Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Chatper 16 Enredos emocionales
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16: Chatper 16 Enredos emocionales 16: Chatper 16 Enredos emocionales La colaboración entre Sofía y Alejandro para la colección conjunta con ‘Vida Nueva’ se convirtió en un caldo de cultivo para sus sentimientos.
Con los días que pasaban trabajando juntos, revisando diseños, viajando entre Barcelona y Madrid y resolviendo problemas, las barreras que Sofía había erigido comenzaron a derrumbarse.
Era inevitable; cuando compartían una misma visión creativa y un compromiso profundo con el proyecto, las conversaciones transcurrían de forma natural, y los silencios entre ellos se volvían cómodos y cargados de intimidad.
Alejandro se esforzaba por demostrarle a Sofía que era diferente, que no repetiría los errores del pasado.
Le traía café en las mañanas tempranas mientras revisaban bocetos, y en las tardes, cuando estaban agotados por el trabajo, sugería paseos por el Parque del Retiro para despejar la mente.
Sofía notaba cómo su corazón latía más rápido cuando él sonreía, y los intentos por mantener una actitud distante se volvían cada vez más difíciles.
Un día, mientras estaban en el taller de Barcelona, trabajando en los últimos ajustes de los vestidos, Alejandro se acercó a Sofía.
“¿Has notado cómo los hilos de este telar se entrelazan para formar algo hermoso?”, dijo, señalando el proceso de fabricación de una tela.
“Es como nosotros.
Aunque estuvimos separados, nuestros caminos se han vuelto a cruzar y ahora, juntos, estamos creando algo extraordinario”.
Sofía se sonrojó, evitando su mirada.
“Alejandro, no debemos olvidar que esta es una colaboración profesional”.
Pero su voz carecía de firmeza, y ambos sabían que las palabras eran solo una huella de la barrera que se estaba derrumbando.
Mientras sus sentimientos se iban reavivando, Isabella volvió a aparecer en escena.
Habiendo recuperado parte de su influencia en la industria tras salir del paso legal, decidió que era el momento de echar un cabo en la reconciliación de Sofía y Alejandro.
A través de contactos en las redes sociales y en la prensa, comenzó a difundir rumores: “Sofía solo volvió para el dinero y el prestigio que le brinda el Grupo de la Torre.
No le importa nada Alejandro, solo está jugando con sus sentimientos”.
Las acusaciones comenzaron a circular rápidamente.
Algunos empleados del Grupo de la Torre que aún no confiaban en Sofía se mostraron preocupados, y los inversores comenzaron a hacer preguntas.
Clara Mendes de ‘Vida Nueva’ la llamó preocupada: “Sofía, estos rumores pueden perjudicar el proyecto.
Necesitamos que hables en público para desmentirlos”.
Sofía estaba exhausta.
Había trabajado incansablemente para que el proyecto fuese un éxito, y ahora una mentira podía arruinarlo todo.
Pero en lugar de caer en el pánico, decidió enfocarse en lo que más importaba: el trabajo.
“No voy a darle importancia a estos rumores”, le dijo a Clara.
“Voy a seguir trabajando, y los resultados hablarán por sí solos”.
Alejandro, en cambio, no podía quedarse callado.
anunció una conferencia de prensa y, delante de los medios y los invitados, habló con vehemencia: “Sofía es una persona de integridad y talento.
Ella volvió porque cree en este proyecto y en la moda sostenible, no por ningún otro motivo.
Yo confío en ella ciegamente, y cualquiera que intente dañarla tendrá que pasar por encima de mí”.
Su defensa pública no solo calmó a los inversores y a los socios del proyecto, sino que también hizo que Sofía sintiera un estremecimiento en su corazón.
Era la primera vez que alguien se defendía por ella de forma tan decidida, y le recordó por qué había amado a Alejandro en un principio.
Mientras Isabella se enfurecía viendo cómo sus planes se derrumbaban, Sofía y Alejandro siguieron adelante con el proyecto.
Pero ahora, había un aire diferente en el ambiente.
Los encuentros de trabajo se tornaron más íntimos, los sonrisas más frecuentes y los accidentalmente roce de manos se convertían en momentos cargados de tensión.
Un día, después de un día especialmente difícil, Alejandro la acompañó a su apartamento.
“Sofía, no puedo seguir callándome”, dijo, deteniéndose en la puerta.
“Te quiero, y no importa lo que diga Isabella ni lo que piense el mundo.
Quiero que sepas que estoy dispuesto a luchar por nosotros”.
Sofía lo miró, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir.
Había luchado tanto por mantener la compostura, pero en aquel momento, todo se derrumbó.
“Alejandro…”, susurró, sin saber qué decir.
“No tienes que decir nada ahora”, dijo él, sonriendo suavemente.
“Solo sé que estaré aquí, esperando, mientras tú te sientas lista para darle una oportunidad a lo que ambos sentimos”.
Y con eso, se alejó, dejándola pensando en cómo su vida había cambiado.
Aunque el futuro seguía siendo incierto y las amenazas de Isabella todavía se cernían sobre ellos, Sofía sabía que, con Alejandro a su lado, podía afrontar cualquier obstáculo.
Y en el fondo de su corazón, comenzó a admitir que quizás, era hora de dejar atrás el miedo y darle una oportunidad al amor que nunca realmente se fue.
La tempestad en el horizonte Con Alejandro’s firme defensa, Sofía pudo concentrarse en el proyecto de colaboración.
Los días transcurrían entre sesiones de diseño intensas, ensayos de desfile y reuniones con Clara Mendes.
Sin embargo, Isabella no se resignaba.
Ella sabía que debía encontrar una manera más sutil de separar a los dos.
Una mañana, mientras Sofía revisaba los últimos detalles de los vestidos en el estudio de Madrid, un colega le mostró un artículo en una revista de moda.
El titular decía: “¿La verdad detrás de la colaboración?
Sofía Rodríguez: una estrategia para tomar el control del Grupo de la Torre”.
El artículo sostenía que Sofía estaba planeando casarse con Alejandro para obtener influencia en la empresa y derrocar a la señora de la Torre.
Sofía se sintió mareada.
Era absurdo, pero sabía que las mentiras viajan rápido.
Consultado su teléfono y vio que Alejandro ya le había enviado varios mensajes preocupados.
“No le des importancia a esto”, le escribió él.
“Voy a hablar con mi madre y aclarar todo”.
En el despacho de la señora de la Torre, Alejandro se encontró con una atmósfera tensa.
“¿Qué es todo esto?”, le preguntó su madre, mostrándole el artículo.
“¿Qué te está pasando?
Estás dejando que esta chica te distraiga de lo importante”.
Alejandro se mantuvo firme.
“Madre, Sofía es una persona honesta.
Ella no tiene ningún interés en el control del grupo.
Solo quiere hacer una contribución positiva a la moda sostenible”.
La señora de la Torre frunció el ceño.
“No importa lo que ella quiera.
Lo que importa es lo que la prensa dice y lo que los accionistas piensan.
Si esta situación continúa, el grupo podría sufrir”.
Mientras tanto, en el estudio, Sofía se estaba preparando para un ensayo crucial.
Aunque estaba abrumada por las mentiras, sabía que no podía 允许 r que le afectaran su trabajo.
“Estos vestidos son mi respuesta”, se dijo a sí misma mientras ajustaba un broche hecho a mano en un vestido de seda reciclada.
En el momento en que los modelos comenzaron a caminar por el pasillo de ensayo, Isabella apareció en el estudio.
“¿Te sientes orgullosa de ti misma?”, le dijo, sonriendo burlonamente.
“Tienes a todo el mundo creyendo tus mentiras”.
Sofía la miró con frialdad.
“No soy yo la que miente, Isabella.
Y sé que eres la responsable de estos rumores”.
Isabella se encogió de hombros.
“No puedes probar nada.
Y mientras tanto, la señora de la Torre está perdiendo confianza en ti.
¿Cuánto tiempo crees que podrás mantener esta ilusión?”.
Antes de que Sofía pudiera responder, Alejandro entró al estudio.
“Isabella, déjame claro algo”, dijo, con voz fría.
“Si sigues intentando dañar a Sofía, no tendrás piedad.
Y no importa cuántas mentiras cuentes, nunca separarás a Sofía y yo”.
Isabella se rió.
“Eres tan ingenuo, Alejandro.
Tu madre no te dejará estar con una persona que representa un riesgo para el grupo”.
Y con eso, se marchó, dejando una atmósfera cargada de tensión.
Alejandro se acercó a Sofía.
“No te preocupes por ella.
Mi madre acabará entendiendo que eres buena para el grupo y para mí”.
Sofía sonrió débilmente.
“Es difícil no preocuparse.
Pero sé que tenemos que seguir adelante con el proyecto”.
En las siguientes semanas, Sofía y Alejandro trabajaron más duro que nunca.
Alejandro habló con los accionistas para calmar sus preocupaciones, mientras que Sofía se aseguró de que la colección fuera perfecta.
La señora de la Torre, aunque sigue reservada, comenzó a ver los esfuerzos de Sofía y la calidad de su trabajo.
Un día, cuando estaban revisando los últimos detalles de la presentación en Milán, la señora de la Torre se presentó en el estudio.
Observó a Sofía trabajando con pasión y dedicación, y luego se acercó a ella.
“Quizás me equivoqué”, dijo, con voz baja.
“Te veo trabajar y veo que eres realmente comprometida con el proyecto.
Pero ten cuidado con mi hijo.
No quiero que nadie lo haga sufrir”.
Sofía la miró a los ojos.
“No tengo intención de hacer daño a Alejandro.
Amo a tu hijo, y lo único que quiero es ayudarlo a llevar el grupo hacia el futuro”.
La señora de la Torre asintió y se marchó.
En aquel momento, Sofía y Alejandro sabían que habían superado una gran barrera.
Aunque Isabella seguiría siendo una amenaza, ahora tenían el apoyo de la señora de la Torre, y eso les daba la fuerza para enfrentar cualquier desafío que viniera en el camino hacia el éxito de la colaboración y, quizás, hacia un futuro juntos.
Con la Semana de la Moda de Milán a la vista, Sofía y Alejandro se preparaban para el momento culminante de su trabajo.
Pero sabían que, más allá de la iluminación del escenario y los aplausos del público, lo más importante era la unión que habían construido entre ellos, una unión que se fortalecía con cada obstáculo superado y cada mentira desmentida.
La presentación crucial Con la Semana de la Moda de Milán a solo días de distancia, el estrés se palpaba en el estudio de Sofía y Alejandro.
Los vestidos estaban listos, los modelos habían rehecho sus pasos innumerables veces, y los invitados importantes habían confirmado su asistencia.
Pero justo cuando todo parecía perfecto, un problema inesperado surgió.
Una mañana, Sofía recibió una llamada desesperada de Clara Mendes.
“Sofía, hay un problema con el transporte de las piezas.
El avión que debía traer los vestidos ha sufrido un retraso debido a tormentas en el Mediterráneo.
No van a llegar a tiempo para la presentación”.
Sofía se sintió débil.
Habían trabajado meses en esta colección, y un retraso en el transporte podía arruinar todo.
Consultado a Alejandro, quien estaba en una reunión con los accionistas del Grupo de la Torre.
“Tenemos que encontrar una solución”, le dijo en un mensaje de emergencia.
Alejandro salió corriendo de la reunión y se dirigió al estudio.
“No te preocupes, Sofía.
Vamos a charter un avión privado.
No importa el costo, no podemos permitir que este proyecto se derrumbe por algo así”.
Pero el problema era más complicado de lo que parecía.
Los aeropuertos estaban saturados debido a la tormenta, y 租用 un avión privado no era tan sencillo.
Mientras tanto, Isabella se enteró de la situación y no perdió la oportunidad de echar más leña al fuego.
“Lo siento por vuestro desastre”, le dijo a Sofía con una sonrisa burlona.
“Parece que la suerte no está de vuestro lado”.
Sofía la ignoró y se concentró en encontrar una solución.
Consultado a los artesanos en Barcelona, quienes ofrecieron su ayuda.
“Podemos enviar algunos diseños por correo express”, les dijo uno de ellos.
“Sería un riesgo, pero es mejor que nada”.
Alejandro y Sofía tomaron una decisión arriesgada: enviaron los vestidos más importantes por correo express, mientras que los demás se quedaron en Madrid, esperando a que el avión original pudiera despegar.
“Esto es un apuro”, dijo Alejandro, “pero tenemos que tener fe en que saldrá bien”.
En el día de la presentación, Sofía y Alejandro estaban en el vestíbulo del lugar donde se llevaría a cabo el desfile, esperando ansiosos por noticias de los vestidos.
La señora de la Torre, que había viajado a Milán para apoyar al grupo, los encontró pálidos y tensos.
“¿Qué pasa?”, les preguntó.
Alejandro les contó todo.
La señora de la Torre frunció el ceño, pero luego dijo: “No os rendáis.
Yo conozco a algunas personas aquí en Milán.
Quizás puedan ayudarnos a localizar los paquetes”.
Mientras la señora de la Torre salía a buscar ayuda, Sofía y Alejandro se enteraron de que el avión original había despegado, pero todavía tardaría horas en llegar.
Los invitados comenzaban a llegar, y el ambiente se volvía más tenso.
De repente, un empleado corrió hacia ellos.
“Los paquetes de Barcelona han llegado”, gritó.
Sofía y Alejandro corrieron hacia el camión que los traía.
Aunque algunos de los vestidos estaban un poco arrugados, estaban intactos.
“¡Vamos, tenemos que arreglar esto rápido!”, dijo Sofía.
Los modelos, los estilistas y el equipo de organización se pusieron a trabajar enloquecidamente para preparar los vestidos para el desfile.
Cuando el primer modelo salió al pasillo, Sofía y Alejandro se agarraron la mano.
Los vestidos, con sus telas recicladas y sus diseños únicos, lucían hermosos bajo las luces del escenario.
El público se quedó boquiabierto al ver la fusión perfecta entre la moda sostenible y el diseño de alta calidad.
A medida que los modelos continuaron saliendo, el aplauso se volvió más fuerte.
Isabella, que estaba sentada en el primer renglón, se veía cada vez más irritada.
Pero Sofía y Alejandro no la vieron; estaban demasiado concentrados en el éxito de la presentación.
Al final del desfile, Sofía y Alejandro salieron al escenario juntos, rodeados de aplausos.
Clara Mendes los abrazó emocionada.
“Este es un éxito rotundo”, dijo.
“La colaboración ha sido un gran acierto”.
La señora de la Torre se acercó a ellos y sonrió.
Era la primera vez que veía a su hijo tan feliz.
“Estoy orgullosa de ustedes dos”, le dijo a Alejandro.
“Y de ti, Sofía.
Has demostrado que eres una persona valiosa para el grupo”.
En el momento de la celebración, Alejandro se acercó a Sofía y la besó en los labios.
Era el primer beso que compartían desde que sus sentimientos habían comenzado a reavivarse.
“Lo hicimos”, le susurró.
“Y esto es solo el principio”.
Sofía lo abrazó, sintiendo cómo todo el estrés y la tensión se desvanecieron.
Habían superado una tormenta literal y metaphorica, y ahora, con el éxito de la presentación, sabían que podían afrontar cualquier cosa juntos.
Pero también sabían que el camino seguiría siendo lleno de retos, especialmente con Isabella pendiente de echarlos un cabo.
Pero en aquel momento, nada importaba más que el hecho de que estaban juntos y que su proyecto había sido un gran éxito.
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