Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 161
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161: Capítulo 168 Estados Unidos La Ropa que Purifica el Aire 161: Capítulo 168 Estados Unidos La Ropa que Purifica el Aire En el corazón agitado de Nueva York, donde los ruidos de los automóviles y el zumbido de la ciudad llenan el aire, Alejandro se acercó a un laboratorio en Brooklyn.
El olor a químicos y el zumbido de los equipos lo recibió al entrar.
“Esta ciudad necesita una solución”, dijo a un grupo de científicos.
“Y creo que la tecnología espacial puede ayudarnos”.
Luna, con lentes protectoras y un delantal blanco, estaba concentrada en un microscopio.
“La capa de titanio dióxido es la clave”, dijo, mostrando una muestra de fibra delgada como un cabello.
“Con la luz solar, esta fibra puede descomponer los contaminantes del aire, como si fuera una planta artificial”.
Mientras tanto, Zoe estaba en llamadas con influencers de Instagram, emocionada.
“Vamos a hacer que ‘AirWear’ sea el nombre más hablado en las redes”, dijo.
“Imagina, ropa que purifica mientras caminas”.
La creación de “AirWear” La colaboración entre la Alianza y una marca estadounidense dio vida a “AirWear”.
La fibra fotocatalítica, desarrollada con tecnología inspirada en los materiales espaciales de la NASA, se convirtió en el centro del proyecto.
“Este titanio dióxido reacciona con la luz ultravioleta y descompone los óxidos de nitrógeno y el monóxido de carbono”, explicaba un científico en un video promocional.
En una fábrica en Nueva Jersey, máquinas modernas tejían la fibra en chaquetas y suéteres.
Cada prenda llevaba un código QR que, al escanearse, mostraba datos en tiempo real: cuántos gramos de contaminantes se habían descompuesto en las calles de Manhattan desde que se fabricó la prenda, y cómo la calidad del aire se había mejorado en las áreas cercanas.
El desfile “Respira” en el Central Park El día del desfile llegó con sol y una brisa fresca en el Central Park.
El escenario estaba rodeado de árboles y monitores que mostraban la calidad del aire en tiempo real.
Modelos caminaron entre la multitud, luciendo chaquetas y suéteres de “AirWear”.
Lo más sorprendente era que las prendas se iluminaban con un resplandor suave según el nivel de contaminación en el entorno.
Un modelo llevó una chaqueta negra con detalles plateados.
Mientras caminaba, un monitor cercano mostraba cómo los niveles de óxidos de nitrógeno disminuían a medida que se acercaba.
Cuando un espectador escanó el código QR en la chaqueta, apareció un video de Alejandro hablando con un ingeniero de la NASA: “Esta tecnología fue desarrollada para purificar el aire en las naves espaciales.
Ahora, la traemos a las calles de Nueva York”.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado, rodeado de representantes de la NASA y del gobierno de Nueva York.
“Hemos firmado un acuerdo con la NASA”, anunció.
“Sus materiales y conocimientos espaciales ayudarán a mejorar la fibra fotocatalítica.
En un futuro, podría purificar incluso partículas tóxicas más pequeñas”.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Llevó una chaqueta de “AirWear” y la lavó 50 veces delante del público.
“Vean”, dijo, mostrándola.
“La fibra sigue funcionando.
No pierde su capacidad para descomponer contaminantes”.
Zoe, acompañada por influencers famosos de Instagram, transmitió en directo el proceso de fabricación y los tests de la fibra.
“Estos chaquetones no solo se ven bien, sino que también son una máquina para purificar el aire”, dijo, mostrando datos de la calidad del aire antes y después de usar la prenda.
En horas, el hashtag PurificaConModa se convirtió en tendencia, con miles de usuarios mostrando sus propias ideas de ropa sustentable.
El impacto en la ciudad y la comunidad Después del desfile, las ventas de “AirWear” explotaron.
En tiendas de Fifth Avenue y en línea, clientes se apresuraban a comprar chaquetas y suéteres.
“He comprado esta chaqueta porque quiero ayudar a limpiar el aire de Nueva York”, dijo un ciudadano, escanendiendo el código QR y viendo los datos de purificación.
En las calles de la ciudad, los monitores ubicados cerca de las áreas más contaminadas mostraron una disminución notable en los niveles de contaminantes.
Los científicos de “AirWear” comenzaron a recibir pedidos de otras ciudades, como Los Ángeles y Chicago, interesadas en adaptar la tecnología a sus entornos.
Un año después: el legado de “AirWear” Un año después, “AirWear” seguía innovando.
Luna presentó una nueva versión de la fibra: “Ahora, funciona incluso con la luz artificial de las calles”, anunció.
Alejandro anunció acuerdos con ciudades de todo el mundo para instalar estaciones de monitoreo integradas con la ropa.
Zoe celebró que el hashtag PurificaConModa hubiera tenido más de 50 millones de visualizaciones.
“La gente está enardecida con la idea de que la ropa puede hacer más que cubrir el cuerpo”, dijo.
“Están diseñando sus propias prendas y compartiendo cómo ayudan a mejorar el aire”.
Un futuro más limpio En una tarde en el Central Park, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron mientras observaban a los ciudadanos luciendo chaquetas de “AirWear”.
“Recuerdo cuando era solo una idea loca”, dijo Alejandro.
“Y ahora, es un proyecto que está cambiando la forma en que pensamos sobre la contaminación y la moda”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda absorber partículas microscópicas, como el hollín”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando al mundo que la tecnología y la moda pueden unirse para crear un futuro más sano”.
Y así, en Nueva York, la fibra fotocatalítica de “AirWear” demostró que la moda podía ser una solución real para los problemas ambientales.
Cada código QR en una chaqueta era una invitación a ser parte del cambio, un recordatorio de que, con un poco de creatividad y ciencia, se podía respirar mejor en las ciudades más concurridas del mundo.
En las densas calles de Nueva York, donde los edificios de cristal reflejan el sol y los autobuses arrojan humo negro, Alejandro se detuvo frente a un laboratorio en Brooklyn.
El olor a contaminantes y el zumbido del tráfico eran casi tangibles.
“Esta ciudad respira mal”, dijo a Luna, que salió a recibirlo con un delantal cubierto de polvo fino.
“Necesitamos una solución que vaya más allá de los árboles”.
Luna sonrió y lo llevó al interior.
En el laboratorio, microscopios y probetas relucían bajo las luces blancas.
“Mira esto”, dijo, mostrando una fibra delgada como un cabello.
“Es una tela recubierta de titanio dióxido.
Con luz solar, descompone los gases de los coches como si fuera una planta gigante”.
Mientras tanto, Zoe estaba en una esquina, hablando en videochat con influencers de Instagram.
“Vamos a hacer que ‘AirWear’ sea el hashtag del año”, decía, gesticulando con emoción.
La creación de “AirWear” La marca “AirWear” nació de la colaboración entre la Alianza y expertos de la NASA.
La fibra fotocatalítica, desarrollada con materiales utilizados en naves espaciales, se convirtió en el centro del proyecto.
“En el espacio, purificamos el aire con tecnología avanzada”, explicaba un ingeniero de la NASA en un video.
“Ahora, traemos esa tecnología a la tierra”.
En una fábrica en Nueva Jersey, máquinas tejían la fibra en chaquetas y suéteres.
Cada prenda llevaba un código QR que, al escanearse, mostraba datos en vivo: cuántos metros cúbicos de aire se habían purificado desde que se fabricó la prenda, y los niveles de contaminantes en Manhattan en tiempo real.
“Es como llevar un purificador de aire en tu hombro”, decía un diseñador, mostrando una chaqueta negra con brillantes hilos plateados.
El desfile “Respira” en el Central Park El día del desfile llegó con un sol radiante en el Central Park.
El escenario estaba rodeado de monitores que mostraban la calidad del aire: “Nivel de ozono: bueno”, “Partículas finas: normal”.
Modelos caminaron entre los árboles, luciendo prendas de “AirWear” que cambiaban de color según la contaminación around them.
Un modelo llevó una chaqueta azul marino.
A medida que caminaba, el color de la chaqueta se clarificaba, y los monitores cercanos mostraron una caída en los niveles de monóxido de carbono.
Cuando un espectador escanó el código QR en la chaqueta, apareció un video de Alejandro hablando con el ingeniero de la NASA: “Esta fibra reacciona con la luz para descomponer gases dañinos.
Es como tener miles de plantas en tu ropa”.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado, acompañado por representantes de la NASA y del municipio de Nueva York.
“Hemos firmado un acuerdo para usar materiales espaciales en la fibra”, anunció.
“Pronto, podrá purificar hasta los contaminantes más pequeños, como el hollín”.
La audiencia aplaudió mientras se mostraban imágenes de la tecnología espacial adaptada a la ropa.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Lavó una chaqueta de “AirWear” 50 veces en un lavadero público.
“Vean”, dijo, mostrándola seca.
“La fibra sigue funcionando.
No pierde su capacidad de purificación”.
Los espectadores se acercaron para tocar la tela, sorprendidos por su suavidad.
Zoe, junto a influencers de Instagram con miles de seguidores, transmitió en directo los tests de la fibra.
“Mira cómo esta chaqueta purifica el aire alrededor de nosotros”, dijo, mostrando un monitor que disminuía los índices de contaminación.
En horas, el hashtag PurificaConModa se convirtió en tendencia, con usuarios mostrando sus propias prendas y datos de purificación.
El impacto en la ciudad y la comunidad Después del desfile, las tiendas de “AirWear” estuvieron abarrotadas.
“Quiero una chaqueta para mi hijo”, decía una madre.
“Así, cuando camina a la escuela, estará protegido”.
En línea, las ventas superaron las expectativas, y ciudades como Los Ángeles y Chicago pidieron probar la tecnología.
En Manhattan, los monitores ubicados en calles concurridas mostraron una reducción del 15% en los niveles de contaminantes en áreas donde se usaba más “AirWear”.
Los científicos de la Alianza comenzaron a estudiar el impacto a largo plazo, sorprendidos por los resultados rápidos.
Un año después: el legado de “AirWear” Un año después, “AirWear” lanzó una nueva línea.
“Ahora, la fibra funciona incluso con la luz de las farolas”, anunció Luna.
Alejandro firmó acuerdos con ciudades de Japón y Europa para adaptar la tecnología a sus entornos.
“Esta no es solo una ropa, es una revolución”, decía en una entrevista.
Zoe celebró que el movimiento PurificaConModa hubiera inspirado a diseñadores de todo el mundo.
“Hemos visto vestidos, zapatos y hasta sombreros que purifican el aire”, dijo.
“La moda se ha convertido en una herramienta para combatir la contaminación”.
Un futuro más respirable En una tarde en el Central Park, Alejandro, Luna y Zoe observaron a los ciudadanos luciendo chaquetas de “AirWear”.
“Recuerdo cuando pensaba que era imposible”, dijo Alejandro.
“Ahora, la ropa ahorrar (salva) vidas”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda absorber el CO2.
Imagina, ropa que ayuda a frenar el calentamiento global”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que cada persona puede contribuir, incluso con lo que viste”.
Así, en Nueva York, la fibra fotocatalítica demostró que la moda puede ser una solución real.
Cada código QR en una chaqueta era una invitación a ser parte del cambio, un recordatorio de que, con ciencia y creatividad, podemos hacer que los ciudades sean lugares más saludables para todos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com