Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 12
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12: Chatper 12 La pared del éxito 12: Chatper 12 La pared del éxito El proyecto “Moda Sostenible” de Sofía estaba a punto de debutar en la Semana de la Moda de Milán, pero los obstáculos surgieron de forma inesperada.
El Grupo de la Torre había invertido heavily en materiales reciclados y tecnologías ecológicas, pero las pérdidas en el mercado asiático habían preocupado a los accionistas.
En una reunión crucial, el consejo de administración decidió recortar el presupuesto del proyecto, argumentando que “la sostenibilidad no vende en masa”.
Alejandro trató de defenderlo.
“Este proyecto es el futuro del grupo, ¿no lo ven?
Los consumidores exigen responsabilidad social”.
“Los consumidores exigen beneficios”, replicó su madre, frunciendo el ceño.
“Si seguimos gastando en ideas utópicas, el grupo se arruinará”.
Sofía recibió la noticia en su estudio, donde estaba revisando los ultimos prototypes de vestidos hechos con fibra de plástico reciclado.
“¿Qué quieres decir con que no hay dinero?”, preguntó a Alejandro, sin creerlo.
“El consejo ha votado a favor del recorte”, dijo él, evitando mirarla a los ojos.
“Lo siento, Sofía.
No pude convencerlos”.
Sofía sintió un nudo en el estómago.
Había invertido meses en este proyecto, y ahora todo amenazaba con desmoronarse.
“Entonces, buscaré inversionistas externos”, dijo, levantándose con determinación.
Pero la carretera fue dura.
Los inversores tradicionales veían el proyecto como arriesgado: “La moda sostenible es un nicho pequeño”, decían.
“No hay rentabilidad a corto plazo”.
Incluso la marca mexicana, que había sido su aliada en el pasado, se mostró reticente: “Nuestros clientes prefieren diseños lujosos, no eco-friendly”.
Semana tras semana, Sofía recorrió oficinas de inversores en Madrid, Barcelona y Londres, pero cada vez salía decepcionada.
Las horas de trabajo se alargaban hasta la madrugada, y los ojeras bajo sus ojos eran testimonio de su agotamiento.
Incluso Isabella, desde la distancia, le envió un mensaje burlón: “¿Ya te das cuenta de que los sueños no pagan las facturas?”.
Un día, después de un nuevo rechazo, Sofía se sentó en el Parque del Retiro, mirando el estanque y sintiéndose derrotada.
“Quizá tenga razón el consejo”, se dijo en voz baja.
“Quizá este proyecto es demasiado arriesgado”.
Pero Alejandro no la iba a dejar caer.
Aunque el consejo le había prohibido involucrarse en inversiones externas sin permiso, contactingó con un viejo amigo de la universidad, Carlos, quien lideraba un fondo de inversión focused en proyectos sostenibles.
“Este proyecto de Sofía es genial, Carlos.
Solo necesita alguien que crea en él”, le dijo en una llamada privada.
Carlos, impressed con los diseños y la vision de Sofía, accedió a considerar la inversión.
Pero Alejandro pidió que mantuvieran el secreto: “No le digas a Sofía que he intervenido.
Ella querría ganar este batalla por sí misma”.
Un día, mientras Sofía estaba preparando otro presentation para inversores, recibió una llamada de Carlos.
“Me gustaría invadir en tu proyecto”, dijo.
“Creo en tu visión y en el potencial de la moda sostenible”.
Sofía estaba tan emocionada que casi no podía creerlo.
“¿Por qué me eliges a mí?
Tienes miles de proyectos más seguros”.
“Porque alguien muy importante me habló de ti”, respondió Carlos, sonriendo en el otro extremo.
Cuando descubrió que Alejandro había contactado con Carlos a escondidas, Sofía se sentía una mezcla de agradecimiento y rabia.
“¿Por qué no me lo dijiste?”, le preguntó, encontrándolo en su despacho.
“Porque sabía que te resistirías a aceptar ayuda si sabías que venía de mí”, dijo él, Ponerse de pie y acercándose.
“Sofía, no tienes que hacerlo todo sola.
a veces,el orgullo puede ser un enemigo”.
Ella lo miró, y los ojos de ambos se llenaron de una intensidad que transcendía el trabajo.
“Gracias”, susurró, y se abrazó contra él, sintiendo como si todo el peso de los últimos meses se desvaneciera.
Con el dinero de Carlos, el proyecto volvió a ponerse en marcha.
Los vestidos de fibra reciclada y los accesorios de materiales upcycled fueron presentados en Milán con un éxito abrumador.
La crítica lo elogió como “una revolución en la moda”, y las ventas de la línea sostenible superaron todas las expectativas.
En la celebración posterior, Alejandro se acercó a Sofía y le susurró al oído: “Veamos que dicen ahora los accionistas”.
Ella sonrió, sabiendo que este éxito no solo era de ella, sino de ambos.
“Ahora saben que el futuro de la moda es posible”, dijo.
“Y que juntos, podemos superar cualquier pared que se interponga en nuestro camino”.
Y mientras el mundo de la moda aplaudía, Sofía y Alejandro compartieron un momento de silencio, reconociendo que el verdadero poder no estaba en los fondos o los diseños, sino en la confianza que habían construido el uno en el otro.
La crisis había sido una prueba, y habían demostrado que ni siquiera las presiones de la familia ni las dudas de los inversores podían detenerlos cuando trabajaban como equipo.
La pared del éxito El proyecto “Moda Sostenible” de Sofía estaba a punto de debutar en la Semana de la Moda de Milán, pero los obstáculos surgieron de forma inesperada.
El Grupo de la Torre había invertido heaviest en materiales reciclados y tecnologías ecológicas, pero las pérdidas en el mercado asiático habían preocupado a los accionistas.
En una reunión crucial, el consejo de administración decidió recortar el presupuesto del proyecto, argumentando que “la sostenibilidad no vende en masa”.
Alejandro trató de defenderlo.
“Este proyecto es el futuro del grupo, ¿no lo ven?
Los consumidores exigen responsabilidad social”.
“Los consumidores exigen beneficios”, replicó su madre, frunciendo el ceño.
“Si seguimos gastando en ideas utópicas, el grupo se arruinará”.
Sofía recibió la noticia en su estudio, donde estaba revisando los últimos prototipos de vestidos hechos con fibra de plástico reciclado.
“¿Qué quieres decir con que no hay dinero?”, preguntó a Alejandro, sin creerlo.
“El consejo ha votado a favor del recorte”, dijo él, evitando mirarla a los ojos.
“Lo siento, Sofía.
No pude convencerlos”.
Sofía sintió un nudo en el estómago.
Había invertido meses en este proyecto, y ahora todo amenazaba con desmoronarse.
“Entonces, buscaré inversionistas externos”, dijo, levantándose con determinación.
Pero la carretera fue dura.
Los inversores tradicionales veían el proyecto como arriesgado: “La moda sostenible es un nicho pequeño”, decían.
“No hay rentabilidad a corto plazo”.
Incluso la marca mexicana, que había sido su aliada en el pasado, se mostró reticente: “Nuestros clientes prefieren diseños lujosos, no eco-friendly”.
Semana tras semana, Sofía recorrió oficinas de inversores en Madrid, Barcelona y Londres, pero cada vez salía decepcionada.
Las horas de trabajo se alargaban hasta la madrugada, y los ojeras bajo sus ojos eran testimonio de su agotamiento.
Incluso Isabella, desde la distancia, le envió un mensaje burlón: “¿Ya te das cuenta de que los sueños no pagan las facturas?”.
Un día, después de un nuevo rechazo, Sofía se sentó en el Parque del Retiro, mirando el estanque y sintiéndose derrotada.
“Quizá tenga razón el consejo”, se dijo en voz baja.
“Quizá este proyecto es demasiado arriesgado”.
Pero Alejandro no la iba a dejar caer.
Aunque el consejo le había prohibido involucrarse en inversiones externas sin permiso, contactó con un viejo amigo de la universidad, Carlos, quien lideraba un fondo de inversión enfocado en proyectos sostenibles.
“Este proyecto de Sofía es genial, Carlos.
Solo necesita alguien que crea en él”, le dijo en una llamada privada.
Carlos, impresionado con los diseños y la visión de Sofía, accedió a considerar la inversión.
Pero Alejandro pidió que mantuvieran el secreto: “No le digas a Sofía que he intervenido.
Ella querría ganar este batalla por sí misma”.
Un día, mientras Sofía estaba preparando otro presentación para inversores, recibió una llamada de Carlos.
“Me gustaría invertir en tu proyecto”, dijo.
“Creo en tu visión y en el potencial de la moda sostenible”.
Sofía estaba tan emocionada que casi no podía creerlo.
“¿Por qué me eliges a mí?
Tienes miles de proyectos más seguros”.
“Porque alguien muy importante me habló de ti”, respondió Carlos, sonriendo en el otro extremo.
Cuando descubrió que Alejandro había contactado con Carlos a escondidas, Sofía se sentía una mezcla de agradecimiento y rabia.
“¿Por qué no me lo dijiste?”, le preguntó, encontrándolo en su despacho.
“Porque sabía que te resistirías a aceptar ayuda si sabías que venía de mí”, dijo él, Ponerse de pie y acercándose.
“Sofía, no tienes que hacerlo todo sola.
A veces, el orgullo puede ser un enemigo”.
Ella lo miró, y los ojos de ambos se llenaron de una intensidad que transcendía el trabajo.
“Gracias”, susurró, y se abrazó contra él, sintiendo como si todo el peso de los últimos meses se desvaneciera.
Con el dinero de Carlos, el proyecto volvió a ponerse en marcha.
Los vestidos de fibra reciclada y los accesorios de materiales upcycled fueron presentados en Milán con un éxito abrumador.
La crítica lo elogió como “una revolución en la moda”, y las ventas de la línea sostenible superaron todas las expectativas.
En la celebración posterior, Alejandro se acercó a Sofía y le susurró al oído: “Veamos que dicen ahora los accionistas”.
Ella sonrió, sabiendo que este éxito no solo era de ella, sino de ambos.
“Ahora saben que el futuro de la moda es posible”, dijo.
“Y que juntos, podemos superar cualquier pared que se interponga en nuestro camino”.
Y mientras el mundo de la moda aplaudía, Sofía y Alejandro compartieron un momento de silencio, reconociendo que el verdadero poder no estaba en los fondos o los diseños, sino en la confianza que habían construido el uno en el otro.
La crisis había sido una prueba, y habían demostrado que ni siquiera las presiones de la familia ni las dudas de los inversores podían detenerlos cuando trabajaban como equipo.
El sueño de Sofía de fusionar el lujo con la responsabilidad ambiental había pasado de ser un proyecto arriesgado a ser un referente en la industria.
Los accionistas, que antes dudaban, ahora pedían más inversión en proyectos sostenibles, y la señora de la Torre, aunque reservada, reconoció que “a veces,los sueños son los que guían el camino”.
Mientras regresaban a Madrid, Sofía y Alejandro planeaban el próximo paso: abrir una escuela de diseño sostenible en colaboración con universidades de todo el mundo.
“Quiero que los jóvenes diseñadores sepan que la moda puede ser bella y responsable al mismo tiempo”, dijo Sofía, mirando los paisajes que se deslizaban Fuera de la ventana.
Alejandro la tomó de la mano, sintiendo el calor de su piel.
En ese momento, las batallas pasadas parecían lejanas, y el futuro se presentaba como un lienzo en blanco, listo para ser pintado con nuevos proyectos y nuevos retos.
Y sabían que, como siempre, enfrentarían cada obstáculo juntos, con la misma pasión y el mismo compromiso que los había llevado hasta allí.
El sueño convertido en realidad El éxito del proyecto “Moda Sostenible” en Milán fue un turning point para el Grupo de la Torre.
Las tiendas comenzaron a recibir pedidos desde países como Australia, Canadá y Brasil, y las revistas de moda internacional lo elogiaron como un ejemplo de innovación con consciencia.
Sofía y Alejandro, ahora más unidos que nunca, se preparaban para la próxima etapa: la inauguración de la escuela de diseño sostenible que habían planeado durante el retorno a Madrid.
Pero antes de that, Sofía tenía un reto personal: presentar el proyecto ante la Fundación Global de Moda, una organización que premiaba a those who combined fashion with social responsibility.
“Es una oportunidad de llevar nuestra visión al siguiente nivel”, dijo a Alejandro mientras revisaba los slides de la presentación.
“Si ganamos este premio, podremos ampliar la escuela a nivel internacional”.
Alejandro la apoyaba incondicionalmente, pero su madre, la señora de la Torre, seguía mostrando reservas.
“No entiendo por qué te obcecas con estos proyectos que no generan ganancias inmediatas”, decía en una cena familiar.
“El Grupo de la Torre es una empresa, no una ONG”.
Sofía trató de explicarle la importancia de la sostenibilidad en el mercado actual, pero notaba que la anciana directora no estaba dispuesta a cambiar de opinión.
“Deja que los resultados hablen por nosotros”, le dijo a Alejandro después de la cena.
“En cuanto vea el aumento de ventas en la línea sostenible, cambiará de idea”.
El día de la presentación en la Fundación Global de Moda llegó con un cielo despejado en Nueva York.
Sofía estaba nerviosa, pero Alejandro la calmaba con un simple gesto: su mano sujeta la suya mientras subían al escenario.
“Tú tienes la voz, yo estoy aquí para apoyarte”, le susurró.
Su exposición fue magistral.
Mostró cómo los vestidos de fibra reciclada no solo eran eco-friendly, sino también lujosos y atemporales, y compartió los planes de la escuela, donde los estudiantes aprenderían a trabajar con materiales reciclados y a respetar los derechos laborales en las fábricas.
El jurado, compuesto por líderes del sector y activistas del medio ambiente, estaba impresionado.
“¿Cómo has logrado convencer a un grupo tan tradicional como el Grupo de la Torre de apostar por la sostenibilidad?”, preguntó un miembro del jurado.
Sofía miró a Alejandro, que sonreía con orgullo.
“No fue fácil”, respondió.
“Pero cuando tienes un equipo que cree en el mismo sueño, los obstáculos se convierten en oportunidades.
Y los resultados demuestran que la moda puede ser both beautiful and responsible”.
Al final del evento, Sofía y Alejandro fueron informados de que habían ganado el premio “Innovación con Corazón”.
La emoción fue tan grande que se abrazaron delante de todo el mundo, sintiendo que cada sacrificio, cada discusión, cada noche de trabajo extra valía la pena.
Regresando a Madrid, la señora de la Torre los recibió con una sonrisa Hielo frío,pero con algo nuevo en la mirada: respeto.
“Tu premio es un honor para la familia”, dijo a Sofía.
“Aunque sigo pensando que el camino es arriesgado, reconozco que has sabido llevar el grupo hacia el futuro”.
Ese reconocimiento, aunque lacónico, fue importante para Sofía.
Sabía que la reconciliación con la señora de la Torre sería lenta, pero estaba en la buena dirección.
Mientras tanto, el proyecto de la escuela avanzaba a pasos agigantados.
Se inauguró la primera sede en Madrid, en un edificio antiguo reformado con energías renovables, y la primera clase contó con estudiantes de diecisiete países diferentes.
Sofía daba las clases iniciales, enseñando sobre la importancia de la ética en el diseño, mientras que Alejandro se encargaba de las partes administrativas y de buscar patrocinadores internacionales.
Un día, mientras revisaban los planes para la sede en Tokio, Sofía se detuvo y miró a Alejandro.
“Recuerdo cuando pensaba que nunca podría trabajar con alguien como tú”, dijo, sonriendo.
“Creyo que era porque no sabía que el respeto y el amor podrían coexistir con el trabajo”.
Alejandro la tomó de la cintura y la besó en la frente.
“Y yo pensaba que el éxito solo podía lograrse con tradición y rigor.
Pero tú has demostrado que el corazón y la creatividad son los pilares más fuertes de todo”.
En ese momento, el teléfono de Alejandro sonó.
Era el jefe de la Fundación Global de Moda, ofreciéndoles la oportunidad de presentar su modelo educativo en la Cumbre Mundial de la Moda en Dubai.
“Es una oportunidad para cambiar la industria a nivel global”, dijo, emocionado.
Sofía asintió, con los ojos brillantes de entusiasmo.
“Entonces, ¿a Dubai?”, preguntó.
“A Dubai”, confirmó Alejandro, abrazándola fuerte.
“Y después, a wherever the next dream takes us”.
Y mientras los dos se preparaban para otro viaje, otro reto, otro sueño por cumplir, sabían que el camino no sería fácil.
Habría más batallas con la competencia, más dudas en el consejo, más obstáculos culturales.
Pero también sabían que, como hasta ahora, saldrían victoriosos, porque su relación estaba basada en algo más sólido que el éxito o la fama: en el mutual respeto, la confianza ciega y el amor que los unía, tanto en el estudio como en la vida.
El sueño de Sofía, aquel sueño de Convertidor la moda en algo más que ropa, en algo que refleje el corazón y la responsabilidad, estaba convirtiéndose en realidad.
Y con Alejandro a su lado, sabía que no había límites para lo que podrían alcanzar juntos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com