Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 183

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid
  4. Capítulo 183 - 183 Capítulo 190 Islandia La Fibra Geotérmica
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

183: Capítulo 190 Islandia La Fibra Geotérmica 183: Capítulo 190 Islandia La Fibra Geotérmica En Islandia, la tierra respira con fuerza: volcanes humeantes, géiseres que erupcionan agua hirviendo y terrenos donde el calor del interior de la Tierra se siente incluso bajo los pies.

Los pastores islandeses, que crían ovejas con lanas densas y resistentes, siempre han sabido que este fuego subterráneo es un regalo.

Pero hasta ahora, no lo habían usado para transformar su lana.

“Nuestras ovejas sobreviven a los inviernos más duros, pero procesar su lana consume mucha electricidad”, decía un pastor en una granja cerca de Reykjavík, mostrando una máquina de hilar que funcionaba con energía de red.

Cuando Alejandro, Luna y Zoe llegaron, tras su éxito en Grecia, vieron la conexión obvia: usar el calor geotérmico para lavar, hilar y tejer la lana.

“El planeta nos ofrece calor limpio, ¿por qué no usarlo?”, preguntó Alejandro, mientras observaba un géiser lanzar agua a 100°C.

Los pastores le mostraron pozos profundos donde el agua salía a 80°C: “Esta agua podría reemplazar a las calentadoras eléctricas en las fábricas de lana”.

Luna, con una muestra de lana cruda en la mano, se acercó a un pozo geotérmico.

“Si lavaríamos la lana con esta agua, no necesitaríamos calentarla artificialmente”, explicó.

“Y si añadimos minerales de las aguas termales —como el silicio y el azufre—, la lana ganará propiedades antibacterianas”.

Mientras tanto, Zoe filmaba el vapor que salía de los pozos: “El GeoFashion va a demostrar que el fuego del planeta puede vestir a la gente”.

La creación de “GeoWool” La cooperativa “GeoWool” nació de la unión entre pastores, ingenieros geotérmicos y diseñadores de Reykjavík.

Los pastores comenzaron a transportar la lana cruda a un centro de procesamiento cerca de un campo de géiseres, donde se instalaron tuberías que llevaban agua caliente directamente desde los pozos subterráneos.

Este agua se usaba para lavar la lana (eliminando el barro y las impurezas), y el vapor geotérmico alimentaba las máquinas de hilar y tejer.

El proceso fue revolucionario: la lana se limpiaba en menos tiempo, ya que el agua caliente disolvía mejor las grasas naturales, y el consumo de electricidad cayó un 70%.

Luna, por su parte, diseñó un baño final con agua termal rica en minerales: “Esto hace que la lana sea más resistente a la humedad y a los olores”, explicó, mostrando una muestra que no retenía el olor de la lluvia.

En las fábricas de Reykjavík, los artesanos crearon abrigos, ponchos y bufandas con esta lana, en tonos que imitaban los volcanes: negro de lava, rojo de magma y gris de cenizas.

Cada prenda llevaba un código QR que, al escanear, mostraba: “Este abrigo usó 50 litros de agua geotérmica y ahorró 3 kWh de electricidad”.

El desfile “Moda de la Tierra” junto a los manantiales termales En un valle entre volcanes, donde los manantiales termales creaban piscinas naturales de agua caliente, se armó un escenario único.

Las pasarelas estaban hechas de madera local, y los fondos eran géiseres que erupcionaban cada 10 minutos, envolviendo el lugar en vapor.

Los modelos caminaban luciendo prendas de “GeoWool” con tejidos que cambiaban de patrón según la temperatura: en contacto con el calor del vapor, los estampados de volcanes y géiseres se volvían más intensos.

Una modelo llevó un abrigo negro con un estampado de un volcán activo.

Al pasar cerca de un manantial, el calor hizo que el estampado mostrara flamas rojas y naranjas, como si el volcán estuviera eruptando.

“Los pigmentos responden a la temperatura, al igual que la Tierra”, explicó una voz en off.

Un espectador escaneó el código QR en la solapa del abrigo y vio un vídeo: pastores recogiendo lana, máquinas funcionando con vapor geotérmico y científicos monitoreando la actividad volcánica en una estación cercana.

“Tus compras ayudan a financiar estos monitores”, decía el texto en pantalla.

Acciones de los personajes Alejandro, en una reunión con el Programa de Energía Geotérmica de las Naciones Unidas en Nairobi, presentó el proyecto: “Islandia es un modelo, pero hay 130 países con zonas volcánicas.

Queremos enseñar a sus comunidades a usar el calor geotérmico para procesar fibras locales —lana, algodón, seda—”.

Los representantes acordaron financiar centros de formación en Indonesia, Ecuador y Etiopía: “La energía geotérmica no solo calienta casas, sino que puede transformar economías”.

Luna, en un laboratorio de la Universidad de Reykjavík, probaba la lana tratada con minerales geotérmicos.

“Esta muestra, expuesta a bacterias comunes en la humedad, no ha desarrollado moho en 3 meses”, explicó a estudiantes, mostrando una lana normal que sí había podrido.

“Los minerales actúan como una barrera natural”.

Los estudiantes tocaron la lana: “Es más suave que la normal, y no pica la piel”.

Zoe lanzó el GeoFashion challenge en Instagram: “Diseña una prenda que use energía geotérmica en su producción —puedes dibujarla, hacerla a mano o incluso usar materiales reciclados—.

Los mejores diseñadores ganan un viaje a Islandia para visitar volcanes y talleres de ‘GeoWool'”.

En semanas, llegaron miles de diseños: un estudiante de México creó un poncho con estampados de géiseres, una diseñadora de Filipinas ideó una blusa con fibras de piña procesadas con calor volcánico, un artista de Islandia hizo un abrigo con lana y fragmentos de lava solidificada.

“Este diseño de la Filipina gana”, anunció Zoe, “porque combina tradition y innovación”.

El impacto en las granjas y las estaciones volcánicas Los datos del código QR empezaron a mostrar resultados claros: “En 8 meses, ‘GeoWool’ ha ahorrado 50.000 kWh de electricidad, equivalente a la energía de 10 casas durante un año”, decía un informe.

Los pastores, con los ingresos extra por la venta de lana sostenible, expandieron sus granjas y compraron más ovejas, pero siempre en números que la tierra podía soportar.

“Ahora, cada oveja contribuye a la protección de los volcanes”, dijo un pastor, mostrando un cheque donado a una estación de monitoreo volcánico.

Las estaciones de monitoreo, que usaban los fondos de “GeoWool” para comprar sensores y drones, pudieron predecir una erupción menor en un volcán cerca de Reykjavík, evitando daños a las granjas.

“Gracias a los abrigos de ‘GeoWool’, tenemos equipos mejores”, explicó un científico, mostrando un mapa de actividad sísmica.

En las tiendas de Reykjavík, turistas y locales se apuraban por comprar las prendas.

“Este abrigo no solo me calienta en el invierno, sino que sé que no daña el planeta”, dijo una joven islandesa, escaneando el código QR de su prenda para ver los datos de energía ahorrada.

Nuevas innovaciones y el futuro Luna presentó una nueva técnica: “Si mezclamos la lana geotérmica con fibras de musgo que crece en las lava fields, la tela se vuelve más resistente al fuego”, explicó en un congreso.

En un test, una muestra resistió una llama pequeña sin arder: “Ideal para trabajadores de volcanes o excursionistas”.

Alejandro, en una reunión con representantes de Ecuador y Japón (países con volcanes activos), propuso una red global de “Fibras Geotérmicas”: “Cada país puede usar su propio calor subterráneo y sus propias fibras locales —lana en Islandia, algodón en Ecuador, seda en Japón—”.

Los representantes acordaron empezar con pilotos en Quito y Tokio.

Zoe organizó un festival en un campo de géiseres, donde pastores, científicos y diseñadores se reunieron para celebrar.

“Aquí, la Tierra y la lana se entienden”, dijo, mientras una máquina de hilar funcionaba con vapor de un géiser.

Los asistentes tejieron una bufanda gigante con lana geotérmica, que se donó a una escuela en un pueblo frío del norte.

Al atardecer, Alejandro, Luna y Zoe se sentaron junto a un lago formado por aguas termales, mirando un volcán al atardecer.

Los abrigos de “GeoWool” les mantenían calientes, y el vapor del lago creaba reflejos dorados en el cielo.

“Recuerdo cuando pensábamos que el fuego del planeta era peligroso”, dijo Zoe.

“Ahora, lo vemos como un aliado”.

Luna sonrió, jugando con una fibra de lana: “Estoy probando con cenizas volcánicas molidas, para darle color natural a la lana.

No necesitaremos tintes químicos”.

Alejandro señaló el horizonte: “Mañana viajamos a Ecuador.

Sus volcanes también tienen mucho que ofrecer”.

Mientras, un turista español escaneó el código de su poncho de “GeoWool” y exclamó: “¡Estoy viendo en directo el géiser que ayudó a hacer esta prenda!”.

Su familia, asombrada, decidió comprar más prendas para apoyar.

Así, en Islandia, la lana se convirtió en un puente entre el fuego del planeta y la moda humana.

Mientras los géiseres continuaban erupcionando y las prendas de “GeoWool” calentaban a la gente, los tres miraron hacia el sur, donde los Andes ecuatorianos esperaban con nuevas fibras y nuevas historias de energía madre tierra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo