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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 159

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159: Capítulo 166 La Alianza sin Fronteras 159: Capítulo 166 La Alianza sin Fronteras En el majestuoso Salón de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, banderas de todas las naciones ondeaban suavemente.

La atmósfera estaba cargada de expectativa, con representantes de 200 países sentados en los bancos.

Alejandro, con un traje azul marino que recordaba el color del planeta Tierra, se acercó al micrófono.

Detrás de él, una pantalla gigante mostró imágenes de proyectos sostenibles de todo el mundo: el lino del desierto en Emiratos Árabes, la fibra de coral en Australia, la lana de la tundra en Rusia.

” Hoy, no hablamos de países, hablamos de seres humanos”, comenzó, su voz resonando por el salón.

“El código EcoTransparencia no es un sello de calidad, es un compromiso.

Un compromiso de respeto por quienes viven después de nosotros, y por el planeta que compartimos”.

Luna, sentada en el primer renglón, sujetaba una muestra de tela que relucía con múltiples texturas.

Zoe, con una cámara en la mano, estaba en directo mundial (mundial) por todas las redes sociales.

La creación de “TierraTransparente” y “PlanetaConectado”  Alejandro extendió su brazo hacia la pantalla.

“Presentamos ‘TierraTransparente’: una plataforma donde cualquier persona, en cualquier parte del mundo, puede escanear un código QR y ver el verdadero impacto de un producto.

No solo quién lo produjo, sino cómo afecta al medio ambiente, a la comunidad y a la economía”.

La pantalla mostró una animación de un QR código (código QR) que se expandía para revelar imágenes de agricultores, científicos y diseñadores detrás de cada prenda.

Zoe subió al estrado, sonriente.

“Y para llevar esto a las manos de todos, presentamos la app ‘PlanetaConectado'”, anunció.

“Esta app une a usuarios con proyectos de sostenibilidad en su barrio.

Puedes encontrar talleres de reciclaje, huertos urbanos o cooperativas locales, todo mediante códigos QR que abren puertas a la acción”.

En la pantalla, se veía un joven en Kenia escanear un código en un árbol, y luego aparecer un video de un proyecto de reforestación.

La firma del “Acuerdo Mundial de Transparencia”  El momento clave llegó cuando el secretario general de la ONU se acercó al micrófono.

“Con gran orgullo, invitamos a los representantes de 180 países a firmar el ‘Acuerdo Mundial de Transparencia'”, anunció.

La sala explotó en aplausos mientras los delegados se acercaron a una larga mesa.

Sofía, que había viajado de África Central, firmó el acuerdo con una sonrisa emocionada.

“esto es el resultado de años de trabajo en los bosques, los desiertos y las ciudades”, susurró a Alejandro.

En la pantalla, se mostraron imágenes de los proyectos anteriores:  – La cooperativa “DesiertoVivo” en Emiratos Árabes, con su lino regado con agua desalinizada.

– “RíoVivo” en Kenia, protegiendo ríos con algodón orgánico.

– “TechWeave” en la India, uniendo tejido manual y robots.

– “HikariTela” en Japón, generando electricidad con fibra fotovoltaica.

La “Fibra Final”: símbolo de unión  Luna subió al estrado con una caja dorada.

“Para celebrar esta unión, presento la ‘Fibra Final'”, dijo, mostrando una tela que combinaba todas las fibras certificadas:  – Lino del desierto, resistente y sostenible.

– Algodón orgánico de Kenia, que salvaba ríos.

– Fibra de coral reciclado de Australia, que restauraba arrecifes.

– Lana de reno de Rusia, protegiendo osos polares.

– Fibra fotovoltaica de Japón, generando energía.

“Esta tela no es solo un material”, continuó.

“Es el testimonio de que, cuando unimos culturas, tecnologías y mentes, podemos crear algo más grande que la suma de sus partes”.

La pantalla mostró a artesanos de diferentes países tejiendo juntos esta fibra, simbolizando la colaboración global.

El legado de la Alianza: un mundo conectado  Después del evento, Zoe condujo un transmisión en vivo mundial (directo mundial) desde la terraza de la ONU.

“Ahora, veamos a jóvenes de cada continente”, dijo, y la cámara se centró en:  – Un joven en Argentina escanendiendo un código en una fábrica de reciclaje de plástico.

– Una estudiante en Nigeria mostrando un proyecto de algodón orgánico.

– Un adolescente en Islandia escanendiendo un QR código (código QR) en una fábrica de energía geotérmica.

Alejandro, entrevistado por cámaras de todo el mundo, dijo: “El código era solo el comienzo.

Ahora, la verdadera tarea es mantener esta transparencia y motivar a más personas a unirse.

No importa quién eres o dónde vivas, cada elección compra es una oportunidad de hacer el mundo mejor”.

Un futuro de acción conjunta  En la noche, Sofía, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron en el jardín de la ONU.

La luna iluminaba el Monumento a la Paz.

“Recuerdo cuando éramos un pequeño grupo en Ginebra”, dijo Sofía.

“Y ahora, 200 países han firmado un acuerdo”.

Luna sonrió: “La ‘Fibra Final’ es un símbolo, pero sigue habiendo mucho por hacer.

Estoy trabajando en una fibra que pueda purificar el aire de las ciudades”.

Zoe asintió: “Y ‘PlanetaConectado’ ya tiene 10 millones de usuarios.

La juventud está-listos para cambiar el mundo”.

Alejandro miró hacia el cielo.

“El código no resuelve todos los problemas, pero abre los ojos.

Ahora, el mundo sabe quién hace su ropa, quién cuida su comida, quién protege su medio ambiente.

Esa es la clave para un futuro sostenible”.

Y así, en este capítulo final de la historia de la Alianza, se demostró que la transparencia y la colaboración son las claves para superar los desafíos globales.

Cada código QR, desde el desierto hasta la selva, de la tundra hasta el mar, había sido un hilo que unió a personas de todas partes del mundo.

Y aunque el acuerdo mundial marcaba un hito importante, todos sabían que el viaje hacia un planeta más justo y sostenible estaba lejos de terminar.

La Alianza sin Fronteras era ahora un hecho, pero su verdadero legado sería el cambio constante y la esperanza que inspired en cada ser humano.

En el Salón de la Asamblea General de la ONU, la atmósfera estaba cargada de expectativa.

Banderas de países de todo el mundo ondeaban en los lados de la enorme sala, mientras que representantes políticos, científicos y empresarios se reunían.

Alejandro, con un semblante serio pero radiante de esperanza, se acercó al podio.

Detrás de él, una gran pantalla mostraba imágenes de los proyectos exitosos de la Alianza: el algodón sostenible de Kenia, la fibra fotovoltaica de Japón y la lana de la tundra rusa.

“Queridos amigos”, comenzó, y su voz resonó por el salón.

“Hoy no hablamos de naciones individuales, sino de una comunidad global.

El código EcoTransparencia no es simplemente una tecnología; es un puente que conecta a agricultores, artesanos, científicos y consumidores.

Es un compromiso de respeto por quienes viven después de nosotros y por el único hogar que tenemos: la Tierra”.

Zoe, en un rincón, estaba configurando cámaras para el transmisión en vivo mundial (directo mundial).

Sus dedos temblaban de emoción mientras revisaba los equipos.

“Esta es la oportunidad de mostrar al mundo que la sostenibilidad no es un sueño, sino una realidad alcanzable”, dijo en un susurro.

Mientras tanto, Luna se acercó al estrado cargando una caja rectangular.

Su expresión era seria, pero en sus ojos brillaba la ilusión.

La creación de “TierraTransparente” y “PlanetaConectado”  Alejandro hizo un gesto hacia la pantalla, donde apareció una animación de un código QR que se expandía y se convertía en un globo terráqueo.

“Presentamos ‘TierraTransparente’: una plataforma universal.

Con un simple escaneo de código, cualquier persona en cualquier rincón del mundo podrá conocer el origen, el proceso de fabricación y el impacto ambiental de cualquier producto.

Saber quién tejió tu camisa, quién cultivó tus alimentos, y cómo esos procesos afectan a nuestro planeta”.

Zoe subió al estrado y tomó el micrófono.

“Y para llevar esta información a las manos de todos, les presento la app ‘PlanetaConectado’.

Esta aplicación no solo muestra los productos sostenibles cercanos, sino que también conecta a ciudadanos con proyectos locales de regeneración ambiental, talleres de reciclaje y cooperativas comunitarias.

Será como tener un mapa de la acción sostenible en tu bolsillo”.

La firma del “Acuerdo Mundial de Transparencia”  El momento crucial llegó cuando el secretario general de la ONU se acercó al micrófono.

“Con gran orgullo, invito a los representantes de 180 países a firmar el ‘Acuerdo Mundial de Transparencia’.

Este acuerdo establece el código EcoTransparencia como estándar obligatorio para el comercio global, asegurando que todos los productos tengan una historia clara y verificable”.

La sala se llenó de aplausos mientras los delegados se acercaron a la mesa de firma.

Sofía, que había viajado desde África Central, firmó con una mano firme.

“Esta es la culminación de años de trabajo en las selvas y los bosques, de esfuerzos para unir a comunidades y proteger a los ecosistemas”, dijo a un periodista que se acercó a entrevistarla.

La “Fibra Final”: símbolo de unión  Luna abrió la caja que había llevado y mostró una tela única.

“Esta es la ‘Fibra Final’.

En ella, se combinan todas las fibras innovadoras que hemos desarrollado: la fibra de coral de Australia, la lana de reno de Rusia, la fibra fotovoltaica de Japón, el algodón orgánico de Kenia y más.

No es solo una tela; es un testimonio de lo que podemos lograr cuando unimos culturas, tecnologías y conocimientos”.

Se mostraron imágenes en la pantalla de artesanos de diferentes países trabajando juntos para tejer la “Fibra Final”.

Un tejedor indio enseñaba a un joven ruso los trucos del oficio, mientras que un científico japonés ayudaba a un agricultor congoleño a entender la tecnología detrás de las fibras.

El legado de la Alianza: un mundo conectado  Zoe dio inicio al transmisión en vivo mundial (directo mundial).

Las cámaras se centró en jóvenes de diferentes países que escanearon códigos QR de productos sostenibles.

En Brasil, un joven mostró cómo un código en un paquete de café mostraba el proceso de cultivo y el salario justo de los agricultores.

En Singapur, una estudiante exhibió una prenda de ropa con un código que revelaba cómo la fibra utilizada ayudaba a purificar el agua.

Alejandro, en una entrevista para los medios, dijo: “El código no es el final, sino el comienzo.

Ahora, con la transparencia como base, podemos trabajar en soluciones más ambiciosas.

Cada consumidor tiene el poder de elegir productos que respetan el planeta y a las personas.

Y esa elección puede cambiar el mundo”.

Un futuro de acción conjunta  En el atardecer, Sofía, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron en el jardín de la ONU.

El sol se ponía detrás de los rascacielos de Nueva York, bañando todo en tonos cálidos.

“Recuerdo cuando estábamos en un pequeño taller en Ginebra, hablando sobre una idea loca”, dijo Sofía, sonriente.

“Y ahora, 180 países han dado un paso hacia un futuro mejor”.

Luna asintió y mostró una muestra de una nueva fibra.

“Estoy trabajando en una que puede absorber contaminantes del aire.

Imagina, ropa que no solo viste, sino que también cuida el ambiente”.

Zoe asintió emocionada.

“Y ‘PlanetaConectado’ ya tiene millones de usuarios.

La juventud está tomando el mando, y eso es lo más esperanzador de todo”.

Alejandro se acercó a la barandilla y miró hacia la ciudad.

“El mundo es un solo tejido, y cada uno de nosotros es un hilo.

Con el código EcoTransparencia, hemos comenzado a tejer un futuro en el que la justicia social y la protección ambiental no son sueños, sino una realidad compartida”.

Y así, la Alianza demostró que, con la tecnología, la creatividad y la voluntad de trabajar juntos, es posible superar los mayores desafíos del planeta.

Los códigos QR, que comenzaron como una idea para dar transparencia a los productos, se convirtieron en un símbolo de la unión global y la responsabilidad compartida hacia la Tierra y su futuro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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