Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 168
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168: Capítulo 175 Canadá La Fibra de Hielo 168: Capítulo 175 Canadá La Fibra de Hielo En las tierras heladas del Ártico canadiense, donde el viento sopla con fuerza y la nieve cubre el paisaje durante meses, los pastores de renos y ovejas de la comunidad inuit de Pond Inlet se enfrentaban a cambios climáticos repentinos.
Las heladas tardías y los deshieles tempranos estaban afectando a sus rebaños.
Pero cuando Alejandro llegó con Luna y Zoe, trajeron una idea que podría transformar su forma de vida y ayudar al planeta.
“¿Y si tus ovejas fueran parte de la solución?”, preguntó Alejandro a un grupo de pastores reunidos en una tienda de piel.
Sacó una muestra de lana blanca y brillante.
“Esta lana contiene minerales naturales que pueden captar partículas finas del aire y hasta absorber CO2”.
Mostró un código QR: “Con este, el mundo podrá ver cómo el movimiento de tus rebaños a lo largo de la tundra está ayudando a regenerar la vegetación”.
Luna, con muestras de musgo ártico en sus manos, se acercó a una oveja.
“Si mezclamos este musgo con la lana, crearemos una tela que no solo calienta mejor, sino que también purifica el aire”, dijo, mostrando cómo la fibra del musgo se entrelazaba con la lana.
Mientras tanto, Zoe estaba configurando una cámara en un trípode, emocionada.
“El hashtag FibraDeHielo va a ser viral en Instagram.
Vamos a enseñar cómo la ropa del Ártico puede salvar el clima”.
La creación de “LanaCarbono” La cooperativa “LanaCarbono” se fundó en colaboración con la comunidad inuit y científicos ambientales.
Los pastores aprendieron a criar un sistema de pastoreo rotational, lo que permitía que la tundra se recuperara después de que las ovejas pastorearan.
GPS en los collares de las ovejas permitían seguir su recorrido y medir el impacto en el suelo y la vegetación.
En una fábrica en Toronto, artesanos tejían ropa con la mezcla de lana de oveja y fibra de musgo ártico.
“Cada chaqueta lleva un código QR que muestra el recorrido de la oveja desde la tundra hasta aquí”, decía Inukpak, un tejedor inuit.
“Y también cuánto CO2 ha captado esa lana”.
El desfile “Luz del Ártico” en el estadio de hockey de Toronto En el estadio Scotiabank Arena de Toronto, el escenario se convirtió en un paisaje ártico.
Las luces simularon el fenómeno de la aurora boreal, y el piso era como un charco helado.
Modelos caminaron sobre el hielo, luciendo abrigos, bufandas y gorras de “LanaCarbono”.
Un modelo llevó un abrigo largo color azul pálido, hecho con la tela híbrida.
Cuando caminó, el abrigo parecía brillar como la nieve bajo la luz de la aurora.
Un espectador escanó el código QR en la solapa del abrigo y apareció un video en vivo: se veía a las ovejas pastoreando en la tundra, el movimiento de sus patas ayudando a deshacer la corteza helada y permitir que la vegetación creciera.
“Con cada abrigo vendido, se captan 5 kilogramos de CO2”, dijo una voz en off.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado con representantes del gobierno canadiense.
“Hemos firmado un acuerdo para incluir la ganadería carbono en el plan nacional de reducción de emisiones”, anunció.
“Ahora, los pastores recibirán incentivos por cuidar el medio ambiente mientras crían sus animales”.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Colocó dos termómetros: uno dentro de un abrigo normal y otro dentro de un abrigo de “LanaCarbono”.
“En solo cinco minutos, el abrigo de nuestra fibra mantiene una temperatura 10 grados más alta”, dijo.
“Y al mismo tiempo, purifica el aire en el entorno”.
Zoe anunció el filtro de Instagram FibraDeHielo.
“Ahora, puedes probar virtualmente nuestras prendas y ver cuánto CO2 captarías”, dijo.
“Comparte tu foto con el filtro y gana descuentos en ‘LanaCarbono'”.
En horas, la plataforma estaba llena de fotos de usuarios luciendo abrigos virtuales y mostrando gráficos de captura de carbono.
El impacto en la comunidad y el medio ambiente Las ventas de “LanaCarbono” explotaron en Canadá y en países del norte.
“Quiero este bufando porque no solo me calienta, sino que también ayuda al planeta”, dijo una mujer en una tienda de Toronto, escanendiendo el código QR y viendo el recorrido de la oveja que produjo la lana.
En la tundra, la vegetación comenzó a regenerarse, y los científicos notaron una disminución en la cantidad de partículas finas en el aire.
Los pastores, ahora con ingresos adicionales, construyeron una escuela y un centro comunitario en Pond Inlet.
“Antes, la nieve era un enemigo”, dijo Inukpak.
“Ahora, es una fuente de esperanza”.
Un año después: el legado de “LanaCarbono” Un año después, “LanaCarbono” expandió su línea a ropa interior ytextiles para el hogar.
Luna presentó una nueva fibra: “Ahora, combinamos la lana con fibras de yuca ártica, lo que hace que la tela sea aún más suave y resistente”, anunció.
Alejandro anunció que otros países polares estaban interesados en replicar el modelo.
“Esto significa que miles de toneladas de CO2 podrán ser captadas en los años venideros”, dijo.
Zoe mostró los resultados del filtro de Instagram: más de 200 mil usuarios lo habían probado y compartido.
“La gente está comprometida con cuidar el planeta, y la ropa es una forma divertida de hacerlo”, dijo.
Un futuro más frío y limpio En una tarde en Pond Inlet, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron con los pastores.
Las ovejas pastoreaban en la tundra, y en el horizonte, la aurora boreal iluminaba el cielo.
“Recuerdo cuando era solo una idea loca”, dijo Alejandro.
“Ahora, es una realidad que está cambiando vidas y salvando el clima”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda captar contaminantes químicos del aire”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que la ropa del Ártico es más que solo tela: es un aliado del planeta”.
Así, en las tierras heladas de Canadá, “LanaCarbono” demostró que la ganadería y la moda pueden unirse para combatir el calentamiento global.
Cada código QR en una prenda era una invitación a entender el impacto de nuestras elecciones, un recordatorio de que, unidos, podemos construir un futuro en el que el hielo y el aire vuelven a ser puros.
En el corazón del Ártico canadiense, donde el viento huraca arrastra nieve y el sol apenas se asoma durante los largos inviernos, la comunidad inuit de Kuujjuaq vivía rodeada de un dilema.
Las prácticas tradicionales de cría de ovejas se veían afectadas por el cambio climático, pero también eran una fuente de sustento.
Cuando Alejandro llegó con Luna y Zoe, trajeron una idea que podía transformar esta realidad.
“¿Y si las ovejas no solo fueran una fuente de lana y carne, sino también de ayuda para el planeta?”, preguntó Alejandro, mostrando una muestra de lana que parecía relucir.
“Estas ovejas, que hemos llamado ‘ovejas carbono’, tienen una lana con minerales naturales que captan partículas del aire y absorben CO2”.
Sacó un teléfono y mostró un mapa en el que se podía ver el recorrido de un rebaño.
“Con el código QR, cualquiera puede seguir cómo el movimiento de los rebaños ayuda a regenerar la tundra”.
Luna, con una bolsa llena de muestras de musgo ártico, se acercó a un grupo de pastores.
“Este musgo, que crece en las rocas heladas, tiene fibras especiales”, dijo, mostrando cómo se entrelazaba con la lana.
“Si lo mezclamos, la tela resultante no solo calienta mejor, sino que también purifica el aire que respiramos”.
Mientras tanto, Zoe estaba configurando una cámara 360 grados, emocionada.
“El FibraDeHielo no solo será un hashtag, sino un movimiento global”.
La creación de “LanaCarbono” La cooperativa “LanaCarbono” se fundó rápidamente con la ayuda de la comunidad inuit y científicos de la Universidad de Toronto.
Los pastores aprendieron a llevar a cabo un pastoreo en rodaje, lo que significaba que los rebaños se movían constantemente por la tundra, evitando agotar la vegetación.
GPS en los collares de las ovejas permitían seguir su ruta y medir cómo la tierra se recuperaba después de su paso.
En una fábrica de Toronto, artesanos tejían ropa con la mezcla de lana de oveja y fibra de musgo ártico.
“Cada prenda tiene un código que cuenta una historia”, decía Aitaq, un joven tejedor inuit.
“Al escanearlo, verás la vida de la oveja que produjo la lana, el proceso de fabricación y cuánto CO2 ha captado”.
El desfile “Luz Polar” en el estadio de hockey de Toronto El estadio Scotiabank Arena de Toronto se convirtió en un paisaje del Ártico.
Luces azules y verdes iluminaban el escenario, imitando la aurora boreal, y el piso era de hielo real.
Modelos caminaron sobre el hielo, luciendo abrigos, bufandas y gorras de “LanaCarbono”.
Un modelo llevó un abrigo largo y pesado, con bordados que imitaban las pautas de la nieve.
Cuando se detuvo, un espectador escanó el código QR en la cintura del abrigo.
Un video se encendió en los monitores gigantes: se veía a un rebaño de ovejas caminando por la tundra, sus patas rompiendo la corteza helada y permitiendo que la vegetación creciera.
“Con cada prenda vendida, se captan 3 kilogramos de CO2”, dijo una voz en off.
Además, los abrigos tenían un detalle especial: fibras que reflejaban la luz, imitando la bruma del Ártico.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado con representantes del gobierno canadiense.
“Hemos firmado un acuerdo histórico”, anunció.
“La ganadería carbono será parte integral del plan de reducción de emisiones del país.
Esto significa que los pastores recibirán apoyo para cuidar a sus rebaños y al medio ambiente”.
Luna llevó a cabo una demostración en vivo.
Tuvo dos ambientes controlados: uno con un abrigo normal y otro con un abrigo de “LanaCarbono”.
“En menos de 10 minutos, el abrigo de nuestra fibra mantiene una temperatura 12 grados más alta”, dijo.
“Y al mismo tiempo, la cantidad de partículas en el aire se reduce en un 40%”.
Zoe anunció el filtro de Instagram FibraDeHielo.
“Ahora, puedes probar virtualmente nuestras prendas y ver cuánto CO2 estarías captando”, dijo.
“Y si compras una prenda a través del filtro, recibirás un descuento exclusivo”.
En horas, la plataforma estaba llena de fotos de usuarios luciendo abrigos, bufandas y gorras virtuales, mostrando gráficos de cuánto carbono “captaban”.
El impacto en la comunidad y el medio ambiente Las ventas de “LanaCarbono” explotaron en Canadá y en el extranjero.
“Quiero este abrigo porque no solo me va a mantener caliente en Ottawa, sino que también estoy ayudando al planeta”, dijo una estudiante en una tienda de Toronto, escanendiendo el código y viendo el recorrido de la oveja que produjo la lana.
En la tundra, la vegetación comenzó a florecer de nuevo.
Los científicos notaron una disminución en la cantidad de partículas contaminantes en el aire, y las comunidades inuit usaron los ingresos de la cooperativa para construir una escuela y un centro de salud.
“Es como si la tierra estuviera volviendo a respirar”, dijo el líder de la comunidad.
Un año después: el legado de “LanaCarbono” Un año después, “LanaCarbono” expandió su línea a ropa interior, cobijas y alfombras.
Luna presentó una nueva mezcla: “Ahora, estamos incluyendo fibras de yuca ártica, lo que hace que la tela sea aún más suave y transpirable”, anunció.
Alejandro anunció que otros países polares, como Noruega y Rusia, estaban interesados en replicar el modelo.
“Esto significa que podemos reducir miles de toneladas de CO2 en los próximos años”, dijo.
Zoe mostró los resultados del filtro de Instagram: más de 300 mil usuarios lo habían usado y compartido.
“La gente está comprometida con cuidar el planeta, y la ropa es una forma divertida de hacerlo”, dijo.
Un futuro helado y sostenible En una tarde en Kuujjuaq, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron con los pastores.
Las ovejas pastoreaban en la tundra, y la aurora boreal iluminaba el cielo.
“Recuerdo cuando veníamos con solo un sueño”, dijo Alejandro.
“Ahora, es una realidad que está cambiando vidas y el planeta”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda captar gases de efecto invernadero directamente del aire”.
Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que la ropa del Ártico no solo es para mantenerte caliente, sino para calentar el corazón de la gente por el medio ambiente”.
Así, en las tierras heladas de Canadá, “LanaCarbono” demostró que la ganadería y la moda pueden unirse para combatir el calentamiento global.
Cada código QR en una prenda era una invitación a ser parte del cambio, un recordatorio de que, unidos, podemos construir un futuro en el que el Ártico siga siendo un tesoro natural.
Capítulo 216: Canadá, La Fibra de Hielo Título: Toronto, la lana que captura el carbono En la tundra canadiense, donde el suelo permanece congelado durante meses y el viento arrastra nieve blanca hasta donde alcanza la vista, los pastores inuit de Baker Lake tenían un problema: las ovejas tradicionales estaban dañando la fragil vegetación de la tundra.
Pero cuando Alejandro llegó con Luna y Zoe, trajeron una idea que cambiaría todo: las “ovejas carbono”, cuyas lanas contenían minerales naturales capaces de absorber partículas del aire y captar CO₂.
“¿Ves esta lana?”, preguntó Alejandro a un pastor, mostrándole una muestra suave y brillante.
“Contiene sílice y magnesio, que actúan como una esponja para el aire.
Y con el pastoreo en rodaje, las ovejas ayudarán a regenerar la tundra”.
Sacó un teléfono y mostró un mapa con puntos dorados: “Cada punto es un rebaño, y el código QR mostrará cómo su movimiento reviste el suelo y promueve la vegetación”.
Luna, con un saco de musgo ártico en la mano, sonrió: “Si mezclamos este musgo con la lana, la tela resultante no solo calentará mejor, sino que también purificará el aire a su alrededor”.
Mientras tanto, Zoe configuraba una cámara 360°: “El FibraDeHielo va a ser el hashtag más fresco de Instagram.
Vamos a mostrar que la ropa fría puede calentar el planeta”.
La creación de “LanaCarbono” La cooperativa “LanaCarbono” se fundó en colaboración con la comunidad inuit y expertos en clima.
Los pastores aprendieron a mover sus rebaños en ciclos, permitiendo que la tundra se recuperara.
GPS en los collares de las ovejas rastreaban su ruta, y los datos se actualizaban en el código QR de cada prenda.
“Antes, pastoreábamos en un mismo lugar hasta agotarlo”, dijo Martha, una pastora.
“Ahora, cada paso de las ovejas es un regalo para la tierra”.
En una fábrica de Toronto, artesanos tejían abrigos y suéteres con la mezcla de lana y musgo.
“Cada abrigo tiene un código que conecta a un transmisión en vivo (directo en vivo) de la tundra”, decía Aaju, un tejedor inuit.
“Los clientes verán cómo las ovejas pastorean y cómo la vegetación vuelve a crecer”.
El desfile “Aurora Moda” en el estadio de hockey El estadio Scotiabank Arena de Toronto se convirtió en un paisaje ártico.
El piso de hielo estaba iluminado con luces verdes y azules, imitando la aurora boreal.
Modelos caminaron sobre el hielo, luciendo abrigos de “LanaCarbono” que reflejaban la luz, simulando la bruma helada.
Un modelo llevó un abrigo negro con bordados de plata, hecho con la fibra híbrida.
Cuando se detuvo, un espectador escanó el código QR en la solapa.
Un video apareció en los monitores: se veían ovejas caminando por la tundra, sus patas rompiendo la corteza helada y permitiendo que brotaran plantas.
“Con cada abrigo, se captan 5 kg de CO₂”, dijo una voz en off.
Además, los abrigos tenían fibras fotoluminiscentes que simulaban el brillo de la aurora.
Acciones de los personajes Alejandro subió al estrado con el primer ministro canadiense.
“Hemos firmado un acuerdo: la ganadería carbono será parte del Plan Nacional de Crecimiento Verde”, anunció.
“Los pastores recibirán bonos por cada hectárea de tundra regenerada”.
Luna llevó a cabo una prueba: puso dos termómetros en abrigos diferentes.
“El abrigo de ‘LanaCarbono’ mantiene la temperatura 15°C más alta que el normal”, dijo.
“Y un detector de partículas muestra que purifica el aire a su alrededor”.
Zoe lanzó el filtro de Instagram FibraDeHielo.
“Prueba virtualmente nuestros abrigos y ve cuánto CO₂ captarías”, anunció.
“Comparte tu foto y gana un abrigo real”.
En horas, el filtro tuvo millones de usos, con usuarios mostrando gráficos de su “impacto carbono”.
El impacto en la tundra y la comunidad Las ventas de “LanaCarbono” explotaron en Canadá y Europa.
“Quiero este suéter porque calienta y ayuda al planeta”, dijo un estudiante en Toronto, escanendiendo el código y viendo a Martha pastorear ovejas.
En la tundra, la vegetación volvió a crecer, y los científicos midieron una reducción del 30% en las partículas contaminantes.
Los pastores construyeron una escuela y un centro de visitedas, donde mostraron el proceso de “LanaCarbono”.
“Ahora, nuestras tradiciones ayudan a salvar el Ártico”, dijo Martha.
Un año después: el legado de “LanaCarbono” Luna presentó una nueva fibra: “Ahora, usamos fibras de yuca ártica, que absorben hasta el 50% más de CO₂”, anunció.
Alejandro anunció acuerdos con Rusia y Noruega para extender el modelo.
Zoe mostró que el filtro de Instagram había motivado a miles de personas a adoptar prendas sostenibles.
“La moda fría se convirtió en calentamiento de corazones”, dijo.
Un futuro helado y limpio En una tarde en Baker Lake, Alejandro, Luna y Zoe observaron a las ovejas pastorear.
La tundra verde brillaba bajo el sol polar, y la aurora temprana comenzaba a bailar en el cielo.
“Recuerdo cuando era solo una idea”, dijo Alejandro.
“Ahora, es un sueño helado hecho realidad”.
Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda captar CO₂ incluso en ciudades calientes”.
Zoe asintió: “Y yo, en mostrar que la nieve puede ser la clave para un planeta limpio”.
Así, en la tundra canadiense, “LanaCarbono” demostró que la ropa no solo protege del frío, sino que también puede curar el planeta.
Cada código QR en un abrigo era una invitación a拥抱 (abrazar) el hielo y cuidar el futuro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com