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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 172

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172: Capítulo 179 Arabia Saudí El Desierto que Florece 172: Capítulo 179 Arabia Saudí El Desierto que Florece En el corazón abrasador del desierto árabe, donde el sol calienta el suelo rojizo hasta los 50°C y el viento arrastra arenas que cubren hasta las puertas de las ciudades, la idea de cultivar algodón parecía imposible.

Pero cuando Alejandro llegó con Luna y Zoe a Riad, trajeron un sueño: una granja vertical alimentada por energía solar, capaz de producir algodón orgánico en medio del desierto.

“El sol es nuestro principal recurso aquí”, dijo Alejandro a un grupo de ingenieros y agricultores saudíes.

Mostró un modelo de la granja: “Estas paneles solares producirán toda la energía necesaria.

Y con sistemas de riego conservador, cultivaremos algodón sin desperdiciar agua”.

Sacó un código QR: “Con este, verán cuánta fibra se produce por kilovatio hora de energía solar”.

Luna, con un maletín de muestras, se acercó a un prototipo de planta vertical.

“Esta fibra de algodón, impregnada con partículas fotovoltaicas, puede convertir la luz solar en calor”, dijo, mostrando una tela que brillaba suavemente.

“Es perfecta para ropa que se adapta al frío nocturno del desierto”.

Mientras tanto, Zoe configuraba una cámara 360° en la granja: “El DesiertoVivo en Snapchat hará que la gente pueda ‘plantar’ algodón solar virtualmente”.

La creación de “SunCotton”  La marca “SunCotton” nació de la colaboración entre empresas saudíes y expertos internacionales.

La granja vertical, construida en las afueras de Riad, estaba llena de paneles solares en el techo y sistemas de riego por goteo controlados por ordenadores.

Las plantas de algodón crecían en bancos verticales, usando solo el 10% del agua tradicional.

Cada prenda de “SunCotton” llevaba un código QR.

Al escanearlo, los usuarios veían un video 360° de la granja: los paneles solares generando electricidad, el algodón creciendo bajo luces LED y los trabajadores cosechando la fibra.

“Es un proceso 100% sostenible”, decía Fahad, un agricultor de la granja.

“Ningún químico, nada de agua desperdiciada”.

El desfile “Luz Viva” en el desierto de Riad  En el desierto outskirts de Riad, el escenario se erigió entre dunas de arena.

Paneles solares en el suelo reflejaban la luz del sol, creando sombras dinámicas.

Modelos caminaron sobre un pasillo de cristal, luciendo ropa de “SunCotton” en tonos del desierto: arena, terracota y azul cielo.

Un modelo llevó un abrigo color arena, hecho con la fibra solar.

Cuando caminó, el abrigo reflejaba la luz, creando patrones que imitaban las ondas de arena.

Un espectador escanó el código QR en la solapa y apareció un video 360° de la granja: se veían los paneles solares generando energía, el algodón cosechado y la tela tejida.

“Con cada abrigo, se producen 5 metros cuadrados de fibra con energía solar”, dijo una voz en off.

Acciones de los personajes  Alejandro subió al estrado con representantes de Aramco.

“Hemos firmado un acuerdo para convertir los desechos del petróleo en fibras sintéticas sostenibles”, anunció.

“De la industria del petróleo a la moda ecológica: un salto gigantesco”.

Luna llevó a cabo una demostración en vivo.

Colocó una prenda de “SunCotton” bajo un foco solar y mostró cómo se calentaba.

“A medida que la luz cae, la fibra almacena calor”, dijo.

“A la noche, libera ese calor para mantenerte abrigado”.

Zoe anunció el filtro DesiertoVivo en Snapchat.

“Ahora, puedes ‘plantar’ algodón solar en tu jardín virtual y verlo crecer con la luz”, dijo.

“Comparte tu ‘granja’ y gana ropa de ‘SunCotton'”.

En horas, millones de usuarios habían probado el filtro, viendo cómo el algodón virtual crecía con la luz de su teléfono.

El impacto en el desierto y la industria  Las ventas de “SunCotton” explotaron en Arabia Saudí y en occidente.

“Quiero esta camisa porque sabe que es producida con sol”, dijo un joven en Riad, escanendiendo el código y viendo la granja.

En el desierto, la granja vertical became un punto verde.

Los científicos notaron que el aire alrededor de la granja era más húmedo, y hasta aparecieron insectos y pájaros que no se veían desde décadas.

Los trabajadores de la granja, ahora con empleo estable, construyeron una escuela y un centro comunitario.

Un año después: el legado de “SunCotton”  Luna presentó una nueva fibra: “Ahora, la fibra solar también genera electricidad para tus dispositivos”, anunció.

“Puedes cargar tu teléfono desde tu camisa”.

Alejandro anunció que otros países del Golfo estaban construyendo granjas verticales solares.

“Esto significa que el desierto se convertirá en una fuente de fibra sostenible”, dijo.

Zoe mostró que el filtro DesiertoVivo había motivado a millones de personas a aprender sobre la agricultura sostenible.

“La tecnología puede hacer que el desierto sea sexy”, dijo.

Un futuro soleado y verde  En una tarde en la granja vertical, Alejandro, Luna y Zoe observaron cómo el sol se ponía.

Las paneles solares seguían generando energía, y el algodón lucía blanco en la luz púrpura.

“Recuerdo cuando era solo una idea loca”, dijo Alejandro.

“Ahora, es un desierto que florece”.

Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda purificar el aire mientras captura luz”.

Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que el sol es la clave para un futuro verde”.

Así, en el corazón del desierto saudí, “SunCotton” demostró que la innovación puede transformar paisajes inhóspitos en oases de sostenibilidad.

Cada código QR en una prenda era una invitación a ver el desierto de una manera nueva, un recordatorio de que con luz y creatividad, incluso el suelo árido puede dar vida.

En el desierto árido de Arabia Saudí, donde el sol abrasa el suelo rojizo durante largas horas y las dunas de arena se elevan como olas inmensas, la idea de cultivar algodón parecía un sueño imposible.

Pero cuando Alejandro, Luna y Zoe llegaron a Riad, trajeron una tecnología que podría transformar el paisaje inhóspito en una fuente de recursos sostenibles.

“El sol es nuestro aliado más poderoso”, dijo Alejandro a un grupo de ejecutivos y agricultores saudíes reunidos en una moderna sede empresarial.

Sacó un diagrama de una granja vertical iluminada por miles de paneles solares.

“Con energía solar ilimitada y sistemas de riego inteligentes, podemos cultivar algodón orgánico sin depender del agua potable”.

Mostró un código QR impreso en una tarjeta: “Este código mostrará en tiempo real cuánta fibra se produce por kilovatio hora de energía solar”.

Luna, con una muestra de tela en las manos, se acercó a un prototipo de fibra.

“Esta no es solo una tela común”, dijo, estirando la fibra que lucía con un brillo sutil.

“Contiene partículas nano que captan la luz solar y la convierten en calor.

Es como llevar un abrigo que se calienta solo con la luz del sol”.

Mientras tanto, Zoe estaba configurando cámaras 360 grados en una zona donde se construiría la granja.

“El DesiertoVivo en Snapchat va a permitir a cualquiera ‘plantar’ algodón solar virtualmente y ver cómo crece”, dijo, emocionada.

La creación de “SunCotton”  La marca “SunCotton” se fundó con el apoyo de empresas saudíes líderes en energía y tecnología.

La granja vertical, erigida en las afueras de Riad, era una obra maestra de ingeniería: cientos de paneles solares cubrían el techo, generando energía para alimentar sistemas de iluminación artificial, riego por goteo y control ambiental.

Las plantas de algodón crecían en bancos verticales, suspendidos en medio de una estructura metálica que parecía un laberinto futurista.

Cada bala de algodón producida llevaba un código QR que, al escanearlo, mostraba un recorrido 360 grados por la granja: desde el momento en que las semillas germinaban hasta el procesamiento de la fibra.

“Cada camisa de ‘SunCotton’ tiene una historia detrás”, decía Fatima, una trabajadora de la granja.

“Y los clientes pueden ser testigos de todo el proceso”.

El desfile “Luz Viva” en el desierto de Riad  En el corazón del desierto, a pocas horas de Riad, se erigió un escenario único.

Paneles reflectores rodeaban el pasillo donde los modelos caminarían, creando un espectáculo de luces y sombras dinámicas.

Modelos saudíes y de todo el mundo lucían ropa de “SunCotton” en tonos que recordaban el desierto: desde el beige de la arena hasta el azul intenso del cielo sin nubes.

Un modelo llevó un abrigo largo color terracota, hecho con la fibra solar innovadora.

A medida que caminó bajo el sol, el abrigo reflejaba la luz, creando patrones que se movían como las ondas de arena en un veloz huracán.

Un espectador escanó el código QR en la cintura del abrigo y apareció un video en vivo de la granja: se veía cómo los paneles solares captaban la luz, cómo las plantas de algodón crecían y cómo se tejía la tela.

“Con cada prenda vendida, se ahorran 100 litros de agua y se generan 500 watt horas de energía limpia”, dijo una voz en off.

Acciones de los personajes  Alejandro subió al estrado con representantes de Aramco.

“Hemos firmado un acuerdo histórico”, anunció.

“Los desechos de la industria petrolera se convertirán en fibras sintéticas sostenibles para ‘SunCotton’.

Es un cambio radical que apunta a un futuro menos contaminante”.

Luna llevó a cabo una demostración en vivo.

Colocó dos personas en un ambiente frío: una vestida con una chaqueta común y otra con una chaqueta de “SunCotton”.

“Miremos cómo la temperatura cambia”, dijo.

En cuestión de minutos, el termómetro del abrigo de “SunCotton” mostraba una temperatura 12 grados más alta que el abrigo normal.

“Esta fibra no solo retiene el calor, sino que también lo genera”, explicó.

Zoe anunció el filtro DesiertoVivo en Snapchat.

“Ahora, con solo un toque en tu pantalla, puedes ‘plantar’ tu propia granja de algodón solar”, dijo.

“Cuida tus plantas virtuales y gana la oportunidad de recibir prendas reales de ‘SunCotton'”.

En horas, el filtro se convirtió en una tendencia global, con millones de usuarios mostrando sus “granjitas solares” y comparando resultados.

El impacto en la región y el mundo  Las ventas de “SunCotton” explotaron en todo el mundo.

En Riad, en las tiendas exclusivas de la marca, clientes locales y turistas se apresuraban a comprar prendas.

“Esta camisa no solo es elegante, sino que también representa el futuro de la moda sostenible”, dijo un turista europeo, escanendiendo el código QR y viendo el proceso de producción en vivo.

En el desierto, la granja vertical se convirtió en un punto verde.

La presencia de la granja atrajo a aves y pequeños animales, creando un nuevo ecosistema.

Los agricultores locales aprendieron nuevas técnicas de cultivo y muchos se unieron al proyecto de “SunCotton”.

Con los ingresos generados, se construyeron escuelas y clínicas en las comunidades cercanas.

Un año después: el legado de “SunCotton”  Luna presentó una nueva innovación: “Ahora, la fibra de ‘SunCotton’ no solo captura calor, sino que también puede cargar dispositivos electrónicos”, anunció.

“Imagina un suéter que mantiene tu teléfono cargado mientras caminas bajo el sol”.

Alejandro anunció que otros países del Medio Oriente y África estaban interesados en replicar el modelo de “SunCotton”.

“Esto significa que miles de hectáreas de desierto podrían convertirse en fuentes de recursos sostenibles”, dijo.

Zoe mostró los resultados del filtro DesiertoVivo: más de 500 millones de usuarios lo habían probado y habían creado comunidades virtuales donde compartían consejos sobre cómo “cultivar” mejor su algodón solar.

“La tecnología se convirtió en un puente para educar sobre la sostenibilidad”, dijo.

Un futuro brillante y sostenible  En una tarde en la granja vertical de “SunCotton”, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron con los trabajadores.

El sol se ponía detrás de las dunas, y los paneles solares seguían captando la última luz del día.

“Recuerdo cuando era solo un proyecto en papel”, dijo Alejandro.

“Ahora, es un ejemplo de cómo la innovación puede transformar paisajes y vidas”.

Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que no solo capture energía, sino que también purifique el aire”.

Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que el desierto puede ser el centro de un nuevo renacimiento ecológico”.

Así, en el desierto de Arabia Saudí, “SunCotton” demostró que con tecnología, creatividad y un poco de luz solar, incluso los lugares más inhóspitos pueden convertirse en fuentes de esperanza y progreso para el planeta.

Cada código QR en una prenda era una invitación a ser parte de ese cambio, un recordatorio de que el futuro sostenible está al alcance de la mano, tan solo con un escaner y un deseo de mejorar el mundo.

En el corazón de la selva amazónica, donde el Río Negro fluye lentamente entre árboles frondosos y el sonido de los pájaros y los monos es constante, los ribereños de Manaus conocían un recurso natural valioso: las hojas y tallos de plantas acuáticas.

Pero cuando Sofía llegó con Luna y Zoe, trajeron una idea que podría convertir esos materiales en una tela sostenible y exclusiva…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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