Pasión en llamas: Amor y renacimiento en Madrid - Capítulo 27
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27: Chatper 27 Los preparativos de la boda 27: Chatper 27 Los preparativos de la boda Pocos días después de la emocionante propuesta de Alejandro, Sofía y él se sentaron en el despacho del Grupo de la Torre con la señora de la Torre para comenzar los preparativos de la boda.
La anciana tenía en la mesa un libro de fotos de bodas familiares, con imágenes de vestidos de novia de seda, coronas de flores y recepciones en palacetes.
“En nuestra familia, las bodas siempre han sido eventos nobles y tradicionales”, dijo, mostrando una foto de su propio matrimonio con el difunto señor de la Torre.
“El castillo de Valdeolmos es el lugar ideal: tiene una capilla interior, jardines para la fotos y capacidad para 500 invitados”.
Sofía sonrió educadamente pero se sentía incómoda.
“La idea de casarnos en un castillo es maravillosa, señora de la Torre, pero me gustaría que la boda refleje también nuestros valores: la sostenibilidad, el estilo moderno y un ambiente más íntimo”.
Alejandro notó la tensión y se acercó a ambos.
“¿Por qué no combinamos ambos mundos?
El castillo puede ser el escenario, pero adaptemos los detalles a nuestros gustos.
Por ejemplo, usar flores locales y biodegradables, y un vestido de novia hecho con telas recicladas”.
La señora de la Torre frunció el ceño.
“Pero los tradiciones son importantes, Alejandro.
La boda es un ritual que conecta con nuestra historia familiar”.
Sofía asintió, tratando de explicar su punto de vista.
El debate continuó durante semanas.
La señora de la Torre insistía en invitados de la nobleza, orquesta clásica y un banquete con siete platos, mientras que Sofía soñaba con una celebración más relajada, con música en vivo de artistas 新兴 y mesas decoradas con plantas que luego podrían regalarse a los invitados.
Un día, Sofía tuvo una idea.
Llamó a la señora de la Torre y la llevó al estudio donde estaba trabajando en el diseño de su vestido: un modelo sencillo de gasa blanca, con bordados manuales hechos por artesanos de África, y un largo velo de encaje reciclado que pertenecía a la abuela de Sofía.
“Quiero llevar este velo, que tiene historia, pero combinarlo con un vestido moderno”, le dijo.
“Y para la recepción, ¿por qué no servir platos de cocina española pero con ingredientes orgánicos y locales?”.
La señora de la Torre se conmovió al ver el velo.
“Es el mismo que llevó mi suegra en su boda”, dijo.
“Veo que respetas nuestra herencia, Sofía”.
Alejandro propuso entonces visitar el castillo de Valdeolmos juntos.
Cuando llegaron, Sofía fue cautivada por la arquitectura medieval, pero sugirió decorar los jardines con luces de Ahorro de energía y mesas de madera reciclada.
“Imagina, señora de la Torre: las velas serían de cera de abeja, y los regalos para los invitados serían semillas de flores, así que cada uno puede plantar su propio recuerdo”.
La señora de la Torre comenzó a reconsiderar.
“Me gustaría que la boda tenga un toque tradicional en la ceremonia”, dijo.
“Como la entrada de la novia acompañada de un tamborilero andaluz, y el baile de la sarao, como siempre hemos hecho en la familia”.
Sofía sonrió, complacida.
“¡Qué idea genial!
Y podemos combinar eso con un dj que plays música electrónica durante la fiesta, para que los jóvenes también se diviertan”.
Con el tiempo, los tres lograron un acuerdo.
La ceremonia sería tradicional: Sofía luciría el velo familiar y caminaría por el pasillo de la capilla al ritmo de una orquesta, mientras que Alejandro se acompañaría de su madre en el primer baile, un sarao andaluz.
Pero la recepción sería moderna y sostenible: mesas redondas para fomentar la interacción, platos servidos en vajilla reciclable y una pista de baile iluminada con paneles solares.
Luna, por supuesto, tenía su propio papel: sería la princesa de honor, con un vestido rosa hecho con tela de algodón orgánico, y se encargaría de repartir las semillas de flores a los invitados.
“Y quiero que mi papá me levante en los hombros durante el baile”, dijo, saltando de emoción.
La señora de la Torre también contribuyó con un detalle especial: un collar de perlas familiares que daría a Sofía como regalo de boda, un símbolo deAceptación y unión entre las generaciones.
“Estas perlas han pasado de madre en hija desde 1850”, le dijo.
“Ahora, son tuyas”.
Con el plan definitivo, el estrés began a disiparse.
Sofía y Alejandro visitaron together a los artesanos que fabricarían los adornos, asegurándose de que todo fuera eco-friendly, mientras que la señora de la Torre se encargó de la lista de invitados y los protocolos tradicionales.
Un día, mientras probaba el vestido en el estudio, Sofía miró a Alejandro y sonrió.
“Quién hubiera pensado que preparar una boda podría ser tan Desafíos,pero también tan bonito”, dijo.
“Gracias por ayudarnos a encontrar el equilibrio entre lo que queremos y lo que significa tu familia”.
Alejandro la abrazó.
“El equilibrio es lo que nos hace fuertes, querido.
Nuestra boda no solo celebrará nuestro amor, sino también la unión de dos mundos: el tradicional y el moderno, el elegante y el sostenible”.
Y así, mientras avanzaban los días, el castillo de Valdeolmos comenzaba a transformarse.
Las flores locales llenaban los recovecos, las luces Ahorro de energía iluminaban los pasillos y el velo de Sofía colgaba en el armario, junto al collar de perlas y el vestido de Luna.
Todo estaba listo para un día que fusionaría tradiciones y modernidad, en un homenaje a un amor que había superado cada obstáculo, unido por el respeto y la voluntad de construir un futuro juntos.
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