diseñaron sus propios motives de paz, que luego fueron incluidos en una línea juvenil de “Tierra y Paz”.

Sofía anunció en la conferencia un acuerdo con la ONU para replicar el modelo en países en conflicto como Sudán y Siria.

“Colombia demuestra que la sostenibilidad puede ser un puente hacia la reconciliación”, dijo.

Zoe, Satisfechocon el éxito de la campaña, lanzó una edición limitada de ropa en su app, donde cada prenda tenía un trozo de tela tejido por ex-combatientes.

“Cada uno de estos hilos es un testimonio de superación”, escribió en Instagram, acompañada de un video donde Javier y María sonreían mientras cosechaban algodón.

En el Cauca, la cooperativa “Tierra y Paz” creció hasta incluir 200 familias, entre ex-combatientes y aldeanos.

Las telas, ahora vendidas en más de 15 países, no solo traían ingresos sino que también cambiaban la narración sobre el conflicto colombiano.

“Ahora, cuando alguien elige nuestra ropa”, decía Javier, “elige creer en una historia donde la guerra no tiene el último voto”.

Y así, Colombia demostró que la reconciliación podía ser tejida hilo a hilo, con algodón orgánico y códigos QR que contaban historias de redención.

En las laderas del Cauca, las plantas de algodón ondeaban con el viento, y los códigos QR en las prendas eran un recordatorio de que el cambio es posible, una prenda, una historia, una vida a la vez.

Mientras el sol se ponía sobre el Cauca, Javier caminó por los campos con María, ahora maestra en la escuela de la cooperativa.

“Recuerdo cuando pensábamos que el futuro era solo balas y sombras”, dijo María.

“Ahora, veo niños jugando en estos campos, y sé que el futuro es algo que construimos juntos”.

Javier asintió, sabiendo que su lucha ahora tenía un nuevo significado: no para destruir, sino para tejer paz, una fibra de algodón a la vez.

En las afueras de Milán, Italia, una fábrica silenciosa funcionaba con energía solar.

Allí, el diseñador alemán Hans Müller estaba probando una nueva fibra llamada “AireClima”, desarrollada con basura plástica recolectada en playas europeas.

“La tecnología no es solo números”, decía Hans, mostrando un suéter suave, “tiene que tener corazón”.

La fibra, mezcla de plástico reciclado y algas, no solo era suave sino que también absorbía CO2, convirtiéndose en una herram contra el cambio climático.

Alejandro, en Bruselas, se reunió con el gobierno alemán para Promoción el uso de fibras como “AireClima”.

“Alemania es un líder en tecnología”, le decía al ministro de Economía, “ahora puede ser un líder en moda sostenible”.

El gobierno anunció subvenciones para fábricas que usaran materiales reciclados, inspirados en el modelo de Hans.

Zoe, en Berlín, lanzó una campaña llamada ” ModaSinEmisiones”, que unía a diseñadores europeos en la promoción de ropa biodegradable.

“Queremos que la ropa sea parte de la solución, no del problema”, dijo en un desfile donde los modelos lucían prendas de “AireClima” y algodón orgánico de Perú.

Los códigos QR en las prendas mostraban el impacto ambiental de cada prenda, desde la producción hasta el envase.

El evento clave llegó con el lanzamiento de la línea “VerdeTech” en Frankfurt.

Hans Müller presentó su colección, donde cada prenda tenía un chip que medía la cantidad de CO2 absorbida.

“Esto no es solo moda”, dijo, “es un inventario del bienestar del planeta”.

Los asistentes podían suivre en una app la evolución de su prenda, viendo cómo absorbía contaminantes a medida que la usaban.

Lia, filmando el lanzamiento, entrevistó a un joven cliente: “Antes, no sabía cuánto daño hacía con mis compras”, dijo.

“Ahora, con este código, puedo elegir ropa que cuide el planeta”.

El video se hizo viral, consiguiendo millones de visualizaciones en TikTok con el hashtag SabesLoQueLlevas.

Alejandro anunció un acuerdo con la Universidad de Munich para investigar fibras sintéticas biodegradables.

“Alemania tiene el talento para transformar problemas en soluciones”, dijo.

“Y con el código EcoTransparencia, esas soluciones pueden ser transparentes y accesibles”.

Hans, Satisfechocon el éxito, abrió una escuela técnica en Milán para formar jóvenes en moda circular.

“La juventud es el motor del cambio”, decía a sus alumnos.

“Ellos saben que la moda no puede seguir siendo cómoda a expensas del planeta”.

Y así, Alemania demostró que la tecnología y la ética pueden coexistir.

Las fibras como “AireClima” no solo reducían el impacto ambiental sino que también daban un nuevo propósito a los residuos.

En las fábricas alemanas, las máquinas reciclaban plástico con precisión, y los códigos QR en las prendas eran una invitación a ser parte de la solución.

Mientras el sol se ponía sobre las fábricas de Milán, Hans revisaba un informe que mostraba que “AireClima” había absorbido 10 toneladas de CO2 en su primer año de producción.

“Esto es solo el principio”, pensó.

“La moda puede ser una bomba de oxígeno para el planeta, siempre y cuando tejiamos con tecnología y corazón”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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