Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 110
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110: Capítulo 116 Perú, la Puna que Viste el Mundo 110: Capítulo 116 Perú, la Puna que Viste el Mundo En las alturas de la puna peruana, donde el aire es fino y las cumbres nevadas domina el horizonte, los pastores de alpacas habían cuidado a sus rebaños por generaciones.
Pero con la erosión y la sobrepastoreo amenazando el ecosistema frágil, Nilda, la líder de la cooperativa andina “Tika Wasi”, decidió unir a 50 familias en un proyecto audaz: certificar su lana de alpaca con el código EcoTransparencia, mostrando al mundo cómo el pastoreo móvil —un método ancestral de mover las alpacas según las estaciones— protegía la puna.
“La alpaca no es solo un animal”, decía Nilda a un equipo de filmación de la Alianza, mientras acompaña a un pastor, Mateo, hacia pastos frescos.
“Es el corazón de nuestra vida.
Con el código QR, mostramos cómo movemos nuestros rebaños cada 15 días para que el pasto se regeneré, como lo hacían nuestros abuelos”.
Cada ovillo de lana de la cooperativa, llamado “PunaViva”, llevaba un código que, al escanearse, revealing videos de los pastores en la puna, la shearing (tala) humana de las alpacas y el proceso de tejido tradicional.
Luna, en meanwhile, estaba en el laboratorio de la Alianza en Lima, mezclando lana de alpaca con fibra de algas que había desarrollado en Canadá.
“La lana de alpaca es suave y resistente, pero con la fibra de algas, se convierte en un tejido que repela el agua y el frío”, explicaba, mostrando un suéter que había probado en las alturas de Cusco.
“Y gracias a la certificación de Nilda, sabemos que cada fibra proviene de alpacas criadas con respeto a la puna”.
Alejandro, en Ginebra, se reunió con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“Los pastores de la puna son guardianes invisibles del ecosistema”, le decía al director regional.
“Con nuestro acuerdo, les garantizamos derechos laborales y ayuda para mantener sus prácticas sostenibles”.
El OIT anunció un programa de 10 millones de dólares para proteger a comunidades móviles en países andinos, basado en el modelo de Nilda.
Sofía, en París, se presentó ante la UNESCO con un dossier épico: fotos de pastores en la puna, videos de la tradición del pastoreo móvil y el éxito de “PunaViva” en mercados como Italia y Suiza.
“Este no es solo un oficio”, le decía a los comisionados, “es un sistema de sabiduría que equilibra la vida animal, la agricultura y el medio ambiente”.
Después de meses de lobbying, la UNESCO anunció la inclusión del pastoreo andino en la lista de Patrimonio Cultural Sostenible.
El evento clave llegó con la exposición “Alpacas y Cumbres” en el Palacio de las Naciones de Ginebra.
En el salón, cada ovillo de lana “PunaViva” estaba acompañado de un mapa digital que seguía el recorrido de las alpacas por la puna: desde los pastos verdes de Junín hasta los tejidos finos en los talleres de Cusco.
Nilda, vestida con un poncho tejido por ella misma, subió al escenario con Mateo, que mostraba su licencia de pastor certificada por el código QR.
“Esta lana no es solo un producto”, dijo Nilda en inglés sencillo pero emotivo, “es una historia de supervivencia.
Cada ovillo carry la vida de nuestra puna, de nuestras alpacas y de nuestros hijos, que aprenderán a cuidar la tierra como hicimos nosotros”.
Mateo, en meanwhile, mostró el código de su chale: al escanearlo, los asistentes vieron un video de su hija, 8 años, ayudando a mover las alpacas hacia un nuevo pasto.
“Así se conserva la puna”, dijo en quechua, subtitulado en francés y español.
La exposición impactó a diseñadores de lujo europeos, como el italiano Gianni Versace, quien anunció una colaboración con “PunaViva” para una línea de abrigos de lana mixta.
“Este es el lujo del futuro”, dijo, mostrando un abrigo azul cielo con bordados andinos.
“Lujo que respeta a quienes lo crean y al planeta que lo alberga”.
Las ventas de “PunaViva” en Europa se dispararon un 400% en un mes, con tiendas como Harrods de Londres dedicando espacio exclusivo a la lana certificada.
Un cliente en Milán, al escanear el código de su suéter, vio a Nilda cosechando pasto para las alpacas: “Me gustaría que más marcas fueran como esta”, escribió en Instagram.
“No solo compro un suéter, compro una historia de cuidado”.
Luna, Satisfechocon el éxito de la mezcla de lana y algas, anunció en el foro de la FAO: “Próximamente, esta fibra ayudará a pastores de Mongolia y Argentina a resistir los inviernos durísimos”.
Su sueño era extender la innovación andina a otros ecosistemas frágiles, uniendo tradición y ciencia.
Alejandro, después del acuerdo con la OIT, viajó a Bolivia y Ecuador para replicar el modelo.
“El pastoreo móvil es un arte”, le decía a pastores andinos, “y con el código QR, ese arte se convierte en un lenguaje que todo el mundo entiende”.
En la puna de Perú, los pastores como Mateo continuaron su labor, moviendo a sus alpacas con cuidado, sabiendo que cada paso protegía la tierra y daba valor a su labor.
Nilda, al escanear el código de un ovillo que acababa de embalar para un cliente en París, vio un mensaje en francés: “Gracias por cuidar ese rincón del mundo que yo probablemente nunca veré”.
Ella sonrió, sabiendo que la lana de la puna no solo vestía cuerpos, sino que también conectaba corazones, convirtiendo la alta montaña en un lugar visible y querido por el mundo.
Y así, Perú demostró que la sostenibilidad podía ser tan resistente como la lana de alpaca, tan profunda como la sabiduría de los pastores y tan amplia como la puna misma.
El código QR, en cada ovillo y cada prenda, era un puente entre la altura y la civilización, entre lo ancestral y lo moderno, mostrando que la mejor forma de proteger un ecosistema frágil era darle voz, una fibra a la vez.
Mientras el sol se ponía sobre las cumbres andinas, Nilda y Mateo observaron a las alpacas pastando en pastos regenerados.
“Antes, la puna parecía invencible”, dijo Mateo, “pero ahora sabemos que solo se mantiene viva con cuidado.
Y ese cuidado, ahora, el mundo lo ve”.
Nilda asintió, sabiendo que el mensaje de la puna ya no estaba oculto en las alturas, sino que viajaba en cada ovillo de lana, en cada código QR, convirtiéndose en una leyenda viva que todo el mundo podía leer.
La exposición en Ginebra abrió nuevas puertas para la cooperativa “Tika Wasi”.
Nilda y Mateo, ahora famosos en el mundo de la moda sostenible, recibieron invitaciones de todo el mundo para charlar sobre su experiencia.
En una universidad en Nueva York, Nilda mostró a los estudiantes fotos de la puna y explicó cómo el pastoreo móvil era una respuesta natural a la sobreexplotación del suelo.
“No es ciencia complicada”, decía, sonriendo.
“Es un saber que se transmite de generación en generación, y ahora, con el código QR, ese saber se puede compartir con el mundo”.
Las ventas en línea de “PunaViva” se dispararon aún más cuando una actriz hollywoodense se presentó en un evento de premios con un vestido hecho con lana de la cooperativa.
En las redes sociales, el hashtag LanaDeLaPuna se convirtió en tendencia.
Un fabricante de ropa en Alemania pidió una colaboración para crear una línea de ropa deportiva, y un diseñador de interiores en Japón se mostró interesado en usar la lana para tapicerías y alfombras.
Luna, en meanwhile, no se detuvo en el desarrollo de la mezcla de lana y fibra de algas.
Junto a un equipo de biólogos y químicos, comenzó a experimentar con la posibilidad de teñir la lana “PunaViva” con pigmentos naturales extraídos de plantas endémicas de la puna.
“Las plantas de la alta montaña tienen colores hermosos”, decía, mostrando una muestra de lana teñida de un tono de morado oscuro, obtenido a partir de una hierba local.
“Y estos pigmentos no solo son ecológicos, sino que también dan a la lana propiedades Antibacteriano”.
Alejandro, después de firmar el acuerdo con la OIT, se dedicó a trabajar en un tratado internacional para proteger a las comunidades pastoreas móviles.
En una conferencia en Nairobi, Kenia, anunció un proyecto piloto que se implementaría en cinco países africanos, inspirado en el modelo peruano.
“Las comunidades pastoreas son guardians del medio ambiente”, dijo ante una audiencia de representantes gubernamentales y ONG.
“Y con este tratado, les damos el reconocimiento y el apoyo que merecen”.
Sofía, emocionada por el éxito de la inclusión del pastoreo andino en la lista de Patrimonio Cultural Sostenible de la UNESCO, se puso a trabajar en una campaña para Promoción este modelo a otras prácticas tradicionales.
En una reunión en la sede de la UNESCO en París, presentó un plan para crear un catálogo global de prácticas culturales sostenibles, con el código QR como herramienta de promoción y difusión.
“Cada práctica cultural sostenible es un tesoro”, dijo.
“Y con la tecnología, podemos asegurarnos de que estos tesoros no se pierdan en el olvido”.
En la puna de Perú, la cooperativa “Tika Wasi” se expandió.
Nilda y los demás miembros de la cooperativa construyeron un taller modernizado, equipado con máquinas sostenibles que utilizaban energía solar y agua lluviosa reciclada.
Además, crearon un programa de capacitación para jóvenes de la región, con el objetivo de transmitirles los conocimientos tradicionales del pastoreo y la confección de textiles, combinados con las nuevas tecnologías de la sostenibilidad.
El día en que el nuevo taller se inauguró, la comunidad se reunió para celebrar.
Había música, danza y comida tradicional, y los pastores mostraron a los invitados cómo shearing a las alpacas de manera respetuosa y cómo procesar la lana.
Un joven de 18 años, llamado Lucas, que se había unido a la cooperativa recientemente, dijo: “Antes, pensaba que la única salida para mí era irse a la ciudad en busca de trabajo.
Pero ahora, veo que puedo hacer algo importante aquí, en mi tierra, y ayudar a conservar nuestra cultura y nuestro medio ambiente”.
Las empresas aliadas de “PunaViva” en Europa y Estados Unidos comenzaron a desarrollar nuevas líneas de productos.
Una marca de ropa de lujo en Estados Unidos anunció una colección de abrigos de invierno, con cada prenda acompañada de un libroletto que contaba la historia de la lana y de la cooperativa peruana.
“Queremos que nuestros clientes no solo compren una prenda de ropa”, dijo el director de marketing de la empresa, “sino que también se interesen en la historia detrás de ella y en el impacto positivo que está teniendo en la comunidad y el medio ambiente”.
En la Alianza, se celebró una reunión para evaluar el éxito del proyecto en Perú y planificar futuros pasos.
“El modelo de ‘PunaViva’ es un ejemplo de cómo la tecnología, la cultura y la sostenibilidad pueden unirse”, dijo Alejandro.
“Y ahora, queremos llevar esta idea a otras regiones del mundo, donde también hay comunidades que cuidan el medio ambiente y tienen un conocimiento invaluable que compartir”.
Mientras el sol se ponía sobre la puna una vez más, Nilda caminó entre las alpacas, contemplando el futuro.
Sabía que el camino había sido largo y difícil, pero también que el éxito de “PunaViva” era un logro para toda la comunidad.
“La puna es nuestra casa”, dijo en un susurro, “y ahora, el mundo sabe cuánto la amamos y cuánto la cuidamos”.
Y en el horizonte, se vislumbró un futuro en el que más comunidades como la suya serían capaces de proteger su medio ambiente y su cultura, con el código QR como puente entre el pasado y el futuro.
Capítulo 145: Nigeria, el algodón que salva vidas En el norte de Nigeria, donde el desierto del Sahel amenazaba con devorar tierras fértiles, una mujer llamada Fatima lideraba una lucha无声 contra la desertificación.
Como miembro de la cooperativa “Girma Dandali”, estaba convencida de que el cultivo sostenible de algodón podía ser la clave para salvar a su comunidad.
“El algodón es más que una planta”, decía Fatima.
“Es un aliado en la batalla contra el desierto”.
Junto a la Alianza, Fatima y los demás miembros de la cooperativa comenzaron a implementar prácticas agrícolas sostenibles.
Utilizaban agua de lluvia reciclada, abonos orgánicos hechos a partir de residuos agrícolas y cultivaban variedades resistentes a la sequía.
Además, se unieron al movimiento EcoTransparencia, certificando su algodón con el código QR.
“Con este código, mostramos cómo cada paso de nuestro proceso de cultivo y producción ayuda a proteger el suelo y a conservar Recursos hídricos”, decía Fatima.
Luna, en meanwhile, viajó a Nigeria para ayudar en el desarrollo de nuevos materiales a partir del algodón de la cooperativa.
Junto a un equipo de científicos locales, experimentó con la combinación de algodón con fibras de residuos de cultivos de maíz y sorgo.
“Estas fibras pueden aumentar la resistencia y la transpirabilidad del algodón”, explicaba.
“Y al mismo tiempo, reducimos el desperdicio de otros cultivos”.
Alejandro, en Bruselas, se reunió con la Unión Africana para promocionar el proyecto de la cooperativa nigeriana.
“Este es un ejemplo de cómo la agricultura sostenible puede ser un motor de desarrollo económico y protector del medio ambiente”, le dijo al presidente de la Unión Africana.
“Con nuestro apoyo, podemos ayudar a más comunidades en África a adoptar prácticas similares”.
Zoe, en meanwhile, creó una campaña en las redes sociales llamada ” AlgodónNigeriano”.
Los videos mostraban a Fatima y los demás miembros de la cooperativa trabajando en los campos, cosechando algodón y procesándolo en un taller local.
“Cada fibra de este algodón cuenta una historia de lucha y esperanza”, decía Zoe en un video viral.
“Y con el código QR, puedes ser parte de esa historia”.
El evento clave llegó con la exposición “El Algodón del Futuro” en Lagos, la ciudad más grande de Nigeria.
Modelos lucían vestidos, camisas y pantalones hechos con el algodón certificado de la cooperativa, impresionando a los asistentes con su calidad y su diseño moderno.
Fatima subió al escenario con un ovillo de algodón en la mano y dijo: “Hoy, mostramos al mundo que Nigeria no solo puede producir algodón de calidad, sino que también puede hacerlo de manera sostenible y responsable”.
La reacción del público fue abrumadora.
Empresas de ropa de todo el mundo se mostraron interesadas en comprar algodón de la cooperativa, y una cadena de tiendas en Estados Unidos anunció un acuerdo de compra a largo plazo.
Los fondos generados por las ventas se destinaron a la construcción de pozos de agua potable, escuelas y clínicas en la comunidad de Fatima.
En la cooperativa, se creó un centro de capacitación para enseñar a otros agricultores las prácticas sostenibles de cultivo de algodón.
“Queremos que más personas se unan a nuestro movimiento”, decía Fatima.
“Juntos, podemos detener la desertificación y construir un futuro mejor para nuestros hijos”.
A medida que el proyecto en Nigeria tuvía éxito, se extendió a otras comunidades en el Sahel.
Países como Malí, Chad y Mauritania comenzaron a adoptar prácticas similares, con la Alianza brindando apoyo tecnológico y financiero.
Y en cada algodón certificado con el código QR, había una historia de lucha, de esperanza y de unión, demostrando que la sostenibilidad podía ser la clave para salvar vidas y tierras en regiones tan desafiantes como el Sahel.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com