Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 156
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156: Capítulo 163 África Central El Código en la Selva 156: Capítulo 163 África Central El Código en la Selva En el corazón impenetrable de la selva congoleña, donde la humedad pesa como un manto y los ruidos de los gorilas se mezclan con el chasquido de los insectos, Sofía se detuvo ante un grupo de guardabosques.
Sus rostros, marcados por la lucha contra la deforestación, relucían de esperanza cuando ella sacó un paquete de semillas de algodón orgánico.
“¿Sabéis que podéis proteger el bosque y vivir de él a la vez?”, preguntó, mostrando un ejemplar de algodón floreciente.
Luna, que había viajado con una maleta llena de fibras de plátano, asintió.
“He descubierto que la fibra de plátano, combinada con algodón orgánico, crea una tela resistente y suave”, dijo, mostrando un trozo de tejido verde.
“Y con el código EcoTransparencia, el mundo verá cada paso de vuestro trabajo”.
Mientras tanto, Zoe estaba en comunicación con Awilo Longomba, el legendario cantante congoleño.
“Con su ayuda, haremos que ‘SelvaViva’ sea un éxito”, dijo, mostrando una canción que ellos estaban produciendo juntos.
La creación de “SelvaViva” La cooperativa “SelvaViva” se fundó rápidamente, uniendo a guardabosques y agricultores locales.
En lugar de cortar árboles, ahora cultivaban algodón orgánico en zonas controladas, protegiendo el ecosistema.
“Antes, cazábamos o cortábamos árboles para sobrevivir”, decía un joven guardabosque llamado Mbaya.
“Ahora, cultivamos algodón y protegemos a los gorilas”.
En un taller improvisado en medio de la selva, artesanos tejían la fibra híbrida de algodón y plátano.
“Esta tela no solo es resistente, sino que también se respira”, decía una artesana, mostrando un camiseta verde.
Los tintes se obtenían de hojas y frutas de la selva, dándole a cada prenda tonos naturales y vibrantes.
El código QR que contaba la historia del bosque Zoe diseñó los códigos QR para “SelvaViva” con videos que capturaban la armonía entre agricultura y conservación.
“Al escanear el código de cualquier prenda de ‘Corazón de África'”, explicaba en un video, “los usuarios verán: Vídeos de Mbaya y otros guardabosques cultivando algodón orgánico, mostrando cómo evitan la deforestación.
El proceso de extracción de la fibra de plátano y su combinación con algodón.
Entrevistas con guardabosques que ahora son trabajadores textiles, contando cómo protegen a los gorilas.
El viaje de la tela, desde la selva hasta la confección de la ropa en talleres locales”.
En una camiseta verde, el código QR abría un video en el que Mbaya hablaba: “Antes, temía por el futuro de la selva.
Ahora, como trabajador de ‘SelvaViva’, sé que cada fibra de algodón protege a mis amigos los gorilas”.
El desfile “Bosque en Tela” en Kinshasa El día del desfile llegó con sol radiante en Kinshasa.
El escenario, montado en un jardín botánico, estaba rodeado de plantas autóctonas.
Modelos caminaron entre los árboles, luciendo ropa de “SelvaViva”: – Un modelo llevó un traje de algodón y fibra de plátano, con motives que imitaban la corteza de los árboles.
– Otras modelos lucían vestidos con bordados de gorilas y frondas, cada una con un código QR brillante.
Sofía subió al estrado, rodeada de representantes de la ONU.
“Hemos convencido a la ONU de incluir el código EcoTransparencia en todos los proyectos de reducción de deforestación”, anunció, recibiendo aplausos.
“Esto significa que más comunidades como la de Mbaya podrán proteger sus bosques”.
Luna mostró en vivo la resistencia de su tejido.
“Vamos a probarla con agua y sol”, dijo, exponiendo una muestra.
“Sigue suave y sin daños”.
Zoe, acompañada por Awilo Longomba, anunció la canción promocional: “Esta canción, ‘Selva Viva’, contará la historia de ‘SelvaViva’ a todo África”.
El impacto en la selva y la comunidad Después del desfile, las ventas de “SelvaViva” se dispararon.
En tiendas de Kinshasa y en línea, clientes escanearon códigos QR: “He comprado esta camiseta porque quiero apoyar a los guardianes del bosque”, dijo un turista.
En la selva, los cambios fueron evidentes.
Los gorilas comenzaron a repoblar áreas que antes estaban en peligro, y los agricultores experimentaron un aumento en sus ingresos.
Mbaya y otros guardabosques ahora dividían su tiempo entre la plantación de algodón y la vigilancia de los gorilas.
“Ahora, puedo enviar a mis hijos a la escuela mientras protejo la selva”, decía.
Un año después: el legado de “SelvaViva” Un año después, “SelvaViva” seguía creciendo.
Luna presentó una nueva fibra: “Ahora, usamos residuos de fruta del bosque para mejorar la textura”, anunció.
Sofía anunció que la ONU había extendido el proyecto a otros países africanos.
Zoe celebró que la canción de Awilo Longomba hubiera tenido más de 30 millones de visualizaciones.
“La música ha sido clave para llevar la historia de ‘SelvaViva’ a todas las casas”, dijo.
La cooperativa anunció una colaboración con diseñadores internacionales para colecciones sostenibles.
Un futuro de armonía entre selva y humanidad En una tarde en la selva, Sofía, Luna y Zoe se reunieron con Mbaya y otros miembros de “SelvaViva”.
Mientras observaban a un grupo de gorilas en libertad, Sofía dijo: “Recuerdo cuando era solo una idea.
Y ahora, es un proyecto que está salvando vidas y selvas”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda absorber el dióxido de carbono del aire”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir usando la cultura y la música para conectar a la gente con la naturaleza”.
Y así, en este capítulo de la historia de la Alianza, África Central demostró que la conservación y la agricultura pueden coexistir.
Cada código QR en una prenda de “SelvaViva” era una invitación a ser parte de la protección de la selva, mostrando que, con trabajo y pasión, es posible construir un futuro en el que la naturaleza y la humanidad prosperan juntos.
En el corazón del imponente bosque congoleño, donde la luz del sol se filtra entre las hojas gigantescas y el sonido de los monos se esparce por los árboles, Sofía se detuvo a descansar.
Su camisa estaba empapada en sudor, pero su mirada seguía radiante.
Frente a ella, un grupo de guardabosques se acercó, con machetes en las manos y una expresión de curiosidad en sus rostros.
“¿Y si en lugar de cortar estos árboles, los protejimos mientras cultivamos algo útil?”, preguntó Sofía, sacando una bolsa de semillas de algodón orgánico.
Luna, que había recorrido kilómetros cargando muestras de fibra de plátano, se acercó.
“Esta fibra, combinada con el algodón que tú (ustedes) cultivarán, creará una tela maravillosa”, dijo, mostrando un pedazo de tejido.
“Resistente como la ropa de un guerrero, pero suave como el viento”.
Zoe, con su cámara en la mano, ya estaba filmando la escena.
“La historia de ‘SelvaViva’ va a cautivar a todo el mundo”, susurró.
La creación de “SelvaViva” La cooperativa “SelvaViva” se convirtió rápidamente en un proyecto de vida.
Los guardabosques dejaron sus machetes para cultivar algodón orgánico en áreas designadas, sin dañar el ecosistema natural.
“Antes, la deforestación era nuestro mayor problema”, decía Mbaya, un joven guardabosque convertido en agricultor.
“Ahora, con ‘SelvaViva’, estamos creando un futuro para nuestra selva y para nuestras familias”.
En un pequeño taller construido entre los árboles, artesanos locales tejían la fibra híbrida de algodón y plátano.
Usando tintes naturales extraídos de hojas y frutos silvestres, daban vida a telas con tonos que recordaban el verde de la selva, el marrón de la tierra y el azul del cielo entre las copas de los árboles.
“Cada tela que tejemos es como una historia escrita en hilo”, decía una artesana, sonriendo mientras manipulaba el telar.
El código QR que desvelaba la magia de la selva Zoe diseñó los códigos QR para “SelvaViva” con un enfoque en la conexión entre la naturaleza y la humanidad.
“Al escanear el código de una camiseta de ‘Corazón de África'”, explicaba en un video, “los usuarios verán: Vídeos de Mbaya y otros agricultores plantando semillas de algodón orgánico, mostrando cómo el cultivo se hace sin dañar el bosque.
El proceso de extracción de la fibra de plátano, desde la hoja hasta la fibra fina que se mezcla con el algodón.
Entrevistas con los ex – guardabosques, contando cómo ahora protegen a los gorilas mientras trabajan en la industria textil.
El recorrido de la tela, desde el bosque hasta la confección de la ropa, todo bajo la certificación EcoTransparencia”.
En una camiseta verde oscuro, el código QR abría un video en el que Mbaya caminaba entre los árboles: “Veo a los gorilas en sus hogares, y sé que soy parte de la solución para mantenerlos seguros”.
El desfile “Bosque en Tela” en Kinshasa El día del desfile llegó con una multitud expectante en Kinshasa.
El escenario estaba decorado con árboles y plantas autóctonas, creando un sendero natural por donde los modelos caminarían.
Los modelos, vestidos con ropa de “SelvaViva”, se movieron con gracia entre las hojas: – Un modelo lucía un traje con motives de ramas y hojas, hecho con la tela híbrida resistente.
– Otras modelos llevaban vestidos con bordados de gorilas y pajaros tropicales, cada una con un código QR en la parte posterior.
Sofía subió al estrado, rodeada de representantes de la ONU.
“La ONU ha aceptado incluir el código EcoTransparencia en todos los proyectos de protección de bosques”, anunció, causando un estallido de aplausos.
“Esto significa que más comunidades en África y en el mundo pueden seguir el ejemplo de ‘SelvaViva'”.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Tiraba y doblaba la tela, mostrándole al público que no se deformaba.
“Esta tela puede soportar el calor, la lluvia y el uso diario”, dijo.
Zoe, acompañada por Awilo Longomba, anunció la canción promocional: “Con ‘Selva Viva’, haremos que todos conozcan la importancia de proteger nuestras selvas”.
El impacto en la comunidad y el ecosistema Después del desfile, las ventas de “SelvaViva” explotaron.
En tiendas de Kinshasa y en línea, clientes se acercaban a las vitrinas, emocionados por escanear los códigos QR.
“He comprado esta camiseta porque quiero ayudar a proteger a los gorilas y a la selva”, dijo un comprador joven.
En el bosque, los efectos positivos se hicieron sentir rápidamente.
Las poblaciones de gorilas comenzaron a aumentar, y los agricultores de “SelvaViva” disfrutaron de un mejor ingreso.
Mbaya, ahora un líder en la cooperativa, se sentía orgulloso de lo que habían logrado.
“Ahora, puedo pagar la escuela de mis hijos y seguir protegiendo lo que más amo: la selva”, decía con una sonrisa en su rostro.
Un año después: el legado de “SelvaViva” Un año después, “SelvaViva” seguía innovando.
Luna presentó una nueva versión de la tela: “Ahora, la fibra también es antibacterial, gracias a extractos de plantas medicinales de la selva”, anunció.
Sofía anunció que el proyecto se estaba extendiendo a la República Centroafricana y a Camerún.
Zoe celebró que la canción de Awilo Longomba hubiera alcanzado más de 40 millones de reproducciones.
“La música ha sido el puente para llevar la mensaje de ‘SelvaViva’ a todas partes”, dijo.
La cooperativa anunció una nueva línea de ropa, inspirada en la fauna y la flora de la selva.
Un futuro de armonía y esperanza En una tarde tranquila en el bosque, Sofía, Luna y Zoe se reunieron con Mbaya y otros miembros de “SelvaViva”.
Mientras observaban a un grupo de gorilas jugando entre los árboles, Sofía dijo: “Recuerdo cuando era solo un sueño.
Y ahora, es una realidad que está cambiando vidas”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda purificar el aire a medida que se usa”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando al mundo que la selva es un tesoro que debemos proteger”.
Y así, en este capítulo de la historia de la Alianza, África Central demostró que es posible vivir en armonía con la naturaleza.
Cada código QR en una prenda de “SelvaViva” era una invitación a ser parte de la protección del planeta, mostrando que, con trabajo duro y creatividad, el futuro puede ser verde y prometedor.
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