Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 181
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181: Capítulo 188 Pakistán El Código en los Himalayas 181: Capítulo 188 Pakistán El Código en los Himalayas En las alturas de los Himalayas pakistaníes, donde los glaciares brillan como diamantes bajo el sol y los ríos de meltwater serpentean entre las montañas, los campesinos de Skardu han cultivado algodón durante siglos.
Pero el calentamiento global está haciendo que los glaciares se derritan demasiado rápido: los ríos crecen en verano, causando inundaciones, y se secan en invierno, dejando los campos sin agua.
“El hielo que nos sustenta se está evaporando”, decía un anciano campesino, señalando un glaciar que, según sus recuerdos, era dos veces más grande hace 30 años.
Cuando Sofía, Luna y Zoe llegaron a Karachi, trajeron una idea que unía la tierra y el hielo: cultivar algodón con agua de glaciar, usando sistemas de riego eficientes que reducen el consumo, y medir cada hectárea para demostrar cómo la agricultura sostenible ayuda a preservar los glaciares.
“El agua de los glaciares es un recurso limitado”, explicó Sofía a un grupo de agricultores en un mercado de Karachi.
“Cada litro que ahorramos en el riego del algodón significa que el glaciar se derrite menos”.
Sacó un código QR: “Al escanearlo, verás cuántos metros cúbicos de hielo se han preservado gracias a tu camisa”.
Luna, con una muestra de fibras de flor de nieve del Himalaya (una planta que crece a 4.000 metros de altura), se acercó a un montón de algodón blanco.
“Esta flor, que resiste temperaturas extremas, tiene fibras que añaden resistencia y calidez a la tela”, dijo, mezclando una pequeña cantidad con el algodón.
“El resultado es una camisa que se adapta a climas fríos y calurosos, ideal para las montañas y la ciudad”.
Mientras tanto, Zoe filmaba a los campesinos usando canales de piedra para dirigir el agua de los glaciares a sus campos: “El SnowCotton va a mostrar que el algodón puede ser un héroe de los glaciares”.
La creación de “HimalCotton” La cooperativa “HimalCotton” nació de la colaboración entre campesinos de Skardu, ingenieros agrícolas pakistaníes y diseñadores de Karachi.
Los campesinos instalaron sistemas de riego gotele (que ahorran hasta un 60% de agua compared con los métodos tradicionales) y plantaron variedades de algodón que necesitan menos agua.
El algodón se cosechaba a mano, para evitar el uso de máquinas que emiten CO₂, y se transportaba a fábricas de Karachi con camiones movidos a gas natural.
En un taller de confección en el centro de Karachi, artesanos confeccionaban camisas, pantalones y blusas con el algodón blanco como la nieve, que llevaba el nombre “glacial white”.
Los estampados eran diseños de glaciares, montañas y flores de nieve, creados por artistas locales.
Cada prenda tenía un código QR en la etiqueta que, al escanear, mostraba: “Esta camisa se hizo con algodón de 200 plantas y ha ayudado a preservar 500 litros de agua de glaciar”.
El desfile “Moda de Nieves Altas” en el Puerto de Karachi En el Puerto de Karachi, con barcos de carga como fondo, se armó un escenario decorado con bloques de hielo traídos desde las montañas (manteniéndolos fríos con sistemas de refrigeración eco-friendly).
Los modelos caminaron sobre una pasarela cubierta de un material que imitaba la nieve, luciendo prendas de “HimalCotton” con detalles de fibras reflectantes que brillaban como los glaciares al sol.
Una modelo llevó una camisa blanca con un estampado de un glaciar de la cordillera Karakoram.
Al acercarse a una luz intensa, la camisa reflejaba los rayos, imitando el brillo del hielo: “Las fibras reflectantes no solo son bonitas, sino que reducen la necesidad de usar air conditioning en verano”, explicó una voz en off.
Un espectador escaneó el código QR en el cuello y vio un vídeo: ingenieros midiendo el glaciar con drones, campesinos regando los campos con el sistema gotele y científicos en una estación de monitoreo en las montañas.
Acciones de los personajes Sofía, en una reunión con la Alianza de Cooperación Regional Surasiática (SAARC) en Islamabad, presentó el proyecto: “Queremos Promoción (difundir) este modelo a India, Nepal y Bhután, países que también comparten los Himalayas.
Juntos, podemos reducir el consumo de agua de glaciar en toda la región”.
Los representantes acordaron financiar estudios para adaptar el sistema a diferentes zonas: “El algodón sostenible será un símbolo de 合作 (colaboración) entre nuestros países”, dijo el secretario general de SAARC.
Luna, en un laboratorio de la Universidad de Karachi, probaba la tela híbrida.
“Esta muestra, mezclada con fibras de flor de nieve, resiste temperaturas de -15°C, pero también se mantiene fresca a 35°C”, explicó a estudiantes, usando un termómetro para demostrarlo.
“Es perfecta para personas que viajan entre montañas y ciudades”.
Los estudiantes tocaron la tela, sorprendidos por su suavidad y ligereza.
Zoe lanzó el SnowCotton en Instagram: “Haz una donación pequeña (incluso 1 dólar) para apoyar la investigación de los glaciares, y sube un foto con una prenda blanca para simbolizar la nieve”.
“Los 100 donantes con más likes ganan una camisa de ‘HimalCotton'”.
En semanas, la campaña recaudó 50.000 dólares, que se invirtieron en drones para monitorizar los glaciares de Karakoram.
“Gracias a esto, los científicos pueden detectar cambios en los glaciares antes que nunca”, anunció Zoe en un directo.
El impacto en las montañas y la comunidad Los datos del código QR empezaron a mostrar resultados alentadores: “En 10 meses, los sistemas de riego de ‘HimalCotton’ han ahorrado 2 millones de litros de agua de glaciar”, decía un informe.
Los glaciares de las zonas cercanas a los campos de algodón mostraban una tasa de derretimiento 20% menor que otros glaciares de la región.
“El agua llega a los campos todo el año, no solo en verano”, dijo un campesino, mostrando su cosecha de algodón, más abundante que nunca.
Los campesinos, con los ingresos de la venta de algodón, construyeron escuelas en las aldeas de Skardu y compraron equipos de riego más eficientes.
“Mis hijos ahora estudian ciencias y aprendieron a medir el agua que usamos”, explicó una madre, mostrando a un niño de 10 años usando una regla para calcular el flujo del río.
En Karachi, las tiendas de “HimalCotton” empezaron a atraer a turistas y locales: “Me gusta llevar esta camisa porque sé que ayuda a los glaciares”, dijo un joven empresario.
La estación de monitoreo de glaciares en Karakoram, financiada con las donaciones de SnowCotton, publicó sus primeros informes: “Hemos detectado que los glaciares protegidos por los proyectos de ‘HimalCotton’ tienen menos grietas”, explicó un científico en un vídeo.
“Esto significa que se derriten más lentamente”.
Nuevas innovaciones y el futuro Luna presentó una nueva tela: “Ahora mezclamos el algodón con fibras de cáñamo, que crece en las tierras bajas de Pakistán y no necesita mucho agua”, explicó en un congreso.
“Es 30% más resistente y equally suave”.
En un test, una camisa de esta mezcla resistió 50 lavados sin perder su forma.
Sofía, en una reunión con diseñadores de Lahore, propuso expandir la línea: “Queremos hacer ropa de verano con ‘HimalCotton’, usando fibras más finas”.
Los diseñadores mostraron prototipos de blusas y shorts: “Serán perfectos para el calor de Karachi”, dijeron.
Zoe organizó un festival en Skardu, donde campesinos, científicos y diseñadores se reunieron para celebrar los logros de “HimalCotton”.
“Aquí, la montaña y la ciudad se encuentran”, dijo, filmando una danza tradicional de los pastores de las alturas.
Miles de personas asistieron, y los niños pintaron murales de glaciares y algodones.
Al atardecer, Sofía, Luna y Zoe se sentaron en una colina de Skardu, mirando los glaciares iluminados por el sol poniente.
Las camisas de “HimalCotton” les mantenían frescas a pesar del viento.
“Recuerdo cuando llegamos y los campesinos dudaban de que el algodón pudiera ayudar a los glaciares”, dijo Sofía.
“Ahora, lo ven con sus propios ojos”.
Luna sonrió, mirando una flor de nieve que había recogido: “Estoy probando con fibras de yuca, que crece en las llanuras.
Podría hacer tela más económica”.
Zoe sacó su cámara: “Mañana, hacemos un directo desde la estación de monitoreo.
La gente verá los glaciares en tiempo real”.
Mientras, un turista español escaneó el código de su camisa de “HimalCotton” y exclamó: “¡Estoy viendo el glaciar que mi compra está ayudando a proteger!”.
Su familia, emocionada, decidió comprar más prendas para apoyar.
Así, en los Himalayas pakistaníes, el algodón blanco como la nieve se convirtió en un puente entre las alturas heladas y las ciudades calurosas.
Mientras los glaciares se mantenían firmes y las prendas de “HimalCotton” vestían a la gente, los tres miraron hacia el este, donde las montañas de Nepal esperaban con nuevas fibras y nuevas historias de preservación.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com