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Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 26

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26: Chatper 26 El ascenso profesional 26: Chatper 26 El ascenso profesional El éxito de la colaboración con “EcoChic” abrió las puertas a una nueva era para el Grupo de la Torre.

Las ventas en Estados Unidos se multiplicaron por cinco, y las reseñas en revistas como Vogue y Harper’s Bazaar los consagraron como referentes de la moda sostenible.

Sofía, en particular, comenzó a recibir elogios por su talento para fusionar la tradición y la modernidad, y su compromiso con la ética laboral.

Un día, mientras revisaba los últimos detalles de una colección inspirada en la cultura andaluza, Sofía recibió una llamada de París.

Era el comité organizador de los Premios Internacionales de la Moda, uno de los eventos más prestigiosos del sector.

“Le escribimos para invitarla a ser galardonada en la categoría de ‘Diseñador del Año por la Sostenibilidad'”, le dijo el director.

“Su trabajo ha cambiado la forma en que la industria ve la moda responsable”.

Sofía se quedó sin palabras.

Cuando colgó, corrió a buscar a Alejandro, que estaba jugando con Luna en el jardín del palacio.

“¡Alejandro!

¡Me han invitado a los Premios Internacionales de la Moda!

¡Puedo ser galardonada!”, dijo, unable to contain her excitement.

Alejandro la abrazó y la levantó en el aire.

“Te lo mereces, querido.

Tu trabajo no solo es arte, es un mensaje para el mundo”.

Luna, que no entendía todo pero sintió la emoción de sus padres, saltó de alegría.

“¿Mami va a ser una princesa de la moda?

¡Quiero ir con ella!”.

La señora de la Torre, al enterarse de la noticia, mostró un orgullo imenso.

“Este es el reconocimiento que has merecido desde el primer día en que entraste en el Grupo de la Torre, Sofía.

Y como familia, estaremos todos a tu lado”.

Los preparativos para el evento fueron intensos.

Sofía decidió diseñar su propio vestido para la noche de los premios: un traje de seda blanca con bordados en azul marino, representando las olas del Mediterráneo y los campos de lana de España.

“Quiero que este vestido cuente nuestra historia”, le dijo a Alejandro mientras ajustaba los detalles.

“La historia de un amor que superó obstáculos y de un proyecto que busca hacer el mundo mejor”.

Alejandro, por su parte, se encargó de organizar el viaje a París para toda la familia.

La señora de la Torre se unió a ellos, y Luna se emocionó con la idea de viajar en avión y ver a su madre en un evento tan importante.

El día del premio llegó con un cielo despejado en París.

La sala del evento estaba llena de famosos, diseñadores y figuras influyentes.

Sofía, acompañada de Alejandro, entró con pasos firmes, sintiendo el peso de los ojos en ella pero seguro de que tenía a su lado el apoyo más importante.

Los premios comenzaron con una serie de categorías, y cuando se acercó la hora de la “Diseñador del Año por la Sostenibilidad”, Sofía sintió que su corazón latía en el pecho.

Alejandro le apretó la mano y le susurró: “No importa el resultado, ya eres una ganadora para mí”.

El presentador abrió el sobre y anunció: “El ganador es…

Sofía Rodríguez, por su extraordinario trabajo en favor de la moda sostenible y su compromiso con la ética laboral en cada proyecto”.

El salón explotó en aplausos.

Sofía se puso de pie, besó a Alejandro y a Luna, y caminó al escenario con lágrimas de felicidad en los ojos.

“Gracias a todos”, comenzó, mirando a la multitud.

“Este premio no es solo mío, es de todos aquellos que creen que la moda puede ser un medio para hacer el bien.

Desde el principio, mi sueño ha sido combinar belleza y responsabilidad, y gracias a mi equipo, mi familia y mi marido, ese sueño se ha hecho realidad”.

Miró a Alejandro, que la veía con un amor indescifrable en los ojos.

“Alejandro, gracias por creer en mí incluso cuando yo misma dudaba.

Gracias por acompañarme en cada paso, por 支持 arme en los momentos difíciles y por enseñarme que el amor y el trabajo en equipo pueden superar cualquier obstáculo”.

Cuando finalizó su discurso, el aplauso fue interminable.

En el público, la señora de la Torre lloraba de orgullo, y Luna gritaba “¡Mami es la mejor!” a todo pulmón.

Después del evento, las redes sociales se vieron inundadas de elogios para Sofía y el Grupo de la Torre.

Las ventas de sus colecciones experimentaron un auge sin precedentes, y comenzaron a llegar invitaciones para colaboraciones con marcas de lujo de todo el mundo.

Pero lo más importante para Sofía y Alejandro fue el momento en el que regresaron a Madrid y se refugiaron en el piso, lejos de la atención de la prensa.

Luna se acurrucó entre ellos, y mientras le contaban la historia del premio, Sofía sintió que todo el esfuerzo había valido la pena.

“¿Sabes lo que más me gusta de este ascenso?”, dijo Alejandro, acariciando el cabello de su esposa.

“Que no hemos perdido el rumbo.

Seguimos trabajando por lo que creemos, y seguimos siendo una familia unida”.

Sofía asintió, sabiendo que este premio era solo el principio de un camino largo.

Con el apoyo de su marido, su hija y su nueva familia, estaba lista para afrontar cualquier desafío, seguro de que el amor y la pasión eran las claves para alcanzar cualquier meta.

Y así, mientras la luna iluminaba la ciudad de Madrid, Sofía y Alejandro sabían que su historia de amor y superación seguía escribiéndose, con cada día que pasaba más fuerte y más comprometida con el mundo que querían construir: un mundo en el que la moda no solo era bella, sino también justa y sostenible.

La celebración por el premio de Sofía en el Grupo de la Torre era una reunión llena de alegría.

La sala principal del palacio estaba decorada con velas, flores blancas y fotos de los éxitos de Sofía y Alejandro juntos: desde la primera colección que diseñaron hasta la noche del desfile en Nueva York.

Luna corría de aquí para allá, mostrando a los invitados el dibujo que había hecho para su madre: un vestido de premio con un gran corazón encima.

Alejandro, aunque parecía relajado, tenía la mano temblorosa en el bolsillo, donde estaba guardado el anillo.

Había preparado este momento durante semanas, trama con la señora de la Torre y con Clara Mendes para asegurarse de que todo fuese perfecto.

“Es el momento de cerrar un capítulo y comenzar otro”, le había dicho su madre mientras le ayudaba a elegir las flores.

Cuando la noche avanzó, Alejandro pidió silencio con un clic de los dedos.

“Quiero decir algo”, dijo, mirando a Sofía con ojos llenos de ternura.

“Hace años, en un coche destrozado en una carretera de montaña, te dije que te amaba por primera vez.

En ese momento, sabía que mi vida tenía un nuevo propósito: compartir cada instante contigo”.

Sofía se puso roja, recordando aquella noche de lluvia y frío que los había unido para siempre.

Los invitados se acercaron, sabiendo que algo importante estaba a punto de suceder.

Alejandro se acercó a un escritorio donde había una serie de fotos dispuestas en forma de corazón.

“Mira estas imágenes”, dijo.

“Son nuestras batallas ganadas, nuestros sueños compartidos.

La noche del accidente, la boda de Clara, el nacimiento de Luna…

cada uno de estos momentos me ha hecho entender que el amor no es solo palabras, es trabajo, paciencia y fe en el otro”.

Luna se acurrucó a los pies de Sofía, sabiendo que esto era algo especial.

La señora de la Torre sonreía, con lágrimas en los ojos, mientras veía a su hijo Exponerir un amor tan puro.

Alejandro se arrodilló lentamente, y Sofía sintió que su corazón saltaba.

“Sofía, desde el día en que te vi en el Estudio Luminis, mi vida cambió.

Has sido mi aliada en el trabajo, mi confidente en las tempestades y la mejor madre para nuestra hija.

Hoy quiero que seas más que eso: quiero que seas mi esposa, ahora y para siempre”.

Sacó el anillo de un estuche de terciopelo azul, un diseño sencillo pero elegante, con una pequeña luna grabada en el interior —un detalle que recordaba a su hija y a las noches que habían pasado mirando el cielo juntos.

“¿Me haces el honor de compartir el resto de tu vida conmigo?”, preguntó, manteniendo la mirada fija en la de Sofía.

Sofía no pudo contener las lágrimas.

Recorrió con la vista la habitación, llena de personas que los querían, y vio a Luna saltando de emoción.

Volvió a mirar a Alejandro, a aquel hombre que había superado con ella cada obstáculo, y asintió con vehemencia.

“Sí, Alejandro.

Por supuesto que sí”, dijo, mientras él le ponía el anillo en el dedo.

Los aplausos y los gritos de felicidad llenaron la sala.

Luna saltó a los brazos de sus padres, y la señora de la Torre los abrazó a todos.

Clara Mendes corrió a tomar fotos, y los invitados comenzaron a brindar por el futuro de la pareja.

En el rincón de la sala, había un escritorio con una carta que Alejandro había escrito para Sofía, reseñando cada uno de los momentos clave de su relación.

“Quería que este momento fuera una celebración no solo del amor, sino de todo lo que hemos construido juntos”, le susurró mientras la abrazaba.

La noche continuó con bailes, risas y recuerdos compartidos.

Sofía no podía dejar de mirar el anillo, sintiendo que cada diamante representaba un capítulo de su historia: los retos superados, las victorias alcanzadas y el futuro que tenían por delante.

Cuando la fiesta comenzó a terminar, Alejandro la llevó al balcón, donde habían compartido tantas conversaciones importantes.

El cielo de Madrid estaba lleno de estrellas, y la ciudad brilla a sus pies.

“¿Te acuerdas de nuestra primera noche en este balcón?”, preguntó Alejandro, tomándole la mano.

“Habíamos terminado de diseñar la primera colección, y estabas tan nerviosa que no podías dormir”.

Sofía sonrió.

“Y tú me dijiste que todo saldría bien, que juntos éramos invencibles”.

“Y seguimos siendo”, dijo Alejandro, besándola en la frente.

“Ahora, con un anillo en tu dedo, sé que nada puede separarnos.

Somos más que una pareja: somos un equipo, una familia, un sueño compartido”.

En el interior, Luna estaba mostrándole a su abuela el anillo de Sofía, explicando con entusiasmo que ahora serían “una familia todavía más unida”.

La señora de la Torre la abrazó, reconociendo en los ojos de su nieta la misma luz que había visto en los de Alejandro desde el día en que Sofía entró en su vida.

Cuando regresaron a la sala, Sofía y Alejandro se dieron cuenta de que este momento no solo marcaba el inicio de un nuevo capítulo en su relación, sino que también era el reflejo de todo lo que habían logrado: superar crisis, construir un legado en la moda y criar una familia llena de amor y respeto.

Y mientras el reloj marcaba la medianoche, los dos sabían que el futuro les deparaba muchas aventuras, pero que con el apoyo mutuo y el amor de quienes los rodeaban, todo sería posible.

El anillo en el dedo de Sofía no era solo un símbolo de compromiso, sino una promesa de que, juntos, continuarían escribiendo una historia de superación, creatividad y felicidad, día tras día.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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