Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 160
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160: Capítulo 167 Brasil La Fibra de la Selva Amazónica 160: Capítulo 167 Brasil La Fibra de la Selva Amazónica La selva Amazónica se extendía como un mar verde infinito, y en sus entrañas, la aldea de Novo Aripuanã se despierto con el grito de los pericos.
Sofía caminó entre hojas tan grandes como paraguas, persiguiendo el sonido del agua.
Había llegado a Brasil para un proyecto que podría salvar los ríos contaminados por el cultivo convencional de algodón: la producción de algodón “sin deforestación” y certificado con EcoTransparencia.
“¿Cómo sabremos que no se está dañando la selva?”, preguntó un joven agricultor, Luiz, mientras mostraba un mapa de las tierras donde se plantaba algodón.
Sofía sonrió y sacó un dispositivo GPS.
“Con esto, cada paso de nuestros cultivos se rastreará.
Y el código QR en cada prenda dirá la verdad sobre cómo se produjo”.
Luna, en el otro lado de la aldea, estaba en un cobertizo improvisado.
Su laboratorio era un desorden de frascos con tintes naturales y rollos de fibra.
“La humedad de la selva destruye la tela común”, dijo a un grupo de artesanos.
“Pero si combinamos el algodón con la fibra de banano, que es resistente y elástica…” Su voz se perdió en la mezcla de frayces y máquinas de tejer.
Mientras tanto, Zoe estaba sentada en un tronco caído, hablando en su teléfono.
“¡TikTok va a explotar con esto!”, gritó, mostrando una idea a un influencer local.
“El AmazonModa va a ser el hashtag más viral del año.
Imagina, gente de todo el mundo diseñando ropa con desechos de la selva”.
La creación de “AmazonTela” La cooperativa “AmazonTela” se fundó en menos de un mes.
Los agricultores aprendieron a plantar algodón en áreas previamente abiertas, sin tocar un solo árbol nuevo.
GPS tracking en los campos permitía monitorear el crecimiento y evitar el abuso del suelo.
“Antes, la selva era un obstáculo”, dijo Luiz.
“Ahora, es nuestro socio”.
En el taller de tejer, artesanos usaban tintes extraídos de frutos silvestres de la selva: frutos de uva de iguapó para el rojo, hojas de tucumã para el amarillo y corteza de ácero negro para el marrón.
Cada telar estaba equipado con un letrero que mostraba el código QR de la tela en proceso.
“Es como tener un diario abierto”, decía una artesana, Sonia.
“El mundo puede ver cómo tejo esta camisa, desde la recolección de la lana hasta el último cordón”.
El desfile en el desfile de la Moda de Río de Janeiro Meses después, la ciudad de Río de Janeiro se iluminó con la Moda de Verano.
El escenario estaba rodeado de plantas tropicales autóctonas, y el sonido de los tambores se mezcló con el murmullo del público.
Los modelos comenzaron a caminar, luciendo vestidos y pantalones de “AmazonTela”.
Uno de ellos llevó un vestido largo con motivos de mariposa Garibaldi, el emblema de la selva Amazónica.
Cuando la modelo se detuvo, un gran monitor se iluminó con el código QR en la falda.
Un espectador escanó el código con su teléfono y apareció un video: Luiz y otros agricultores mostrando cómo recaudaban frutos para los tintes, seguido de Sonia tejiendo la tela.
“Por cada vestido vendido, plantamos 10 árboles en la selva”, dijo una voz en off.
Acciones de los personajes Sofía, sentada en la primera fila, se acercó al microfono cuando finalizó el desfile.
“Hoy, firmamos un acuerdo con el gobierno brasileño”, anunció.
“El código EcoTransparencia se convertirá en una parte esencial del Plan Nacional de Protección de la Selva.
Ahora, cada cultivo de algodón debe mostrar su historia”.
Luna subió al escenario con una muestra de tela.
“Esta es la nueva fibra”, dijo, tirándola hacia un charco de agua.
“La combinación de algodón y fibra de banano no solo resiste la humedad, sino que también es transpirable y suave”.
Demostró cómo la tela se secaba rápidamente, mientras el público aplaudía.
Zoe, rodeada de cámaras, anunció el reto AmazonModa en TikTok.
“Querido mundo, ¡muéstranos vuestros diseños con desechos de la selva!
El ganador tendrá la oportunidad de trabajar con los diseñadores de ‘AmazonTela'”.
En cuestión de horas, el hashtag tenía miles de vídeos: una chica mostrando un bolso hecho con hojas secas, un joven presentando un sombrero de fibras de coco y una estudiante mostrando un vestido tejido con hilos de raíces.
El impacto en la selva y la comunidad Las ventas de “AmazonTela” explotaron.
En tiendas de Río, São Paulo y hasta en Europa, los clientes se acercaban a las vitrinas, fascinados por los códigos QR.
“He comprado este camisón porque quiero saber que mi dinero está ayudando a proteger la selva”, dijo una turista alemana, escanendiendo el código y viendo el video de Luiz.
En la aldea de Novo Aripuanã, los cambios fueron evidentes.
Los ríos, antes turbios por los químicos del algodón convencional, ahora lucían claros y transparentes.
Luiz y otros agricultores habían construido una escuela con los ingresos de “AmazonTela”.
“Antes, pensábamos que la selva era un obstáculo para el progreso”, dijo Luiz, mirando a un grupo de niños corriendo hacia el río.
“Ahora, sabemos que es nuestro tesoro más precioso”.
Y en el corazón de la selva, donde los pericos todavía gritaban al amanecer, “AmazonTela” seguía creciendo, una fibra que no solo vestía a las personas, sino que también daba vida a un ecosistema amenazado.
Cada código QR era una invitación a ser parte de la solución, un hilo que unía a la selva Amazónica con el mundo exterior.
En el corazón palpitante de la selva Amazónica, donde el sol se filtra a través de hojas gruesas como platos, la aldea de Tauá se despierta con el aullido de los howlers.
Sofía, con botas cubiertas de barro rojo, se detiene junto a un río turbio.
“Este agua no debería ser así”, murmura a un grupo de agricultores.
“Con el algodón certificado y el código EcoTransparencia, mostraremos cómo cultivar sin matar la selva”.
Luna, en un cobertizo hecho de palmeras, mezcla hilos de algodón con trozos de fibra de banano.
“La humedad aquí destruye la tela”, dice a una artesana.
“Pero con esta mezcla, resistirá los temporales”.
Mientras tanto, Zoe corre por la aldea, filmando con su teléfono.
“El reto AmazonModa va a ser viral”, grita.
“Quiero que la gente vea que la moda puede salvar el planeta”.
La creación de “AmazonTela” La cooperativa “AmazonTela” nace rápidamente.
Los agricultores abandonan los pesticidas y comienzan a plantar algodón en zonas previamente cultivadas, usando GPS para no invadir nuevas áreas.
“Antes, cortábamos árboles sin pensar”, dice Luiz, un joven agricultor.
“Ahora, cada cultivo tiene un límite, y el código QR lo demuestra”.
En el taller de tejer, artesanos usan tintes de frutos silvestres: el rojo intenso del açaí, el amarillo vivo de la manga silvestre.
“Ningún químico, solo la selva”, dice Sonia, mostrando un vestido en color terracota.
Cada prenda lleva un código QR que, al escanearse, muestra videos de la siembra, la cosecha y el tejido.
El desfile de la Moda de Río de Janeiro En Río, el desfile de moda se monta en una plataforma rodeada de plantas exóticas.
Modelos caminan con vestidos de “AmazonTela”: uno lleva un vestido azul turquesa con motivos de mariposas Garibaldi, el emblema de la selva.
Cuando un espectador escanea el código en la falda, aparece un video de Luiz mostrando cómo recoge frutos para los tintes.
“Por cada prenda vendida, plantamos 10 árboles”, dice una voz en off.
Acciones de los personajes Sofía sube al escenario con representantes del gobierno brasileño.
“Firmamos un acuerdo”, anuncia.
“Ahora, todos los cultivos de algodón en la selva deben usar el código EcoTransparencia”.
La audiencia aplaude mientras se muestra un mapa de Brasil con zonas certificadas.
Luna demuestra la resistencia de su fibra.
Tira y dobla una muestra, luego la sumerge en un charco.
“Mira, no se estira ni se mancha”, dice.
“Es perfecta para la selva”.
Zoe lanza el reto AmazonModa en TikTok.
“Diseña ropa con desechos de la selva”, pide.
En horas, videos llenan la plataforma: un sombrero de hojas secas, un bolso de fibras de coco, un vestido de raíces tejidas.
El impacto en la selva y la comunidad Las ventas de “AmazonTela” explotan.
En tiendas de Río y en línea, clientes escanean códigos QR.
“Compré este camisón porque quiero ayudar”, dice una turista.
En Tauá, los ríos se limpian, y los agricultores construyen una escuela con los ingresos.
“Ahora, mis hijos pueden estudiar y aprender a proteger la selva”, dice Luiz, sonriendo.
En la selva, donde los howlers siguen aullando, “AmazonTela” crece como una planta saludable.
Cada código QR es un puente entre la selva y el mundo, un recordatorio de que la moda puede ser verde.
Y cuando la lluvia cae sobre los campos de algodón, los agricultores saben que están haciendo algo bueno para el planeta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com