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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 176

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176: Capítulo 183 Turquía El Telar de la Tradición 176: Capítulo 183 Turquía El Telar de la Tradición En las montañas verdes de Turquía, donde los bosques de hayas y abetos se extienden hasta el horizonte y el río Negro brilla en la distancia, los aldeanos de Kastamonu cuidaban de una tradición milenaria: la cría de gusanos de seda.

Pero cuando Alejandro llegó con Luna y Zoe, trajeron una idea que uniría esa tradición con la conservación forestal.

“Los gusanos de seda no solo producen una fibra preciosa, sino que también pueden ser aliados de los bosques”, dijo Alejandro a un grupo de aldeanos reunidos en un taller de tejido.

Mostró una muestra de seda producida por gusanos que alimentaban de hojas de árboles locales.

“Si cultivamos estos gusanos en los bosques, ayudamos a proteger los árboles.

Y con el código EcoTransparencia, el mundo verá cuántos metros cuadrados de bosque se preservan por kilo de seda”.

Luna, con una bolsa de fibras de piñas en la mano, se acercó a un capullo de seda.

“Esta fibra de piñas, mezclada con la seda, crea una tela Antibacteriano (antibacteriana) y suave”, dijo, mostrando una muestra de tela perlada.

“Ideal para bufandas y pañuelos”.

Mientras tanto, Zoe configuraba una cámara para un transmisión en vivo (directo en vivo) en Instagram: “El TreeSilk va a unir a la gente para proteger los bosques a través de la moda”.

La creación de “OrmanIpek”  La marca “OrmanIpek” (“Seda del Bosque” en turco) se fundó en colaboración con aldeanos de Kastamonu y expertos en silvicultura.

Los aldeanos aprendieron a crer gusanos de seda en los bosques, alimentándolos con hojas de haya y abeto sin dañar los árboles.

GPS en los bosques monitoreaban el crecimiento de los árboles y el impacto de la cría de gusanos.

En un taller de Estambul, artesanos tejían bufandas, camisas y accesorios con la seda de bosque.

“Cada prenda lleva un hilo de la naturaleza”, decía Ayşe, una tejedora.

“Al escanear el código, verás cómo crecen los gusanos, cómo se teje la seda y cuántos árboles se protegen”.

El desfile “Moda Natural” ante la Mezquita Azul  En la plazaante (ante) la icónica Mezquita Azul de Estambul, el escenario se erigió entre minaretes y palmeras.

Modelos caminaron sobre un pasillo de madera, luciendo prendas de “OrmanIpek” con bordados que representaban árboles endémicos de Turquía, como el abeto de Cáucaso y el roble turco.

Un modelo llevó una bufanda de seda perlada, bordada con un árbol de haya.

Cuando se detuvo, un espectador escanó el código QR en la bufanda.

Un video en vivo apareció en monitores alrededor de la plaza: se veía a los aldeanos criando gusanos de seda en el bosque, el proceso de obtención de la seda y el proyecto de reforestación en la costa del Mar Negro.

“Con cada bufanda, se protegen 20 metros cuadrados de bosque”, dijo una voz en off.

Acciones de los personajes  Alejandro subió al estrado con representantes del gobierno turco.

“Hemos firmado un acuerdo para incluir la cría de gusanos de seda en el Plan Nacional de Ecoturismo”, anunció.

“Ahora, los turistas podrán visitar los bosques y aprender sobre la seda sostenible”.

Luna llevó a cabo una demostración en vivo.

Comparó dos telas: una de seda común y otra de la mezcla “OrmanIpek”.

“Nuestra tela reduce las bacterias en un 70% y es más resistente al desgaste”, dijo, mostrándolas.

Zoe anunció el desafío TreeSilk en Instagram.

“Dibuja un árbol endémico de Turquía y etiqueta a tres amigos.

Cada dibujo contribuirá a plantar un árbol en el Mar Negro”, pidió.

En horas, la plataforma estaba llena de dibujos de árboles, con usuarios mostrando sus creaciones y apoyando el proyecto.

El impacto en la comunidad y los bosques  Las ventas de “OrmanIpek” explotaron en Turquía y en Europa.

“Esta bufanda es suave y sabe que ayuda a proteger los bosques”, dijo un turista en Estambul, escanendiendo el código y viendo el progreso de la reforestación.

En los bosques de Kastamonu, la cubierta forestal se incrementó, y la fauna silvestre, como los ciervos y los pájaros, volvió a proliferar.

Los aldeanos, con ingresos adicionales, construyeron una escuela de arte y un centro comunitario en su aldea.

“Antes, temíamos por los bosques”, dijo Ayşe.

“Ahora, la seda los salva”.

Un año después: el legado de “OrmanIpek”  Luna presentó una nueva fibra: “Ahora, combinamos seda con fibras de cáscara de almendra, lo que hace que la tela sea más transpirable y hypoalergénica”, anunció.

Alejandro anunció que la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) estaba interesada en el modelo de “OrmanIpek” para proyectos de reforestación en países balcánicos.

“Esto significa que miles de hectáreas de bosque se restaurarán”, dijo.

Zoe mostró los resultados del desafío TreeSilk: más de 500 mil dibujos enviados y suficiente fondos para plantar 100 000 árboles en la costa del Mar Negro.

“La creatividad puede mover montañas, o al menos plantar muchos árboles”, dijo.

Un futuro verde y textil  En una tarde en Kastamonu, Alejandro, Luna y Zoe se reunieron con los aldeanos en el bosque.

Los árboles crecían fuertes, y los gusanos de seda hilaban sus capullos en las ramas.

“Recuerdo cuando era solo una idea”, dijo Alejandro.

“Ahora, es una realidad que une la tradición y la conservación”.

Luna sonrió: “Estoy trabajando en una seda que pueda absorber contaminantes del aire”.

Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que la moda puede ser un puente entre la cultura y el medio ambiente”.

Así, en las montañas turcas, “OrmanIpek” demostró que la tradición y la sostenibilidad pueden tejer un future junto.

Cada código QR en una bufanda era una invitación a conocer una cultura y proteger un ecosistema, un recordatorio de que con respeto a la naturaleza, las artes manuales pueden ser la clave para un planeta verde.

En las regiones polares de Canadá, donde los hielos helados y las tormentas de nieve son parte del paisaje cotidiano, los inuit y los habitantes locales habían desarrollado formas de adaptarse al clima extremo.

Pero cuando Sofía llegó con Luna y Zoe, trajeron una idea que podría transformar la forma en que se veía el frío: utilizar la energía del hielo para crear ropa innovadora.

“El hielo no es solo un obstáculo, sino una fuente de energía”, dijo Sofía a un grupo de científicos y artesanos en un laboratorio de Montreal.

Mostró un prototipo de una chaqueta con diminutos tubos que se veían en la tela.

“Con un sistema de termocondensación, estas fibras pueden captar el frío del ambiente y convertirlo en energía para calentar la ropa”.

Sacó un código QR: “Este mostrará cuánto calor se genera por hora con nuestra tecnología”.

Luna, con muestras de fibras hechas a partir de algas marinas, se acercó a un congelador gigante.

“Estas algas, mezcladas con fibras sintéticas, crean una tela resistente al frío y transpirable”, dijo, mostrando una tela que lucía como el hielo en un estanque congelado.

“Es perfecta para trajes de esquí y ropa para la expedición”.

Mientras tanto, Zoe configuraba cámaras para un transmisión en vivo (directo en vivo) en YouTube: “El IceFashion va a mostrar que el frío puede ser una fuente de creatividad”.

La creación de “GlaciaWear”  La marca “GlaciaWear” se fundó en colaboración con universidades canadienses y empresas de tecnología.

Las fábricas donde se producía la ropa estaban equipadas con sistemas avanzados de termocondensación.

Los tubos en las prendas captaban el frío del ambiente y lo convertían en calor, alimentando una batería interna que mantenía la temperatura adecuada.

Cada chaqueta, pantalón y gorro de “GlaciaWear” llevaba un código QR.

Al escanearlo, los usuarios veían un video en 3D de cómo funcionaba el sistema de termocondensación: cómo el frío se captaba, cómo se convertía en calor y cómo se distribuía por la tela.

“Una chaqueta de ‘GlaciaWear’ puede calentar hasta 15 grados más que una chaqueta normal”, decía un anuncio en la televisión canadiense.

El desfile “Moda Polar” en las cataratas del Niágara  En un día nublado pero emocionante, el escenario se erigió cerca de las famosas cataratas del Niágara.

Modelos caminaron sobre un pasillo de hielo, luciendo ropa de “GlaciaWear” en tonos que imitaban el paisaje polar: blanco nieve, azul glaciar y gris metalizado.

Un modelo llevó una chaqueta blanca con detalles azules, y cuando se movió, se podía ver cómo los tubos en la tela se iluminaban suavemente, mostrando que el sistema de termocondensación estaba en funcionamiento.

Un espectador escanó el código QR en la chaqueta y apareció un video en vivo del proyecto de protección de los hielos en el Ártico canadiense: se veían científicos monitoreando la temperatura de los glaciares y el progreso de la regeneración de la capa helada.

“Con cada prenda vendida, se financia 50 dólares para proyectos de conservación de hielo”, dijo una voz en off.

Acciones de los personajes  Sofía subió al estrado con representantes del gobierno canadiense.

“Hemos incluido la tecnología de ‘GlaciaWear’ en el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático”, anunció.

“Ahora, los trabajadores en entornos fríos tendrán ropa que los protegerá de manera sostenible”.

Luna llevó a cabo una demostración en vivo.

Colocó dos personas en un ambiente a -30°C: una vestida con una chaqueta común y otra con una chaqueta de “GlaciaWear”.

“En solo 10 minutos, la temperatura corporal de la persona con ‘GlaciaWear’ se mantuvo estable, mientras que la otra comenzó a temblar”, dijo, mostrando los datos de los monitores.

Zoe anunció el desafío IceFashion en YouTube.

“Crea un diseño de ropa para el frío y gana un viaje a las tierras polares de Canadá”, pidió.

“Cada diseño contribuirá a financiar proyectos de investigación sobre el hielo”.

En horas, la plataforma estaba llena de vídeos de personas mostrando sus diseños, desde chaquetas con alas de nieve hasta pantalones con texturas de hielo.

El impacto en la sociedad y el medio ambiente  Las ventas de “GlaciaWear” explotaron en Canadá y en países con clima frío.

“Esta chaqueta es genial para mi trabajo en construcción en invierno”, dijo un obrero en Edmonton, escanendiendo el código y viendo cuánto calor estaba generando.

En el Ártico canadiense, los fondos generados por “GlaciaWear” ayudaron a financiar proyectos de monitoreo de los glaciares y la protección de la vida marina que depende de la capa helada.

Los científicos notaron que la conciencia pública sobre la importancia de los hielos aumentó significativamente.

Un año después: el legado de “GlaciaWear”  Luna presentó una nueva tecnología: “Ahora, la ropa de ‘GlaciaWear’ también puede almacenar energía para cargar dispositivos electrónicos”, anunció.

“Es como llevar una batería en tu chaqueta”.

Sofía celebró que la ONU hubiera adoptado el modelo de “GlaciaWear” para equipos de ayuda humanitaria en regiones polares.

“Esto significa que miles de personas en situaciones difíciles tendrán ropa que les salvará la vida”, dijo.

Zoe mostró los resultados del desafío IceFashion: más de 150 mil participantes y muchas ideas que se convertirían en nuevas colecciones de “GlaciaWear”.

“El frío ha sido una fuente de inspiración para miles de personas”, dijo.

Un futuro frío y energético  En una tarde en Montreal, Sofía, Luna y Zoe se reunieron en un laboratorio.

La ropa de “GlaciaWear” en sus hombros lucía radiante, mostrando los tubos que captaban el frío del ambiente.

“Recuerdo cuando era solo una idea loca”, dijo Sofía.

“Ahora, es una realidad que está transformando la forma en que nos adaptamos al clima frío”.

Luna sonrió: “Estoy trabajando en una fibra que pueda captar la energía del viento en combinación con el frío”.

Zoe asintió: “Y yo, en seguir mostrando que los climas extremos no son un obstáculo, sino una oportunidad para innovar”.

Así, en Canadá, “GlaciaWear” demostró que el hielo y el frío pueden ser fuentes de energía y creatividad.

Cada código QR en una chaqueta era una invitación a entender y proteger los ecosistemas polares, un recordatorio de que con tecnología y creatividad, incluso los climas más duros pueden ser un campo de posibilidades.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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