Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 163
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163: Capítulo 170 Italia La Moda Circular en Pisa 163: Capítulo 170 Italia La Moda Circular en Pisa En las tierras undosas de la Toscana, donde las vides se entrelazan como hilos de un tapiz y el aroma del vino se mezcla con el olor del aire, los viñedos de San Gimignano se preparaban para la vendimia.
Pero esta temporada sería diferente.
Alejandro se detuvo frente a un grupo de productores de vino, mirando las pilas de pieles y tallos de uva que solían desecharse.
“¿Y si estos desechos se convirtieran en algo valioso?”, preguntó, mostrando una muestra de tela que parecía cuero.
“Con la tecnología adecuada, podemos hacer zapatos, bolsos y ropa”.
Luna, con guantes y un maletín lleno de muestras, se acercó a un tonel de uvas recién pisadas.
“La semilla de uva contiene aceite que puede ser una capa Capa impermeable (a prueba de agua)”, dijo, mostrando cómo el líquido se derramaba sobre la tela sin humedecerla.
“Y el aroma…
es el perfume de la Toscana”.
Mientras tanto, Zoe estaba en llamada con bloggers italianos famosos.
“El reto VinoModa va a ser una locura”, decía, sonriendo.
“Imagina, ropa y zapatos hechos con restos de vino”.
La creación de “VinoShoes” La marca “VinoShoes” nace de la colaboración entre la Alianza y productores de vino toscanos.
El proceso era sorprendente: las pieles y tallos de uva se secaban al sol, luego se trituraban y se mezclaban con polímeros biodegradables.
El resultado era una tela resistente y suave, similar al cuero pero sin dañar a ningún animal.
Cada zapato llevaba un código QR.
Al escanearlo, los usuarios veían el proceso completo: desde la vendimia en los viñedos, hasta la fabricación en el taller.
“Vemos cómo las uvas se convierten en vino, y los desechos en zapatos”, decía un artesano, mostrando un zapato color vino tinto.
“Es circularidad total”.
El desfile “Fermento de Moda” bajo la Torre de Pisa El día del desfile llegó con un sol cálido y un viento suave que hacía ondejar las campanas de la catedral.
Bajo la icónica Torre de Pisa, el escenario estaba decorado con toneles de vino y hileras de uvas.
Modelos caminaron mostrando ropa y zapatos de “VinoShoes”, cada uno con detalles únicos: adornos de tallos de uva secos, botones hechos con semillas y motives de viñedos bordados.
Un modelo llevó un vestido largo color terracota y zapatos altos con hebillas de metal oxidado.
Cuando se detuvo, un espectador escanó el código QR en la suela del zapato.
Apareció un video de un viñedo mostrando la regeneración del suelo: “Gracias a la circularidad, los desechos de vino enriquecen el suelo y ayudan a cultivar mejores uvas”.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado con representantes de la Comisión Europea.
“Hemos incluido la tecnología de desechos agrícolas en la Nueva Política Verde”, anunció.
“Ahora, empresas de toda Europa pueden recibir ayuda para transformar residuos en recursos”.
La multitud aplaudió mientras se mostraban los planes de desarrollo.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Mojó un zapato de “VinoShoes” en un charco de agua y lo sacó.
“Mira, no se humedece”, dijo.
“Y si olfatean, sentirán el aroma del vino”.
Los espectadores se acercaron, sorprendidos.
Zoe anunció el reto VinoModa en Instagram y TikTok.
“Crea una prenda con desechos de vino y gana un viaje a la Toscana”, pidió.
En horas, el hashtag estaba lleno de videos: una persona confeccionando un bolso con pieles de uva, otro haciendo un sombrero con tallos y muchas personas mostrando diseños creativos.
El impacto en la Toscana y la industria Las ventas de “VinoShoes” explotaron en Italia y en el extranjero.
“Quiero estos zapatos porque son eco-friendly y tienen un estilo único”, dijo una turista francesa, escanendiendo el código y viendo el video del viñedo.
En las bodegas toscanas, los productores de vino comenzaron a ganar dinero extra vendiendo sus desechos a la marca.
La tierra en los viñedos se volvió más fértil, y los cultivos mejoraron.
“Es como un círculo perfecto”, decía un agricultor.
“La moda ayuda a la agricultura, y la agricultura alimenta a la moda”.
Un año después: el legado de “VinoShoes” Un año después, “VinoShoes” expandió su línea a ropa y accesorios completos.
Luna presentó una nueva tela: “Ahora, usamos no solo las pieles y tallos, sino también los residuos del proceso de destilación”, anunció.
Alejandro anunció que la Comisión Europea había destinado fondos para impulsar más proyectos de circularidad en la industria textil.
Zoe mostró los resultados del reto VinoModa: más de 50 mil participantes y muchos diseños que se convertirían en colecciones futuras.
“La creatividad tiene sinónimo: sostenibilidad”, dijo.
Un futuro circular En una tarde en San Gimignano, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron en un viñedo.
Las uvas maduras colgaban de las vides, y en el fondo, se podía ver la Torre de Pisa.
“Recuerdo cuando era solo una idea loca”, dijo Alejandro.
“Ahora, es un modelo que puede imitarse en cualquier parte del mundo”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una tela que pueda ‘breathe’ el aroma del vino según la temperatura”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que la moda no tiene que dañar el planeta”.
Y así, en la Toscana, “VinoShoes” demostró que la circularidad podía ser elegante y funcional.
Cada código QR en un zapato era una invitación a ser parte de un sistema más limpio y responsable, un recordatorio de que, con un poco de creatividad, los desechos pueden convertirse en tesoros.
En las colinas ondulantes de la Toscana, donde los viñedos se extendían hasta el horizonte y el aroma de uvas maduras llenaba el aire, Alejandro caminó entre las vides con un grupo de productores de vino.
Los cestas llenas de uvas tintas y doradas señalaban la temporada de vendimia, pero en los patios de las bodegas, pilas de pieles y tallos de uva esperaban ser desechados.
“¿Sabéis que estos residuos pueden convertirse en algo más que basura?”, preguntó, mostrando una muestra de material que imitaba el cuero pero tenía textura suave.
“Con la tecnología adecuada, podemos crear zapatos y ropa sostenibles”.
Luna, que había traído muestras de aceite de uva en frascos etíquetados, se detuvo junto a un tonel de pieles secas.
“El aceite extraído de las semillas de uva es perfecto para proteger los materiales”, dijo, aplicando una capa sobre el “cuero” de uva.
“Hacerá que los zapatos sean a prueba de agua y…
¿notan el aroma?
Es el perfume de la Toscana”.
Mientras tanto, Zoe hablaba animatedly con bloggers italianos en su teléfono.
“El reto VinoModa va a enloquecer a Instagram”, decía, mostrando fotos de diseños preliminares.
“La gente va a amar la idea de vestirse con restos de vino”.
La creación de “VinoShoes” La cooperativa “VinoShoes” se fundó rápidamente, uniendo a productores de vino, diseñadores y artesanos.
El proceso de fabricación era sorprendentemente simple: las pieles y tallos de uva se lavaron, se secaron al sol durante semanas y luego se trituraron en una pasta.
Esta pasta se mezclaba con polímeros biodegradables derivados de maíz, formando una tela resistente y flexible.
En un taller en la periferia de Pisa, artesanos tallaban y cosían el material en zapatos, bolsos y chaquetas.
Cada prenda llevaba un código QR en la etiqueta.
“Al escanearlo, verán todo”, decía Marco, un zapatero experto, mostrando un zapato color vino tinto.
“Desde la vendimia en el viñedo hasta la confección en nuestro taller.
Incluso verán cómo los desechos enriquecen el suelo de nuevo”.
El desfile “Fermento de Moda” bajo la Torre de Pisa El día del desfile llegó con un sol dorado que iluminaba la icónica Torre de Pisa.
El escenario estaba rodeado de toneles de vino y hileras de uvas secas, y el aire olía a vino y a tierra.
Modelos caminaron sobre un piso de madera, luciendo ropa y calzado de “VinoShoes”: – Un modelo llevó un vestido con bordados de tallos de uva secos, combinado con zapatos altos con hebillas de vid.
– Otras modelos lucían bolsos con texturas imitando la corteza de la uva, cada uno con un código QR brillante en la solapa.
Cuando un modelo se detuvo ante la torre, un espectador escanó el código en la suela del zapato.
Un video se encendió en un monitor gigante: se veía a los agricultores regando el viñedo con los desechos de uva, mostrando cómo la tierra se Fértil (enriquecía).
“Cada zapato vendido financia la regeneración de un metro cuadrado de viñedo”, dijo una voz en off.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado con representantes de la Comisión Europea.
“Hemos incluido la tecnología de residuos agrícolas en la Nueva Política Verde”, anunció, sosteniendo un documento firmado.
“Ahora, cualquier empresa que transforme desechos en materiales recibirá incentivos económicos”.
La multitud aplaudió mientras se mostraban gráficos de impacto ambiental.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Sumergió un zapato de “VinoShoes” en un recipiente de agua y lo sacó sin humedad.
“La capa de aceite de uva hace que sea impermeable”, dijo, luego oliendo el zapato.
“Y el aroma persists durante meses”.
Zoe anunció el reto VinoModa en todas las redes sociales.
“Crea una prenda con residuos de vino y sube un video”, pidió.
“Los mejores diseños serán producidos por ‘VinoShoes'”.
En horas, el hashtag estaba lleno de vídeos: una chica confeccionaba un cinturón con pieles de uva, un joven hacía un sombrero con tallos trenzados, y una estudiante diseñaba un vestido con semillas de uva como adornos.
El impacto en la Toscana y la industria Las ventas de “VinoShoes” explotaron en Italia y en Europa.
“Estos zapatos son eco y tienen un estilo único”, dijo un turista en una tienda de Pisa, escanendiendo el código y viendo el proceso de fabricación.
En las bodegas toscanas, los productores de vino comenzaron a ganar 30% más de ingresos vendiendo residuos a “VinoShoes”.
Los viñedos comenzaron a mostrar signos de regeneración: el suelo became más fértil, y las uvas tenían más sabor.
“Es un círculo perfecto”, decía Giovanni, un productor de vino.
“La moda nos ayuda a proteger el medio ambiente, y nosotros le damos materiales”.
Un año después: el legado de “VinoShoes” Un año después, “VinoShoes” lanzó una línea completa de ropa.
Luna presentó una nueva técnica: “Ahora, usamos residuos de la destilación del vino para crear fibras más resistentes”, anunció.
Alejandro anunció que la Comisión Europea había destinado 50 millones de euros a proyectos de circularidad en la moda.
Zoe celebró que el reto VinoModa hubiera tenido 40 millones de visualizaciones.
“La gente ha creado diseños increíbles”, dijo, mostrando un vestido hecho completamente con residuos de vino que sería exhibido en Milán.
Un futuro circular En una tarde en un viñedo de San Gimignano, Alejandro, Luna y Zoe observaron a los trabajadores recogiendo uvas.
La Torre de Pisa se veía en la distancia, y los zapatos de “VinoShoes” brillaban en los pies de algunos agricultores.
“Recuerdo cuando era solo una idea”, dijo Alejandro.
“Ahora, es un modelo que cambia la industria”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que cambie de color según la edad del vino utilizado”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que la sostenibilidad puede ser sexy”.
Así, en la Toscana, “VinoShoes” demostró que la moda circular no solo protege el planeta, sino que también celebra la cultura y la tradición.
Cada código QR en un zapato era una invitación a entender el ciclo de la materia, un recordatorio de que nada es desperdicio si sabemos darle una segunda vida.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com